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jueves, 6 de octubre de 2016

Entrevista a Ramón Franquesa, economista y miembro de la Plataforma por la Salida del Euro “El brexit ha demostrado que hay vida fuera de la Unión Europea”



Enric Llopis
Rebelión


El pueblo griego votó en referéndum en el verano de 2015 contra la austeridad impuesta por la Unión Europea, pero el Gobierno heleno –en un giro imprevisto- resolvió acatar finalmente las políticas de la troika. La Plataforma por la Salida del Euro organizó en Barcelona unos meses después, el 10 y 11 de octubre de 2015, unas jornadas en torno a la moneda única, cuyas ideas principales aparecen compiladas en el libro de 324 páginas “Librarse del euro”, publicado por Icaria en 2016. El coordinador del libro, profesor de Economía Mundial en la Universitat de Barcelona y miembro de la Plataforma por la Salida del Euro, Ramón Franquesa, ha presentado el texto en la Universitat de València (La Nau). “Todo el argumento de que Inglaterra se iba a derrumbar aparece como una falacia, el brexit ha demostrado que hay vida fuera de la UE”, sostiene el economista y coautor, junto al historiador Joan Tafalla del artículo “La nueva geopolítica europea. Hacia un bloque histórico en los países del Sur de Europa” (El Viejo Topo, junio 2014). Franquesa considera que en el estado español hay un “gran miedo” a polemizar sobre la moneda única. De ese modo se supone, implícitamente, que el sistema monetario es reformable, agrega en la entrevista previa al acto organizado por la Asociación por el Pleno Empleo y la Estabilidad de Precios (APEEP).

 -Además de los desplomes de su cotización en bolsa, los balances del Deutsche Bank presentan serias dudas. En septiembre de 2016 se anunció que el Departamento de Justicia estadounidense podría sancionar a este banco con 14.000 millones de euros, por su actuación durante la crisis de las subprime. Las incógnitas también planean sobre el Commerzbank, segundo banco del país, a lo que se agrega la situación de las cajas de ahorro y el escándalo del falseamiento de las emisiones de la Volkswagen. Pero el dedo acusador señala invariablemente a los países del sur…

Respecto a los bancos, cuanto mayor es su dimensión más responsabilidad tienen. Y no quiero decir que los bancos españoles sean totalmente inocentes. Pero la que dirigió las inversiones especulativas desde Alemania hacia nuestro país, fue precisamente la banca alemana privada. Por tanto ellos son los grandes responsables de nuestra crisis inmobiliaria, los que introdujeron un capital especulativo que provocó el alza de precios de los productos inmobiliarios. Y ello, en un contexto en que los salarios en España tendían a la baja. Llegaban capitales de todo el mundo, pero sobre todo alemanes y en menor medida de Francia. Se pensaba que los pisos eran una inversión segura, y que nunca bajarían los precios.

-¿Tiene el gigante alemán los pies frágiles?


Que tiene los pies de barro es evidente, pero es un gigante, porque el Deutsche Bank ha acabado utilizando al Banco Central Europeo para su propósito. Tenemos un BCE que, primero, ha provocado una brutal recesión con el argumento de que no podía haber déficits presupuestarios; tampoco podía cubrir con emisión monetaria la deuda de los países más duramente golpeados por la crisis. Pero después, cuando las cuentas de los grandes bancos se mostraron hinchadas, falsificadas, llenas de agujeros y deudas, el BCE no tuvo ningún problema en emitir miles de millones de euros para rescatarlos. Ocurrió con el Deutsche Bank, Dexia y otros, también los españoles, lo que sucede es que las inversiones están cruzadas entre ellos. Se trata de bancos que apostaron su dinero en inversiones que no podían devolverse, y tampoco las podían cubrir con las exigencias de solidez que impone el mismo sistema bancario.


-¿Qué ocurrió entonces?


Primero, se intentaron cambiar estas exigencias. Hemos visto que los convenios de Basilea obligaban a los bancos a disponer de un cierto porcentaje de capital propio. Pero esto se ha ido “relajando”. Más todavía en Basilea II y Basilea III mediante diferentes trucos, como permitir contabilizar determinados epígrafes como “capital solvente”, cuando no lo son. Y claro, en la medida en que los agujeros bancarios empezaron a mostrar vías de agua, es decir, no se devolvía el capital en el tiempo establecido, tuvieron que recurrir a los préstamos del BCE a tipos de interés prácticamente nulo.


-El brexit ha sacudido con fuerza el consenso europeo durante los últimos meses. La libra esterlina ha llegado a caer hasta los niveles más bajos en tres décadas y la primera ministra británica, Theresa May, anuncia que en menos de seis meses comenzará el proceso de desvinculación de la UE. ¿Qué es lo más relevante del brexit?


Lo más destacado es el “no” de la población y demostrar –como lo están haciendo- que hay vida fuera de la Unión Europea. Todo el argumento de que Inglaterra se iba a derrumbar aparece como una falacia. Era la construcción (falsa) de la amenaza por abandonar un barco que, en el fondo, se está hundiendo. En el proceso de brexit irrumpen diferentes fuerzas: conservadoras, nacionalistas que sueñan con un pasado colonial…y aparece también la izquierda. Los sindicatos, en especial los industriales y mineros, se dan cuenta de que dentro de la Unión se hallan comercialmente desprotegidos, y se les quitan las competencias de la gestión monetaria sin que se establezca una unidad fiscal ni de derechos sociales. Esta situación provoca el derrumbe del estado social en Inglaterra. Además, la ruptura con la UE no se produce por el hecho de estar unidos a otros países del espacio europeo, sino por las reglas con las que se ha forjado esta Unión. Sobre esta experiencia, por tanto, son los trabajadores quienes de manera masiva han votado por la salida del sistema. El brexit también supone una amenaza a la línea de flotación del TTIP.

-El expresidente de la Comisión Europea durante una década y también expresidente del gobierno portugués (2002-2004), Durao Barroso, fichó en julio de 2016 por la filial británica de Goldman Sachs. ¿Qué supone este paso de la política a los negocios?


Es la prueba de a quién están sirviendo las instituciones europeas. Se trata de políticos corruptos, pero en un sentido profundo: no sólo porque “pasen” o no maletines (de lo que no podemos tener pruebas), sino en lo más evidente, es decir, traicionan los intereses de la mayoría social de los pueblos de Europa. ¿Qué necesitan los pueblos? Reactivación económica, trabajo y garantías sociales. Durao Barroso les ha dado destrucción de salarios, del empleo y del tejido industrial. Además, gracias a Durao Barroso y al BCE, la carga de la imprudencia de los bancos ha recaído sobre la población.

-El periodista, cofundador de ATTAC y colaborador de Le Monde diplomatique Bernard Cassen, plantea un rechazo libre comercio, que contrapone a los derechos humanos y a la conservación del planeta. ¿Estás de acuerdo? ¿Qué opinas de la “desmundialización” como principio?


El comercio es un factor que en principio me parece positivo, siempre que esté a favor del desarrollo de la economía y de las sociedades. Lo que en cambio es un producto envenenado, tóxico, es el comercio sin ninguna regulación. Que se pueda comerciar libremente entre dos países que se ajustan a un mismo marco legal y de derechos es positivo, porque cada uno se especializa en aquello que puede producir mejor. Sin embargo, el libre comercio entre un país que permite el trabajo infantil y otro que no, es provocar que al final trabajen los niños en el país que en principio no lo permite. Entendida como una regulación del comercio, la mundialización es, hasta cierto punto, necesaria. Pero tampoco soy partidario de volver a la autarquía. Los países hemos de relacionarnos y comerciar entre nosotros buscando no la competencia, sino la cooperación y la ventaja mutua. Ello implica una filosofía distinta a cómo se están negociando acuerdos comerciales como el TTIP o el TPP (Acuerdo Transpacífico), que ni siquiera se negocian en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Las multinacionales se sienten incómodas en la OMC, porque es demasiado transparente para ellas; por tanto, buscan acuerdos bilaterales entre países y entre gobiernos sobre los que ejercen una enorme presión mediante los lobbies. Además, hay regulaciones comerciales que permanecen escondidas para las poblaciones. El TTIP tiene protocolos en que se plantea que, durante años, los acuerdos van a ser secretos.

-Formas parte de la Plataforma por la Salida del Euro. Actualmente el debate político en el estado español pivota sobre la investidura de Rajoy y las guerras intestinas en el PSOE, de modo que ningún partido se cuestiona el marco que rige la relación entre la UE y España. ¿Cómo introducir en la “agenda” la discusión sobre la moneda única?


Es parte de nuestra tarea, introducir esta cuestión en la “agenda” política sin que ello implique dejar de entrar en otros asuntos. Hoy no se puede hablar de una salida de desarrollo y en positivo para las grandes mayorías sin abordar la cuestión del euro. Existe actualmente un gran miedo a entrar en la polémica. Hay una visión que, implícitamente, supone que este sistema monetario es reformable. Ahora bien, no se va a poder avanzar hasta que no se sea consciente de que no hay reforma posible dentro del sistema euro, porque tanto la moneda única como el banco central están diseñados para producir las consecuencias actuales.

-¿Qué relevancia atribuyes entonces a las iniciativas que plantea Unidos-Podemos como el trabajo garantizado, la renta mínima para el rescate ciudadano o los programas “keynesianos” de gasto?


Son medidas correctas, el problema es cómo van a financiarse cuando estás atado de manos a un banco central que controla la emisión monetaria, y que no te va a permitir emisiones dirigidas al rescate de las personas o la creación de puestos de trabajo; además va a inundarte con una moneda que va a servir para rescatar a los bancos. ¿Qué estamos viendo con los miles de millones de euros que el BCE ha inyectado en el Deutsche Bank y los bancos privados europeos? No han servido para estimular la actividad económica ni siquiera para sacarlos de la recesión, porque los bancos se han dedicado con ese dinero a especular de nuevo: contra los estados, la deuda pública y con los nuevos productos financieros artificiales; además, para mantenerse en un círculo de beneficios ficticios. En definitiva el banco central ha decidido rescatarlos, en lugar de que las entidades tuvieran que responder con sus activos y sus propios recursos al desastre donde se metieron.


-El partido de extrema derecha AFD (Alternativa por Alemania) quedó por delante de la CDU en las elecciones regionales de Mecklemburgo-Pomerania en septiembre de 2016, y en las de Berlín alcanzó el 14% de los votos. Además de las vallas y los discursos xenófobos, el gobierno de Hungría ha sometido a referéndum la cuota de refugiados para el país establecida por la Unión Europea. ¿Está cometiendo la izquierda errores?


En una situación en que las personas cada vez viven peor y la izquierda se muestra incapaz de señalar dónde reside el problema y la solución; donde además se limita a especular dentro de la jaula preestablecida, al final lo que se produce es un cansancio de la política institucional; y un agotamiento de los partidos de izquierda que, se supone, han de dar una salida a estas demandas. Ante tal situación, la extrema derecha tiene un campo político amplísimo. Tampoco es la primera vez que esto ocurre en Europa. No sólo sucedió con el ascenso del nazismo, también antes en Austria, en Italia, Hungría o Rumanía. En una coyuntura en la que empeoraban las condiciones de vida de la población, se emprendió la vía de azuzar el patriotismo y de culpar a otros países y colectivos. Hoy en lugar de armonizar a los países europeos, el euro está provocando una conflictividad creciente entre estos.

-Esta semana la policía griega ha reprimido con gases lacrimógenos una manifestación de jubilados que pretendía avanzar hacia la oficina del primer ministro, en protesta por el recorte de las pensiones. ¿Simboliza esta movilización en qué finalizó el sueño de Syriza?


Syriza se ha convertido en un agente de la Comisión Europea, que impone las medidas que su pueblo no quería. Esto acaba en imágenes tan gráficas como las de esos pensionistas que defienden sus derechos. Observemos que en Grecia, Italia, España y Portugal son las fuerzas de la izquierda las que lideran la resistencia social, a diferencia de lo que ocurre en el centro y oriente de Europa, donde lo hace la extrema derecha. Esta izquierda coherente y los movimientos sociales ya se sitúan frente a la izquierda fraudulenta. Es la que moviliza a los pensionistas, y a la que votó el pueblo de Grecia. En caso de que Syriza no lo recoja, surgirá otra fuerza política que lo haga, en este caso Unidad Popular junto a otras formaciones políticas que están emergiendo. Todo ello demuestra que no se puede matar el movimiento a partir de sobornar, arrastrar o meter en el redil a los líderes. Hay un problema social que está por debajo…


-“Para demasiados intelectuales de izquierda es una grosería cuestionar la actual Unión Europea”, afirmaste hace unos meses…


El problema actual entre los intelectuales de izquierda, de derecha y en general, es un excesivo sometimiento a la idea de Europa como noción de “progreso”. Esto se ha convertido en una idea falsa. Pudo ser cierta en los años 80, porque veníamos de una dictadura y nos acercábamos a un modelo de Europa que era muy distinto del actual. Pero hoy, la UE es el instrumento para la destrucción del estado del bienestar y, por tanto, hemos de romper con ese “eurobobismo” que asocia ser europeo con mostrarse de acuerdo con la Unión Europea. ¿Nombres de intelectuales? No me gusta citar a personas, pero creo que las posiciones irán cambiando. Por ejemplo, en las jornadas “Salir del Euro” celebradas en octubre de 2015 en Barcelona, el economista Arcadi Oliveres explicó su evolución.

-Por último, el historiador y miembro de la Plataforma por la Salida del Euro, Joan Tafalla, ha afirmado en repetidas ocasiones que no existen los atajos; y que la impaciencia es “el opio del pueblo de izquierdas”. ¿Estás de acuerdo?


No sé en qué contexto se planteó la cuestión. En efecto, las cosas avanzan cuando se debaten, penetran en el pensamiento de la gente y no se resuelven con afirmaciones esquemáticas o superficiales. Pero en determinados momentos sí hay que dar determinados pasos hacia delante, porque los tiempos sociales e históricos se aceleran. Pensar en estos momentos que el sistema monetario es reformable y que se trata de buscar una mayoría distinta en el Parlamento, implica situarnos en un camino sin salida. Primero, porque las contradicciones van a estallar mucho antes de que se produzcan esas mayorías suficientes en una Europa con cada vez más diferencias entre sus territorios. Además, si se produce la ruptura se planteará un euro de dos tiempos o velocidades, para que el sistema bancario se asegure de que la deuda continúe siendo válida y la seguimos pagando. Romper con el euro implica, por tanto, contar con un instrumento para cuestionar la deuda ilegítima.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 29 de diciembre de 2015

Portugal: Si perdemos tanto, alguien ganó en Banif



 
Francisco Louça
De hecho, la trama viene de lejos y sólo por razones políticas se ocultó la cuestión de Banif bajo un acuerdo o una concesión del Gobernador del Banco de Portugal a las necesidades electorales de Passos Coelho.
Desde este fin de semana somos al menos 2.000 millones de euros más pobres, a pesar de la declaración seráfica del Banco de Portugal intentando presentar todo como normal. El primer ministro asumió las perdidas. Y el Banco Santander se enriqueció, así como eventualmente los beneficiarios de algunos juegos de la banca en los últimos días o semanas con Banif.
También se puede añadir que, en realidad, el problema viene de lejos y sólo por razones políticas se ocultó la cuestión de Banif bajo un acuerdo o una concesión del Gobernador del Banco de Portugal a las necesidades electorales de Passos Coelho.
Los errores se apilaron a lo largo del año, a pesar de las señales de advertencia claras: un intento extravagante de recibir como accionista a la familia gobernante de Guinea Ecuatorial, el impago de la deuda con el Estado desde enero y, finalmente, la evidencia de la vulnerabilidad de Banif en los últimos meses, con ocho planes de reestructuración del banco rechazados por los organismos europeos.
No hubo ninguna respuesta de las autoridades portuguesas. La dirección de Banif debería haber sido despedida y el estado debería haberse hecho responsable de la gestión del banco (con el 60% de las acciones, la cosa habría sido trivial), pero prefirió la inacción y la podredumbre. Tomé y Luis Amado continuaron tranquilamente explicando al país lo que esperaban que hiciéramos por ellos.
La semana pasada, las cosas empeoraron. Alguien lanzó el rumor de la liquidación del banco y así provocó la fuga de depósitos. Si no fue un comprador intentando hacer irreversible la presión sobre los representantes del Estado, alguien lo imitó muy bien. Mientras tanto, la crisis exigió cientos de millones de préstamos de liquidez de euros y el plazo para una solución se terminó. Añadamos por último, que, por razones enigmáticas, la CMVM sólo suspendió el fin de semana la cotización de las acciones en la bolsa de valores.
A los errores de año, la catástrofe de una semana.
Vieira Pereira, columnista conservador y sin duda cercano a los puntos de vista de aquellos que han gobernado Portugal, lo escribió con toda propiedad y cierto pesar: el banco es un problema sistémico. O nos deshacemos de él o seguimos pagando.
Pero incluso esperando medidas de fondo para abordar este problema sistémico de todo el sistema bancario, hay cuestiones inmediatas que esperan respuestas.
En primer lugar, el Gobernador del Banco de Portugal, después del BES y Banif, ¿no saca ninguna conclusión sobre el deterioro de la confianza en la banca, sobre su liderazgo y, en estos dos casos, sobre su responsabilidad directa?
En segundo lugar, ¿el gobierno entiende que es necesaria una nueva forma de supervisión y una nueva institución capaz de rescatar a los bancos en riesgo?, ¿qué pasos dará en este sentido?
En tercer lugar, ¿queremos someter a Portugal a un régimen de rescate que, según la Unión Bancaria, implica forzosamente una desconfianza permanente de los depositantes?
Francisco Louça
catedrático de economía de la Universidad de Lisboa, ex parlamentario y miembro del Bloco de Esquerda.
Fuente: Sinpermiso

miércoles, 5 de agosto de 2015

El diktado de Alemania

 

Ignacio Ramonet

Le Monde Diplomatique

Sólo en las películas de terror se ven escenas tan sádicas como las que vimos el 13 de julio pasado en Bruselas, cuando el primer ministro griego Alexis Tsipras –herido, derrotado, humillado– tuvo que acatar en público, cabizbajo, el diktado de la canciller de Alemania, Angela Merkel, renunciando así a su programa de liberación por el cual fue elegido, y el cual precisamente acababa de ser ratificado por su pueblo mediante referéndum.

Exhibido por los vencedores como un trofeo ante las cámaras del mundo, el pobre Tsipras tuvo que tragarse su orgullo y tragar también tantos sapos y culebras que el propio semanario alemán Der Spiegel, compadecido, calificó la lista de sacrificios impuestos al pueblo griego de “catálogo de horrores”...

Cuando la humillación del líder de un país alcanza niveles tan espeluznantes, la imagen se queda en la historia para aleccionar a las generaciones venideras, incitadas a no aceptar nunca más un trato semejante. Así han llegado hasta nosotros expresiones como “pasar por las horcas caudinas” (1) o el célebre “paseo de Canossa” (2). Lo del 13 de julio fue tan enorme y tan absolutamente irreal que quizás este día también será recordado en el futuro de Europa como el día del “diktado de Alemania”.

La gran lección de ese escarnio es que se ha perdido definitivamente el control ciudadano con respecto a una serie de decisiones que determinan la vida de la gente en el marco de la Unión Europea (UE) y, sobre todo, en el seno de la zona euro, hasta tal punto que podemos preguntarnos: ¿de qué sirven las elecciones si los nuevos gobernantes se ven obligados a hacer lo mismo que los precedentes en los temas esenciales, es decir, en las políticas económicas y sociales? Bajo este nuevo despotismo europeo, la democracia se define, en menor medida, por el voto o por la posibilidad de escoger y, en mayor medida, por el imperativo de respetar reglas y tratados (Maastricht, Lisboa, Pacto Fiscal) adoptados hace tiempo y que resultan verdaderas cárceles jurídicas sin posibilidad de evasión para los pueblos.

Al presentar a las muchedumbres a un Tsipras con la soga al cuello y coronado de espinas –“Ecce Homo”–, Merkel, Hollande, Rajoy y los otros pretendían demostrar que no hay alternativa a la vía neoliberal en Europa. Abandonad toda esperanza, electores de Podemos y de otros frentes de izquierda europeos; estáis condenados a elegir gobernantes cuya función consistirá en implementar las reglas y los tratados definidos una vez por todas por Berlín y el Banco Central Europeo.

Lo más perverso es que, al igual que en un juicio estalinista a semejanza del “Proceso de Praga”, se le ha exigido a quien más criticó el sistema, a Alexis Tsipras, que sea quien se humille ante él, que lo elogie y que lo suplique.

Los que ignoraban que vivíamos en un sistema despótico lo han descubierto en esta ocasión. Algunos analistas dicen que ya estamos en un momento que podríamos calificar de “postdemocrático” o de “postpolítico”, ya que lo que pasó el 13 de julio en Bruselas demuestra el desgaste del funcionamiento democrático y del funcionamiento político. Además, muestra que la política ya no consigue dar las respuestas que los ciudadanos esperan, aunque voten mayoritariamente a favor de ellas.

La ciudadanía observa, desesperanzada, cómo se exige al partido griego Syriza, que ganó las elecciones y que ganó un referéndum con un discurso contra la austeridad, que aplique con mayor brutalidad la política de recortes que los electores rechazaron. Consecuentemente, muchos se preguntan: ¿para qué sirve elegir una alternativa si la alternativa acaba siendo exactamente una repetición de lo mismo?

Lo que Angela Merkel ha querido demostrar de manera muy clara es que, hoy en día, no existe lo que llamamos alternativa económica, representando ésta una opción contraria a la política neoliberal de recortes y de austeridad. Así, cuando un equipo político elabora un programa alternativo, lo somete a la ciudadanía para que pueda elegir entre éste y otros programas y cuando dicho programa gana las elecciones y un equipo nuevo alcanza legítimamente, democráticamente, la dirección de un país, ese equipo de gobierno, con su proyecto alternativo antineoliberal, descubre que, en realidad, no tiene margen de maniobra. En materia de economía, de finanzas y de presupuestos no dispone de ningún tipo de margen de maniobra porque, además, están los acuerdos internacionales, que “no se pueden tocar”; los mercados financieros, que amenazan con sanciones si se toman ciertas decisiones; los lobbys mediáticos, que hacen presión; los grupos de influencia oculta como la Trilateral, Bildeberg, etc. No hay espacio.

Todo esto significa, simplemente, que el gobierno de un Estado de la zona euro, por mucha legitimidad democrática que posea y aunque haya sido apoyado por el sesenta por ciento de sus ciudadanos, no tiene las manos libres. Sí las tiene si decide realizar reformas legislativas para modificar aspectos importantes de vida social como, por ejemplo, el aborto, el matrimonio homosexual, la reproducción asistida, el derecho a voto de los extranjeros, la eutanasia, etc. Sin embargo, si desea reformar la economía para liberar a su pueblo de la cárcel neoliberal, se encuentra con que no puede hacerlo. Sus márgenes de maniobra aquí son prácticamente inexistentes, no sólo por la presión de los mercados financieros internacionales sino también, sencillamente, porque su pertenencia a la zona euro le obliga a someterse a los imperativos del Tratado de Maastricht, del Tratado de Lisboa, del Pacto fiscal (que exige que el presupuesto nacional no puede tener un déficit superior al 0,5% con respecto al PIB del país), del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (que endurece las condiciones impuestas a los países que necesitan un crédito), etc.

Como consecuencia, se ha creado, efectivamente, en Europa en la actualidad, el estatus de “nuevo protectorado” para los Estados que han pedido un rescate. Grecia, por ejemplo, es gobernada de manera “soberana” para todas las cuestiones que tienen que ver con la gestión de la vida social de sus ciudadanos (los “indígenas”). No obstante, todo lo que tiene que ver con la economía, con las finanzas, con la deuda, con la banca, con el presupuesto y, evidentemente, con la moneda está gestionado por una instancia superior: la tecnocracia euro de la Unión Europea. Es decir, Atenas ha perdido una parte decisiva de su soberanía, el país ha sido rebajado al grado de protectorado.

Dicho con otras palabras: lo que está ocurriendo no sólo en Grecia sino en toda la zona euro –en nombre de la austeridad, en nombre de la crisis– es, básicamente, el paso de un Estado de bienestar hacia un Estado privatizado en el que la doctrina neoliberal se impone con un dogmatismo feroz, puramente ideológico. Estamos ante un modelo económico que está arrebatando a los ciudadanos una serie de derechos adquiridos después de largas y, a veces, sangrientas luchas.

Algunos dirigentes conservadores tratan de calmar al pueblo diciendo: “Bueno, se trata de un mal periodo, un mal momento que hay que pasar. Tenemos que apretarnos el cinturón, pero saldremos de este túnel”. La pregunta es: ¿qué significa “salir del túnel”? ¿Nos van a devolver lo que nos han arrebatado?¿Nos van a restituir los recortes salariales que hemos padecido? ¿Van a restablecer las pensiones al nivel en el que estaban? ¿Vamos a volver a tener créditos para la salud pública, para la educación?

La respuesta a cada una de estas preguntas es “no”. Porque no se trata una “crisis pasajera”. Lo que ocurre es que hemos pasado de un modelo a otro peor. Y ahora se trata de convencernos de que lo que hemos perdido es irreversible. “Lasciate ogni speranza” (3). Ése fue el principal mensaje de Angela Merkel el pasado 13 de julio en Bruselas mientras exhibía, cual teutónica Salomé, la cabeza de Tsipras en una bandeja...

Notas

(1) La batalla de las Horcas Caudinas tuvo lugar el año 321 a. C., entre los ejércitos romano y samnita. Los samnitas de Cayo Poncio, gracias a su posición estratégica, rodearon y capturaron a un ejército romano de unos 40.000 hombres. Los soldados fueron desarmados, despojados de sus vestimentas y, únicamente con una túnica, fueron obligados a pasar de uno en uno por debajo de una lanza horizontal dispuesta sobre otras dos clavadas en el suelo, lo que les obligaba a inclinarse como condición para ser liberados. Esta derrota es el origen de la frase “pasar por las horcas caudinas” o “pasar bajo el yugo”, utilizadas en varias lenguas occidentales cuando hay que pasar un trance difícil, humillante y deshonroso por la fuerza.

(2) El “paseo de Canossa” hace referencia al viaje del emperador Enrique IV del Sacro Imperio Romano Germánico desde Espira (Speyer, Alemania) al castillo de Canossa (Italia) para ver al Papa Gregorio VII en enero de 1077. El objetivo era solicitarle que le levantara la excomunión. Cuando llegó a Canossa, Enrique IV tuvo que permanecer arrodillado a las puertas del castillo tres días y tres noches, nevando, vestido como un monje, con una túnica de lana y descalzo, para poder conseguir el perdón papal. Hoy en día, la expresión “Paseo de Canossa” (“Gang nach Canossa” en alemán, “Walk to Canossa” en inglés, “Aller à Canossa” en francés y “L’umiliazione di Canossa” en italiano) se usa para señalar una petición humillante.

(3) “Abandonad toda esperanza”, Dante Alighieri, La Divina Comedia. El Infierno. Canto III.

Fuente original: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=2d049be4-c300-475d-9643-2749edf55aad

lunes, 29 de junio de 2015

Quebrar a Grecia

 

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Paul Krugman · · · · ·

28/06/15


Me he mantenido prudentemente callado en relación con Grecia: no quería gritar“¡Grexit”! en un teatro lleno a rebosar. Pero dadas las informaciones sobre las negociaciones en Bruselas, algo hay que decir: ¿qué se creen los acreedores, y en particular el FMI, que están haciendo?

Esta tendría que ser una negociación sobre objetivos de superávit primario y, luego, sobre una reducción de la deuda que eliminara la perspectiva de interminables crisis futuras. Y el gobierno griego ha aceptado lo que en realidad son objetivos de superávit bastante altos, habida cuenta especialmente de que el presupuesto se hallaría ya en una situación de enorme superávit primario si la economía no estuviera deprimida. Pero los acreedores mantienen su rechazo a las propuestas de Grecia aduciendo que se basan demasiado en impuestos y demasiado poco en recortes de gastos. De modo que estamos todavía por la labor de dictarles la política interior.

La pretendida razón para rechazar una propuesta basada en los impuestos es que dañaría el crecimiento. La obvia respuesta es: ¿están de cachondeo? Los tipos que manifiestamente han fracasado a la hora de ver el daño que podría hacer la austeridad –vean la imagen que compara las proyecciones hechas en el acuerdo de 2010 con la realidad—, esos mismos tipos ¿pretenden impartir ahora lecciones de crecimiento? Además, las preocupaciones por el crecimiento son todas del lado de la oferta ¡en una economía que funciona con toda seguridad al menos un 20% por debajo de su capacidad!

Si hablas con la gente del FMI te dirán que es imposible tratar con Syriza, el hartazgo que les produce su grandilocuencia, etc., etc. Pero no estamos en un instituto de enseñanza secundaria aquí. Y precisamente ahora son los acreedores, harto más que los griegos, quienes están alterando las reglas del juego. ¿Qué está pasando? ¿El objetivo es quebrar Syriza? ¿Forzar a Grecia a una bancarrota presumiblemente desastrosa para desanimar a otros?

Llegó la hora de dejar de hablar de “Grecaccidente”; si ocurre un “Grexit”, será porque los acreedores, o al menos el FMI, lo quisieron.

Paul Krugman, Premio Nobel de economía 2008.

Traducción para www.sinpermiso.info : Mínima Estrella

jueves, 12 de marzo de 2015

El Tratado de Libre Comercio es un ‘best seller’

 

¿QUIEN MANDA REALMENTE?, LO SABREMOS DENTRO DE 30 AÑOS

Para combatir las denuncias de secretismo acerca del Tratado de Libre Comercio con EEUU, la Unión Europea ha decidido dar un paso al frente y poner luz donde antes había oscuridad. Se trata de una luz muy tenue, apenas un cirio de iglesia, que estará encendida dos horas, que es el tiempo máximo que tendrá cada eurodiputado para revisar el texto a pelo y bajo la vigilancia de un funcionario, por si alguno trata de prenderle fuego para intentar demostrar que es infumable.

Bruselas ha dado todas las facilidades posibles, empezando por el idioma que es el inglés y no el chino mandarín. Es verdad que quien se atreva a enfrentarse a esta novela de intriga no podrá hacerlo con ningún aparato electrónico y ni siquiera tiene asegurado poder usar un bolígrafo, ya que la tentación de escribir en algún folio el ya celebre ‘estuve aquí y me acordé de ti’ suele ser incontenible. También es cierto que ni siquiera podrán acceder al texto entero, una pretensión absurda porque no existe persona en el mundo capaz de leer esa Biblia en sólo dos horas. Pero, ¿para qué querrían tomar notas, fotografías o tener en sus manos el documento íntegro si han de comprometerse a no revelar nada de lo aquí allí descubran ni a su madre en el lecho de muerte?

Hasta que la transparencia ha llegado a estas negociaciones ultrasecretas, todo invitaba a pensar que había encerrado no un gato sino una manada entera de felinos. El recelo aumentó tras conocerse que todos los documentos relacionados con el tratado no podrían ser consultados en 30 años. Y hasta hubo que quien llegó a pensar que el benéfico tratado que iba a impulsar el crecimiento hasta límites insospechados era sólo un gigantesco apaño para beneficiar a las multinacionales, con las que además se habían mantenido más de 100 reuniones preparatorias. Obviamente, los temores eran infundados.

Todo está más claro que el agua. El Tratado de Libre Comercio es una necesidad imperiosa aun cuando el comercio entre EEUU y Europa sea fluidísimo y los aranceles a eliminar sean sólo del 3%. No hay que fiarse de experiencias anteriores, como el Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) firmado entre EEUU, Canadá y México, que si a alguien ha beneficiado ha sido a Washington. O de algunos estudios independientes como el de Jeronim Capaldo para la Universidad de Massachusetts, en el que se estima que provocará la destrucción de 600.000 empleos y una pérdida de ingresos de hasta 5.000 euros por persona al año. Son simples maledicencias.

Lo natural en estos casos es creer a pies juntillas a la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, que tras dibujar el paraíso en la tierra de inversiones, crecimiento y trabajo, ha prometido que Europa “no bajará los estándares ni de protección ambiental ni de protección al consumidor, ni tampoco se va a modificar la legislación laboral”. ¿Hacen falta más datos?

Así pues no hay de qué preocuparse. Ni los consumidores, que muy probablemente empecemos a disfrutar de las ventajas de los transgénicos aunque muchos digan que no son trigo limpio, ni las pequeñas y medianas empresas europeas, que acabarán siendo devoradas por las grandes corporaciones, ni la ciudadanía en general, que verá como el Tratado se coloca por encima de las constituciones nacionales hasta pervertir la esencia misma de la democracia. Las ventajas alcanzarán a todos.

En aras a facilitar el trabajo a las grandes corporaciones, que, al fin y al cabo y por mucho que nos hagamos trampas al solitario son las que mandan, es muy probable que se habilite un tribunal especial para que puedan demandar más cómodamente a aquellos estados que atenten contra sus beneficios presentes y futuros. Lo de ahora es un lío y hay veces que hasta los tribunales fallan en su contra.

Malmström estima que este año puede alcanzarse un acuerdo político y que para 2016 el Tratado ya podría estar en vigor. Para cumplir los plazos es necesario que los eurodiputados se den prisa leyendo porque a dos horas cada uno y sólo en días lectivos el funcionario que les vigila puede acabar hasta el moño o jubilado, lo que llegue antes. Nadie lo hubiera creído, pero estamos ante un best seller.

lunes, 23 de febrero de 2015

UNAS RECETAS ECONÓMICAS URGENTES

 

 

 

 

 

 

 

 

No es momento de juegos en Europa

Yanis Varoufakis · · · · ·

 

Escribo este artículo en un aparte de una negociación crucial con los acreedores de mi país, una negociación cuyo resultado puede marcar a una generación y demostrar que constituye incluso un punto de inflexión para el experimento que Europa desarrolla con la unión monetaria.

Los especialistas en teoría de juegos analizan las negociaciones como si fueran juegos en los que partir trozos de tarta entre jugadores egoístas. Debido a que he pasado muchos años investigando sobre teoría de juegos en mi pasada vida de profesor universitario, algunos comentaristas se han apresurado a suponer que, como nuevo ministro de Economía griego, andaba yo afanosamente ocupado en idear faroles, estratagemas y opciones externas, debatiéndome por mejorar un baza endeble.  

Nada podría estar más alejado de la verdad.

Si de algo me ha convencido mi formación en teoría de juegos es que sería una auténtica locura pensar en las actuales deliberaciones entre Grecia y nuestros socios como un juego de negociación que se ha de ganar o perder por medio de faroles o subterfugios tácticos.

El problema de la teoría de juegos es que, tal como solía decirles a mis alumnos, da por descontados los motivos de los jugadores. Cuando se trata del póker o del "blackjack", este supuesto no plantea problemas. Pero en las actuales deliberaciones entre nuestros socios europeos y el nuevo gobierno griego, lo más esencial reside en anticipar nuevos motivos. Crear una actitud mental que transcienda las divisiones nacionales, disuelva la distinción acreedor-deudor en favor de una perspectiva paneuropea y sitúe el bien común europeo por encima de las pequeñeces políticas, un dogma que se demuestra tóxico si se universaliza y que se cifra en una mentalidad de nosotros contra ellos.  

Como ministro de Economía de un país pequeño, fiscalmente agobiado, que carece de banco central propio y que es visto por muchos de sus socios como un deudor problemático, estoy convencido de que solo tenemos una opción: rehuir cualquier tentación de tratar este momento crucial como un experimento de estrategia y presentar con honradez, por el contrario, los datos referentes a la economía social de Grecia, someter a discusión nuestras propuestas para que vuelva a crecer Grecia, explicar por qué van en interés de Europa y revelan las líneas rojas que la lógica y el deber nos impiden cruzar.

La gran diferencia entre este gobierno griego y otros anteriores es doble: estamos decididos a enfrentarnos a poderosos intereses creados con el fin de que Grecia se reinicie y ganarnos la confianza de nuestros socios. Estamos decididos a que no se nos trate como una colonia por deudas que debería sufrir lo que sea necesario. El principio de la mayor austeridad para la economía más deprimida resultaría pintoresco si no causara tantos sufrimientos innecesarios.

A menudo me preguntan: ¿qué pasa si la única manera de asegurarse financiación consiste en cruzar tus líneas rojas y aceptar medidas que consideras parte del problema, más que de su solución? Fiel al principio de que no tengo derecho a marcarme faroles, mi respuesta es: no vamos a cruzar las líneas que hemos señalado como rojas. De otro modo, no serían de verdad rojas sino puro farol.

Pero, ¿qué pasa si esto le ocasiona a su pueblo grandes penurias?, me preguntan. Seguramente debe usted ir de farol.  

El problema de esta línea de argumentación es que supone, siguiendo la teoría de juegos, que vivimos en la tiranía de las consecuencias. Que no se da ninguna circunstancia cuando debemos hacer lo que es correcto, no como estrategia sino sólo porque es…lo correcto.    

Contra ese cinismo, el nuevo gobierno griego va a introducir innovaciones. Desistiremos, sean cuales fueren las consecuencias, de llegar a acuerdos que sean perjudiciales para Grecia y perjudiciales para Europa. Se acabará el juego de "ampliar y fingir" que comenzó después de que la deuda pública de Grecia se volviera imposible en 2010. No más préstamos, no hasta que tengamos un plan creíble para que crezca la economía con el fin de reembolsar esos préstamos. Para ayudar a que la clase media se ponga en pie de nuevo y encaremos la espantosa crisis humanitaria. No más programas de "reformas" que toman como blanco a los pensionistas pobres y las farmacias familiares mientras dejan sin tocar la corrupción a gran escala.

Nuestro gobierno no pide a nuestros socios una salida para no reembolsar nuestras deudas. Pedimos unos pocos meses de estabilidad financiera que nos permitan embarcarnos en la tarea de las reformas que la amplia mayoría de los griegos puede admitir y apoyar, de modo que podamos reanudar el crecimiento y terminar con nuestra incapacidad de pagar lo que debemos.

Se puede pensar que esta retirada de la teoría de juegos viene motivada por alguna agenda de izquierda radical. No es el caso. En esto la influencia principal proviene de Immanuel Kant, el filósofo alemán que nos enseñó que lo racional y lo libre huyen del imperio de la propia conveniencia obrando de modo correcto.

¿Cómo sabemos que nuestra modesta agenda política, que constituye nuestra línea roja, es correcta en términos kantianos? Lo sabemos mirando a los ojos de los hambrientos de las calles de nuestras ciudades o contemplando a nuestra agobiada clase media, o tomando en cuenta los intereses de la gente que trabaja duro en cualquier pueblo o ciudad de Europa dentro de nuestra unión monetaria. Al fin y al cabo, Europa solo recobrará su alma cuando recupere la confianza de la gente poniendo sus intereses en el centro de la escena.

Yanis Varoufakis, ministro de finanzas de Grecia, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

lunes, 2 de febrero de 2015

Syriza debe ignorar las llamadas a la responsabilidad

 

 

Paul Krugman · · · · ·

 

La troika fue vendiendo una fantasía económica: los griegos han pagado el precio

Alexis Tsipras , líder de la coalición de izquierdas Syriza, se ha convertido en el primer ministro de Grecia. Es el primer dirigente europeo elegido con el compromiso explícito de desafiar las políticas de austeridad que han prevalecido desde 2010. Y habrá mucha gente que le aconseje abandonar ese compromiso, que se comporte de manera "responsable".

Pero, ¿para qué ha servido hasta ahora esa pretendida responsabilidad?

Para entender el terremoto político en Grecia, ayuda echar una ojeada al "acuerdo stand-by" de mayo del 2010 entre Grecia y el Fondo Monetario Internacional , en virtud del cual la llamada troika - el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea – hicieron préstamos al país a cambio de una combinación de austeridad y reformas. Es un documento notable, en el peor sentido de la palabra. La troika, que pretendía ser decidida y realista, iba vendiendo una fantasía económica. Y el pueblo griego ha venido pagando el precio de esos delirios de élite.

Suposiciones falsas

Las proyecciones económicas que acompañaron al "acuerdo stand-by" asumieron que Grecia podría imponer una dura austeridad que afectase poco al crecimiento y al empleo. Grecia estaba en recesión cuando se alcanzó el acuerdo, pero las proyecciones asumían que esa recesión terminaría pronto - que habría sólo una pequeña contracción en 2011, y que, para 2012, Grecia estaría recuperándose. El desempleo, asumían las proyecciones, aumentaría sustancialmente, del 9,4 por ciento en 2009 a casi el 15 por ciento en 2012, pero después disminuiría rápidamente.

Lo que realmente ocurrió fue una pesadilla económica y humana. Lejos de terminar en 2011, la recesión griega cobró impulso. Grecia no toco suelo hasta el año 2014 y, en ese momento, había experimentado una depresión en toda regla, con un desempleo total que llegaba al 28 por ciento y un paro juvenil que llegaba casi al 60 por ciento. Y la recuperación actual es apenas visible, y no ofrece ninguna perspectiva de recuperar los niveles de vida anteriores a la crisis.

¿Qué salió mal? Me encuentro bastante a menudo afirmaciones en el sentido de que Grecia no cumplió sus promesas, que no cumplió a la hora de llevar a cabo los recortes de gasto prometidos. Nada podría estar más lejos de la verdad. En realidad, Grecia llevó a cabo recortes salvajes en los servicios públicos, los salarios de los trabajadores públicos y las prestaciones sociales. El gasto público se redujo mucho más que lo previsto en el programa, y es alrededor de un 20 por ciento inferior al de 2010.

Sin embargo, los problemas de deuda de Grecia son peores que antes del programa. Una razón es que la crisis económica ha reducido los ingresos: el gobierno griego está recogiendo un porcentaje mucho más importante del producto interno bruto en impuestos, pero el PIB ha caído tan rápidamente que la recaudación tributaria general se ha reducido. Por otra parte, la caída del PIB ha hecho que un indicador fiscal clave, la ratio de la deuda en relación al PIB, siga subiendo a pesar de que el crecimiento de la deuda se ha ralentizado y Grecia obtuvo una modesta quita de la deuda en 2012.

¿Por qué fueron las proyecciones originales tan locamente optimistas? Como ya he dicho, porque los supuestamente decididos funcionarios vivían en realidad una fantasía económica. Tanto la Comisión Europea como el Banco Central Europeo decidieron creer en el hada de la confianza: es decir, pensar que los efectos directos de la destrucción del empleo causada por los recortes del gasto serían más que compensados por un aumento del optimismo del sector privado. El FMI fue más cauto, pero subestimó el daño que podía causar la austeridad.

Y aquí está la cosa: si la troika hubiera sido de verdad realista, habría reconocido que estaba exigiendo lo imposible. Dos años después del inicio del programa, el FMI buscó ejemplos históricos de programas como el griego, intentos de pagar la deuda mediante la austeridad sin quitas de deuda o inflación, que hubieran tenido éxito. No encontró ninguno.

Nada de dar lecciones

Así que ahora que Tsipras ha ganado, los funcionarios europeos harían bien en evitar dar lecciones exigiéndole que actúe responsablemente y continúe aplicando el programa. El hecho es que no tienen credibilidad; el programa que impusieron a Grecia nunca tuvo sentido. No tenía ninguna posibilidad de funcionar.

En todo caso, el problema con los planes de Syriza puede ser que no sean lo suficientemente radicales. Pero no está claro qué más puede hacer un gobierno griego, a menos que esté dispuesto a abandonar el euro, y el pueblo griego no está preparado para eso.

Aún así, al pedir un cambio importante, Tsipras es mucho más realista que los funcionarios que quieren continuar con los golpes hasta que aprendan la lección. El resto de Europa debe darle la oportunidad de poner fin a la pesadilla de su país.

Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de 2008

Traducción para www.sinpermiso.info: Gustavo Buster

viernes, 30 de enero de 2015

Varoufakis se dirige al público de habla alemana

 

 

EL BLOGERO MINISTRO DE ECONOMÍA DE GRECIA

 

 

 

Varoufakis se dirige al público alemano-parlante. Entrevista con el más que probable negociador del gobierno de Syriza con la Troika

Yanis Varoufakis · · · · ·

26/01/15

 

Johanna Jaufer entrevistó para la cadena pública austriaca ORF al economista Yanis Varoufakis, quien con toda probabilidad dirigirá las negociaciones del nuevo gobierno de la izquierda radical griega Syriza con la Troika.

Lleva usted ahora tres semanas como político profesional…

Dos semanas.

¿Se lo ha tenido usted que pensar mucho? En su blog escribió también que la cosa le daba pánico.

Fue una decisión grave. Por lo pronto, porque yo entraba en política para realizar una tarea que siempre pensé que había que llevar a cabo, y se me ofrecía la oportunidad de poner manos a la obra. Tiene que ver con las negociaciones entre Grecia y la Unión Europea, en caso de victoria de Syriza: se trata de un proyecto y de una perspectiva extremadamente difíciles. Por otra parte, yo soy un académico, soy un ciudadano, un ciudadano activo, de modo que estoy habituado a un tipo de diálogo en el que de lo que se trata es de que yo aprenda realmente de usted y usted de mí: tendremos desacuerdos, pero a través de esos desacuerdos, se enriquecerán nuestros respectivos puntos de vista.

No se trata de que uno se imponga al otro…

Exacto. Pero en la política es peor: cada parte trata de destruir a la otra parte –ante el público—, y eso es algo que me resulta de todo punto ajeno, algo para lo que de ninguna forma estoy dispuesto a servir.

¿Y qué pasa con su trabajo en la universidad? ¿Lo deja en suspenso?

Sí, en efecto. He dejado la Universidad de Texas. Mantengo mi cátedra en la Universidad de Atenas –sin paga—, y espero que no pase mucho tiempo antes de regresar.

¿Estaría usted dispuesto a permanecer en un gobierno por más tiempo?

No. No deseo hacer carrera política. Idealmente, lo que querría es que otro lo hiciera, y que lo hiciera mejor que yo. Sólo que esta era una única para hacer algo que no se habría podido hacer de otro modo. No soy un profeta, de manera que no puedo decirle a usted dónde estaré yo en dos, tres, cinco o diez años. Pero si lo que me pregunta ahora, lo óptimo para mí sería que nuestro gobierno tuviera éxito en la renegociación de un acuerdo con Europa que hiciera sostenible a Grecia, y que luego otras gentes, ya sabe… el poder debe ser rotativo, nadie debería engolosinarse con él.

Algo que salido varias veces en Alemania y en Austria es el asunto de las reparaciones, porque Alemania se escaqueó de pagar reparaciones propiamente dichas luego de la II Guerra Mundial. En su opinión, ¿por qué pasó eso? ¿Quizá porque alegaron que Alemania se hallaba dividida, y esperaban a una reunificación? ¿O es más bien que los norteamericanos alegaron que necesitaban una Alemania capaz de albergar sus bases militares, lo que dejaba colgados a los reclamantes? ¿O fue una combinación de ambas cosas?

Fue una combinación. En los 40, los Aliados habían decidido convertir de nuevo a Alemania en un país campesino. Se propusieron desmantelar 700 plantas industriales, y fueron los norteamericanos quienes frenaron ese plan. De modo que, sí, destruyeron 700, pero luego cambiaron de idea. Cambiaron por razones que tienen que ver con el modo en que los EEUU estaban diseñando el capitalismo global: necesitaban una moneda fuerte en Europa y una moneda fuerte en Asia (que terminaron siendo el marco alemán y el yen japonés), y todo el proyecto de la unión europea se construyó en torno a ese plan. A nosotros nos gusta pensar en Europa que la Unión Europea fue nuestra propia creación. No lo fue. Fue un diseño norteamericano que luego nosotros adoptamos y que, por supuesto, era congruente con lo que deseábamos, con nuestras aspiraciones. Parte de ese diseño entrañaba estimular la economía alemana, sacarla de la depresión, sacarla del pozo en que se encontraba en los 40, y un componente importante de cualquier intento de revitalizar una economía pasa por aliviar su deuda, por una quita importante de deuda, por la condonación de deuda. Así, en 1953 se organizó la Conferencia de la Deuda Londres, de la que resultó una salvaje quita de la deuda alemana en perjuicio de muchas naciones, Grecia entre ellas. Pero Grecia es un caso especial, porque Alemania había contraído con ella una deuda que no tenía con ninguna otra nación: en 1943, la Kommandatur aquí, en Atenas, impuso al Banco de Grecia un acuerdo por el cual este banco imprimiría un montón de dracmas –dracmas de guerra— y lo suministraría a las autoridades alemanas para que éstas pudieran comprar material, financiar sus esfuerzos de guerra y acumular bienes agrícolas para la Wehrmacht, etc. Lo interesante es que las autoridades alemanas firmaron un contrato: dejaron por escrito la suma del dinero que tomaban a préstamo. Prometieron pagar intereses. Fue, así pues, un préstamo formal. Los documentos existen todavía y se hallan en poder del Banco (Central) de Grecia. Nada parecido ocurrió con ningún otro país. Así que esto es como una deuda oficial, como en un bono, contraída con Grecia en tiempo de guerra por el estado nazi alemán.

¿Podría usted poner cifras precisas?

Cifras precisas. Ni que decir tiene, la dificultad está en traducir esa moneda de guerra, que llegó muy pronto a ser absolutamente inflacionaria a causa de la cantidad de dracmas impresas. Las autoridades alemanas, al aceptar ese préstamo del Banco de Grecia y hacer compras, devaluaron la moneda, lo que tuvo enormes costes sociales secundarios en toda Grecia. Es muy difícil computar exactamente a cuánto se traduce ese préstamo en términos actuales, cómo compone el interés, cómo conviertes, como calculas el coste de la hiperinflación causada… Mi punto de vista es que somos socios; deberíamos dejar de moralizar, deberíamos dejar de apuntarnos mutuamente con el dedo. La teoría económica bíblica –“ojo por ojo, diente por diente”— deja a todo el mundo ciego y desdentado. Deberíamos, simplemente, sentarnos con el mismo espíritu con que los EEUU se sentaron en 1953, sin plantear cuestiones como: “¿merecen castigo los alemanes?”, “¿es culpa o es pecado?”. Ya sé que en alemán los dos conceptos –“culpa” y “deuda”— se expresan con la misma palabra (Schuld), antónima de crédito. Deberíamos limitarnos a plantear esta simple cuestión: ¿cómo podemos volver a hacer sostenible la economía social griega de modo tal, que se minimicen para el alemán medio, para el austriaco medio, para el europeo medio los costes de la crisis griega.

¿Por qué mucha gente de la Europa septentrional no se temió que los recortes de derechos laborales de los 90 podrían ser présago del mismo tipo de cosas que ahora están ocurriendo aquí (en Grecia)?

Creo que todo es culpa de Esopo. Suya es la fábula de la hormiga y la cigarra: la hormiga trabaja duro, no disfruta de la vida, guarda dinero (o valor), mientras que la cigarra se limita a holgazanear al sol, a cantar y a no hacer nada, y luego viene el invierno y pone a cada quien en su sitio. Es una buena fábula: desgraciadamente, en Europa predomina la extrañísima idea de que todas la cigarras viven en el Sur y todas las hormigas, en el Norte. Cuando, en realidad, lo que tienes son hormigas y cigarras por doquiera. Lo que ocurrió antes de la crisis –es mi revisión de la fábula de Esopo— es que las cigarras del Norte y las cigarras del Sur, banqueros del Norte y banqueros del Sur, pongamos por caso, se aliaron para crear una burbuja, una burbuja financiera que los enriqueció enormemente, permitiéndoles cantar y holgazanear al sol, mientras que las hormigas del Norte y del Sur trabajaban, en condiciones cada vez más difíciles, incluso en los buenos tiempos: lograr que las cuentas cuadraran en 2003, en 2004, no resultó nada fácil para las hormigas del Norte y del Sur; y luego, cuando la burbuja que las cigarras del Norte y las cigarras del Sur habían creado estalló, las cigarras del Norte y del Sur se pusieron de acuerdo y decidieron que la culpa la tenían las hormigas del Norte y las hormigas del Sur. La mejor forma de hacer eso era enfrentar a las hormigas del Norte con las hormigas del Sur, contándoles que en el Sur sólo vivían cigarras. Así, la Unión Europa comenzó a fragmentarse, y el alemán medio odia al griego medio, el griego medio odia al alemán medio. No tardará el alemán medio en odiar al alemán medio, y el griego medio en odiar al griego medio.

Eso ya ha empezado, ¿no?

Sí, ya se ve. Y es exactamente lo que ocurrió en los años 30, y Karl Marx estaba completamente equivocado cuando dijo que la historia se repite como farsa. Aquí la historia se repite, simplemente.

En lo tocante a la decisión del Sr. Draghi de inundar el mercado con billones de euros, he visto que usted ha dicho que eso es como servirse de una pistolita de agua en un incendio forestal.

Yo creo que el Sr. Draghi tiene buenas intenciones. Quiere mantener unida la Eurozona, y es muy competente. Hace lo que puede, dadas las restricciones que tiene. No tengo la menor duda –aunque él jamás lo admitirá— de que entiende cabalmente que lo que está haciendo es demasiado poco y demasiado tarde: una pistolita de agua ante un gran incendio forestal. Pero él cree que hasta una pistolita de agua es mejor que nada. Si se ha declarado un incendio, él preferiría servirse de un cañón de agua, y habría preferido comenzar a usarlo antes, pero no le estaba permitido porque en Europa tenemos una Carta del BCE que lo ata de pies y manos y lo echa al cuadrilátero a luchar contra el monstruo de la deflación, lo que es muy injusto para el BCE. Y así será mientras Europa no comprenda lo que resulta imperiosamente necesario desde el punto de vista económico para sostener una unión monetaria, mientras no termine de entender por qué se dan toda esta fragmentación y la creciente renacionalización de todo, incluida ahora la flexibilización cuantitativa del señor Draghi (el 80% de las compras de bonos las realizarán los Bancos Centrales nacionales, como si éstos existieran separadamente del BCE). Porque esa fragmentación y esa renacionalización es exactamente lo opuesto a lo que deberíamos estar haciendo, que es ir de la mano, consolidar. ¿Cómo se formaron los EEUU? Pues porque cada vez que tenían una crisis –la Guerra Civil, la Gran Depresión— avanzaban en su unión. Nosotros decimos que estamos haciendo eso con las “uniones bancarias”, con los “Mecanismos Europeos de Estabilización”, pero no es verdad. Creamos una unión bancaria que no es una unión bancaria, es una desunión bancaria, y la llamamos, al modo orwelliano, “unión bancaria”. Europa, así pues, no ha aprendido las lecciones de la historia , y mientras no cambiemos de rumbo, es harto improbable que consigamos mantener el conjunto de la unión.

A propósito de los planes de SYRIZA para revitalizar la industria en Grecia, Theodoros Paraskevopoulos ha dicho que se trata también de recuperar las dimensiones del sector farmacéutico en Grecia, porque tiene una buena base. ¿Cómo es eso?

¡Yo que sé! Por alguna razón, tenemos buenas empresas farmacéuticas que tiene sólidas exportaciones. Necesitamos ayudarlas y necesitamos crear industrias así en otros sectores también.

¿Por ejemplo?

Yo creo que tenemos excelentes programadores informáticos e ingenieros de software, así que deberíamos hacer algo parecido a lo que ha hecho Israel. Crear una red de pequeñas empresas emergentes orientadas internacionalmente a la exportación. Si algunas de ellas terminan compradas por Google, etc., no es una mala cosa. Es el tipo de cosas que deberíamos ensayar y apoyar, si podemos.

Si lo ponemos en términos de que atraer a Grecia a inversores extranjeros, ¿hay alguna idea parecida a asociaciones público-privado, algo que en los países de la Europa septentrional ha conocido muchos problemas en el pasado?

Yo no soy partidario de las empresas público-privadas. Allí donde se han ensayado esas asociaciones, siempre han terminado por drenar recursos del estado sin producir ningún valor añadido significativo. Normalmente, han sido ejercicios de recorte de costes, y al final, sin el menor efecto de desarrollo. A lo que yo creo que debemos tender es al desarrollo de activos públicos ya existentes sin venderlos –ahora mismo estamos liquidando y malvendiendo simplemente para recaudar ingresos—, de modo que el dinero del sector privado, los fondos de inversiones, pueda venir y contribuir al desarrollo de un modo mutuamente beneficioso. Es un tipo de emprendimiento público-privado, pero no al estilo que se ensayó en Gran Bretaña y en otros sitios.

Volviendo a la discusión del memorando: ¿entre qué factores cree usted que está atrapada la Sra. Merkel?

Yo creo que Alemania se halla dividida. Los intereses del la banca en Francfort no son los mismos que los de la banca mediana, lo mismo que los intereses de la pequeña y mediana empresa en la Alemania central no son los mismos que los de la Siemens y la Volkswagen, etc. Es muy distinto tener tu capacidad productiva exclusivamente localizada en Alemania, como las empresas pequeñas y medianas, o estar embarcado en la globalización y tener fábricas en China y en México. Y la Sra. Merkel es una política astuta que se percata –o cree percatarse— de que no hay un consenso entre esos intereses encontrados respecto de lo que hay que hacer con el euro, con nuestro Banco Central, con la periferia, etc. La Sra. Merkel, simplemente, no moverá pieza hasta que haya un consenso que le garantice la supervivencia política.

Pero ese consenso no es posible.

Bueno, mire usted, por ejemplo, lo que pasó en 2012 con el anuncio unilateral por parte del Sr. Draghi de las Operaciones Monetarias sobre Títulos (OMT announcement), o ayer mismo, con la Flexibilización Cuantitativa. Verá que, cuando empiezan a oírse voces que dicen: “ojo, muchachos, que la deflación nos está matando, hay que hacer algo”, entonces la Sra. Merkel puede servirse de esas voces para decir: “apoyaré al Sr. Draghi, hagáis lo que hagáis”. Así pues, no es un consenso-consenso, pero ella está calibrando las movedizas placas tectónicas bajo sus pies. Y el modo en que lo hace es muy astuto. Lo que yo la invitaría es a pensar en su legado más allá de la mera supervivencia, y me gustaría que considerara la posibilidad de que en 10, 20, 100 años, Europa pudiera hablar no sólo de un plan Marshall que salvó a Alemania, sino también de un plan Merkel que salvó al Euro.

Yanis Varoufakis es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.

Traducción para www.sinpermiso.info: Estrella Mínima

lunes, 19 de enero de 2015

LA TROIKA LO DESTRUYE TODO

La troika lo destruye todo, la perseguiremos hasta penalmente. Entrevista

 

18/01/15


 

Alexis Tsipras · · · · ·

En las próximas tres semanas, Alexis Tsipras · · · · ·el líder de Syriza, será protagonista indiscutido de la campaña electoral griega. Su partido goza de una ventaja de entre un 3 y un 5% sobre su más directo competidor, el centroderecha de Nueva Democracia. ElHuffington Post [en su edición italiana] adelanta un fragmento del libro entrevista del periodista Teodoro Andreadis Synghellakis, Alexis Tsipras, La mia Sinistra, que estará en librerías a partir del 15 de enero editado por Bordeaux con prólogo de Stefano Rodotà.

El líder cuarentón de la izquierda griega confirma su estilo directo y nada reticente, declarando que “la izquierda no pasa a primer plano para servir a los intereses de los poderosos sino para apostar por la equidad social”, prometiendo, al mismo tiempo, mostrarse capaz de mantener las cuentas en orden. Alexis Tsipras quiere “despertar a  Europa”, para conseguir “despertar al sonámbulo que se dirige hacia el precipicio”.

Además, el líder de Syriza dice estar asombrado de la postura de Eugenio Scalfari que había hecho votos – aunque en un caso extremo – por una posible intervención de Italia por parte de la Troika. “Se trata de funcionarillos mediocres, con una cultura económica de medio pelo”, subraya Tsipras, que no duda en revelarse convencido de que debe perseguirse, también a efectos penales, a este órgano extra-institucional.

Nos han dicho que Syriza no tiene la intención de volver a las políticas de de creación de déficit del pasado, a pesar del hecho de que en el programa hacen ustedes hincapié en la política social y en el apoyo a quienes se encuentran en los márgenes, sin ninguna otra seguridad, a causa de la crisis. ¿Llegar a conjugar estos dos objetivos constituye el desafío principal y más difícil para la izquierda? 

Lograr proseguir teniendo como punto final equilibrar el presupuesto constituye realmente el punto crucial de nuestra estrategia, porque nos da la posibilidad de trabajar desde una posición de fuerza. A pesar de esto, debemos decir, no obstante, que equilibrar el presupuesto no significa tener que recurrir forzosamente a la austeridad. Lo substancial de nuestra política se encuentra en una justa división de los diversos pesos, en una verdadera redistribución, en el sostenimiento de los más débiles. Es una cuestión de prioridades y de opciones políticas. La izquierda no pasa a primer plano para servir a los intereses de los poderosos sino para ser capaz de llevar a cabo una política socialmente justa. También coincido en que el gran desafío al que nos enfrentamos consiste en que todo lo que estamos diciendo con palabras estemos dispuestos a realizarlos con hechos. Y a este desafío estamos dispuestos a responder.  

Miembros del actual gobierno griego han declarado que si Syriza llegase al poder, sólo tendría dos opciones: o establecer nuevos impuestos o pedir nuevos empréstitos. ¿Qué tienen pensado para intentar desmentirlo? ¿No teme una subida repentina de la prima de riesgo? 

Partamos de este último punto: sabemos que los mercados no van a batirse por nosotros y que existe la posibilidad de que en un principio muestren una cierta agresividad respecto a un gobierno de la izquierda. Pero esto no nos infunde ninguna clase de temor. Los mercados te conceden préstamos a intereses tanto más altos cuanta más necesidad tienes de dinero. La respuesta a todo esto, por lo tanto, se encuentra en unos presupuestos equilibrados, de modo que se limite fuertemente la necesidad de recurrir a préstamos. Más allá de eso, por lo que respecta a la actitud de los mercados, tiene una importancia fundamental la cuestión de la negociación de la deuda.

En todo caso, lo que constriñe a una economía a buscar continuamente nuevos préstamos o establecer nuevos impuestos, es el círculo vicioso de la austeridad en el que hoy estamos entrampados. Los miembros del gobierno al que se está usted refiriendo, están hablando de una vía sin salida, la de su política, que substrae continuamente liquidez a la economía y a la sociedad, en nombre de políticas presupuestarias con objetivos insensatos. Nosotros mantenemos que tiene que suceder exactamente lo contrario. Que la prioridad principal debe centrarse en conseguir poner en marcha la economía, ligando a este resultado los objetivos de la política presupuiestaria. Una política de este tipo dispone de espacios de autonomía mucho mayores, ya se trate de los impuestos o de la petición de empréstitos.  

Una parte de la prensa italiana ha escrito que mientras que declara usted, oficialmente, que quiere una Conferencia sobre la Deuda, en el curso de encuentros reservados con líderes europeos amenaza con que el país puede en realidad salir del euro, una medida que puede arrastrar en su efecto dominó a España e Italia. ¿Existe de verdad un escenario de ese tipo? ¿Y cómo pretende reaccionar si con todo siguiera reproduciéndose en la prensa europea e internacional? 

Grecia se encuentra ya en vísperas de un gran cambio político y es normal que haya escenarios e hipótesis diversas. Esto confirma, por otro lado, la valoración de que este cambio tendría un impacto muy fuerte a escala europea. No es posible, con todo, ir corriendo detrás de cada artículo que se publica, se escriba o no con buena fe. Hemos aclarado que no tenemos intención de chantajear a nadie y no tenemos intención de presentarnos en las negociaciones con un cinturón de explosivos. Nuestras cartas están todas bien a la vista sobre la mesa, y por clara voluntad nuestra. Consideramos que la Conferencia Europea sobre la Deuda constituye hoy el único camino de salida para nuestro continente de la ruinosa y desventurada política de austeridad. Tratemos de dejarla atrás, creando alianzas que habrán de ser lo más amplias posibles. Estamos convencidos de que una iniciativa que vaya en esta dirección tendrá una importante colaboración, bien a escala gubernamental, o por parte de la sociedad europea.  

Creo que se escogió a Grecia como cobaya de la crisis, pero todo esto se ha producido porque quienes se encontraban al frente del gobierno en los momentos más delicados han permitido que pudiera convertirse en una cobaya. Si no hubiera estado Grecia, acaso habrían tenido que inventarla para poder encontrar un espantajo para otros pueblos.  Para utilizarla como ejemplo negativo y poder decir: “fijaos en lo que os puede suceder si tampoco os adaptáis vosotros”. Pero todo esto ha sido posible gracias a una dirección política que no era consciente de lo que estaba sucediendo – es decir, llena de incapaces – o que no tenía el valor de defender intereses sociales y nacionales de fundamental importancia para nuestro país.

¿Y qué haría si llegase al gobierno?

Si llegáramos al gobierno, como ha dicho el filósofo Slavoj Zizek, despertaríamos a Europa.

¿Se atrevería a responder a la canciller Merkel?

Europa es como un sonámbulo que se dirige hacia el precipicio, y seremos nosotros los que despertemos al sonámbulo. Daremos a todos los pueblos la oportunidad de comprender que no sólo no estamos saliendo de la crisis sino que estamos cayendo aun más abajo. Y este despertar puede ofrecer la ocasión para un recorrido alternativo más general, lo que no sólo tiene que ver con Grecia sino con toda Europa. Y esto porque, cuando se hace una valoración global, creo que el modelo que he descrito antes  – el Sur con déficit y el Norte con superávit – no constituye un ejemplo atractivo ni siquiera para los pueblos del Norte de Europa. Presupone, de hecho, que los sueldos deben dejar de crecer durante un tiempo bastante prolongado. Al mismo tiempo, esta lógica de hiperacumulación de la  riqueza (que se acumula en ahorros, pero no se invierte) constituye un peligro enorme para la economía europea y para la de todo el mundo. Acumulando la riqueza, se acumula la crisis que estará destinada a estallar mañana.  

Con esta estrategia, Europa está destinada a no esquivar su senda recesiva, la recesión volverá pronto, y esto quiere decir que llega envenenada el agua de la economía de todo el mundo. Vemos, en realidad, que Europa exporta recesión al resto de la economía mundial y creo que es justamente esto lo que pone nerviosos a los norteamericanos. No debemos olvidarnos de que para poder arrostrar la crisis, los norteamericanos han seguido una política totalmente distinta, una política expansiva. Pero el problema es que Norteamérica se encuentra ante sí con los costes de un continente inmóvil, el europeo, que, exactamente igual que un escollo, bloquea la posible recuperación mundial.

En Italia se ha desarrollado una gran discusión pública sobre la oportunidad o no de una intervención del país por parte de la Troika. Todo empezó con un editorial del fundador de La Repubblica, Eugenio Scalfari, que escribió hace meses que hay que mantener esta vía casi inevitable, puesto que la economía no logra recuperarse. ¿Qué le diría a los italianos? 

Hay muchos que no tienen un conocimiento profundo de lo que significa la Troika, y hay quien sostiene lo que inicialmente se podía escuchar también en Grecia: “que vengan, que por lo menos pondrán las cosas en orden”. Me asombra que Scalfari haya adoptado esta postura. Precisamente debido a que no se ha recuperado la economía italiana, no debe llegar la Troika a establecerse en vuestro país. La Troika lo destruiría todo, pues se trata de funcionarillos de medio pelo, con una cultura económica mediocre, que en el ámbito de la empresa privada podrían como mucho disponer de autorización para encender y apagar el ordenador...Los he conocido y es una idea que me he formado directamente.  Han adoptado esta postura y se dan estos humos sólo por el hecho de que han tomado el papel de acreedor, porque nos prestan dinero. Creen, por lo tanto, que cualquier estupidez que se les ocurra puede considerarse un dogma.

Han arruinado a Grecia e insisten en aplicar sus recetas destructivas. Soy del parecer de que en un momento dado debería llevarse a cabo una ingente investigación, a escala mundial, relativa a las consecuencias y repercusiones de estas decisiones económicas. Creo asimismo que nuestros países deberían pedir  – en los foros internacionales más importantes  – que se nos resarza. Me refiero a un resarcimiento en primer lugar moral, pero también material, por el comportamiento y la acción criminal de un órgano extrainstitucional que ha impuesto sus absurdas recetas a gobiernos democráticamente elegidos. Aunque se trate de gobiernos que hayan dado, de todos modos, su asentimiento. Cuando en un determinado momento tratemos en Grecia de pasar a una fase de atribución de responsabilidades, no nos limitaremos a las del gobierno sino que llegaremos hasta las de quienes han insistido e impuesto – de manera chantajista – que se aplicaran recetas desastrosas.

Así pues, manda a los italianos un mensaje de “no a la Troika”…

Evidentemente. Pero no sólo digo que no, digo que debemos perseguirla penalmente incluso...

Alexis Tsipras es el presidente del partido unificado de la izquierda radical griega Syriza, la novedad sin duda más interesante, programática y organizativamente, de las izquierdas europeas de las últimas décadas. Es candidato a la presidencia del Gobierno heleno en las elecciones del próximo 25 de enero.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

miércoles, 3 de diciembre de 2014

EL DECLIVE AMERICANO EN ASIA

 

YUAN CHINO LA COMPETENCIA DEL DOLAR

China y Rusia: Las locomotoras del nuevo orden mundial
Raúl Zibechi
Alainet
En la alianza estratégica entre China y Rusia está el epicentro del nuevo orden mundial. Entre ambas están siendo capaces de arrastrar a Eurasia, siendo la principal señal del declive de Occidente y, de modo muy particular, de los Estados Unidos.
“ASIA PARA LOS asiáticos” se titula el artículo de la prestigiosa Foreign Affairs, donde Gilbert Rozman explica que la amistad chino-rusa llegó para quedarse. No se trata de un artículo cualquiera, escrito por un periodista del montón en un medio de segunda fila. Rozman es profesor de sociología en la Princeton University, autor de numerosos ensayos y libros sobre Asia, incluyendo su último “El pensamiento estratégico chino hacia Asia” (1).
Ambas potencias comparten algunas visiones que Rozman detalla: “han desafiado el orden internacional, apoyándose dándose mutuo respaldo diplomático para enfrentar sus problemas en Ucrania y Hong King”; comparten una “identidad nacional por la que se definen en oposición a Occidente”, y, lo que quizá sea más relevante, “están de acuerdo en que el orden geopolítico de Oriente debe oponerse a Occidente, lo que ha acercado significativamente las relaciones bilaterales” (Foreign Affairs, 29 de octubre de 2014).
La mayoría de los analistas occidentales, buena parte del público y hasta las elites políticas, sobreestiman las tensiones sino-soviéticas durante la guerra fría y no toman en cuenta que “desde 1990 las autoridades de Rusia y China han lamentado aquellas tensiones”. Ahora las cosas han cambiado considerablemente, ya que Rusia no quiere, ni puede, ser el socio dominante de la relación. “Ambos han acusado a Estados Unidos de seguir con una mentalidad de guerra fría agresiva, tratando de contener sus legítimas ambiciones en sus regiones”, destaca Rozman.
Seis son las razones que considera para afirmar que la alianza ruso-china será duradera. Primero, sienten “orgullo de la era socialista”. Dos, hacen hincapié en “sus diferencias históricas con Occidente”, ya que ambas naciones fueron víctimas de los diversos imperialismos. Tres, rechazan el modelo económico que entró en crisis en 2008, al que “consideran inferior a sus propios modelos”. Cuatro, estrechan relaciones como forma de hacer frente a las actuales amenazas externas. Cinco, están del mismo lado en las principales disputas globales. Seis, “hay campañas oficiales en ambos países para promover la identidad nacional”.

Dos cumbres, un triunfador

La cumbre Asia Pacífico, o Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC), de la que los medios occidentales destacaron el gesto de Vladimir Putin de colocarle el abrigo a la esposa de Xi Jinping, fue un paseo chino. Los 21 países de APEC reunidos del 8 al 10 de setiembre respaldaron la creación de la Zona de Libre Comercio Asia-Pacífico (FTAAP, por sus siglas en inglés) en lo que Xi Jinping definió como “una decisión inscrita en la historia” (South China Morning Post, 11 de noviembre de 2014).
Según el diario, Washington habría presionado a Beijing para restarle importancia a la FTAAP, pero Xi elevó la apuesta, definió una “hoja de ruta” para la zona de libre comercio asiática y asestó un golpe mortal a la Alianza Transpacífico impulsada por Estados Unidos, que contempla sólo a doce países y excluye a China. Es que las 21 economías agrupadas en APEC representan más de la mitad del comercio mundial. Además, algunos aliados decisivos de Washington, como Japón y Malasia, rechazan el acuerdo Transpacífico porque no están dispuestos a abrir sus sectores agrícolas.
Como apunta Pepe Escobar, China avanzó en “una estratega multilateral” que incluye no sólo el comercio sino la energía, las finanzas y la tecnología militar. La propuesta de Xi de “conectividad en todos los niveles” para los países de Asia-Pacífico, supone una pesada inversión en infraestructura. Para ello, la creación del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras basado en Beijing (creado en octubre por 22 países de la región), da un primer paso con la aplicación de 50.000 millones de dólares para lubricar la conectividad. “Es la respuesta de China a la negativa de Washington a darle una voz más representativa en el Fondo Monetario Internacional, que actualmente es de un irrisorio 3,8 por ciento”, recuerda Escobar (Asia Times, 14 de noviembre de 2014).
Ciertamente, que la primera economía del mundo (según un reciente informe del FMI basado en la paridad de poder adquisitivo) tenga una representación marginal en los principales organismos financieros del mundo, no sólo parece un insulto sino que empuja a todos los llamados “emergentes” a buscar alternativas fuera de la actual arquitectura financiera global.
La cumbre de la APEC dejó otras noticias no menos importantes. China anunció la liberación de 40.000 millones de dólares para comenzar la construcción del Cinturón Económico de la Ruta de la Seda, tanto la terrestre como la marítima. Se trata de una red de trenes de alta velocidad, puertos, ductos de gas y petróleo, cables de fibra óptica y telecomunicaciones que empresas chinas ya están construyendo para conectarla con Rusia, Irán, Turquía y el océano Índico, llegando a las principales ciudades comerciales europeas, como Berlín, Rotterdam Duisburg y Venecia.
China y Rusia firmaron un segundo mega-acuerdo energético para la llegada de gas de Siberia, luego del rubricado en mayo pasado. El intercambio no será en dólares sino en rublos y yuanes. La cooperación financiera entre ambas potencias es creciente. El banco ruso VTB anunció la posibilidad de dejar la Bolsa de Londres y trasladarse a la de Shanghai, mientras gigantes rusos de la energía comienzan a operar en Hong Kong (Asia Times, 14 de noviembre de 2014).

Un alicaído G-20

Además, China firmó un acuerdo de libre comercio con Corea del Sur, uno de los más importantes aliados de Estados Unidos en Asia. El comercio bilateral asciende a la fabulosa cifra de 228.000 millones de dólares y seguirá creciendo. Un reciente informe del Instituto Petersen de Economía Internacional, basado en Estados Unidos, sostiene que “las monedas de Corea del Sur, Indonesia, Malasia, Singapur y Tailandia están más estrechamente conectadas con el yuan chino que con el dólar estadounidense” (Diario del Pueblo, 21 de octubre de 2014).
La segunda cumbre, la del G-20 realizada en Brisbane (Australia) el 15 y 16 de noviembre, días después de la de Beijing, fue un fracaso. El reto principal consistía en iniciar la reforma de las organizaciones internacionales, pero el Congreso de los Estados Unidos (dominado por los republicanos) sigue bloqueando cualquier reforma del FMI para dar mayor poder a los países emergentes.
El resultado ha sido que “los BRICS toman el control de la agenda del G-20”, buscando soluciones técnicas al bloqueo parlamentario estadounidense (Geab N° 89, 17 de noviembre de 2014). La cumbre tuvo sus momentos borrascosos. Mientras los cinco países BRICS hicieron su propia minicubre en la que exigieron cambios en los organismos financieros globales, los aliados de Washington escenificaron la crítica al presidente Vladimir Putin, quien en cierto momento abandonó la reunión, de forma intempestiva.
Según el analista Alfredo Jalife, quien cita a la embajada rusa en Canberra, la retirada de Putin “se debió a las amenazas de muerte que planeaban sobre su cabeza, lo cual llevó a que Rusia hubiese colocado sus barcos de guerra –el crucero de misiles guiados Varyag y el destructor Mariscal Shaposhnikov– cerca de las costas australianas” (La Jornada, 19 de noviembre de 2014).
Lo cierto es que el éxito de la cumbre de Beijing contrasta con las rispideces y el fracaso en Brisbane, donde la retórica sustituyó los acuerdos y, sobre todo, los demandados avances en el desbloqueo del sistema financiero. Las razones hay que buscarlas tanto en el avance consistente de la economía y la diplomacia chinas, que ofrecen más y mejor libre comercio, en contraste con la cerrazón de Washington, una potencia que luego de las elecciones parlamentarias quedó entrampada entre un gobierno demócrata y una mayoría republicana en el Congreso que defienden políticas antagónicas en muchos aspectos.
El órgano oficial chino Diario del Pueblo sostiene que la zona de libre comercio de Asia-Pacífico, creada en la cumbre APEC, contrasta con las “negociaciones de comercio multilaterales estancadas en la Organización Mundial de Comercio (OMC)”. Apuesta a que la región se convierta “en un paradigma del libre comercio global, lo cual podría cambiar el paisaje económico no sólo de Asia-Pacífico, sino del resto del mundo”. Y agrega: “Como bloque importante de la cooperación regional, la APEC cuenta con ventajas sobre la OMC en el establecimiento de estándares de una forma más creativa y flexible” (Diario del Pueblo, 13 de noviembre de 2014).
En suma, Asia-Pacífico no es sólo el motor de la economía mundial y el centro del comercio global, sino la región más atractiva e innovadora del mundo.
Moneda y armas
En los hechos, “la agenda internacional de la globalización está siendo liderada por China”, sostiene el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Geab N° 89, 17 de noviembre de 2014). Uno de los aspectos menos visibles de ese liderazgo consiste en el constante crecimiento del yuan, moneda que tiende a internacionalizarse ganando espacios al dólar.
El problema, como señalan los economistas Ariel Noyola y Oscar Ugarteche, miembros del Observatorio Económico de América Latina, es que la internacionalización del yuan y la desdolarización global son un mismo proceso. Inevitablemente conflictivo. Quizá por eso China apuesta a un avance paso a paso, lento, eludiendo confrontaciones.
Ya son 40 los bancos centrales del mundo que tienen reservas en yuanes, además de las monedas tradicionales. El Banco Popular de China ha firmado swaps bilaterales con 25 bancos centrales. “Fuera del continente asiático el yuan ha conseguido apoyos importantes en Europa”, señalan Noyola y Ugarteche (Alai, 21 de octubre de 2014). La City de Londres, Francfort, Paris y Luxemburgo son plazas abiertas al yuan. Londres realizó la primera emisión de bonos soberanos en yuanes fuera de China. El Banco Central Europeo llegó a un acuerdo de swaps cambiarios en yuanes por 57.000 millones de dólares.
Rusia ha encontrado en China no sólo un aliado sino “un socio estratégico como consecuencia de las sanciones económicas impuestas por Occidente”, apuntan los economistas. En América Latina son Brasil y Argentina los que ya tienen swaps cambiarios en yuanes por más de 40.000 millones de dólares.
Además, China estableció la Plataforma de Negociación de Divisas que permite establecer centros de liquidación directa para facilitar el uso del yuan. Al utilizar las monedas nacionales se reducen los costos de conversión, lo que permite a Beijing, en palabras de Noyola, “reducir los efectos negativos del derecho de señoreaje del dólar sobre los flujos globales de capital”, además de avanzar hacia la construcción de “un sistema monetario multipolar” (Alai, 7 de octubre de 2014).
Siguiendo los pasos de Rusia y Londres, ahora Canadá llegó a un acuerdo con China para el intercambio en yuanes, un país fronterizo y aliado de los Estados Unidos. La diferencia con los casos anteriores, empero, es grande: “Esta vez los chinos no han tenido que ir hasta ellos, sino que son ellos (los canadienses) los que se han desplazado” (Geab N° 89).
Por último, está la cuestión militar, terreno en el que la cooperación ruso-china va en rápido aumento. El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, en su visita a China, destacó que la cooperación militar entre ambos países alcanzó “un carácter estratégico”. El titular de Defensa ruso informó que Rusia y China acordaron llevar a cabo en 2015 ejercicios navales conjuntos, tanto en el Pacífico y como en el Mediterráneo (Russia Today, 18 de noviembre de 2014).
Moscú venderá a China sistemas de defensa S-400 y más adelante S-500, capaces de blindar la defensa del país asiático. En tanto, Beijing ha desarrollado misiles anti-navío, capaces de destruir portaaviones y desafiar la marina estadounidense, lo que permite intercambios entre ambos en el área super sensible de la tecnología militar (Asia Times, 14 de noviembre de 2014).
El periódico estadounidense The Nation asegura que Obama “ha perdido el ímpetu” en su política de “giro a Asia”, al tiempo que el presidente ruso Putin y su homólogo chino Xi, causan un impacto mayor en los asuntos mundiales. Una de las consecuencias de esta postura debilitada del presidente ha llevado, según apunta el periódico, a una presencia “torpe” en las cumbres en el Extremo Oriente. Al mismo tiempo, su homólogo ruso ha sido designado como la persona más poderosa del mundo por la revista Forbes por segunda vez en dos años consecutivos, “eclipsando a Obama en casi todos los aspectos del liderazgo mundial” (The Nation, 14 de noviembre de 2014).
Más allá de Obama, el problema es cómo la superpotencia está encajando su declive. Apenas finalizaron las cumbres de Beijing y Brisbane, miembros del Pentágono apuntaron hacia la necesidad de intensificar la modernización de las fuerzas armadas. “Si no llegamos a un equilibrio pronto será demasiado tarde y sufriremos las consecuencias”, advirtió el vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, almirante James Winnefeld, en un discurso pronunciado en una reunión con los legisladores y representantes del sector industrial militar en la Biblioteca Ronald Reagan cerca de Los Ángeles (Reuters, 15 de noviembre de 2014).
Otros funcionarios de la defensa, apuntaron en la misma dirección. El problema es que la economía no deja margen para seguir el ritmo de las inversiones que mantienen sus competidores. Los militares sienten que están siendo sobrepasados en la guerra electrónica y antisubmarina, por poner apenas dos ejemplos, en las que “vamos a quedar obsoletos en el futuro por el simple hecho de que no invertimos en ellas

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Sobre la deconstrucción de la Unión Europea: un diagnóstico y una propuesta

 

 

BERLIN

Los Amigos de Europa, una publicación oficial de la UE, amablemente me encargaron escribir un breve artículo sobre el estado de la Unión después de las elecciones al Parlamento Europeo, en preparación de la Conferencia sobre el mismo tema convocada por la revista para el próximo 9 de octubre.

BRUSELAS

 

 

Este es el texto.


Las recientes elecciones al Parlamento Europeo simplemente han confirmado que el manejo inane de la inevitable crisis de la zona euro ha provocado un malestar económico que se ha transformado en una crisis de legitimidad de la Unión Europea.
• Desde hace cuatro años, Europa sigue sin reconocer que la arquitectura de la unión monetaria no estaba preparada para sobrevivir a una crisis financiera global como la de 2008.
• Durante cuatro años, la zona euro ha intentado tapar sus grietas más profundas a base de préstamos de rescate tóxicos a sus estados miembros y sus sistemas bancarios insolventes.
• Ha creado el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para hacer frente a la bancarrota de los estados, para acabar transformándolo en una estructura de obligaciones de deuda colateralizada (CDO) (a fin de preservar el principio 'sacrosanto', pero no viable, de ' “deudas públicas perfectamente separables") que la ha hecho totalmente desestabilizadora
(obligando por tanto al Sr. Draghi ha intervenir con su controvertido programa de
Transacciones Monetarias Directas (OMT)).
• Se ha creado nominalmente una 'Unión bancaria' con el fin de garantizar que, en esencia, nuestros sistemas bancarios se mantienen separados y muy dependientes de los gobiernos cuasi insolventes nuestros Estados-miembros, reforzando por lo tanto una crisis provocada por el mortal abrazo de bancos débiles y estados frágiles .
Lo peor de todo, Europa somete fiscalmente a orgullosas naciones a la sofocante tortura de la bañera, como a Italia (a las que se permite respirar solo brevemente antes de hundirlas de nuevo bajo una nueva austeridad autodestructiva) mientras el Banco Central Europeo no respeta su propia meta de inflación (de algo menos del 2%) .

FRANKFURT


En vista de lo anterior, no es de extrañar que la misantropía se expanda.
Algunos defienden una democracia federal para la UE. Por desgracia, no es posible. Nuestra Unión Europea fue diseñada como una tecnocracia burocrática que es esencialmente una zona sin democracia. Aunque espero y rezo para que Europa se convierta en una democracia federal de pleno derecho, no cabe la menor duda de que no puede hacerlo con el fin de superar su actual crisis, sino que debe, por el contrario superar primero esa crisis y recuperar el respeto de sus ciudadanos.
Para superar la crisis del euro, con el fin de ofrecer a los europeos de mañana la oportunidad de crear unos Estados Unidos de Europa democráticos, necesitamos dos cosas:
1. Volver a movilizar las instituciones europeas existentes con sensatez y creatividad, sin ningún tipo de nuevos Tratados o unión fiscal, a fin de abordar de frente las cuatro crisis interrelacionadas que están deconstruyendo Europa (es decir, las crisis de la banca, la deuda pública, la falta de inversión crónica y la crisis humanitaria que ha causado los cuatro años de deriva).
2. Minimizar el poder discrecional, autoritario, del triángulo Berlín-Frankfurt-Bruselas impuesto a las sufrientes democracias nacionales.
¿Es posible combinar estas dos tareas en un proyecto de europeización descentralizada? Creo que sí. De hecho, junto con Stuart Holanda y James K. Galbraith hemos delineado con precisión cómo, en los planos económico, político y moral, se puede avanzar por esta vía hacia la recuperación. Nosotros lo llamamos una “Modesta proposición para la Superación de la Crisis de la zona euro” (una versión en castellano aquí, para la última versión en Inglés, haga clic aquí ).

Yanis Varoufakis es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la
izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6
décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.
Traducción : Gustavo Buster
Fuente: http://yanisvaroufakis.eu/2014/08/27/5852/#more-5852

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viernes, 11 de julio de 2014

EL AGUA DERECHO HUMANO





 Infraestructuras Públicas para el derecho al agua

  
Los miedos de Aquafed, el principal lobby europeo del agua
Pablo Elorduy
Diagonal
Dos documentos enviados a la Comisión Europea por Aquafed, federación que une a Suez y Veolia, muestran su inquietud ante la iniciativa por el derecho al agua.
Hay palabras que se gastan con el uso y otras que nunca acaban de popularizarse. Si hablamos de la Unión Europea, lobby es el primero de esos casos y el neologismo “comitología” está en la segunda categoría. Dicen que el primer Conde de Romanones dijo aquello de “Ustedes hagan la ley, que yo haré el reglamento”, y eso da muestra de la importancia que tiene el desarrollo que sigue a una ley –o directiva, en el caso de la Comisión Europa–, en la que “expertos” o comitólogos, ponen la letra que acompaña a la música que propone la Comisión Europea.
Dos documentos enviados a la Comisión Europea por Aquafed, la federación internacional de operadores de agua privada, que agrupa a los dos gigantes internacionales del sector, Suez y Veolia, muestran el impacto que una Iniciativa Ciudadana Europea ha tenido a la hora de plantear cómo se gestiona y cómo se garantiza el derecho al agua en la Unión Europea. Pero la batalla del agua en Europa aún no se ha terminado, y a partir de septiembre se decidirá quién pone la letra al cambio de ritmo propuesto por la sociedad europea en una consulta sin precedentes que, a decir de Aquafed, tambalea las bases del Tratado de Lisboa de 2007.












EMBALSES PARA EL SUMINISTRO DE AGUA PÚBLICA



Dicha iniciativa, que se cerró en septiembre de 2013, llegó a la Comisión Europea gracias a que más de 1.880.000 personas de los distintos Estados europeos pusieron su firma en una campaña, Right2Water (derecho al agua), que ha obligado a las instituciones a tomar en cuenta las demandas de la sociedad civil, especialmente de la Europa central, respecto al agua. Lo que se pretende con ella, según explica Pablo Sánchez Centellas, responsable de comunicación de la Federación Europea de Sindicatos de Servicios Públicos, es conseguir una directiva vinculante que dé garantías sociales, como el acceso a un mínimo vital de agua por persona, y que ésta no se pueda cortar a personas en situación de pobreza. La Comisión ha abierto un periodo de consultas a la ciudadanía, que comenzó el 23 de junio y terminará el 23 de septiembre, que se utilizará “como base para decidir si es necesario mejorar la Directiva 98/83/CE sobre el agua y qué aspectos en particular”. De este modo, la iniciativa ha acompañado un debate de actualidad en países como Alemania, donde el Ayuntamiento de Berlín optó por la remunicipalización del agua a pesar de que tendrá que pagar cuantiosas indemnizaciones, o Grecia, donde, en mayo, el Gobierno central prohibió una consulta sobre la privatización del agua impulsada por la ciudad de Tesalónica.
Aunque no se propone un único modelo, la iniciativa recoge los casos de aumento de tarifas tras el paso de un operador público a uno privado, así como la “trampa” de los cánones concesionales, el elemento “que más limita a los ayuntamientos”, según explica Eloi Badia, de la plataforma Aigua és Vida. Cánones que han supuesto la subida del recibo del agua, por medio de la “ingeniería en el recibo”, como la califica Badia, destinada a asegurar un beneficio que ronda, según los casos, entre el 10 y el 20% de la factura y que han servido también para usar el agua “como un activo financiero” de los ayuntamientos.
Como recuerda Badia, en las elecciones del 25 de mayo, cinco de los seis candidatos a la presidencia de la Comisión se posicionaron a favor del derecho al agua. Antes, en 2013, la sociedad civil obtuvo una victoria con la exclusión del agua y el saneamiento de la directiva de concesiones. Una retirada de calado, ya que, según se calculó entonces, el 50% de las concesiones afectaban al agua. Para Sánchez Centellas, esta decisión, que fue calificada como “vergonzosa” por Aquafed, llevó al principal lobby del agua a “activar su batería de vínculos en la Comisión Europea”.
El tono es distinto en los dos documentos enviados por Aquafed a la Comisión Europea, publicados por la organización Acces Info Europe. El primero, de fecha 31 de enero, es un análisis legal de la Iniciativa Legislativa Popular, de la que dice que puede llevar a procesos “opacos y discriminatorios”. Aquafed muestra su inquietud con la Iniciativa Legislativa Popular y recuerda en varias ocasiones que “la iniciativa no crea una obligación de actuar” sino que es una mera “invitación” y que “crearía un precedente peligroso que puede suponer la desintegración del mercado interno”. Además, instó a Eureau, una plataforma técnica a atacar la iniciativa, lo que generó una fuerte controversia, y los representantes de Aquafed denunciaron que la iniciativa es un “mecanismo de los lobbies del agua pública de Alemania”.
El segundo informe de Aquafed, en febrero, es un cambio de tercio ante la exitosa trayectoria de la iniciativa. Para Sánchez Centellas, es una muestra de que “la ola les sobrepasa”. Así, el informe considera que es “muy difícil interpretar” qué querían decir los casi dos millones de personas que firmaron la declaración cuando dice que “el suministro y mantenimiento de los recursos hídricos no debe sujetarse a las reglas del mercado interno y que el agua debe excluirse de la liberalización”.
En vista de eso, Aquafed ha optado por una jugada propia de la “comitología”, en primer lugar pide la inclusión del derecho humano al acceso al agua potable y sanitaria segura en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, algo para lo que se necesita mayoría en el Parlamento y unanimidad en el Consejo Europeo –lo que parece difícil dada la posición de Reino Unido respecto al acceso al agua–. Además, Aquafed pide la creación de un comité de expertos o “terceras partes” para el debate en el Parlamento y la Comisión.
Pero hay otro punto de apoyo para Aquafed y es que, aunque de momento el tema del agua se mantiene bloqueado en las negociaciones del acuerdo comercial entre EE UU y la UE (TTIP, por sus siglas en inglés), su liberalización puede reactivarse en el futuro. Esto acarrearía dificultades ya que las empresas tendrían derecho a exigir indemnizaciones por beneficios no obtenidos o ­demandar en un mecanismo de solución de diferencias entre inversor y Estado a las localidades que opten por la remunicipalización de su servicio de aguas. Decisiones recientes como las del Ayuntamiento de Ermua (Bizkaia), donde la presión ciudadana terminó con la concesión a Aquarbe, del grupo Agbar, o Montpellier, donde se ha remunicipalizado el servicio, dependerían aún más de las decisiones políticas de municipios, regiones y mancomunidades para mantener en un nivel de gestión democrático un recurso común y básico como el agua