viernes, 16 de enero de 2015

LOS ATENTADOS DE PARÍS Y LA HIPOCRESÍA

 


¿A quien defiende la DEFFENSE en París?

Atentado de Paris: mucha hipocresía y tres hipótesis
Por Nazanín Armanian
En vano esperábamos que la Corte Penal Internacional abriese un expediente contra los dirigentes de EEUU y sus cómplices después del informe del Senado sobre las torturas de la CIA. Por supuesto que la “excepcionalidad de EEUU” y por ende de la OTAN – la de tener el monopolio de cometer atrocidades, presumir del terorismo de Estado y presumir de “democracia”, descarta que el castigo colectivo a millones de iraquíes y afganos ( lanzándoles durante más de dos décadas, no pequeñas granadas y cuatro balas, sino toneladas de bombas) algún día sea juzgado.
La misma impunidad que ha llevado a Hilary Clinton a admitir que ha sido su país “occidental- cristiano” – el representante de la civilización judeo-cristiana” -, quien reclutó, armó y entrenó a miles de delincuentes, lumpen proletariado y extremistas de unos 40 países creando la organización de Muyahedines afganos (luego con otros alias: Al Qaeda, Rebeldes iraquíes-libios-sirios, Estado Islámico, Khorasan, etc.), autores de asesinatos en masa . Nunca hubo ni un solo cartel que pusiera “yo soy iraquí, afgano y paquistaní”, ni un minuto de silencio en memoria de sus víctimas. Tampoco han sido rehabilitados los difamados “por divulgar teorías conspirativas”.
Muchos de los que hoy, tras el vil atentado contra ‘Charlie Hebdo’, se desgarran las vestiduras por la “Libertad de Expresión” , se callaron cuando los soldados de EEUU mataron al cámara José Couso en Irak, o bombardearon las estaciones de la TV pública en Bagdad, Belgrado y Trípoli; ni tampoco protestaron por el despido del dibujante Maurice Sinet en 2008 de esta misma revista por haber comentado la relación interesada del hijo de Sarkozy, sin estudios ni oficio, con una mujer empresaria judía. Fue acusado de antisemitismo al conectar el ascenso social con la influencia del lobby judío. Mucha “libertad de expresión” pero algo o alguien encubre las noticas sobre, por ejemplo, las decapitaciones y latigazos en Arabia saudí –amigo del alma del Occidente y el principal valedor del terrorismo sunnita, según H. Clinton, con reportajes sobre sus osadas conductoras o los millones que gasta el país en la cosmética. ¿Alguien ha oído el nombre de Raif Baddawi?
Detrás del atentado
  1. La versión oficial, llena de agujeros, ha dado lugar a que incluso personalidades como Paul Craig Roberts, ex subsecretario del Tesoro de EE.UU., atribuyeran la autoría del sangriento asalto, al DGSE, los servicios de inteligencia francesas. La sospecha  está justificada  no solo por el timo y mentiras de las recientes guerras , sino porque los gobernantes han perdido su credibilidad por falsear realidades de forma tan burda e insultante como que en España, por ejemplo, se diga que millones de niños que viven con menos de dos euros al día, sufren de sobrepeso que no de hambre, o porque sus madres no saben o no quieren cocinar.
  1. Las petromonarquias del Golfo Pérsico, cuyos intereses chocan con la agenda de sus aliados occidentales: titubean en acabar con el gobierno de Bashar al Assad, aliado de Irán y de Rusia (a los que está ahogando al bajar el precio del petróleo). Están invirtiendo miles de millones de dólares financiando el terror para cambiar el equilibrio de fuerzas en la región en su favor, y puede que así hayan pretendido acelerar la invasión de la OTAN a la región. Sería una guerra no religiosa: por lo pozos y rutas de gas y petróleo.
  1. Que estos terroristas “solo y llanamente” eran como el noruego Anders Breivik, que mató a 77 chavales de un partido social demócrata. Ambos representan una ideología totalitaria uniformadora que no soporta ver la pluralidad ni en el pensamiento y discurso, ni en el color de piel, ni siquiera en la vestimenta, con la ardua necesidad de crear un mundo de espejos donde pueda ver en los demás su propia proyección? El fundamentalismo religioso, que avanza sin parar por Oriente Próximo, es la versión sureña del totalitarismo norteño, y está unido estrechamente con él: comparten no solo el mundo de los símbolo y representaciones sino también la esfera de lo “tangible”, la de la financiación y la que mueve sus hilos. ¡Si se pide la expulsión de los yihadistas franceses de Francia se debe pedir la expulsión de los neonazis noruegos de Noruega!
*Este tipo de actos no son “acto de venganza por las invasiones imperialistas” que han destrozado la vida de al menos 100 millones de personas (y se dice pronto) en siete países en los últimos años. El asesinato de occidentales atribuido a la “omnipresente y superorganzación de Al Qaeda” no solo está muy lejos de guardar proporción con la matanza cometida por la OTAN, sino que “extrañamente” el 99,9% de las bombas que coloca Al Qaeda han tenido como objetivos a los civiles “musulmanes” en bodas, mezquitas o escuelas. Durante la última masacre israelí,el Estado Islámico en vez de ayudar a los palestinos, se dedicó a venderle a Israel, y vía los hermanos musulmanes turcos, el petróleo que robaba de Irak.
Unas preguntas y algunas dudas
  • Sorprende que la poderosa Al Qaeda haya tardado tres años en matar a los caricaturistas de Mahoma. ¿Por qué no ha mencionado en su nota explicativa el el papel actual de Francia en el desastre y drama que sufre el oriente “musulmán”?
*El fundamentalismo es ciego, no tonto. Si los “cerebros” de Al Qaeda son capaces de desafiar a la OTAN, aun estando su jefe en el fondo de algún mar, ¿no han pensado que el 7E puede tener la misma consecuencia que el 11S: nuevo asalto de la Alianza a la región, y la masacre de sus gentes, a cambio de, encima, más Guantánamos.
  • A ver, diseccionemos la noticia oficial sobre el atentado: “varios musulmanesfranceses de origen inmigrante han matado a 12 empleados de una revista dehumor deizquierdistas, y a una tienda judía en Paris”:

a.-Insinúan que la barbarie está en los genes y en la religión “tercermundistas” de estos bárbaros, a pesar de haber nacido y vivido en la tierra de las “Luces”. ¿O es que los 5 millones de nacidos musulmanes están dedicándose en Francia a matar y asaltar a otros 60 millones de compatriotas? Las ideas teocéntricas –versión fina del racismo-, no solo alimentan los fascismos, sino que son alimentadas por visiones pseudo científicas que recurren a la información alojada en los ADN para explicar la conducta humana, con el objetivo de desacreditar el enfoque marxista de apuntar como determinante los factores “de entorno”, y por ende para conservar el sistema.
b.-¿Por qué en vez de atacar a la sede de la ultraderecha – enemiga férrea de los inmigrantes y de los musulmanes-, se asaltó a una revista izquierdista, siendo la izquierda la única fuerza que defiende a las minorías étnico-religiosas? ¿Divide y vencerás?
c.-¿Por qué los terroristas llevaban kalashnikov en vez de FAMA, el fusil de asalto francés? ¿Para que nadie sospeche que las armas que Francia envía a los terroristas en Siria pueden volver para matar a los franceses?
d.-El factor “supermercado judío” ha sido la guinda: semanas antes, la Asamblea Nacional francesa pidió al Gobierno reconocer el Estado palestino. Israel ha sido el principal beneficiario de la “Guerra contra el terrorismo islámico”.
e.-El humor y la sátira también forman parte la literatura del oriente “musulmán”, a pesar de la imagen de “estreñidos” que se les da en Occidente. El sexo y la religión han sido los dos temas recurrentes -justamente por ser tabús-, en la fina poesía persa, con grandes autores como Omar Jayán, el exquisito Hafez, Saadi, o el rey de los poetas obscenos Obeyd Zakani. La bufa y los bufones aparecen cuando el sistema impide la crítica constructiva: “Un día en el que el monarca subía por la escalera del palacio su bufón le tocó el trasero. La furia del soberano por tal atrevimiento fue tal que le mandó matar. “¡Clemencia señor! –pidió el bufón-, yo pensaba que era la reina”. Así de “intocables” eran y son los mandatarios, en Persia, en Washington, París o Madrid.
* El “renacimiento” en el  Oriente musulmán, donde lo mágico y la ilusión se fusionan con la razón, tiene sus rasgos aunque no detectables para ojos poco entrenados: allí, nada es como parece, y al contrario del Occidente, lo nuevo se disfraza de viejo, para engañar a los mil demonios: unos están alojados en sus imaginarios y otros muchos andan sueltos.
Yihadistas “propios”
La profunda crisis multidimensional del capitalismo, que no tuvo reparo en desmantelar el escaparate del Estado de bienestar nada más desaparecer la Unión Soviética, y la ausencia de una izquierda poderosa capaz de organizar a los trabajadores en torno a un programa viable y generador de entusiasmo, ha llevado a la desesperación a miles de excluidos sociales sin perspectiva: si no se convierten en “emprendedores” es que “no valen para nada” como decía una jefa de empresarios españoles, y por ende no tendrán derecho de acceso a alimentos, vivienda, y sanidad. La crisis económica, sin embargo, les deja una puerta abierta: ir a la guerra, en las filas de la OTAN o en la del yihadismo. Cobrarán entre 250 a 1000 euros mensuales, además de lo que arranquen a otros con el fusil en el hombro.
Parece increíble, pero es Europa quien exporta yihadistas al Sur y no al revés. Allí habrá mucho “curro”: Turquía y EEUU acaban de llegar a un acuerdo para entrenar y equipar a 15.000 mercenarios, durante tres años, para conquistar Siria y algo más. Recibirán, si sobreviven, parte del beneficio del gran negocio de armas-seguridad, petróleo, y droga que hay detrás de este tinglado.
Cierto que algunos chavales parten hacia Siria desde la confusión: “Si Qatar y Arabia financian el terrorismo sunita, que es algo malo, ¿Cómo los ídolos deportivos lucen los nombres de estos paises en sus camisetas? ¿Por qué los wahabitas disponen no de un piso franco, sino de decenas de edificios oficiales y son dueños de los medios de comunicación e incluso de las deudas de los estados europeos? ¡Manda dinero!
  • Que vuelvan a sus países si no aceptan nuestros valores occidentales”, se oye a menudo. Lo cierto es que los 8 millones de afganos, o los 6 millones de iraquíes refugiados victimas de parte de esos “valores”, no solo no han recibido ninguna indemnización, sino que en vez de ser acogidos en los países de la OTAN  (responsables de su drama, de la destrucción de sus casas, de sus negocios, escuelas y  universidades) están esparcidos por los países vecinos que tampoco los quieren. ¿ En qué escalón de esos “valores” se coloca el envío de miles de mercenarios “sin papeles” y hasta los dientes armados, para adueñarse de países enteros en el Sur?
No es islmofobia, es Xenofobia
Tras el atentado, se está advirtiendo sobre el peligro de islmofobia; algunos para proteger al sector más vulnerable de la sociedad que son los inmigrantes  y otros, desde el rechazo a la presencia política de la iglesia, han encontrado en el apoyo al Islam (que no hay que identificarlo con los inmigrantes musulmanes) un contrapeso, ignorando que las élites religiosas suelen unirse ante el enemigo laico, ateo, y su lucha por mayor cuotas del poder es ajena a los intereses de los “desheredados”. A la “religión”, al igual que la “nación” no le interesan las brechas entre los ricos y los pobres, los géneros y entre los grupos étnico-religiosos.
Cierto, el odio hacia el Islam es para los fanáticos como el antisemitismo para la ultraderecha israelí: el agua bendita, la razón de su ser. Pero, igual de peligroso es subrayar la afiliación religiosa de los inmigrantes, y tratarles como “comunidad musulmana”.
Además de ser un atentado contra la intimidad y “datos personales” de los ciudadanos, conlleva otras implicaciones en estos tiempos de crisis:
*Separa la población “nacional” de la “intrusa” por su fe, y luego divide a los propios “intrusos” por su credo.
*Oculta el problema común de todos los inmigrantes que es su estatus legal y real de inferiores.
*Echa a perder todo el intento de las fuerzas progresistas de los países musulmanes para que la religión se separe del poder político.
* Obama y Hollando dicen la verdad al firmar que no luchan contra el Islam. Tienen magníficas relaciones con los representantes de esta fe. Son conscientes de que en las sociedades laicas las guerras religiosas no tienen cabida y la islmofobia no producirá conversiones hacia otros credos, sino el rechazo al trabajador inmigrante de Oriente Próximo, aunque no sea practicante. Pasan así el trabajo sucio de negar la igualdad de derechos, a la sociedad, manteniendo el control sobre ella.
¿Y ahora qué?
François Hollande que estaba viviendo los momentos de más baja popularidad de su presidencia, respira. La “nación” se ha unido contra el enemigo de fuera, que encima se ha infiltrado dentro.
Su fracaso en Mali y en Siria, los escándalos de corrupción, desobediencia de sus ministros, y las tensiones sociales, han sido causa de que perdiera las elecciones municipales. Con el mega plan de Obama para una larga guerra en Oriente Próximo, pretende ocupar el lugar de EEUU, firmar contratos de armas y echar fuera los balones de la crisis interna: como Napoleón, el Rey Sol. El portaaviones De Gaulle está listo para partir hacia el golfo Pérsico.
“Trabajadores de todo el mundo uníos “, es la única salida a esta locura y amenaza global. No son suficientes los debates pequeñoburgueses de sofá sobre “¿Cuántos ángeles se pueden sentar sobre la punta de una aguja, camarada?

Fuente: Público.es

viernes, 9 de enero de 2015

Francia, una visión parcial desde el Islamismo

 

 

Abrir las compuertas a la islamofobia: el Estado es culpable y responsable

Said Bouamama

 

Hace ya una década se aprobaba por amplia mayoría la ley 2004-228 del 15 de marzo de 2004. Tenía el largo título de «Ley que enmarca, en el aplicación del principio de laicidad, el uso de signos o vestimentas que manifiesten una pertenencia religiosa en las escuelas, institutos y liceos públicos». Como atestiguan las polémicas que precedieron, acompañaron y siguieron la aprobación de la ley, nadie se dejó engañar. Políticos, periodistas, militantes, partidarios u oponentes a la ley hablaban de una ley sobre el llamado «velo islámico». Una década después es el momento de hacer balance y lo que se oye es un silencio ensordecedor. Aportemos nuestra modesta contribución a hacer mella en la invisibilización de los efectos desastrosos de una ley de excepción, esto es, reservada a una parte específica de la población determinada por una pertenencia supuesta o real a una religión.

La página web Médiapart publicó un documento de la Delegación de Educación de Poitiers destinado a los directores [de establecimientos escolares] con el objetivo de «prevenir la radicalización». Propone unos indicadores que permiten detectar al «yihadista» potencial: barba larga, faldas largas, vestimenta musulmana, etc. A pesar de que el ministerio retiró esta nota, este racismo abierto es el resultado de la lógica estatal desplegada desde hace diez años.

La invisibilidad de los daños

Visibilización y emancipación corren parejos, lo mismo que invisibilización y dominación. Conviene, pues, preguntarse por los efectos invisibles de la ley, extrañamente ausentes de los discursos públicos institucionales, políticos y mediáticos. El hecho de que la ley haya acabado por ser «aceptada» no significa que deje de tener consecuencias importantes sobre la subjetividad de las jóvenes concernidas ni efectos consecuentes sobre los ciudadanos de confesión musulmana real o supuesta ni daños en las trayectorias de las jóvenes. El balance oficial tras un año de aplicación de la ley sacó a la luz los datos siguientes: 639 signos religiosos censados, esto es, «dos grandes cruces, once turbantes sijs y otros signos, todos ellos velos islámicos», 96 casos de alumnos que «optaron por salidas alternativas en el consejo disciplinario» (inscripción en un establecimiento privado, abandono en el caso de los mayores de 16 años, inscripción en el Centro Nacional de Educación a Distancia, 47 expulsiones). El informe de evaluación muestra una franca satisfacción al señalar «que no se ha realizado la predicción de expulsiones generalizadas» (1).

El informe deforma fuertemente la realidad ya que limita el análisis exclusivamente a las expulsiones por parte de los consejos disciplinarios. Así, si tomamos como base comparativa la cantidad de chicas «veladas» censadas en 2003 por el ministerio del Interior (1250 situaciones), se sacan otras dos conclusiones: se aprobó una ley para 1250 chicas y la consecuencia de esa ley fue que el 10% de ellas se vieron obligadas a abandonar la enseñanza pública. Por supuesto, estas estadísticas mienten al ocultar todas las expulsiones indirectas, es decir, las de aquellas jóvenes que anticiparon las dificultades y no se presentaron en su centro escolar en septiembre. En los demás años la expulsión indirecta es predominante ya que las personas que desean llevar un «velo» no se presentan en el centro.

Con todo, el balance no puede escamotear la dimensión cualitativa, es decir, el efecto que la obligación de quitarse el «velo» tiene sobre la subjetividad de algunas chicas. ¿Cómo es posible imaginar que la imposición de quitarse el velo para poder seguir siendo escolarizada pueda tener lugar sin provocar un sentimiento de negación, de desprecio y de humillación? Hay múltiples testimonios que demuestran la enorme violencia simbólica que sintieron estas jóvenes. Desde 2004 los testimonios son elocuentes: «siento una bola en la garganta»; «ahora tengo la impresión de que todo el mundo me mira»; «no soy una apestada». (2)

Como ilustra este otro testimonio, los efectos no son menores en 2006:

«¿Cómo explicar qué es el sufrimiento de no ser una misma, de ser obligada a deshacerse todos los días de una parte de ti misma para adquirir simplemente un derecho […], cómo explicar ser otra persona que no es una desde las ocho de la mañana a las seis de la tarde, cómo decir a quien no sabe que eso hace daño que yo no soy yo cuando me obligan a eso[…], que se vive mal, cómo dibujar lo que siento? Un odio, un dolor constante y amargura, eso es lo que representa para mí lo que para otros es tan banal, el instituto. Por cada lágrima que he derramado, cada insulto que he oído y cada vez que he tenido ganas de huir de esta cárcel […], por cada instante que he pasado en contra de mi voluntad […].» (3)

Los testimonios del libro Les filles voilées parlent [Hablan las chicas veladas] (4), publicado en 2008, también son significativos del desprecio y la humillación que sintieron. Y que no se nos diga que ese sentimiento solo fue momentáneo. Verdaderamente hay que situarse en el lado de los dominantes o haber despojado totalmente al otro de su humanidad para considerar que la herida moral que constituye el sentimiento de humillación y de desprecio pueda desaparecer con el simple efecto del paso del tiempo. Diez años después las jóvenes que fueron expulsadas en 2004 hablan todavía de ello con unas palabras que ponen de relieve la importancia de la violencia que padecieron:

«Después de sufrir la humillación, [surgían] las preguntas del tipo «¿Te lo pones porque llevas el pelo sucio o tienes una enfermedad?», el aislamiento, el ser puesta en cuarentena o en una jaula, como un animal en un zoo cuando los alumnos se apelotonaban en la ventana para ver qué era esta nueva bestia curiosa.»(5)

Nos encontramos aquí no solo con el desprecio sino también con la humillación, es decir, esta forma específica de desprecio que ataca la integridad de la persona y que tiene por objetivo envilecerla. La violencia de esta humillación es tanto más fuerte cuanto que se despliega contra adolescentes en plena construcción de identidad. Basta con tener presente una definición de humillación para cuantificar la violencia descrita por estas jóvenes:

«La humillación significa el sometimiento de una persona o grupo, en un proceso de sumisión que daña o destruye el orgullo, el honor o la dignidad. Ser humillado significa ser situado en contra de la voluntad de una persona y a menudo de manera profundamente dolorosa en una situación que es claramente inferior a lo que una persona considera que merece. La humillación significa un sometimiento que transgrede las esperanzas de la persona. Eso puede implicar actos de fuerza, incluida la violencia. En el centro está la idea de rebajar. En efecto, una de las características que definen el proceso de humillación es que se obliga a la víctima a un estado pasivo sin posibilidad de ayuda.» (6)

Y querían hacernos creer que esta experiencia no tenía consecuencias, que se olvida simplemente con el tiempo sin dejar huellas, que no marca de manera duradera las trayectorias de las chicas que lo han vivido, que estas habían elegido entre quitarse el velo para seguir siendo escolarizadas o mantenerlo. La realidad es testaruda y todos los balances satisfactorios sesgados no pueden ocultar la brutal realidad: la ley del 15 de marzo de 2004 significa el despliegue oficial de una violencia contra niñas y adolescentes ya que la gran mayoría de las chicas concernidas son menores de edad.

Una lógica de extensión

Los efectos de la ley sobre el velo no se limitan a estas violencias. Son mucho más importantes. Los debates que precedieron a la ley, las histerias políticas y las construcciones mediáticas que acompañaron y siguieron los debates parlamentarios impusieron una imagen del islam y del musulmán como un problema y un peligro. Hace ya tiempo que Abdelmalek Sayad puso en evidencia a propósito de la inmigración las consecuencias de este «emparejamiento entre un grupo social y una serie de problemas sociales [los inmigrantes y el empleo, o los inmigrantes y el paro, los inmigrantes y la vivienda, etc.]» (7). Desde hace más de una década se despliega el mismo proceso a propósito de las chicas que llevan velo: el velo como peligro para la laicidad, el velo como amenaza para la escuela pública, el velo como problema para el feminismo, etc.

La construcción de una categoría social como «problema» instaura una lógica que no puede sino extenderse más allá del primer objetivo del que surgió. Así, la voluntad prohibicionista inicialmente confinada en los establecimientos escolares tiende a desplegarse a esferas cada vez mas amplias. Y esto es, en efecto, lo que estamos presenciando desde hace una década: prohibición de acompañar a los niños durante sus salidas escolares, en las profesiones de la primera infancia, a la universidad, en la calle, en las empresas, en los hospitales, etc. Esta lógica no tiene fin ya que cada nueva etapa desencadena inmediatamente una escalada que amplifican los medios de comunicación ávidos de audiencia y de sensacionalismo. Aunque afortunadamente no todas estas propuestas de ley han salido adelante, han dado lugar a tomas de postura, a debates y reportajes televisados, a sondeos sobre la opinión de los franceses, etc., que reforzaban cada vez más la visión del islam y de los musulmanes como un problema.

Con la nota de la Delegación de Educación de Poitiers sobre la prevención de la «radicalización en el entorno escolar», el objetivo se amplía a los chicos musulmanes reales o supuestos. Este documento se presenta en forma de un power point, una de cuyas diapositivas se titula «indicadores de radicalización» y propone la siguiente lista: barba larga sin recortar (bigote afeitado); cabellos afeitados; vestimenta musulmana; pierna tapada hasta el tobillo; rechazo de tatuajes; callo en la frente; pérdida de peso relacionada con ayunos frecuentes. Estos primeros indicadores se denominan «signos exteriores individuales» y se complementan con otros que remiten esta vez «a los comportamientos individuales»: repliegue identitario; retórica política (referencias a la injusticia en Palestina, Chechenia, Iraq, Siria, Egipto); exposición selectiva a los medios de comunicación (preferencia por las páginas web yihadistas; interés por los inicios del Islam) (8).

Hay que observar con sospecha a las decenas de miles de jóvenes de la «generación Gaza» que se movilizaron este verano en apoyo al pueblo palestino. Hay que vigilar con atención a las jóvenes que prefieren los vestidos largos. Hay que hacer una lista minuciosa de los chicos y chicas jóvenes que no tienen tatuajes. Y qué decir de esos «callos en la frente», que sin lugar a dudas significan la práctica de la oración sobre baldosas de hormigón en vez de sobre alfombras. Podríamos reírnos de estas necedades si esta construcción de lo musulmán como peligro, problema y sospechoso no fuera productora de la forma contemporánea del racismo que es la islamofobia. Ahora bien, esta forma de racismo es, como todas las demás, una justificación de una agresión:

«El racismo es la revalorización, generalizada y definitiva, de diferencias, reales o imaginarios, a beneficio del acusador y en detrimento de su víctima, con el fin de justificar una agresión o un privilegio.» (9)

Una lógica de autorización

La lógica de extensión corre pareja con una lógica de autorización. Autoriza el paso a actos violentos justificando legalmente un tratamiento de excepción a partir de un signo indumentario. Así, resulta significativo que el importante aumento de los actos islamófobos en Francia concierna esencialmente a mujeres que llevan velo. El objetivo que los discursos políticos y mediáticos consideran un problema y un peligro se convierte en objetivo real para las agresiones verbales y físicas.

Tanto el informe de 2013 de la CNCDH (Comisión Nacional Consultiva de los Derechos Humanos) como el del año anterior registra un importante aumento de la islamofobia, que no corresponde a ningún virus venido de fuera de la sociedad francesa para contaminarla. Está directamente relacionado con los debates impulsados desde arriba por el Estado francés y difundidos por los medios en busca de sensacionalismo. Veamos qué nos dice el informe:

«Esta especificidad de la relación con la comunidad de los musulmanes se afirma igualmente en el tiempo. Si se compara con las series de preguntas de la década de 1990 se constata que entonces los musulmanes eran menos rechazados que los «árabes» (de 3 a 5 puntos de diferencia). En otras palabras, no ocupaban el lugar de la minoría «más detestada». Sin lugar a dudas uno de los factores es la manera como estaban estructurados los debates en torno a la inmigración. El islam y los musulmanes no eran tanto el centro de atención como en la década siguiente. Además, se puede pensar que el «marco republicano», que opone islam y valores republicanos, ha podido liberar el discurso xenófobo legitimándolo, de la misma manera que el «racismo encubierto» basado en las diferencias culturales resulta ser mucho más aceptado que el «racismo flagrante» que postula la inferioridad moral e incluso genética de las minorías.» (10)

Solo desde hace tres años las estadísticas de ministerio del Interior diferencian los actos islamófobos. Anteriormente se mezclaban con el conjunto de actos racistas. El informe de 2013 de la CNCDH pone de relieve algunas enseñanzas de estas estadísticas: un aumento desde hace tres años de los actos islamófobos; la cantidad de 226 actos contabilizados por los servicios de policía y gendarmería se dividen el 62 «actos» y 164 amenazas; los actos islamófobos afecta particularmente a las mujeres con velo (14 de los 17 actos de violencia contra personas censados tuvieron por objetivo mujeres que llevaban velo) (11). Por supuesto, estas cifras son muy inferiores a las reales ya que la mayoría de las mujeres no presentan denuncia teniendo en cuenta el estado de las relaciones entre la policía y las poblaciones surgidas de la inmigración poscolonial.

Ni virus importado del extranjero ni «complot judío oculto» como proclama el nacional-socialista (12) [Alain] Soral ni simple reacción pusilánime de una sociedad desamparada, la islamofobia es una construcción política y mediática en la que está plenamente implicada la responsabilidad y culpabilidad del Estado francés. Callarse ante esta forma contemporánea de racismo es contribuir a su desarrollo. Verdaderamente es el momento de volver a tomar la iniciativa.

 

Said Bouamama es autor de diferentes obras, entre ellas, Figures de la libération africaine. De Kenyatta à Sankara 2014, Femmes des quartiers populaires, en résistance contre les discriminations, des femmes de Blanc-Mesnil , Le Temps des Cerises, 2013, Dictionnaire des dominations de sexe, de race, de classe , Édition Syllepse, 2012, Les discriminations racistes: une arme de division massive , L’Harmattan, 2010, Les classes et quartiers populaires. Paupérisation, ethnicisation et discrimination , Éditions du Cygne, 2009, L’affaire du foulard islamique: production d’un racisme respectable , Le Geai bleu, 2004, Dix ans de marche des beurs, chronique d’un mouvement avorté , Desclée de Brouwer, 1994

Investig’Action

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

Fuente: http://www.michelcollon.info/Les-vannes-ouvertes-de-l.html?lang=fr

martes, 23 de diciembre de 2014

EUROPA, ÚLTIMA LLAMADA

 

 

ULTIMA LLAMADA ?


A finales de 2014, los europeos nos encontramos en unas circunstancias difíciles y con criterio difuso frente a la realidad existente en nuestro entorno más inmediato, hoy ya con un nuevo conflicto en suelo europeo.
Como una manada de borregos guiados por el pastor, nos hemos metido a pastar en pastos ajenos de los que no tenemos nada clara una salida provechosa a medio plazo.
A instancias de USA y la OTAN, le hemos declarado la guerra, por ahora comercial, a Rusia más exactamente a su presidente Putin y a sus representados.
No se cuestionan aspectos fundamentales de estructura, las dos son unas economías de mercado con sus características propias, bien es cierto, se litiga básicamente por mantener un estatus privilegiado con una moneda dominante como es el dólar frente a la opción de la diversidad de monedas o en todo caso una cesta de monedas para conformar un patrón mundial; propuesta ya hace años por los BRICS en conferencias del G-20 los pasados años, que no se tuvieron en consideración, pues todavía no había sido controlada la crisis económica internacional del 2008.
Parecen los occidentales seguir la estrategia del divide y vencerá con respecto a los BRICS, primero Rusia y si no aguanta entonces ya hablaremos de o con los Chinos, el resto, salvo India, son pura comparsa en este terreno
Pero este análisis de actores es un poco burdo, parte del presupuesto básico que los intereses de USA y la UE son los mismos y no es así.
La UE es actualmente la primera potencia económica del globo, seguidas por la Americana y China, en cuanto al PIB y no somos plenamente conscientes de ello
Pero como dicen los norteamericanos, si quiero hablar con Rusia hablo con Putin pero… si quiero Hablar con Europa a quien llamo…………..
Este es nuestro problema, Europa no es un proyecto político es un proyecto económico que se representa en el Euro, pero políticamente estamos huérfanos, el sentimiento Paneuropeista es débil, no tenemos un acuerdo básico y unánime de nuestros derechos y deberes como ciudadanos de un Trans-estado plasmado en una Constitución surgida de un proceso constituyente previo, por ahora todo ha sido una farsa dirigida por el capital transnacional de los países integrantes del Euro con muy pobres resultados y en estado de hibernación por no decir fracaso sencillamente.
Pues bien esta Europa sin cohesión política, ni de sus políticos ya que todos ellos tienen miras muy cortas, manos torpes y espíritu débil va a ser el escenario de esa guerra económica que tiene visos de subir de categoría y poder convertirse en conflicto armado si la opción es interesante para el complejo militar-industrial norteamericano ahora que podrá gobernar a través de sus Lobbys en el Congreso y Senado Norteamericanos.
Pero tal como estamos, solo en la guerra económica, que tenemos los europeos a ganar en esta reyerta y sobre todo qué perder, cuales son nuestras armas y que margen de maniobra hay
Empezando por el final, el margen de maniobra; limitado por los propios intereses nacionales de los miembros que forman la UE que arterioescleriza cualquier decisión conjunta.
Por ahora las armas se han reducido a sanciones contra personas empresas y sectores económicos de Rusia, podemos intensificar el fuego pero las siguientes armas son de mayor calibre, embargo declarado y exclusión de Rusia de las transacciones del sistema SWIFT. como dice Andrei Kostin jefe de VTB-Bank: Si esto ocurre las relaciones diplomáticas entre Rusia y la UE desaparecerían, la banca es la parte más sensible de la economía rusa porque el sistema se basa fuertemente en el dólar y el euro.
Rusia ya se está previendo hacer frente a esta posibilidad pues pretende junto con China establecer un sistema alternativo al SWIFT, ¡¡ Que bien le vendría al Euro poder entrar también en ese SWIFT alternativo y mejor si están la India y Brasil. !!
Bien llegamos a la parte más difícil de contestar, qué tenemos que ganar; es realmente Rusia nuestro enemigo comercial ? romper con Rusia es sinónimo de ganar Ucrania, vaya negocio, rescatar económicamente un país en guerra civil, con una economía maltrecha para depender del gas de esquisto que se explore y extraiga en el país por empresas norteamericana y distribuido por empresas norteamericanas que pretenden quedarse al menos con el 50% de la propiedad de los gaseoductos y oleoductos Ucranianos o bien comprar directamente de los excedentes norteamericanos.
Quizás copiar para mejorar la tecnología militar rusa que se queda en las empresas armamentistas Ucranianas, esto último le interesa mucho más a los Norteamericanos y no permitirán que sea la UE quien lo disfrute en exclusiva y probablemente ni lo disfrute si no es a través de implicarse más en la OTAN a fuer de distanciarse más aun de Rusia, de hecho creo que era uno de los objetivos, dejar sin un tercio de la producción armamentística rusa al salir Ucrania de la esfera de influencia rusa y el otro no se pudo conseguir, la base naval rusa en Crimea y quedarse también con el mar Negro y eso es lo que los tiene amargados
Venderán Alemania, Francia e Italia sus coches en una pujante Ucrania renacida, será un mercado semejante al ruso como para que valga la pena cambiarlo, 300 millones de consumidores potenciales de Rusia no son equivalentes a 43 millones de Ucranianos
Si continúa el bloqueo ruso de los productos agrícolas del sur y este europeo, encontraremos nuevos mercados para esos productos o cambiará Europa su política agroalimentaria.
Entregará finalmente Francia los Mistral a Rusia incumpliendo su compromiso amparándose en situaciones no especificadas en el contrato comercial firmado y perdiendo toda credibilidad y confianza como para que ningún país que sea un potencial cliente de la industria militar-naval se lo piense dos veces antes de embarcarse en tan incierta aventura?
Caso de no entregar los Mistral pasarán a formar parte de la flota Francesa o quizás de la nueva flota europea que no existe todavía, tampoco tenemos los europeos una integración militar efectiva al margen de la OTAN.
A primera vista no parecen ser los europeos los más beneficiados con esta trifulca, sino más bien los Norteamericanos y en todo caso los Ingleses por aquello de ayudar en todo lo posible a Europa a hundirse como proyecto, pues por supuesto que la Libra empieza a ser una moneda residual en el conjunto de la economía mundial.
Poco a poco el rebaño sigue pastando en campo ajeno y el pastor muy seguro de su ganancia pues la pérdida no será en dólares sino en euros, China y Rusia ya no compran divisas acumulan materias primas y ya no son abundantes.
Lo que no es muy seguro es que con esta política de aislamiento y guerra económica Rusia colapse, jamás lo permitirán los chinos, pues si Rusia colapsa y es colonizada por occidente significa que las fronteras de occidente llegarían a China y por supuesto no les interesa en absoluto y mucho menos quieren pensar en aliarse con los USA para repartirse Rusia.
La estrategia China es clara, son la fábrica del mundo, la tercera economía mundial y básicamente son buenos y esforzados comerciantes y su expansión comercial, política y económica pasa por potenciar la nueva ruta de la seda, China, Mongolia, Rusia, Polonia Alemania y desde allí por, Francia a España al mediterráneo occidental, ya se ha cubierto el recorrido por el primer tren comercial hasta España que ha tardado 21 días en recorrer 13.000 Km. y demostrado su viabilidad.
La estrategia Norteamericana es rotunda:, si mi moneda es el patrón de comercio, yo soy el patrón del comercio y si mis ejércitos controlan el mundo soy el amo del mundo y………… te ha tocado ……..lo siento Vladimir Vladimirovich, le debemos más a los chinos
La estrategia rusa es sobrevivir cueste lo que cueste, porque están orgullosos de ser lo que son y el capitalismo no lo es todo.
Pero la estrategia Europea no soy capaz de otearla, si es que existe como tal independientemente de la norteamericana.
Si continúan las actuales políticas ultraliberales venidas del otro lado del Atlántico ciertamente desaparecerán los estados frente a las compañías transnacionales al privatizarlo todo hasta la gestión pública en muchas de sus áreas, solo gestionará el “espectro de estado” que quede, lo antieconómico que las pérdidas sean nuestras y suyo el beneficio, desgraciadamente hasta ahora lo están consiguiendo imbuyéndonos miedos y consumo.
Que esperanza le queda a Europa de ser lo que debe ser: independiente y cohesionada política y económicamente o continuar siendo una suma de viejos estados que una vez conformaron el territorio político y económico una República Romana transida a Imperio y decadencia.
Europa no quiero pensar que sea la “vieja Europa” ha de ser una Europa que piense prioritariamente en su ser continental diferenciado y no en sus estados con sus pequeños intereses individuales, que no son intrínsicamente fuertes frente a la potencia que supone un estado transnacional como unión.
No nos queda mucho tiempo las cartas ya están repartidas y tenemos las que tenemos y con muy buenos comodines., pero qué jugadores “gensanta” , Cámeron que tiene que comprar Escocia porque la había perdido, Merkel con quien sus industriales no están muy de acuerdo con las sanciones, Junkers, que no tiene credibilidad ninguna y es un servil peón de las grandes corporaciones, o quien no paga sus deudas, Hollande o quizás la parodia del socialismo Italiano con Renzi violador del tratado de no proliferación asentando en su territorio bombas nucleares tácticas en las bases cedidas a la OTAN; si pudiera casi me quedo con el duopapa Francisco que al menos es inteligente, el otro duopapa es Benedicto que está apagado o fuera de cobertura
Madrid , solsticio de invierno, 2014
O

miércoles, 3 de diciembre de 2014

EL DECLIVE AMERICANO EN ASIA

 

YUAN CHINO LA COMPETENCIA DEL DOLAR

China y Rusia: Las locomotoras del nuevo orden mundial
Raúl Zibechi
Alainet
En la alianza estratégica entre China y Rusia está el epicentro del nuevo orden mundial. Entre ambas están siendo capaces de arrastrar a Eurasia, siendo la principal señal del declive de Occidente y, de modo muy particular, de los Estados Unidos.
“ASIA PARA LOS asiáticos” se titula el artículo de la prestigiosa Foreign Affairs, donde Gilbert Rozman explica que la amistad chino-rusa llegó para quedarse. No se trata de un artículo cualquiera, escrito por un periodista del montón en un medio de segunda fila. Rozman es profesor de sociología en la Princeton University, autor de numerosos ensayos y libros sobre Asia, incluyendo su último “El pensamiento estratégico chino hacia Asia” (1).
Ambas potencias comparten algunas visiones que Rozman detalla: “han desafiado el orden internacional, apoyándose dándose mutuo respaldo diplomático para enfrentar sus problemas en Ucrania y Hong King”; comparten una “identidad nacional por la que se definen en oposición a Occidente”, y, lo que quizá sea más relevante, “están de acuerdo en que el orden geopolítico de Oriente debe oponerse a Occidente, lo que ha acercado significativamente las relaciones bilaterales” (Foreign Affairs, 29 de octubre de 2014).
La mayoría de los analistas occidentales, buena parte del público y hasta las elites políticas, sobreestiman las tensiones sino-soviéticas durante la guerra fría y no toman en cuenta que “desde 1990 las autoridades de Rusia y China han lamentado aquellas tensiones”. Ahora las cosas han cambiado considerablemente, ya que Rusia no quiere, ni puede, ser el socio dominante de la relación. “Ambos han acusado a Estados Unidos de seguir con una mentalidad de guerra fría agresiva, tratando de contener sus legítimas ambiciones en sus regiones”, destaca Rozman.
Seis son las razones que considera para afirmar que la alianza ruso-china será duradera. Primero, sienten “orgullo de la era socialista”. Dos, hacen hincapié en “sus diferencias históricas con Occidente”, ya que ambas naciones fueron víctimas de los diversos imperialismos. Tres, rechazan el modelo económico que entró en crisis en 2008, al que “consideran inferior a sus propios modelos”. Cuatro, estrechan relaciones como forma de hacer frente a las actuales amenazas externas. Cinco, están del mismo lado en las principales disputas globales. Seis, “hay campañas oficiales en ambos países para promover la identidad nacional”.

Dos cumbres, un triunfador

La cumbre Asia Pacífico, o Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC), de la que los medios occidentales destacaron el gesto de Vladimir Putin de colocarle el abrigo a la esposa de Xi Jinping, fue un paseo chino. Los 21 países de APEC reunidos del 8 al 10 de setiembre respaldaron la creación de la Zona de Libre Comercio Asia-Pacífico (FTAAP, por sus siglas en inglés) en lo que Xi Jinping definió como “una decisión inscrita en la historia” (South China Morning Post, 11 de noviembre de 2014).
Según el diario, Washington habría presionado a Beijing para restarle importancia a la FTAAP, pero Xi elevó la apuesta, definió una “hoja de ruta” para la zona de libre comercio asiática y asestó un golpe mortal a la Alianza Transpacífico impulsada por Estados Unidos, que contempla sólo a doce países y excluye a China. Es que las 21 economías agrupadas en APEC representan más de la mitad del comercio mundial. Además, algunos aliados decisivos de Washington, como Japón y Malasia, rechazan el acuerdo Transpacífico porque no están dispuestos a abrir sus sectores agrícolas.
Como apunta Pepe Escobar, China avanzó en “una estratega multilateral” que incluye no sólo el comercio sino la energía, las finanzas y la tecnología militar. La propuesta de Xi de “conectividad en todos los niveles” para los países de Asia-Pacífico, supone una pesada inversión en infraestructura. Para ello, la creación del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras basado en Beijing (creado en octubre por 22 países de la región), da un primer paso con la aplicación de 50.000 millones de dólares para lubricar la conectividad. “Es la respuesta de China a la negativa de Washington a darle una voz más representativa en el Fondo Monetario Internacional, que actualmente es de un irrisorio 3,8 por ciento”, recuerda Escobar (Asia Times, 14 de noviembre de 2014).
Ciertamente, que la primera economía del mundo (según un reciente informe del FMI basado en la paridad de poder adquisitivo) tenga una representación marginal en los principales organismos financieros del mundo, no sólo parece un insulto sino que empuja a todos los llamados “emergentes” a buscar alternativas fuera de la actual arquitectura financiera global.
La cumbre de la APEC dejó otras noticias no menos importantes. China anunció la liberación de 40.000 millones de dólares para comenzar la construcción del Cinturón Económico de la Ruta de la Seda, tanto la terrestre como la marítima. Se trata de una red de trenes de alta velocidad, puertos, ductos de gas y petróleo, cables de fibra óptica y telecomunicaciones que empresas chinas ya están construyendo para conectarla con Rusia, Irán, Turquía y el océano Índico, llegando a las principales ciudades comerciales europeas, como Berlín, Rotterdam Duisburg y Venecia.
China y Rusia firmaron un segundo mega-acuerdo energético para la llegada de gas de Siberia, luego del rubricado en mayo pasado. El intercambio no será en dólares sino en rublos y yuanes. La cooperación financiera entre ambas potencias es creciente. El banco ruso VTB anunció la posibilidad de dejar la Bolsa de Londres y trasladarse a la de Shanghai, mientras gigantes rusos de la energía comienzan a operar en Hong Kong (Asia Times, 14 de noviembre de 2014).

Un alicaído G-20

Además, China firmó un acuerdo de libre comercio con Corea del Sur, uno de los más importantes aliados de Estados Unidos en Asia. El comercio bilateral asciende a la fabulosa cifra de 228.000 millones de dólares y seguirá creciendo. Un reciente informe del Instituto Petersen de Economía Internacional, basado en Estados Unidos, sostiene que “las monedas de Corea del Sur, Indonesia, Malasia, Singapur y Tailandia están más estrechamente conectadas con el yuan chino que con el dólar estadounidense” (Diario del Pueblo, 21 de octubre de 2014).
La segunda cumbre, la del G-20 realizada en Brisbane (Australia) el 15 y 16 de noviembre, días después de la de Beijing, fue un fracaso. El reto principal consistía en iniciar la reforma de las organizaciones internacionales, pero el Congreso de los Estados Unidos (dominado por los republicanos) sigue bloqueando cualquier reforma del FMI para dar mayor poder a los países emergentes.
El resultado ha sido que “los BRICS toman el control de la agenda del G-20”, buscando soluciones técnicas al bloqueo parlamentario estadounidense (Geab N° 89, 17 de noviembre de 2014). La cumbre tuvo sus momentos borrascosos. Mientras los cinco países BRICS hicieron su propia minicubre en la que exigieron cambios en los organismos financieros globales, los aliados de Washington escenificaron la crítica al presidente Vladimir Putin, quien en cierto momento abandonó la reunión, de forma intempestiva.
Según el analista Alfredo Jalife, quien cita a la embajada rusa en Canberra, la retirada de Putin “se debió a las amenazas de muerte que planeaban sobre su cabeza, lo cual llevó a que Rusia hubiese colocado sus barcos de guerra –el crucero de misiles guiados Varyag y el destructor Mariscal Shaposhnikov– cerca de las costas australianas” (La Jornada, 19 de noviembre de 2014).
Lo cierto es que el éxito de la cumbre de Beijing contrasta con las rispideces y el fracaso en Brisbane, donde la retórica sustituyó los acuerdos y, sobre todo, los demandados avances en el desbloqueo del sistema financiero. Las razones hay que buscarlas tanto en el avance consistente de la economía y la diplomacia chinas, que ofrecen más y mejor libre comercio, en contraste con la cerrazón de Washington, una potencia que luego de las elecciones parlamentarias quedó entrampada entre un gobierno demócrata y una mayoría republicana en el Congreso que defienden políticas antagónicas en muchos aspectos.
El órgano oficial chino Diario del Pueblo sostiene que la zona de libre comercio de Asia-Pacífico, creada en la cumbre APEC, contrasta con las “negociaciones de comercio multilaterales estancadas en la Organización Mundial de Comercio (OMC)”. Apuesta a que la región se convierta “en un paradigma del libre comercio global, lo cual podría cambiar el paisaje económico no sólo de Asia-Pacífico, sino del resto del mundo”. Y agrega: “Como bloque importante de la cooperación regional, la APEC cuenta con ventajas sobre la OMC en el establecimiento de estándares de una forma más creativa y flexible” (Diario del Pueblo, 13 de noviembre de 2014).
En suma, Asia-Pacífico no es sólo el motor de la economía mundial y el centro del comercio global, sino la región más atractiva e innovadora del mundo.
Moneda y armas
En los hechos, “la agenda internacional de la globalización está siendo liderada por China”, sostiene el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Geab N° 89, 17 de noviembre de 2014). Uno de los aspectos menos visibles de ese liderazgo consiste en el constante crecimiento del yuan, moneda que tiende a internacionalizarse ganando espacios al dólar.
El problema, como señalan los economistas Ariel Noyola y Oscar Ugarteche, miembros del Observatorio Económico de América Latina, es que la internacionalización del yuan y la desdolarización global son un mismo proceso. Inevitablemente conflictivo. Quizá por eso China apuesta a un avance paso a paso, lento, eludiendo confrontaciones.
Ya son 40 los bancos centrales del mundo que tienen reservas en yuanes, además de las monedas tradicionales. El Banco Popular de China ha firmado swaps bilaterales con 25 bancos centrales. “Fuera del continente asiático el yuan ha conseguido apoyos importantes en Europa”, señalan Noyola y Ugarteche (Alai, 21 de octubre de 2014). La City de Londres, Francfort, Paris y Luxemburgo son plazas abiertas al yuan. Londres realizó la primera emisión de bonos soberanos en yuanes fuera de China. El Banco Central Europeo llegó a un acuerdo de swaps cambiarios en yuanes por 57.000 millones de dólares.
Rusia ha encontrado en China no sólo un aliado sino “un socio estratégico como consecuencia de las sanciones económicas impuestas por Occidente”, apuntan los economistas. En América Latina son Brasil y Argentina los que ya tienen swaps cambiarios en yuanes por más de 40.000 millones de dólares.
Además, China estableció la Plataforma de Negociación de Divisas que permite establecer centros de liquidación directa para facilitar el uso del yuan. Al utilizar las monedas nacionales se reducen los costos de conversión, lo que permite a Beijing, en palabras de Noyola, “reducir los efectos negativos del derecho de señoreaje del dólar sobre los flujos globales de capital”, además de avanzar hacia la construcción de “un sistema monetario multipolar” (Alai, 7 de octubre de 2014).
Siguiendo los pasos de Rusia y Londres, ahora Canadá llegó a un acuerdo con China para el intercambio en yuanes, un país fronterizo y aliado de los Estados Unidos. La diferencia con los casos anteriores, empero, es grande: “Esta vez los chinos no han tenido que ir hasta ellos, sino que son ellos (los canadienses) los que se han desplazado” (Geab N° 89).
Por último, está la cuestión militar, terreno en el que la cooperación ruso-china va en rápido aumento. El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, en su visita a China, destacó que la cooperación militar entre ambos países alcanzó “un carácter estratégico”. El titular de Defensa ruso informó que Rusia y China acordaron llevar a cabo en 2015 ejercicios navales conjuntos, tanto en el Pacífico y como en el Mediterráneo (Russia Today, 18 de noviembre de 2014).
Moscú venderá a China sistemas de defensa S-400 y más adelante S-500, capaces de blindar la defensa del país asiático. En tanto, Beijing ha desarrollado misiles anti-navío, capaces de destruir portaaviones y desafiar la marina estadounidense, lo que permite intercambios entre ambos en el área super sensible de la tecnología militar (Asia Times, 14 de noviembre de 2014).
El periódico estadounidense The Nation asegura que Obama “ha perdido el ímpetu” en su política de “giro a Asia”, al tiempo que el presidente ruso Putin y su homólogo chino Xi, causan un impacto mayor en los asuntos mundiales. Una de las consecuencias de esta postura debilitada del presidente ha llevado, según apunta el periódico, a una presencia “torpe” en las cumbres en el Extremo Oriente. Al mismo tiempo, su homólogo ruso ha sido designado como la persona más poderosa del mundo por la revista Forbes por segunda vez en dos años consecutivos, “eclipsando a Obama en casi todos los aspectos del liderazgo mundial” (The Nation, 14 de noviembre de 2014).
Más allá de Obama, el problema es cómo la superpotencia está encajando su declive. Apenas finalizaron las cumbres de Beijing y Brisbane, miembros del Pentágono apuntaron hacia la necesidad de intensificar la modernización de las fuerzas armadas. “Si no llegamos a un equilibrio pronto será demasiado tarde y sufriremos las consecuencias”, advirtió el vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, almirante James Winnefeld, en un discurso pronunciado en una reunión con los legisladores y representantes del sector industrial militar en la Biblioteca Ronald Reagan cerca de Los Ángeles (Reuters, 15 de noviembre de 2014).
Otros funcionarios de la defensa, apuntaron en la misma dirección. El problema es que la economía no deja margen para seguir el ritmo de las inversiones que mantienen sus competidores. Los militares sienten que están siendo sobrepasados en la guerra electrónica y antisubmarina, por poner apenas dos ejemplos, en las que “vamos a quedar obsoletos en el futuro por el simple hecho de que no invertimos en ellas

jueves, 6 de noviembre de 2014

MUNDO REVUELTO

 

BREMEN, LA ALEMANÍA DE SIEMPRE

Rafael Poch de Feliu

Europa, su crecimiento en entredicho, y la política exterior del Occidente en crisis

Alemania está técnicamente en recesión y no crea empleo. Estancamiento puro y duro. Son los datos de la oficina federal de estadística del año 2012 (crecimiento del PIB, 0,4%) y del 2013 (0,1%). Cifras fundamentales de su (engañosa) contabilidad, que en Alemania vienen siempre rodeadas de toda una sinfonía de índices del Instituto IFO, sobre la “confianza empresarial” (casi siempre en aumento) y el “buen ambiente” del raquítico consumo interno nacional. El número de empleados está estancado, las cifras de paro (3 millones) siguen sin moverse y el número de horas trabajadas ha retrocedido (un 0,3%) en ambos años. Desde 2008 el PIB alemán ha crecido un 2,2%. A eso antes se le llamaba estancamiento. ¿Ha venido para quedarse?

No es que creamos en su “crecimiento”. Ese desastre consiste en consumir más de lo que el planeta es capaz de generar y transferir una factura inconmensurable a las futuras generaciones. La política de austeridad de los últimos años parece condenar a Europa a un largo proceso de estancamiento a la japonesa. Quizá el “crecimiento” se ha acabado. El estancamiento puede ser una buena noticia, una invitación a reformar las engañosas contabilidades basadas en el incremento del PIB que ignoran la degradación humana del cambio global; en el clima, en los océanos, en los ecosistemas, y, por supuesto, en las sociedades.

Sin creer en ello, lo que constatamos es la contradicción de su disparatada doctrina: La estrategia europea para continuar alimentando ese errado ídolo no funciona. Toda la construcción austeritaria del eje Berlín-Bruselas, con sus vasallos incondicionales en Madrid, y sus comparsas, socialdemócratas o conservadores, un poco por todas partes, se viene abajo a la luz de las cifras alemanas que pasaban por ser ejemplo continental. ¿En nombre de qué se va a justificar ahora la prioridad del pago a los causantes del casino? Por mucho que se reste a la esfera social no hay “crecimiento”. ¿Cómo van a seguir justificando el recorte?

El otro gran vector europeo del momento es el Acuerdo comercial con Estados Unidos, negociado en secreto en nombre de los europeos, para incrementar la primacía de las finanzas y las transnacionales sobre el control público, es decir todo aquello que está en el origen de la crisis. La crisis del proyecto europeo es la suma de esos dos vectores; el estancamiento, por un lado, y el esfuerzo manifiestamente antidemocrático por incrementar la regresión humana, por el otro. Es la fórmula perfecta para la desintegración que propone la tecnocracia oligárquica de Bruselas. Las sociedades de consumidores cada vez más desiguales (entre ellas y en su interior) que componen la UE, difícilmente volverán a apoyar un “proyecto europeo” privado de la promesa de prosperidad y visto cada vez por más gente como la autopista de la involución, el recorte y la desposesión. Pero, ¿se rebelarán?

De la indignación a la organización

En Francia, el país con la tradición social más despierta de Europa, la resistencia de la sociedad a las “reformas” —cuando “reforma” en el actual contexto solo puede equivaler a “cambio a peor”— y las acusaciones de “conservadurismo” —que, tratándose del propósito de conservar lo que queda de derecho laboral y de soberanía, es todo menos denigratorio—, confluyen en un panorama turbio. Por un lado el Partido Socialista está en vías de “psoización” o “pasokización”, por el otro las aguas de ese más que justificado desencanto generacional con la “gauche” (recordemos que su abrazo al neoliberalismo, vía el europeísmo, data de 1983 con Mitterrand) las recoge más el ultraderechista Frente Nacional de la Señora Le Pen que el Front de Gauche de Mélenchon y compañía. No es que la sociedad gire hacia la ultraderecha, es que el Frente Nacional tiene mayor credibilidad antisistema que incluso que el Front de Gauche salpicado por sus parentescos con una gauche sin credibilidad: el PCF sigue empeñado en pactar con las “fuerzas sanas” del PS, un partido de gente favorecida, como los verdes alemanes, en el que, “la mitad de los miembros son cargos electos y la otra mitad aspirantes a serlo”, explica un observador. Partido Socialista del que el propio Mélenchon fue miembro y ministro del gobierno hasta no hace mucho.

Mélenchon, un líder potente, menos brillante que Oskar Lafontaine pero con la ventaja de que predica en terreno mucho más fértil para la rebelión, no cree en la “unión de la gauche”, sino que va más allá: llama a “reunir al pueblo” por encima de partidos para iniciar un proceso constituyente. Palabras mayores. Dice que las de 2017, “no serán unas elecciones, sino una insurrección”… Aún es pronto para vislumbrar hacia donde evolucionará toda esa bien fundada cólera que hay en la sociedad francesa, que ya no se expresa a través de los canales tradicionales vigentes desde el siglo XIX: las fuerzas políticas y los sindicatos, sino por medio de movimientos parecidos a una jacquerie como el de los bonnets rouges. Esa cólera se ha expresado también en decenas de atentados e incendios, apenas noticiados, contra sedes de hacienda un poco por todo el país, o en las movilizaciones conservadoras de la manif pour Tous que tanto recuerdan al Tea Party. En Halluin, localidad de 20.000 habitantes del norte de Francia, el alcalde explica que se han quemado 23 coches en dos semanas. Es el tipo de sucesos de la crónica de provincias que no llegan a París. El alcalde de Halluin, de derechas, le pide a Hollande que en lugar de meterse en guerras contra el Estado Islámico, envíe policías a su ciudad…

En España, donde finalmente la indignación se está organizando —esa es la ventaja con Francia, en todo lo demás se va claramente por detrás— sigue incubándose la tormenta perfecta: un big bang en el que saltan por los aires todas las instituciones sobre las que se apoyó la modélica transición. ¿Será Grecia el detonante, con una victoria electoral de Syriza que cuestione la legitimidad de la deuda e inspire la contestación de toda la región? De momento, allá se vuelven a pagar intereses astronómicos por la deuda.

Política exterior

Ese panorama de latente polvorín tiene su correspondiente política exterior. Una política violenta. Dos crímenes de distinta envergadura marcaron la crónica estival: la última masacre de Gaza a cargo de Israel, con una destrucción inmensa, 2000 muertes palestinas (la mayoría civiles, entre ellas 500 niños y 13 periodistas), y la guerra que Estados Unidos y la Unión Europea apadrinan en Ucrania contra Rusia.

En Palestina todo fue según el guión habitual: comprensión y apoyo occidental al decimonónico colonialismo del Herrenvolk israelí hacia los subhumanos (Untermenschen) palestinos, todo ello acompañado del establecimiento de 7500 colonos más en tierra ocupada de Cisjordania en el primer semestre del año: ya son 382.000. El crimen no es la ampliación de esta ocupación, sino la ocupación misma. Suma y sigue.

En el frente del Este el derribo sobre el cielo de Donetsk del vuelo de Malaysia Airlines (MH17) en el que perecieron 283 pasajeros y 15 tripulantes el 17 de julio de 2014. El examen del tono con el que los medios de comunicación rusos informaron de aquel suceso dejó la sensación de que se trató de un criminal error de los rebeldes de Ucrania Oriental, pero, pasado el intercambio de acusaciones, por razones desconocidas se ha dejado de hablar del asunto. Si en el caso del crimen de Gaza, la impunidad es lo corriente, en un avión cargado de pasajeros holandeses de primera clase, lo es mucho menos. Tarde o temprano esto traerá cola judicial. No es este el mayor misterio de la serie Malaysia Airlines…

Mientras tanto, el ejército ucraniano ha sido batido en el frente de Donetsk y la criminal chapuza euroatlántica en Ucrania comienza a cobrarse sus facturas. Los encargos a la industria alemana cayeron un 5,7% en agosto en relación al mes anterior. Fue en julio cuando la Unión Europea estableció, por primera vez desde la guerra fría, sanciones directas contra Rusia. Con la eurozona económicamente estancada por su propia política económica y con China enfriada, las sanciones contra Rusia son la guinda que corona el pastel al que nos ha llevado la política de austeridad alemana. Al mismo tiempo, el “Consejo de Seguridad” de la Unión Europea (es decir, la OTAN, otro concepto que debemos a Pepe Escobar), confirmaba en su cumbre de septiembre en Gales el intento de Estados Unidos de aprovechar la crisis inducida con Rusia para integrar la Europa del Este con mayor fuerza en su esfera. El resultado es ambiguo.

Formalmente no miembros, Suecia y Finlandia pasan a ser países “anfitriones” de la OTAN, se crea una “fuerza de reacción rápida” con varios miles de hombres para ser desplegada de urgencia y se apoyan las sanciones. Al mismo tiempo, por doquier señales de descomposición y recomposición en las placas tectónicas imperiales.

En Berlín un debate, que apenas trasciende a los medios de comunicación, sobre la necesidad de reformular el vínculo con Estados Unidos. Durante veinte años Europa ignoró los intereses de seguridad rusos y sus reiteradas quejas, conforme la OTAN se saltaba, una tras otra, todas las “líneas rojas” formuladas por Moscú. Llegados a Ucrania, cuando el forzado cambio de régimen en Kíev y el avance de la OTAN a las mismas fronteras de Moscovia, han hecho reaccionar defensivamente al Kremlin, esa reformulación está al rojo vivo. Merkel se debate ahora entre la necesidad de una entente con Moscú y su disciplina atlántica.

Entre Moscú y Pekín un idilio ambiguo. Moscú hace ver que considera a China como su alternativa de repuesto a la Unión Europea, cuando en realidad el sueño de Putin sigue siendo llegar a un acuerdo con Merkel que integre a Rusia en la “seguridad continental” (el problema de Merkel es que eso tiene un precio con Washington, de ahí las vacilaciones). Respecto a China, algo parecido: quienes ya dan por hecho un bloque ruso-chino opuesto a Occidente, ignoran la enorme desconfianza que China suscita en Moscú desde los años setenta. En el Kremlin, en el ejército y en el espionaje (incluso en la sinología soviético-rusa), siempre ha habido una corriente que consideró a China como el “principal peligro”. El sueño de Pekín es alcanzar algún tipo de acuerdo, un modus vivendi, no con Rusia, sino con su principal quebradero de cabeza: Estados Unidos. Tanto Rusia como China tienen cartas marcadas en el juego de su idilio. Aunque una locura del tamaño de una guerra occidental contra Irán, podría cambiar el sentido de muchos sueños.

En la zona petrolera

Nueva espiral de caos junto a los pozos de petróleo, la sangre vital de ese crecimiento que ha costado la desaparición de la mitad de los animales salvajes del planeta en solo cuarenta años. Hagamos memoria.

El resultado de la segunda guerra de Irak (la de Bush, hijo) fue un país dividido en reinos de taifas controlados por sunitas, chiítas y kurdos, con el gobierno de Bagdad reducido a una camarilla corrupta alimentada por dinero americano, explica Peter van Buren, un ex funcionario del Departamento de Estado norteamericano que participó en la “reconstrucción” de Irak. El precio de tan magnífico resultado fue el siguiente, recuerda; 25.000 millones para entrenar al ejército iraquí, 60.000 millones para la “reconstrucción”, 2 billones para la guerra, 4.500 soldados de Estados Unidos muertos y más de 32.000 heridos. A todo ello hay que sumar un verdadero holocausto iraquí que las diferentes estimaciones cifran entre 190.000 y un millón de muertos.

En Afganistán la cuenta de costes, humanos y económicos, y resultados alcanzados, es igualmente reveladora: trece años después los talibán siguen dominando gran parte del territorio y la mayoría del ejército occidental está haciendo las maletas. La estrategia occidental contra el “Estado Islámico” continúa sobre la estela de esos mismos desastres. Nacido entre las ruinas de Siria, primero fue subvencionado y armado y ahora es bombardeado. ¿Puede concebirse algo más demencial?

Los dos componentes esenciales de esta obra de arte son el militarismo más la “diplomacia de la exclusión”: acuerdos internacionales para bombardear (creando nuevas víctimas civiles y desastres parejos a los que en su día generaron la actual crisis), que dejan siempre fuera a los países y organizaciones capaces de contribuir a acuerdos pacificadores, sea Siria, Rusia e Irán, o Hamas, Hezbollah u otros.

Esta estrategia —si se puede llamar así a algo tan disparatado en su desastrosa reiteración— es tan contradictoria como sugiere el hecho de que en esta excluyente coalición bombardera figuren países como Turquía, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos que desde el principio financiaron y armaron —incluso con recursos químicos propagandísticamente achacados al adversario, como explicó el periodista Seymour Hersh en otro gran informe silenciado— al extremismo sunita contra el régimen sirio, convirtiendo en guerra abierta la fractura de Siria que con una genuina diplomacia (la que reúne en la negociación a todas las partes implicadas con un objetivo de evitar violencia) podría haberse evitado.

Esos países, “estaban tan decididos a derrocar a el-Assad y a promover una guerra entre sunitas y chiítas, que inundaron con centenares de millones de dólares y miles de toneladas de armas a cualquiera que luchara contra el”, reconoció cándidamente el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, en una charla ante estudiantes de Harvard el pasado 2 de octubre. La consideración fue disciplinadamente silenciada por los medios de comunicación, aunque Biden no dijo lo principal: que Washington y sus agencias formaban parte de “esos países” y que el “Estado Islámico” ha sido producto de los métodos habitualmente empleados por Estados Unidos en la región desde 1979. Fue entonces cuando, ante la revolución iraní y la intervención de la URSS en ayuda del régimen laico afgano, se decidió promocionar y organizar una “internacional radical sunita”, de las que los talibán, al-Qaeda y el Estado Islámico han sido epígonos más o menos desmadrados. Primero se financia, organiza y arma al sujeto para utilizarlo contra un adversario, luego, cuando el sujeto (talibán o al Qaeda) se vuelve contra uno, se le combate. La película del Estado Islámico es una vieja reposición. La novedad es la rapidez del giro: entre 1979 y el 11-S neoyorkino pasaron más de 20 años. Ahora, entre el apoyo a la oposición siria y el combate a su principal vector, apenas pasaron tres años. La misma rapidez en el paso de los amigos que se arma y financia convertidos en amenaza, se observa en Libia.

El auge del tradicionalismo religioso radical y de derechas representado por el actual integrismo, tiene, naturalmente, raíces propias, pero no se entiende sin recordar la sistemática destrucción de la izquierda árabe que Occidente, y especialmente Estados Unidos, vino practicando durante la guerra fría, cuando casi todos los movimientos de liberación nacional árabes eran laicos y “progresistas”, lo que solía llevar implícito la voluntad de salvaguardar sus recursos naturales de la rapiña extranjera, y, lo que era aún más grave, utilizar esos recursos hacia el desarrollo de sus propias poblaciones o proyectos nacionales.

Mucho de todo eso fue recordado por el Presidente iraní, Hassan Rujani, en el discurso que pronunció el 25 de septiembre ante la Asamblea General de la ONU, igualmente silenciado, pese a la actualidad del más que moderado sentido común que expresó:

“Todos aquellos que tuvieron un papel en la financiación y apoyo de estos grupos terroristas deberían reconocer sus errores que condujeron al extremismo, deberían disculparse no solo ante las pasadas generaciones sino hacia las futuras”. (…) “la experiencia de la creación de al-Qaeda, los talibán, y otros grupos extremistas, ha demostrado que esos grupos no pueden ser utilizados contra Estados adversarios, manteniéndose al mismo tiempo inmune a las consecuencias. La repetición de estos errores, a pesar de tantas y tan costosas experiencias, es desconcertante”.

Y como resumen, una constatación: se cumple, en todos los frentes, el pronóstico de Immanuel Wallerstein acerca de la volatilidad de esa multipolaridad que sucede al mundo de la guerra fría. El de ahora es, verdaderamente, aún más convulso y revuelto que el anterior. El fin de la bipolaridad ni siquiera ha traído pasos significativos en materia de armas de destrucción masiva. Tanto en las relaciones internacionales, como en el calentamiento global —y en el cambio global en general— se observa la misma peligrosa dinámica de aceleración.

[Fuente: Diario de París, La Vanguardia]

martes, 4 de noviembre de 2014

LA INANIDAD DAÑÍNA DE LA UE

 
LOS PADRES FUNDADORES

La actual crisis ha puesto en evidencia las graves carencias y contradicciones de la Unión Europea (UE). Es por ello que a nuestro parecer sus causas hay que buscarlas más allá de la coyuntura económica a partir de 2007, sino en su propia configuración como proyecto neoliberal. Las grietas abiertas en la UE no son solo el resultado ante los estragos de una crisis, sino también consecuencia de las respuestas para enfrentarla. Una respuesta que, como veremos, resulta carente de argumentos democráticos que la legitimen.
Punto de partida. El fracaso de un modelo neoliberal
Sin ánimo de idealizar el período precedente, la creación de la Unión Europea (UE) supone un punto de inflexión en el proceso de construcción europea. La firma del Tratado de Maastricht en 1992 implicaba una institucionalización del neoliberalismo en Europa. Pero en realidad podemos fijar una fecha alternativa, el 1 de julio de 1990, cuando se firma la libre circulación de capitales como significativo primer paso hacia ese modelo de Europa neoliberal.
La viabilidad de la UE implicaba la capacidad de hacer converger en un mismo espacio a economías con importantes asimetrías en sus especializaciones y capacidades productivas, en niveles de renta, protección social… Esto no supone en sí mismo un problema, pero exige articular una serie de mecanismos y políticas comunes en materia de inversiones, equiparación de necesidades sociales básicas, etc. Todo ello coordinado en unas instituciones comunitarias democráticas. Sin embargo, al anteponer la liberalización financiera, se coloca el carro por delante de los bueyes, siendo los mercados quienes pasan a ser considerados en sí mismos como instituciones a cuyo criterio los Estados han de supeditarse disciplinariamente. Resulta significativo al respecto que el símbolo de la nueva ciudadanía europea quedase reducido a una moneda.
El punto de partida de la UE es pues el de unas importantes asimetrías entre sus Estados miembros y los esperados automatismos de mercado su principal elemento vertebrador. Además, las instituciones europeas se conforman en un complejo aparato burocrático sin control democrático y un Parlamento Europeo muy limitado en sus funciones.
En consecuencia, si bien la crisis se evidencia en la UE a partir de 2008 procedente del crac financiero en Estados Unidos, sus determinantes se remontan más atrás en el tiempo. Coincidimos así con otros autores, cuando señalan que la crisis iniciada en el verano de 2007 al otro lado del Atlántico constituye más un punto de llegada que de partida. La crisis no surge en la UE pero pone en evidencia sus graves fallas estructurales. De igual modo, aunque nos centremos aquí en el caso europeo, éste ha de encuadrarse en un contexto más amplio de crisis internacional, que obedece a múltiples causas pero que evidencia el fracaso del régimen neoliberal imperante a escala global.
Tras una fugaz primera respuesta vía gasto público, el discurso oficial cambió, sobre todo a partir de la crisis griega en 2010, para responsabilizar a la deuda pública como factor causante de la recesión. Se obvia con ello que el endeudamiento precrisis se concentraba mayormente en el sector privado, sobre todo empresas y bancos. También en Grecia. La liberalización de la cuenta de capital y los desequilibrios financieros, tanto en la eurozona como a escala global, propiciaron un modelo de crecimiento impulsado por el crédito privado canalizado por la banca, sobre todo en Europa, donde los bancos tienen un mayor protagonismo sobre el conjunto del sector financiero. El rescate bancario no comenzó en la periferia, sino en el núcleo de la eurozona y Reino Unido, dada su elevada exposición en EE.UU.
Los problemas para la banca periférica vinieron por otro lado. No tenían una elevada exposición en los mercados estadounidenses, pero dependían sobremanera de la financiación externa para ofrecer sus préstamos. La caída de Lehman Brothers en 2008 cortó los mercados internacionales de crédito y dejó a estos bancos sin acceso a financiación mayorista. En esta situación carecían de capacidad para prestar y como la demanda interna se mantenía vía crédito, al caer éste la demanda sencillamente se desplomó. El problema en la periferia revertía en los bancos de las principales economías de la UE porque una parte de su actividad financiera se hallaba precisamente en prestar a esos bancos de la periferia que buscaban financiación externa.
El problema de gobernabilidad en la UE se complicó especialmente en la eurozona. Sin duda por las múltiples carencias de su unificación monetaria pero sobre todo, y vinculado a ello, el hecho de que acreedores y deudores compartan una misma área. La lentitud en la toma de decisiones en las autoridades europeas, ya sea la Comisión en Bruselas o el BCE en Fráncfort tiene a nuestro juicio mucho que ver con este hecho. También la naturaleza de la respuesta en forma de medidas de “austeridad”. El tiempo no es una variable neutral. La falta de decisiones y el bloqueo liderado por Alemania permitían que esos bancos, especialmente germanos y franceses, se deshiciesen de activos de las economías periféricas en dificultades.
De igual modo, las políticas de recortes son para rescatar a los pretendidos rescatadores. En este sentido, la dinámica del proceso recuerda a la de América Latina. Dos son al menos los factores comunes a destacar: uno, el problema de impago se niega durante años mientras los bancos prestamistas reparan sus balances; y dos, la aplicación de severos programas de ajuste exigidos por los acreedores precisamente para maximizar la recuperación de sus empréstitos.
Resulta especialmente elocuente la actitud del BCE. A menudo las críticas se centran en su prohibición de financiar directamente a los Estados miembros. Al respecto coincidimos con la necesidad de un banco central que actúe también como prestamista de último recurso para los gobiernos y no solo para los bancos. Pero cabe advertir que esta misma restricción la tienen los principales bancos centrales del mundo, incluida la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra o el Banco de Japón, entre otros. El elemento distintivo y llamativo del BCE está en su actitud con las compras de deuda soberana en los mercados secundarios. Nada se lo impide y forma parte normal de las operaciones de mercado abierto en cualquier banco central como mecanismo para regular la liquidez en los mercados financieros. Pero la posición de algunos países, de nuevo encabezados por Alemania, consideró que esto era un rescate encubierto a Estados. Ante la agudización de los problemas en dos economías periféricas de gran tamaño, como son España e Italia, a partir de 2011 las compras se hicieron inevitables ante el riesgo de que su acceso a los mercados financieros se hiciera inasumible, como ya pasara con Grecia, Portugal e Irlanda.
Pero la novedad era que, para realizar esas compras, el BCE imponía medidas de condicionalidad exigiendo compromisos en materia de recortes y reformas estructurales. Obviamente la verdadera preocupación del gobierno alemán o el de otras economías del núcleo no estaba en los límites jurídicos del BCE, sino que su intervención permitiría relajarse a los deudores en las medidas exigidas por los acreedores para maximizar la devolución de sus deudas. Sin embargo, con esa condicionalidad el BCE se extralimitaba claramente de sus funciones. Nada en sus estatutos le permitía tal chantaje a los gobiernos. Ello plantea el hecho de que el sobreendeudamiento causado por su inacción hasta entonces pueda ser considerado como ilegal y dicha deuda haya de ser entonces anulada.
Las grietas sociales, laborales y sociales del ajuste
«Es duro pero no hay más remedio». Es el mantra recurrente a la hora de justificar los ajustes. Sin embargo, hace ya muchos años que incluso desde la economía más ortodoxa quedó evidenciada la falacia de la austeridad. Es decir, los efectos perniciosos de estas políticas se conocen desde hace mucho tiempo, y su pretendida justificación “técnica” es solo ideológica y afín a determinados intereses de clase.
Básicamente, ante una situación de sobrendeudamiento de los agentes privados (bancos, empresas y hogares) la demanda se hunde porque priorizan el pago de deuda. En esa situación una política de recortes del gasto público solo agrava la situación y ahí el Estado es el único capaz de aumentar su gasto para remontar la demanda y revertir la situación. Por supuesto no cualquier gasto público tiene el mismo efecto. Por ello entendemos que esa política fiscal expansiva ha de tener la creación de empleo como objetivo prioritario y aprovecharse para una verdadera transformación del tejido productivo y energético con criterios ecológicos, equidad y de equilibrio territorial.
La creación de empleo estable y con equidad de género es una urgencia en la UE. En apenas cinco años, entre 2008 y 2013, el número de personas desempleadas en la UE-28 ha aumentado en más de 9,5 millones de personas hasta superar los 26 millones de parados.
Aproximadamente una de cada tres personas que han perdido empleo en estos años procede de España. O una de cada dos si consideramos solo la eurozona. En el caso del paro juvenil España y Grecia tienen tasa superiores al 50%.
En cuanto a la eurozona, la mitad del desempleo era en 2013 de larga duración, es decir, de uno o más años. Un porcentaje similar al de España, pero que en el caso de Portugal supera el 56%, en Irlanda el 60% y 67,5% en Grecia. Esta larga duración del paro aumenta evidentemente los riesgos de pobreza y exclusión social. Al respecto, la UE-28 contaba en 2012 con cerca de 124,5 millones de personas (24,8% de la población) en tal situación, casi 6,5 millones de personas más que apenas dos años antes, en 2010. En el caso de la eurozona el número de personas en riesgo de pobreza y exclusión superaba en 2013 los 77 millones (23,4% de la población).
Y si conseguir un empleo se complica, trabajar tampoco garantiza escapar de la pobreza. En Grecia el 15,1% de las personas con empleo sigue siendo pobre. Los otros dos países de la eurozona con mayor porcentaje de trabajadores pobres son España e Italia con 12,3% y 11% de empleados respectivamente.
El aumento del desempleo, la precariedad laboral y la devaluación salarial elevan los niveles de desigualdad. Según datos de Eurostat España es ya la economía más desigual de la UE en términos de la proporción de ingresos del 20% más rico con respecto al 20% más pobre. Así, en 2012, el quintil de renta superior tenía unos ingresos de 7,2 veces los del quintil inferior.
En todo caso, tanto en España como en el conjunto de la UE la desigualdad ya seguía una dinámica creciente antes de la crisis, siendo precisamente la deuda privada la encargada de mantener animada la demanda, mientras los salarios reales se estancaban y caía su participación sobre la renta total en la mayor parte de economías europeas.
Austeridad o Derechos Humanos
Las políticas de ajuste exigidas por los acreedores encuentran un elevado grado de comprensión en las élites locales de los países de la periferia quienes, de hecho, no pocas veces, han superado en dureza las recomendaciones comunitarias. No es para menos, pues las políticas de devaluación salarial les han permitido atacar la negociación colectiva debilitando así la capacidad de los trabajadores en la fijación de sus salarios y facilitando a las empresas los despidos. Por otra parte, las privatizaciones de empresas públicas, o de su gestión, la liberalización de nuevos sectores, etc. ofrecen importantes posibilidades de negocio a grandes empresas locales y extranjeras. El objetivo pues no ha sido solo el cobro de la deuda, sino un auténtico saqueo en muchos casos a costa de quienes menos tuvieron que ver con la crisis y que ahora más padecen sus consecuencias.
A su vez, los programas de austeridad, especialmente los impuestos por la llamada Troika (Comisión Europea, BCE y Fondo Monetario Internacional) suponen una vulneración de los derechos humanos fundamentales. Partamos de una idea sencilla: en cualquier Estado de derecho la legislación ampara al acreedor a la hora de recuperar sus deudas. Pero de igual modo existen límites. Así, por ejemplo, sería contrario a derecho que el acreedor pudiera exigir a su prestatario que vendiese un órgano de su cuerpo o que le sirviese durante un tiempo en régimen de esclavitud para saldar cuentas. Hay una serie de derechos fundamentales que amparan a la persona y a los que no puede renunciar. Esto mismo pasa con respecto a las políticas de austeridad. La exigencia para garantizar el pago de una deuda no puede nunca estar por encima de las necesidades básicas que un Estado tiene obligación de atender. Desde este punto de vista, por cierto, la reforma de la Constitución española en 2011 resulta un auténtico escándalo.[
Diversos informes, como el publicado por el Consejo de Europa han evidenciado las graves vulneraciones de los derechos humanos ante el desproporcionado impacto ante los grupos sociales más vulnerables y marginados. Otro elaborado por el Comisario de la Cámara de Trabajo de Viena, muestra igualmente la vulneración de derechos en los Memorándums de Entendimiento firmados en los rescates de la troika. Asimismo, Oxfam ha puesto en evidencia los nocivos efectos de las políticas de austeridad en términos de pobreza y desigualdad.
La UE sufre los estragos de una severa crisis bancaria por sobreendeudamiento privado, propiciada por un modelo neoliberal que ella misma institucionalizó. Un sobreendeudamiento privado que se trasvasa ahora al sector público mediante rescates a los bancos y como efecto de unos insuficientes ingresos fiscales, más los efectos desastrosos de la austeridad. Pero después de gastarse entre 2008 y 2012 un total de 591,9 miles de millones de euros solo en recapitalizaciones directas a sus bancos (un 4,6% del PIB de la UE-28), se afirma que lo insostenible es el Estado de bienestar. Mientras, el sector financiero y sobre todo la banca que gestó la crisis se mantienen intactos.
Existen alternativas pero las soluciones no vendrán solas y tampoco con ninguna elite. La verdadera y novedosa esperanza surge, como siempre, desde abajo; de la organización democrática desde diversos movimientos sociales que defienden que otra Europa es posible. Que apuestan por alternativas democráticas al ajuste neoliberal, como las plataformas que trabajan por la realización de auditorías ciudadanas de la deuda, en las que se determine la parte ilegítima, ilegal, insostenible y/u odiosa de ésta para su anulación. Ninguna crisis de deuda se ha superado sin aplicar importantes quitas. El debate real no es pues el impago, sino determinar quién lo asume. Por eso, lo interesante de estas plataformas es que plantean un proceso de desendeudamiento democrático, guiado por los deudores, desde abajo para que por fin paguen los de arriba.


Antonio Sanabria es economista investigador en el CADTM Bélgica.

Éric Toussaint es Doctor en Ciencias Políticas por las Universidades de Lieja y París VIII y portavoz del CADTM Internacional.
Texto aparecido originariamente en el nº 28 del Boletín Ecosocial de la FUHEM (septiembre-noviembre) de 2014 y el blog del Coletivo Novecento disponible en este enlace.

jueves, 23 de octubre de 2014

Una nueva ofensiva neoliberal: estamos hablando del Acuerdo Transatlántico (TTIP)

 

 

 

Dolors Comas · · · · ·

19/10/14


 

¿Conocemos estas siglas?: TTIP. Son las siglas en inglés del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones que se está negociando en secreto desde inicios del año 2013 entre Estados Unidos y la Unión Europea. El objetivo divulgado, facilitar la cooperación. El trasfondo, no explicitado, fortalecer las grandes corporaciones y socavar el poder de los gobiernos. Una nueva ofensiva neoliberal, potente, de la cual no estamos hablando.

El 5 de enero de 2013, Javier Solana, ex secretario general de la OTAN y alto representante de la Política Exterior y de Seguridad Común, publicaba un artículo en el periódico El Paísdonde defendía vigorosamente la necesidad de cooperación económica entre Estados Unidos y Europa que, según él, aportaría crecimiento económico y empleo. El mismo rotativo ha publicado recientemente una entrevista con Anthony Gardner, donde el embajador de Estados Unidos en la UE destaca también los grandes beneficios y oportunidades que ha de aportar el TTIP. Ésta es la perspectiva de quienes satisfacen las aspiraciones de los grandes poderes corporativos, a pesar de que utilicen un lenguaje impregnado de ideas de progreso económico y social, y es la perspectiva que nos arriba mayoritariamente desde los medios de comunicación.

¿Nos podemos imaginar que las empresas multinacionales demanden a los gobiernos porqué han hecho disminuir sus beneficios? Podemos concebir que puedan reclamar (y obtener!) una generosa indemnización para compensar las legislaciones laborales o medioambientales que dificulten su actividad? Así comienza el artículo publicado a Le Monde Diplomatique porLori M. Wallach, presidenta de Global Trade Watch, para hacer notar que lo que nos parece absurdo es justamente lo que posibilita el Acuerdo Transatlántico. El TTIP no se limita a eliminar aranceles y a abrir los mercados a los inversores de una parte y otra del Atlántico: va más allá, como nos explica José Anastasio Urra en la web d’Attac. Se trata de armonizar las normas sociales y ambientales, rebajándolas, y poniéndolas al servicio de las grandes corporaciones.

Las perspectivas que abre el TTIP son terroríficas si las confrontamos con aquel ya viejo “modelo social europeo” que se está haciendo trizas a pasos agigantados. Degradar los derechos laborales, todavía más, para fragmentar a los trabajadores y negar incluso el derecho a hacer huelga. Suavizar las normativas europeas en materia ambiental, para hacer posible el fracking, por ejemplo. Modificar las normativas que afecten a la agricultura y al consumo para que los productos modificados genéticamente puedan entrar sin problemas a Europa. Abrir los servicios públicos (como los sanitarios) a la inversión privada. Reforzar las patentes farmacéuticas, con el encarecimiento de los medicamentos. Desregular de forma definitiva todo el sector financiero. Otorgar más poder a las corporaciones en la lucha contra la piratería, cosa que comporta su acceso a la información privada ciudadana. Y, para colmo, resolver los conflictos entre corporaciones y gobiernos en tribunales especiales, de carácter mercantil, compuestos por miembros escogidos por influencia de las corporaciones y con funcionamiento opaco. Todo ello está pendo para favorecer a las grandes empresas multinacionales, a costa de los intereses de la gente.

El TTIP se inspira en el acuerdo de partenariado transpacífico (Trans-Pacific Partnership, TPP), que entró en vigencia a inicios del 2006. La opacidad es también una característica de este Acuerdo más antiguo: actualmente se quiere incorporar un capítulo sobre propiedad intelectual y se está negociando con total secreto per parte de los 12 países implicados. Vale la pena entrar en la web de WikiLeaks, que revela los contenidos de esta parte del acuerdo. Cubre temas que afectan a las industrias farmacéutica, registros de patentes y derechos de autoría digitales. Los expertos dicen que afectan a la libertad de información, a las libertades civiles y al acceso a los medicamentos. Hacia esta misma dirección se dirige el Acuerdo Transatlántico.

Estamos hablando muy poco de todo esto. En el caso de Cataluña, el ensimismamiento con el proceso soberanista no nos está dejando ver ni analizar cómo operan los verdaderos mecanismos de poder, los que están haciendo avanzar una nueva ofensiva neoliberal: más bienestar para las corporaciones, más mala vida para los trabajadores y trabajadoras: más poder para el mercado, y mucho menos poder para los estados: y ¿aún hablamos de soberanía? ¿Por qué nuestro Parlamento o el Congreso de Diputados no está discutiendo este tema? ¿Qué dice el Parlamento Europeo? ¿Qué están haciendo nuestros gobernantes respecto a este gran acuerdo que se está cocinando desde arriba, de forma antidemocrática, y que nos colará nueves normativas que afectarán gravemente a nuestros servicios públicos, a nuestros derechos como consumidores, a nuestra creación cultural, a nuestros derechos laborales, a nuestro medio ambiente, a nuestras vidas? ¿No es importante? ¿No nos concierne? ¿Por qué no estamos hablando del TTIP?

Dolors Comas d’Argemir es catedrática de antropología social de la universidad pública Rovira i Virgili de Tarragona y presidenta de la Fundació Nous Noritzons

Fuente: SINPERMISO