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lunes, 14 de septiembre de 2015

EUROPA

EUROPA, UNA VISIÓN IRÓNICA

–Pero de dónde dice que es usted.

–Soy sirio, pero poco.

–Pero de dónde?

–De Siria.

–Pero de Siria centro o alrededores?

–Mire usted. Al ser refugiados, es que ni sabemos.

–Sepa usted que en este continente está terminantemente prohibido no ser de ningún sitio.

–Espere usted un momento, que se me acaba de morir un niño y tengo que enterrarlo.

–Dese usted prisa, que hay más gente. ¿Ya está?

–Ya. Enterradito ha quedado.

–Lo he visto así de lejos, y parecía muy mono.

–Yo creo, por las manitas, que iba para herrero, pero, con diez días, señor guardia, uno nunca sabe. A lo peor me salía maricón.

–Eso pasa mucho, en estos tiempos. Hay que cuidar con celo el sexo de los hijos.

–Señor guardia. ¿Y entonces podemos pasar?

–No se me acumule. La democracia tiene ciertas normas. Es que nos están cargando ustedes de demasiado papeleo. Todo esto ya es una pesadez.

–Si quiere entierro a otro de los niños, y así es menos molestia.

–No sea usted animal. ¿No ve que los niños aun respiran? Déjelos ahí y rellene el papeleo.

–Aquí tiene usted los papeles.

–Están bien.. Adelante, entren a Europa.

–Manolo, que se me ha muerto otro niño.

–Hay que joderse, María. ¿No podías haber disimulado?

–Ahora tendremos que volver a redactar todos los documentos…

–Señor agente, si aun parece que vive. ¿No podemos pasarlo?

–Eso les va a valer 300 euros. Pero que al niño muerto se le vea espabilado, no nos vayan a ver los periodistas.

–¿Así le vale?

–Es que parece en la flor de la vida. Ande, pasen.

–¿Ya está?

–Sí.

–Una última pregunta…

–Por supuesto, ciudadano.

–¿Por qué un ser humano no puede atravesar una frontera? Una frontera se cruza caminando, como sin darse cuenta. Como la linde de un campo. ¿Es que un ser humano no puede caminar?

–Depende de adonde usted vaya.

–¿Y si yo solo voy adonde voy?

–Preguntas tan estúpidas tendrá que plantearlas usted ante instancias superiores. Si no, lo mato.

–¿Por la democracia?

–A ver si no por qué le iba a matar yo a usted. Por la paz mundial y por la democracia. Pum.

AUTOR: Aníbal Malvar

FUENTE: PUBLICO-ES

lunes, 7 de septiembre de 2015

La falsa «crisis de los refugiados»

 

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por Thierry Meyssan

Mientras la prensa europea pulsa la cuerda emotiva mostrando fotos de un niño ahogado y publicando reportajes sobre las multitudes que cruzan a pie los países de los Balcanes, Thierry Meyssan muestra que se trata de imágenes fabricadas. Son imágenes que favorecen los intereses del patrón de patrones alemán, Ulrich Grillo, y de la OTAN, pero que no reflejan el fenómeno en su conjunto y empujan a los ciudadanos europeos hacia respuestas que no resuelven el verdadero drama.

RED VOLTAIRE | DAMASCO (SIRIA) | 7 DE SEPTIEMBRE DE 2015

فرسى

 
La prensa atlantista ha dado la mayor difusión a la parte izquierda de esta fotografía. En ella aparece el cuerpo de Aylan Kurdi, un niño sirio de origen kurdo, supuestamente fue depositado en la playa por las olas. Pero, como puede verse en la foto, el cuerpo está en posición perpendicular a las olas, cuando debería estar paralelo a ellas. En el plano derecho de la imagen, la presencia de un fotógrafo turco de uniforme confirma la idea de un montaje de la escena. Al fondo, se distinguen varios bañistas.

Una ola de emoción cayó brutalmente esta semana sobre los pueblos que viven en los países de la OTAN. Y bruscamente tomaron conciencia del drama de los refugiados en el Mediterráneo, tragedia que dura desde hace años, ante la permanente indiferencia de la opinión pública europea.

El cambio se debe a la publicación de una fotografía que muestra al público el cuerpo de un niño ahogado, depositado por las olas en una playa turca. Poco importa que esa imagen sea una grosera escenificación: los cuerpos devueltos por el mar quedan en posición paralela a las olas, nunca perpendicularmente a ellas. Poco importa también que en menos de 2 días casi todos los diarios de los países de la OTAN hayan publicado instantáneamente la misma imagen en primera plana. Ya se sabe lo libre y pluralista que es la prensa occidental.

Trabajando en el mismo sentido, las televisiones multiplicaron en estos días los reportajes sobre el éxodo de miles de sirios, a pie, a través de los países balcánicos. Particular atención prestaron al paso de esas personas a través de Hungría, país que comenzó construyendo una inútil valla de alambre de espino antes de tomar, una tras otra, toda una serie de decisiones contradictorias que dieron a las televisiones la posibilidad de filmar repetidamente la multitud de migrantes caminando a lo largo de las vías férreas y tomando los trenes por asalto.

«En reacción» ante la conmoción que habían suscitado en sus conciudadanos, los dirigentes europeos, «sorprendidos» y contritos, ahora discuten acaloradamente sobre la manera de socorrer a estos refugiados. Antonio Guterres, ex presidente de la Internacional Socialista y actual Comisario de Naciones Unidas para los Refugiados, intervino en el debate entre estos dirigentes preconizando «la participación obligatoria de todos los Estados miembros de la Unión Europea». Y agrega que: «Según estimados preliminares, los países europeos tienen una necesidad potencial de aumentar las oportunidades de reinstalación en 200 000 plazas.»

¿Cuál es realmente el problema? ¿Quién está explotándolo y con qué objetivo?

Los refugiados del Mediterráneo

Desde el inicio de la «primavera árabe», en 2011, el número de personas que trata de cruzar el Mediterráneo y de entrar en la Unión Europea ha aumentado considerablemente, sobrepasando incluso el doble de cifras anteriores, y se elevó en 2014 a 626 000 personas.

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Flujo de migrantes hacia la Unión Europea (en cientos de miles)
Fuente: Eurostat

Sin embargo, contrariamente a la idea generalizada, no se trata de una oleada de migrantes nunca vista e imposible de asimilar. En 1992, aunque la Unión Europea se componía entonces de sólo 15 de los 28 Estados que actualmente la integran, estaba recibiendo proporcionalmente más migrantes que en este momento: 672 000 por 380 millones de habitantes. Existe, por lo tanto, un considerable margen antes de que los migrantes lleguen a desestabilizar la economía de la Unión Europea, que hoy cuenta 508 millones de habitantes.

Más de 2 tercios de esos migrantes son hombres de entre 18 y 34 años, según sus propias declaraciones. Así que, por lo general, no se trata de familias.

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Proporción de hombres entre los migrantes que entraron a la Unión Europea en 2014.
Fuente: Eurostat

Contrariamente a la idea que están divulgando los medios de prensa, menos de un tercio son refugiados provenientes de zonas de guerra. Sólo un 20% son sirios, un 7% son afganos y un 3% son iraquíes.

O sea, los otros 2 tercios no provienen de países en guerra y son principalmente migrantes por razones económicas.

En otras palabras, el fenómeno de las migraciones está sólo marginalmente vinculado a la «primavera árabe» y las guerras. Los pobres están abandonando sus países para probar suerte en los países ricos, en total correspondencia con el orden postcolonial y con la lógica de la globalización. Este fenómeno, después de haber disminuido desde 1992 y hasta 2006, se ha reactivado y ahora va en aumento. Pero lo cierto es que actualmente equivale a un 0,12% anual de la población europea, o sea –manejado correctamente– no representa a corto plazo ningún peligro para la Unión Europea.

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El presidente de la Federación de la Industria Alemana, Ulrich Grillo, quiere disponer de 800 000 trabajadores extranjeros suplementarios en Alemania. Como los acuerdos europeos prohíben esa entrada masiva de mano de obra extranjera, que encuentra además la hostilidad de la opinión pública, Grillo contribuye a poner en escena la «crisis de los refugiados» para obtener una modificación de la reglamentación existente.
¿Son los migrantes un problema?

Este flujo de migrantes despierta inquietud en los pueblos europeos. Pero los grandes empresarios alemanes lo acogen con regocijo. En diciembre de 2014, el «patrón de patrones» alemán, Ulrich Grillo, escondía hipócritamente sus intereses tras una fachada de buena voluntad al declarar a la agencia DPA: «Somos desde hace mucho un país de inmigración y debemos seguir siéndolo». Y agregaba que «como país próspero y también por amor cristiano al prójimo, nuestro país debería permitirse a sí mismo acoger más refugiados». También afirmaba: «Yo me distancio muy claramente de los neonazis y de los racistas que se reúnen en Dresde y en otros lugares». Y, con un poco más de seriedad, «Debido a nuestra evolución demográfica, garantizamos el crecimiento y la prosperidad con la inmigración» [1].

Este discurso retoma exactamente los mismos argumentos que presentaban los empresarios franceses en los años 1970. Otro elemento a tener en cuenta es que hoy en día la población europea dispone de cierto nivel de educación y de calificación, algo de lo que carece la gran mayoría de los migrantes, que estarán por consiguiente más dispuestos a aceptar ciertos tipos de empleos que los europeos rechazan. Progresivamente, la llegada de mano de obra no calificada y dispuesta a aceptar condiciones de vida inferiores a las de los europeos suscitó en el pasado tensiones en el mercado laboral. El empresariado francés favoreció entonces la llamada «reunificación familiar». La ley de 1976, la interpretación que de ella hizo el Consejo de Estado en 1977 y la jurisprudencia de la Corte Europea de Derechos Humanos desestabilizaron ampliamente la sociedad. El mismo fenómeno puede observarse en Alemania desde que se adoptaron disposiciones similares a aquellas con la inclusión, en 2007, de la reunificación familiar en la legislación alemana sobre la inmigración.

Contrariamente a otra idea generalizada, los migrantes económicos no plantean un problema de identidad para Europa, pero su ausencia sí constituye un problema para sus países de origen. Y también plantean un problema social en Alemania, donde –debido a la política estimulada por Ulrich Grillo– la clase obrera ya está siendo víctima de una feroz explotación.

En todos los demás países donde se han aplicado ese tipo de políticas, no son los migrantes económicos los que han representado un problema sino la posterior reunificación familiar.

¿Quién fabrica la imagen actual de «crisis de los refugiados»?

Desde el inicio del año 2015, el cruce ilegal de la frontera de Turquía hacia a Hungría, que costaba 10 000 dólares, bajó a 2 000 dólares por persona. Hay ciertamente traficantes de personas que son verdaderos esclavistas, pero también hay gente que ayuda a los migrantes en el cruce de las fronteras simplemente porque quieren ayudar a personas en dificultad. En todo caso, cabe preguntarse ¿quién paga la diferencia?

Por otro lado, al principio de la guerra contra Siria, Qatar imprimía pasaportes sirios falsos y los entregaba a los yihadistas de al-Qaeda para que pudieran convencer a los periodistas de la prensa atlantista de que eran «rebeldes sirios» y no mercenarios extranjeros. Pero actualmente, algunos traficantes de personas están entregando pasaportes sirios falsos a migrantes de otras nacionalidades. Y los migrantes los aceptan pensando, acertadamente, que esos pasaportes falsos han de facilitarles la entrada en la Unión Europea. En efecto, como los Estados miembros de la Unión Europea han cerrado sus embajadas en Siria –con excepción de la República Checa y Rumania– ahora no tienen cómo verificar la autenticidad de esos pasaportes.

Hace 6 meses, yo expresaba mi sorpresa ante la ceguera de los dirigentes de la Unión Europea, señalando que no percibían la voluntad de Estados Unidos de debilitar a sus países, incluso mediante la «crisis de los refugiados» [2]. El mes pasado, la publicación Info Direkt señalaba que, según los servicios de inteligencia de Austria, el éxodo de refugiados sirios hacia Europa estaba siendo orquestado por Estados Unidos [3]. Es una imputación que está por verificar, pero también constituye una hipótesis sólida.

En todo caso, todos estos acontecimientos y manipulaciones carecerían de gravedad si los Estados miembros de la Unión Europea pusieran fin a la reunificación familiar. El único verdadero problema no sería entonces la entrada de los migrantes sino la tragedia de los que mueren en el intento, tratando de cruzar el Mediterráneo, precisamente la única realidad que no moviliza a ningún dirigente europeo.

¿Qué trama la OTAN?

La OTAN, o sea el brazo armado internacional de Estados Unidos, no ha reaccionado. Pero, según sus nuevas misiones, la alianza atlántica se reserva la posibilidad de intervenir militarmente ante los grandes flujos migratorios.

Sabiendo que sólo la OTAN dispone de la capacidad de “clavar” una información tendenciosa o simplemente falsa en la primera plana de todos los diarios de sus países miembros, es altamente probable que ese bloque militar esté organizando la actual campaña. Además, el hecho que esa campaña esté presentando a todos los migrantes como refugiados que huyen de las zonas de guerra y la insistencia sobre el origen supuestamente sirio de todos estos migrantes hacen pensar que la OTAN está preparando una acción pública relacionada con la guerra que secretamente dirige contra Siria.

 

Thierry Meyssan

 

[1] «Allemagne: le patronat veut plus de réfugiés» [En español, Alemania: los patrones quieren más refugiados], AFP, 23 de diciembre de 2014.

[2] «La miopía de la Unión Europea ante la estrategia militar de Estados Unidos », por Thierry Meyssan,Red Voltaire, 27 de abril de 2015.

[3] “Insider: Die USA bezahlen die Schlepper nach Europa!”,Info Direkt, 5 de agosto de 2015. «Acusan a Estados Unidos de financiar el éxodo de refugiados hacia Europa»,Red Voltaire, 13 août 2015.

Thierry Meyssan

Thierry MeyssanIntelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación(Monte Ávila Editores, 2008).

miércoles, 5 de agosto de 2015

El diktado de Alemania

 

Ignacio Ramonet

Le Monde Diplomatique

Sólo en las películas de terror se ven escenas tan sádicas como las que vimos el 13 de julio pasado en Bruselas, cuando el primer ministro griego Alexis Tsipras –herido, derrotado, humillado– tuvo que acatar en público, cabizbajo, el diktado de la canciller de Alemania, Angela Merkel, renunciando así a su programa de liberación por el cual fue elegido, y el cual precisamente acababa de ser ratificado por su pueblo mediante referéndum.

Exhibido por los vencedores como un trofeo ante las cámaras del mundo, el pobre Tsipras tuvo que tragarse su orgullo y tragar también tantos sapos y culebras que el propio semanario alemán Der Spiegel, compadecido, calificó la lista de sacrificios impuestos al pueblo griego de “catálogo de horrores”...

Cuando la humillación del líder de un país alcanza niveles tan espeluznantes, la imagen se queda en la historia para aleccionar a las generaciones venideras, incitadas a no aceptar nunca más un trato semejante. Así han llegado hasta nosotros expresiones como “pasar por las horcas caudinas” (1) o el célebre “paseo de Canossa” (2). Lo del 13 de julio fue tan enorme y tan absolutamente irreal que quizás este día también será recordado en el futuro de Europa como el día del “diktado de Alemania”.

La gran lección de ese escarnio es que se ha perdido definitivamente el control ciudadano con respecto a una serie de decisiones que determinan la vida de la gente en el marco de la Unión Europea (UE) y, sobre todo, en el seno de la zona euro, hasta tal punto que podemos preguntarnos: ¿de qué sirven las elecciones si los nuevos gobernantes se ven obligados a hacer lo mismo que los precedentes en los temas esenciales, es decir, en las políticas económicas y sociales? Bajo este nuevo despotismo europeo, la democracia se define, en menor medida, por el voto o por la posibilidad de escoger y, en mayor medida, por el imperativo de respetar reglas y tratados (Maastricht, Lisboa, Pacto Fiscal) adoptados hace tiempo y que resultan verdaderas cárceles jurídicas sin posibilidad de evasión para los pueblos.

Al presentar a las muchedumbres a un Tsipras con la soga al cuello y coronado de espinas –“Ecce Homo”–, Merkel, Hollande, Rajoy y los otros pretendían demostrar que no hay alternativa a la vía neoliberal en Europa. Abandonad toda esperanza, electores de Podemos y de otros frentes de izquierda europeos; estáis condenados a elegir gobernantes cuya función consistirá en implementar las reglas y los tratados definidos una vez por todas por Berlín y el Banco Central Europeo.

Lo más perverso es que, al igual que en un juicio estalinista a semejanza del “Proceso de Praga”, se le ha exigido a quien más criticó el sistema, a Alexis Tsipras, que sea quien se humille ante él, que lo elogie y que lo suplique.

Los que ignoraban que vivíamos en un sistema despótico lo han descubierto en esta ocasión. Algunos analistas dicen que ya estamos en un momento que podríamos calificar de “postdemocrático” o de “postpolítico”, ya que lo que pasó el 13 de julio en Bruselas demuestra el desgaste del funcionamiento democrático y del funcionamiento político. Además, muestra que la política ya no consigue dar las respuestas que los ciudadanos esperan, aunque voten mayoritariamente a favor de ellas.

La ciudadanía observa, desesperanzada, cómo se exige al partido griego Syriza, que ganó las elecciones y que ganó un referéndum con un discurso contra la austeridad, que aplique con mayor brutalidad la política de recortes que los electores rechazaron. Consecuentemente, muchos se preguntan: ¿para qué sirve elegir una alternativa si la alternativa acaba siendo exactamente una repetición de lo mismo?

Lo que Angela Merkel ha querido demostrar de manera muy clara es que, hoy en día, no existe lo que llamamos alternativa económica, representando ésta una opción contraria a la política neoliberal de recortes y de austeridad. Así, cuando un equipo político elabora un programa alternativo, lo somete a la ciudadanía para que pueda elegir entre éste y otros programas y cuando dicho programa gana las elecciones y un equipo nuevo alcanza legítimamente, democráticamente, la dirección de un país, ese equipo de gobierno, con su proyecto alternativo antineoliberal, descubre que, en realidad, no tiene margen de maniobra. En materia de economía, de finanzas y de presupuestos no dispone de ningún tipo de margen de maniobra porque, además, están los acuerdos internacionales, que “no se pueden tocar”; los mercados financieros, que amenazan con sanciones si se toman ciertas decisiones; los lobbys mediáticos, que hacen presión; los grupos de influencia oculta como la Trilateral, Bildeberg, etc. No hay espacio.

Todo esto significa, simplemente, que el gobierno de un Estado de la zona euro, por mucha legitimidad democrática que posea y aunque haya sido apoyado por el sesenta por ciento de sus ciudadanos, no tiene las manos libres. Sí las tiene si decide realizar reformas legislativas para modificar aspectos importantes de vida social como, por ejemplo, el aborto, el matrimonio homosexual, la reproducción asistida, el derecho a voto de los extranjeros, la eutanasia, etc. Sin embargo, si desea reformar la economía para liberar a su pueblo de la cárcel neoliberal, se encuentra con que no puede hacerlo. Sus márgenes de maniobra aquí son prácticamente inexistentes, no sólo por la presión de los mercados financieros internacionales sino también, sencillamente, porque su pertenencia a la zona euro le obliga a someterse a los imperativos del Tratado de Maastricht, del Tratado de Lisboa, del Pacto fiscal (que exige que el presupuesto nacional no puede tener un déficit superior al 0,5% con respecto al PIB del país), del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (que endurece las condiciones impuestas a los países que necesitan un crédito), etc.

Como consecuencia, se ha creado, efectivamente, en Europa en la actualidad, el estatus de “nuevo protectorado” para los Estados que han pedido un rescate. Grecia, por ejemplo, es gobernada de manera “soberana” para todas las cuestiones que tienen que ver con la gestión de la vida social de sus ciudadanos (los “indígenas”). No obstante, todo lo que tiene que ver con la economía, con las finanzas, con la deuda, con la banca, con el presupuesto y, evidentemente, con la moneda está gestionado por una instancia superior: la tecnocracia euro de la Unión Europea. Es decir, Atenas ha perdido una parte decisiva de su soberanía, el país ha sido rebajado al grado de protectorado.

Dicho con otras palabras: lo que está ocurriendo no sólo en Grecia sino en toda la zona euro –en nombre de la austeridad, en nombre de la crisis– es, básicamente, el paso de un Estado de bienestar hacia un Estado privatizado en el que la doctrina neoliberal se impone con un dogmatismo feroz, puramente ideológico. Estamos ante un modelo económico que está arrebatando a los ciudadanos una serie de derechos adquiridos después de largas y, a veces, sangrientas luchas.

Algunos dirigentes conservadores tratan de calmar al pueblo diciendo: “Bueno, se trata de un mal periodo, un mal momento que hay que pasar. Tenemos que apretarnos el cinturón, pero saldremos de este túnel”. La pregunta es: ¿qué significa “salir del túnel”? ¿Nos van a devolver lo que nos han arrebatado?¿Nos van a restituir los recortes salariales que hemos padecido? ¿Van a restablecer las pensiones al nivel en el que estaban? ¿Vamos a volver a tener créditos para la salud pública, para la educación?

La respuesta a cada una de estas preguntas es “no”. Porque no se trata una “crisis pasajera”. Lo que ocurre es que hemos pasado de un modelo a otro peor. Y ahora se trata de convencernos de que lo que hemos perdido es irreversible. “Lasciate ogni speranza” (3). Ése fue el principal mensaje de Angela Merkel el pasado 13 de julio en Bruselas mientras exhibía, cual teutónica Salomé, la cabeza de Tsipras en una bandeja...

Notas

(1) La batalla de las Horcas Caudinas tuvo lugar el año 321 a. C., entre los ejércitos romano y samnita. Los samnitas de Cayo Poncio, gracias a su posición estratégica, rodearon y capturaron a un ejército romano de unos 40.000 hombres. Los soldados fueron desarmados, despojados de sus vestimentas y, únicamente con una túnica, fueron obligados a pasar de uno en uno por debajo de una lanza horizontal dispuesta sobre otras dos clavadas en el suelo, lo que les obligaba a inclinarse como condición para ser liberados. Esta derrota es el origen de la frase “pasar por las horcas caudinas” o “pasar bajo el yugo”, utilizadas en varias lenguas occidentales cuando hay que pasar un trance difícil, humillante y deshonroso por la fuerza.

(2) El “paseo de Canossa” hace referencia al viaje del emperador Enrique IV del Sacro Imperio Romano Germánico desde Espira (Speyer, Alemania) al castillo de Canossa (Italia) para ver al Papa Gregorio VII en enero de 1077. El objetivo era solicitarle que le levantara la excomunión. Cuando llegó a Canossa, Enrique IV tuvo que permanecer arrodillado a las puertas del castillo tres días y tres noches, nevando, vestido como un monje, con una túnica de lana y descalzo, para poder conseguir el perdón papal. Hoy en día, la expresión “Paseo de Canossa” (“Gang nach Canossa” en alemán, “Walk to Canossa” en inglés, “Aller à Canossa” en francés y “L’umiliazione di Canossa” en italiano) se usa para señalar una petición humillante.

(3) “Abandonad toda esperanza”, Dante Alighieri, La Divina Comedia. El Infierno. Canto III.

Fuente original: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=2d049be4-c300-475d-9643-2749edf55aad

jueves, 23 de julio de 2015

La mitad de los países de la UE podría decidir sobre el TTIP en referéndum... pero no España

 

                           UNIVERSIDAD DE COLONIA, ALEMANIA

Pablo García

eldiario.es

Un estudio de la Universidad de Colonia subraya la existencia de una carrera de obstáculos legislativos a la entrada en vigor del tratado de libre comercio e inversión entre la UE y Estados Unidos, conocido como TTIP. El estudio: “El proceso de ratificación en los estados miembros” describe la posibilidad de celebrar referendos en al menos en 14 de los Veintiocho países de la Unión, una opción que afecta, según el estudio, negativamente a la ratificación final del tratado. España no está en este grupo de países.

Excepto Malta, 27 de los Veintiocho estados necesitan llevar el tratado, en caso de que se apruebe primero en el Parlamento Europeo, a sus respectivos parlamentos nacionales. “El prerrequisito de una ratificación adicional a nivel nacional” tal como el referéndum “puede representar un obstáculo significativo para los acuerdos de libre comercio”, entre ellos el TTIP y el CETA (que negocian la UE y Canadá, aunque el segundo ha trascendido mucho menos). “Y este prerrequisito puede ser insalvable allí donde los referendos sean concebidos”, continúa el texto “debido al rechazo entre la población europea” al TTIP.

En resumen, este trabajo deduce que cuanto más democrático y abierto sea el proceso de ratificación del TTIP, menos opciones tiene el tratado de ser aprobado. Así, el estudio ve posible que se convoque una votación en Bulgaria, Dinamarca, Irlanda, Grecia, Croacia, Lituania, Holanda, Austria, Francia, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Hungría y Reino Unido. Dos de estos estados, Francia y Holanda, ya rechazaron la Constitución Europea en 2005. El TTIP genera todavía un mayor rechazo a lo largo de la Unión según las pocas encuestas disponibles. En Alemania, donde bastaría con el trámite en el Bundestag, este rechazo también sería mayoritario, de acuerdo con los últimos sondeos.

El informe de la Universidad de Colonia, de medio centenar de páginas, distingue entre “ratificación” y “aprobación interna”. La académica autora del estudio, Anna Eschbach, cree que hay un “malentendido” entre ambos términos: el segundo, el de aprobación interna, “consiste en obtener la aprobación parlamentaria de la conclusión del acuerdo”, ergo bastaría con el voto en el hemiciclo. Sin embargo, al tratarse el TTIP de un acuerdo económico o comercial que puede afectar a diferentes áreas de la regulación nacional, los países pueden echar mano del sistema plebiscitario cuando esté específicamente indicado en la Constitución.

Algunas de las áreas afectadas por el TTIP pueden ser, de acuerdo con el estudio, “la protección de la inversión (aquí entraría en juego el polémico mecanismo de arbitraje inversor-estado, denominado ISDS), las costumbres, el transporte, la energía, las materias primas, la contratación pública, la seguridad en el trabajo…”.

El caso español no deja opción al referéndum. “La Constitución Española estipula el referéndum solo en caso de enmienda constitucional”, dice el estudio. La solución más viable con la legislación vigente de la mano es el trámite parlamentario. “La decisión reside en cómo el Ejecutivo español categoriza el tratado de libre comercio”, destaca el estudio.

El procedimiento normal sería la ratificación vía Congreso de los Diputados; después devolvería el texto al Senado, que podría vetar el TTIP o introducir enmiendas. Y finalmente de vuelta al Congreso. En 2005, José Luis Rodríguez Zapatero convocó un referéndum para aprobar o rechazar la Constitución Europea, aunque su carácter no fue vinculante (ganó el sí por abrumadora mayoría).

"Por salud democrática"

"El hecho de que haya Estados como Francia o Irlanda que, llegado el momento, tengan que someter el TTIP a referéndum es síntoma sin duda de salud democrática”, celebra la eurodiputada de Podemos Lola Sánchez, favorable a esta opción en España. “No hay que tener miedo a preguntarle a los ciudadanos nunca, y menos en un tema tan trascendente como este”. Sánchez recuerda que “la Comisión Europea ya preguntó, y los resultados fueron claros: el 95% de los europeos manifestaron su rechazo al TTIP y en concreto a la cláusula de tribunal internacional de arbitraje privado para resolver conflictos con inversores [ISDS]”.

Entre los países que sí podrían celebrar una votación existen muchos matices: nadie está obligado, pero es una posibilidad muy real para muchos estados miembros. En Reino Unido por ejemplo ésta tendría un carácter no vinculante, y dependería esencialmente de la buena voluntad de la Cámara de los Comunes porque normalmente “los acuerdos internacionales son ratificados por la Reina”. Sin embargo, el estudio de la docente alemana concluye que el referendo es “esencialmente muy posible” en Gran Bretaña.

En Francia el referéndum puede llegar por dos vías. Por un lado, el artículo 11 de la Constitución que establece que cualquier enmienda constitucional necesita ser votada, al igual que en el caso español. Por otro, la propia Constitución concede la posibilidad de convocatoria al Presidente de la República o si así lo piden la Asamblea y el Senado conjuntamente, alegando que el tratado de libre comercio “tendría efectos en el funcionamiento de las instituciones”.

Fuente original: http://www.eldiario.es/economia/UE-decidir-TTIP-referendum-Espana_0_411909671.html

lunes, 20 de julio de 2015

No a la Europa alemana

Napoleon Bonaparte

Rebelión

El proyecto de una Europa unida ha sido el sueño de millones de personas de este continente, que buscaban un modelo propio europeo basado en el estado del bienestar, en la consecución de un demos propio y en una economía al servicio de las personas.

Sin embargo, la Unión Europea actual nada tiene que ver con esa aspiración, pues los poderes económicos la han transformado en un mercado al servicio de los intereses de las multinacionales y alejado totalmente de las personas. La democracia es un estorbo para la Unión Europea actual y quien ose cuestionarla, es echado a los infiernos, como hemos visto en Grecia. Esta Europa debe ser enterrada, porque está muerta, pues se ha convertido en un lugar inhóspito para la gente decente, como bien dice Yannis Varufakis.

Sobre la solución griega de la Unión Europea, el semanario alemán Der Spiegel dice: “el catálogo de atrocidades que el gobierno griego se ve obligado a firmar con una pistola en la sien”. El nada sospechoso Financial Times afirma, que las condiciones impuestas al gobierno griego es “una paz cartaginesa” (quiere decir, que es la muerte del pueblo griego. Cartago fue destruido fisicamente). Lo que se firmó, el 12 de julio de 2015, será recordado como una jornada negra para la construcción europea y un bochorno para todos los europeos por no impedirlo.

Europa se ha convertido en el cortijo de Alemania. ¡Qué frágil es la memoria de los alemanes! Hagamos un recorrido por la historia de Alemania de los últimos cien años, para así comprender el horror de la actuación de Merkel respecto a Grecia. Es un aviso al resto de países, es el nuevo nazismo económico alemán.

Con la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial, este país tuvo que firmar y aceptar el Tratado de Versalles, con unas condiciones escandalosas, que suponían una humillación para todo el pueblo alemán. La derecha alemana consideró el final de la guerra como una traición y el Tratado de Versalles fue la semilla que provocó el nazismo y en consecuencia nos avocó a la II Guerra Mundial, donde nuevamente Alemania salió derrotada, provocando la muerte de millones de personas y la destrucción de Europa. No olviden nunca los campos de concentración nazi. La derrota provocó la división de Alemania en cuatro partes, siendo ocupado por las cuatro potencias vencedoras.

Poco tiempo después, los territorios ocupados por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña se unieron para formar la República Federal de Alemania con capital en Bonn, mientras que en la parte soviética se formó la República Democrática de Alemania.

El país estaba totalmente destruido y debía hacer frente a una gran deuda pública. También debía hacer frente a las indemnizaciones por la guerra, como es el caso de Grecia, que todavía no lo ha hecho, y debería devolver los 3.000 millones de dólares de un préstamo que se llevaron los alemanes del Banco central griego, nunca devuelto.

Ante la insolvencia alemana se realizó en la conferencia de París en 1953, donde se le condonó el 63% de la deuda, que debía. Entre los países, que le perdonaron deuda estaba Grecia y España. ¡Qué duro es recordar para los alemanes la generosidad de todos con Alemania! ¡Qué pronto se olvida la historia!

El mundo occidental estaba cansado de la altanería alemana y las decenas de millones de muertos que esta produjo. Hubo dos planes que fueron diseñados para Alemania después de la II Guerra Mundial, Por un lado, el plan Morgenthau, que era Secretario del Tesoro de los Estados Unidos y diseñó el plan de su nombre, cuyo objetivo era castigo para Alemania y consistía en desindustrializarla, convirtiéndola en un país de base agraria, para que nunca más pudiera ser una amenaza nadie. Es el plan que se aplica a los países que pierden las guerras.

Por el otro lado, el ya conocido plan Marshall, que supuso el que Alemania recibiera ingentes cantidades de dinero para que se desarrollara nuevamente como potencia industrial. Finalmente, este plan es el que se les aplicó con la generosidad de todos los países.

Con la caída del muro de Berlín en 1989, toda Europa fue tremendamente solidaria con Alemania, tanto en política como financieramente, permitiéndoles la unificación alemana bajo el mandato del canciller Helmud Khol, con la participación muy activa de Mitterand, Felipe González o del propio presidente ruso Boris Yeltsin. Mucho dinero de la Unión Europea fue destinado a Alemania a pesar, de que esto perjudicaba a los países del sur de Europa.

Cuando se planteó la Constitución europea, tanto Holanda como Francia dijeron NO, pero Alemania consiguió posteriormente el Tratado de Lisboa que era lo mismo pero sin tener que votarse. Como vamos viendo esta Unión Europea es muy alérgica a las elecciones democráticas. Lo hemos visto en Grecia también ahora.

Alemania siempre aduce que las reglas de la Unión están para cumplirse. Resulta que el país que más incumplimientos ha tenido es Alemania. Sigue sin cumplir el límite establecido en los Procedimientos de Desequilibrios Macroeconómicos, año sí y otro también, pero nadie puede decirle nada. Entre los años 2000-2010 ha incumplido los límites de déficit (3%) o de deuda (60%) como establecen los Tratados hasta catorce veces y no pasa nada. El BCE actúa en función exclusiva de los intereses alemanes haciendo que los países del sur suframos sus consecuencias.

Alemania ha impuesto un modelo, que le permite competir en plena transición geoeconómica dentro de un mundo multipolar. Es un pacto bien sellado para beneficios de las grandes multinacionales privadas europeas, como se va viendo en el TTIP entre la Unión Europea y Estados Unidos.

El 12 de julio de 2015 debemos certificar el final de la Unión Europea, tras el acuerdo con Grecia. La inmensa mayoría de europeos decentes no debemos permitir que en nuestro nombre nos gobiernes multinacionales, que nos llevan con sus políticas a regresar al siglo XIX y a la desigualdad social, la injusticia y al sálvese quien pueda.

De los hechos de Grecia debemos sacar unas conclusiones. En primer lugar, el triste papel de la socialdemocracia en tantos temas, pero especialmente en Grecia. ¿En qué se diferencia Hollande, Schultz, Pedro Sánchez de la Merkel? La aplauden y jalean en sus tropelías, convirtiéndose en los monaguillos de la derecha alemana. ¿Nos explicará el Sr Sánchez porqué apoyan el TTIP? Aquí en España después del desastre de Zapatero nos dijeron “hemos vuelto”, claro, para seguir haciendo lo mismo que con Zapatero y seguir siendo los monaguillos de la derecha. Esto lo confirma el nombramiento de Jordi Sevilla como asesor de Sánchez, personaje este que se destaca por su social liberalismo. En consecuencia, ninguna esperanza con el PSOE, siguen sin aprender nada.

¿Reflexionará Pablo Iglesias sobre lo sucedido en Grecia? Le recomiendo que lea mucha historia y deje de cometer los errores históricos que ha cometido la izquierda española en los últimos cuarenta años, La realidad es que Pablo Iglesias con un año de experiencia en Podemos, no sólo los está cometiendo sino los está aumentando, llevándonos al desastre para muchos años.

Por favor unan a la gente decente de este país, para que así podamos poco a poco salir del lodazal, en la que nos ha metido este capitalismo estúpido.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 6 de julio de 2015

Tras la deuda griega

 

 

por Thierry Meyssan

El actual debate sobre la deuda griega ha dado lugar a todo tipo de amenazas: primero contra el gobierno de Alexis Tsipras y luego contra los electores griegos. Sin entrar en la discusión sobre el carácter odioso de la deuda, Thierry Meyssan llama la atención sobre la campaña internacional contra la salida de Grecia de la eurozona. El autor pone bajo la lupa el proyecto histórico de la Unión Europea y de la eurozona, tal y como Churchill y Truman lo formularon en 1946, y concluye que Grecia no es víctima hoy de su situación económica sino del entorno político internacional.

FRANÇAIS DEUTSCH

 

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Joseph Retinger, ex fascista polaco convertido en agente británico. A pedido del MI6, fundó la European League for Economic Cooperation y la encabezó como secretario general. Es por ello el padre del euro. Posteriormente dirigió el Movimiento Europeo y creó el Club de Bilderberg.

El referéndum griego ha provocado en la Unión Europea intensos debates que demuestran la ignorancia generalizada sobre las reglas del juego. Los participantes se disputan sobre la cuestión de saber si los griegos eran o no responsables de la deuda, poniendo siempre mucho cuidado en no mencionar la usura que practican los acreedores. Pero también pasan por alto la historia del euro y las razones de su creación.

El euro: proyecto anglosajón
nacido de la guerra fría

A partir del Tratado de Roma, hace 64 años, las instancias administrativas sucesivas del «proyecto europeo» (CECA, CEE, UE) [1] dedicaron sumas colosales y de una envergadura nunca vista anteriormente al financiamiento de su propaganda a través de todos los medios de difusión. Cientos de artículos y programas de radio y televisión pagados por Bruselas se publican o se transmiten diariamente para inculcarnos una versión falsa de su historia y hacernos creer que el actual «proyecto europeo» corresponde a los deseos de los europeos que vivieron el periodo intermedio entre las dos guerras mundiales.

Sin embargo, hoy en día los archivos están al alcance de todos. Y esos archivos demuestran que, en 1946, Winston Churchill y Harry Truman decidieron dividir el continente europeo en dos partes: sus vasallos de un lado y del otro la URSS y su zona de influencia. Para garantizar que ningún Estado pudiese liberarse de su sistema de vasallaje, Churchill y Truman decidieron manipular los ideales de la época.

Lo que entonces se denominaba el «proyecto europeo» no consistía en defender supuestos valores comunes sino en fusionar la explotación de las materias primas y las industrias vinculadas al sector militar en Francia y en Alemania para garantizar que esos países no pudiesen volver a guerrear entre sí (Ver la teoría de Louis Loucheur y del conde Richard de Coudenhove-Kalergi [2]). El objetivo no era negar profundas diferencias ideológicas sino garantizar que esas diferencias no condujesen nuevamente al uso de la fuerza.

El MI6 británico y la CIA estadounidense se dieron entonces à la tarea de organizar el primer «Congreso de Europa», en La Haya, en mayo de 1948, en el que participaron 750 personalidades (entre ellas el futuro presidente de Francia Francois Mitterrand) de 16 países. Se trataba ni más ni menos que de resucitar el «proyecto de Europa federal» (redactado por Walter Halstein –el futuro presidente de la Comisión Europea– para el canciller Adolf Hitler) basándose en la retórica de Coudenhove-Kalergi.

Es necesario aclarar aquí una serie de ideas falsas sobre ese Congreso.
- En primer lugar, es necesario recordar el contexto que rodea la realización del Congreso. Estados Unidos y el Reino Unido acababan de declarar la guerra fría contra la URSS. Esta última ripostó respaldando a los comunistas checos que lograron apoderarse legalmente del poder durante el llamado «Golpe de Praga» («Febrero Victorioso», según la historiografía soviética). Washington y Londres organizaron entonces el Tratado de Bruselas, preludio de la creación de la OTAN. En el Congreso de Europa, todos los participantes eran favorables a los anglosajones y antisoviéticos.
- En segundo lugar, al pronunciar su discurso, Winston Churchill utilizó el término «europeo» para designar a los habitantes del continente europeo (sin incluir a los británicos que, según Churchill, no son europeos) que decían ser anticomunistas. En tiempos de Churchill no se hablaba de que Londres integrara la Unión Europea. Su papel sería supervisarla.
- En tercer lugar, entre los participantes del Congreso aparecieron dos tendencias: los «unionistas», para quienes se trataba únicamente de prever un uso común de los medios que podían servir para resistir a la expansión del comunismo, y los «federalistas», que querían poner en práctica el proyecto nazi de Estado federal bajo la autoridad de una administración no electa.

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Walter Hallstein, alto funcionario alemán, redactó el proyecto hitleriano de Europa federal. El objetivo era acabar con los Estados europeos y federar las poblaciones, por etnias, alrededor del Reich ario. Ese conjunto habría estado sometido a la dictadura de una burocracia no electa y controlada por Berlín. Después de la derrota de la Alemania nazi, Walter Hallstein, puso en práctica su proyecto, con ayuda de los anglosajones, y en 1958 se convirtió en el primer presidente de la Comisión Europea.

El Congreso estableció con precisión todo lo que se hizo desde entonces bajo las sucesivas denominaciones de CECA, CEE y UE.

El Congreso adoptó el principio de creación de una moneda común. Pero el MI6 y la CIA ya habían fundado la Independent League for European Cooperation (ILEC) [3] –que se convirtió después en la European League for Economic Cooperation (ELEC). Su objetivo era que, después de creadas las instituciones de la Unión, todos los miembros pasaran de la moneda común (la futura European Currency Unit –ECU) a una moneda única (el euro), para que los países que integraran la Unión ya no pudiesen salir de ella [4].

Fue ese el proyecto que Francois Mitterrand concretó en 1992. A la luz de la Historia y de la participación misma de Francois Mitterrand en el Congreso de La Haya, en 1948, es absurdo afirmar hoy que existiese otro motivo para instaurar el euro. Es por eso que, con toda lógica, los Tratados actuales no prevén que un miembro de la Unión Europea pueda abandonar el euro, lo cual obligaría a Grecia a salir primero de la Unión Europea para poder abandonar el euro.

El deslizamiento del «proyecto europeo» hacia el sistema estadounidense

La Unión ha pasado por dos momentos de definición fundamentales:
- A finales de los años 1960, el Reino Unido se negó a participar en la guerra de Vietnam y retiró sus tropas del Golfo Pérsico y de Asia. En aquel momento, los británicos dejaron de verse a sí mismos como el Estado 51 de Estados Unidos, empezaron a hablar de su «special relationship» con Washington… y decidieron incorporarse a la Unión Europea (en 1973).
- Con la disolución de la URSS, Estados Unidos quedó como dueño del terreno. El Reino Unido colaboró con Washington y los demás Estados les obedecieron. Por consiguiente, la Unión nunca llegó a deliberar sobre su expansión hacia el este, sólo se limitó a hacer lo que Washington había decidido y lo que el secretario de Estado James Barker ya había anunciado. La Unión Europea también adoptó tanto la estrategia militar de Estados Unidos [5] como el modelo económico y social de ese país, caracterizado por desigualdades muy acentuadas.

El referéndum griego ha hecho aparecer una línea divisoria entre las élites europeas, cuya vida se ha hecho cada vez más fácil y que apoyan sin reservas el «proyecto europeo», y las clases trabajadoras, que sufren ese sistema y lo rechazan. Este fenómeno ya había aparecido anteriormente, aunque sólo a escala nacional, durante el proceso de ratificación del Tratado de Maastricht por Dinamarca y Francia, en 1992.

En un primer momento, los dirigentes europeos cuestionaron la validez democrática del referéndum. El secretario general del Consejo de Europa, Thorbjorn Jagland (el mismo personaje que fue expulsado del jurado del Premio Nobel por corrupción [6]) declaró
- que la duración de la campaña fue demasiado corta (10 días en vez de 14);
- que no habría supervisión internacional (las organizaciones que habitualmente se dedican a eso no tenían tiempo de montar la supervisión);
- y que la pregunta planteada a los electores no era clara ni comprensible (a pesar de que la proposición de la Unión publicada en la Gaceta Oficial es mucho más corta y simple que los Tratados europeos anteriormente sometidos a referéndums).

Pero esa polémica se desinfló cuando el Consejo de Estado griego, llamado a pronunciarse sobre esas 3 cuestiones a instancias de varias personas privadas, confirmó la legalidad de la consulta.

La prensa dominante afirmó entonces que al votar por el «No», la economía griega estaría dando un salto hacia lo desconocido.

Pero lo cierto es que el hecho de ser miembro de la eurozona no garantiza buenos resultados económicos. Según la lista del FMI sobre el Producto Interno Bruto (PIB) en relación con la Paridad de Poder Adquisitivo (PPA), entre los 10 primeros países del mundo hay un solo Estado de la Unión Europea: el paraíso fiscal conocido como Luxemburgo. Francia aparece en el lugar número 25 de esa lista de 193 países.

El crecimiento de la Unión Europea en 2012 fue de 1,2%, lo cual la sitúa en el lugar 173 a nivel mundial, o sea uno de los peores resultados del mundo (la media mundial es de 2,2%).

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El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue el vicepresidente del banco Goldman-Sachs para Europa. Mario Draghi ocultó al Parlamento Europeo su propio papel en las malversaciones que realizó el banco por cuenta del gobierno griego, a pesar de que estas aparecen claramente en documentos del banco.

También resulta evidente que ser miembro de la Unión Europea y utilizar el euro tampco garantiza el éxito económico. Si las élites europeas siguen apoyando ese «proyecto» es porque les resulta ventajoso. En efecto, al crear un mercado único y, posteriormente, una moneda única, los «unionistas» escondieron el verdadero sentido de la maniobra. Hoy en día, las antiguas desigualdades nacionales han cedido el lugar a las desigualdades entre las clases sociales, que a su vez se han uniformizado a escala europea. Es por eso que los más ricos defienden la Unión, mientras que los más pobres aspiran al regreso a los Estados con autoridad sobre la economía nacional.

Los contrasentidos sobre la Unión
y el euro

Hace varios años que el vocabulario oficial falsea el debate: ya no se considera «europeos» a todos los portadores de la cultura europea sino únicamente a los miembros de la Unión. Así se afirma, desde los tiempos de la guerra fría, que los rusos no son europeos. Y ahora se afirma también que, si saliese de la eurozona, Grecia abandonaría la cultura europea, cuando en realidad Grecia es la cuna de la cultura europea.

Lo que si es cierto es que, como dice la sabiduría popular, «los perros no paren gatos». La Unión Europea, concebida por los anglosajones, junto a los nazis y contra la URSS, hoy respalda al gobierno ucraniano, incluyendo a los nazis que lo componen, y ha declarado la guerra económica contra Rusia, camuflándola bajo la denominación de «sanciones».

A pesar de su nombre, la Unión Europea no fue creada para unir el continente europeo sino para dividirlo, separando definitivamente a Rusia. Charles De Gaulle denunció la maniobra pronunciándose por una Europa «de Brest a Vladivostock».

Los unionistas aseguran que el «proyecto europeo» ha permitido 65 años de paz en Europa. Pero, ¿hablan de ser miembro de la Unión Europea o de la condición de vasallos de Estados Unidos? En realidad, ese vasallaje es lo que ha garantizado la paz entre los países del oeste de Europa, manteniendo por demás la rivalidad entre ellos fuera del marco de la zona de la OTAN. Basta recordar, por ejemplo, que los miembros de la Unión Europea respaldaron bandos diferentes en la antigua Yugoslavia, antes de acabar marchando juntos bajo la voz de mando de la OTAN. Pero, ¿hay que considerar acaso que, si recuperaran su soberanía, los miembros de la Unión Europea acabarían fatalmente volviendo a pelear entre sí?

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Jean-Claude Juncker, se mostró indignado ante la convocación del referéndum griego, calificándolo incluso de «traición». Juncker tuvo que renunciar a sus funciones de primer ministro de Luxemburgo cuando se descubrió que era miembro de la red de espionaje de la OTAN conocida como Gladio. Un año después… Juncker se convertía en presidente de la Comisión Europea.

Volviendo al caso griego, los expertos han demostrado exhaustivamente que esa deuda es imputable tanto a problemas nacionales no resueltos desde el fin del Imperio otomano como a una estafa conjunta de grandes bancos privados y dirigentes políticos.

Lo cierto es que la deuda griega es tan impagable como las deudas de los principales países desarrollados [7]. En todo caso, Atenas podría resolver el problema fácilmente negándose a pagar la parte odiosa de su deuda [8], saliendo de la Unión Europea y aliándose con Rusia, que es para Grecia un socio histórico y cultural mucho más serio que los burócratas de Bruselas. Pero la situación de Grecia se complica aún más debido a su condición de miembro de la OTAN, que ya en 1967 organizó en el país heleno un golpe de Estado militar para impedirle acercarse a la URSS [9].

Thierry Meyssan

[1] La CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) fue la entidad predecesora de la Comunidad Económica Europea (CEE) y de la actual Unión Europea (UE).

[2] «Historia secreta de la Unión Europea», por Thierry Meyssan,Red Voltaire, 16 de enero de 2005.

[3] El presidente de la Independent League for European Cooperation fue Edmond Giscard d’Estaing, padre del futuro presidente de Francia y creador del ECU (en inglés European Currency Unit, el ECU fue el antecesor de la actual moneda común europea), Valery Giscard d’Estaing.

[4] MI6: Inside the Covert World of Her Majesty’s Secret Intelligence Service, Stephen Dorril, The Free Press, 2000.

[5] «Stratégie européenne de sécurité», Réseau Voltaire, 12 de diciembre de 2003.

[6] «Destituido el presidente del Premio Nobel de la Paz», Red Voltaire, 5 de marzo de 2015.

[7] «Según el BPI, los Estados industrializados no tienen cómo pagar sus deudas», Red Voltaire, 14 de abril de 2010.

[8] Cf. la teoría económica de Alexander Sack.

[9] «La guerra secreta en Grecia», por Daniele Ganser; «Grecia, el factor OTAN», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 23 de agosto de 2013 y 7 de abril de 2015.

«ANTE NUESTRA MIRADA»

FUENTE: RED VOLTAIRE

GRECIA-1 , UE-0

 

 

ChiprasJean-Claude Juncker

         CHIPRAS                                       JUNKER

 

REFERÉNDUM JULIO  2015

jueves, 30 de abril de 2015

Escalada de Estados Unidos y la OTAN en Europa

 

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El almirante Ferguson y el general Breedlove

 

por Manlio Dinucci

 

La tensión militar va en aumento en Europa, donde la OTAN multiplica las maniobras bélicas alrededor del territorio ruso. Con el increíble despliegue militar de esos juegos de guerra, Washington y Bruselas esperan compensar la inferioridad tecnológica de la alianza atlántica. Contrariamente a lo que se cree, el armamento y la capacidad de producción de armas de Estados Unidos y la OTAN son superiores a los de Rusia y China… pero sólo en cantidad.

 

Noble Jump es el nombre de la maniobra de la OTAN que se desarrolló desde el 7 hasta el 9 de abril de 2015 en Alemania, Holanda, la República Checa y otros 8 países europeos, donde en 48 horas fueron movilizados miles de soldados de la «fuerza de punta» de muy alta rapidez operativa, que forma parte de la «Fuerza de Respuesta» de 30 000 soldados. La segunda fase de Noble Jumpse desarrollará del 9 al 20 de junio en Polonia, donde se desplegarán tropas provenientes de Alemania, Holanda, la República Checa y otros Estados.

Así se prepara la maniobra Trident Juncture 2015, que debe desarrollarse en Italia, España y Portugal –del 28 de septiembre al 6 de noviembre– con la participación de unidades terrestres, aéreas y navales y de fuerzas especiales de todos los países de la OTAN. Con la participación de 25 000 personas, esta será –según el mando de las fuerzas estadounidenses en Europa– «la mayor maniobra de la OTAN desde la caída del muro de Berlín» y pondrá a prueba las capacidades de la «Fuerza de Respuesta», cuyo papel –según un vocero de la OTAN– es «responder a una crisis antes de que comience». En otras palabras, estamos hablando de la «guerra preventiva».

La dirección de esa maniobra estará en manos del JFC Naples, el Mando Conjunto de la OTAN con sede en Lago Patria (Nápoles, Italia) bajo las órdenes del almirante estadounidense Mark E. Ferguson III, quien funge simultáneamente como comandante de las fuerzas navales de Estados Unidos en Europa y de las fuerzas navales del AfriCom [el Mando de las fuerzas estadounidenses en África].

Como declara el general estadounidense Philip M. Breedlove –Comandante Supremo de las fuerzas aliadas en Europa, o sea el más alto jefe militar de la OTAN, nombrado siempre por el presidente de Estados Unidos– estas maniobras constituyen «un claro indicio de que nuestra Alianza tiene la capacidad y la voluntad de responder a los desafíos contra la seguridad que están surgiendo en nuestros flancos sur y oriental».

O sea, que la OTAN tiene la capacidad y la voluntad de emprender –desde sus bases en Europa– nuevas guerras en el norte de África y en el Medio Oriente, donde ya se prepara otra intervención militar en Libia, y en el este de Europa. Es evidente que, en el «flanco oriental», la OTAN –después de haber provocado la crisis ucraniana– refuerza cada vez más la presión sobre Rusia.

La mayor maniobra naval de la OTAN correspondiente a la serie Joint Warrior, que apunta contra Rusia, se desarrolla actualmente en Escocia –desde el 11 hasta el 24 de abril– con la participación de más de 50 navíos de guerra, de 70 cazabombarderos de 14 países y de un grupo naval bajo comando italiano.

En el Mar Negro, donde ya se desarrolló en marzo una maniobra de la OTAN en la que también participó Italia, varios navíos de guerra de Estados Unidos navegan en los límites de las aguas territoriales rusas. Cuando un cazabombardero ruso, que no portaba armamento pero sí estaba equipado para la guerra electrónica, sobrevoló el destructor lanzamisilesUSS Donald Cook, el Pentágono protestó contra «esta acción provocadora rusa que viola los protocolos internacionales» [1].

Pero sí son legales, a los ojos de Washington, los drones estadounidenses Global Hawk que sobrevuelan el Mar Negro y Ucrania. También es legal la llegada a Ucrania de un convoy estadounidense de la 173ª Brigada Aerotransportada de Estados Unidos con armamento y material de guerra para la operación Fearless Guardian, nombre que cubre el entrenamiento durante 6 meses de 3 batallones (de clara inspiración nazi) pertenecientes a la Guardia Nacional ucraniana, entrenamiento que será garantizado por unos 300 paracaidistas estadounidenses. A esos paracaidistas estadounidenses hay que agregar los cientos de instructores militares provenientes de Gran Bretaña y Canadá. Ottawa también está garantizando a Kiev imágenes de alta definición captadas por su satéliteRadarsat-2 con fines militares.

¿Y Alemania? Mientras que aparenta seguir una línea diferente a la de Washington al conversar con Moscú, Alemania participa por otro lado en las maniobras de la OTAN contra Rusia, bajo las órdenes de Estados Unidos, y al mismo tiempo arma a Lituania ofreciéndole incluso cañones automotores Panzerhaubitze 2000, que disparan 12 proyectiles de 155 milímetros por minuto, con un alcance que fluctúa entre 30 y 40 km. Los mismos que utilizó Alemania durante la guerra de la OTAN en Afganistán.

Manlio Dinucci

Fuente
Il Manifesto (Italia), RED VOLTAIRE | ROMA (ITALIA) | 22 DE ABRIL DE 2015 

jueves, 12 de marzo de 2015

El Tratado de Libre Comercio es un ‘best seller’

 

¿QUIEN MANDA REALMENTE?, LO SABREMOS DENTRO DE 30 AÑOS

Para combatir las denuncias de secretismo acerca del Tratado de Libre Comercio con EEUU, la Unión Europea ha decidido dar un paso al frente y poner luz donde antes había oscuridad. Se trata de una luz muy tenue, apenas un cirio de iglesia, que estará encendida dos horas, que es el tiempo máximo que tendrá cada eurodiputado para revisar el texto a pelo y bajo la vigilancia de un funcionario, por si alguno trata de prenderle fuego para intentar demostrar que es infumable.

Bruselas ha dado todas las facilidades posibles, empezando por el idioma que es el inglés y no el chino mandarín. Es verdad que quien se atreva a enfrentarse a esta novela de intriga no podrá hacerlo con ningún aparato electrónico y ni siquiera tiene asegurado poder usar un bolígrafo, ya que la tentación de escribir en algún folio el ya celebre ‘estuve aquí y me acordé de ti’ suele ser incontenible. También es cierto que ni siquiera podrán acceder al texto entero, una pretensión absurda porque no existe persona en el mundo capaz de leer esa Biblia en sólo dos horas. Pero, ¿para qué querrían tomar notas, fotografías o tener en sus manos el documento íntegro si han de comprometerse a no revelar nada de lo aquí allí descubran ni a su madre en el lecho de muerte?

Hasta que la transparencia ha llegado a estas negociaciones ultrasecretas, todo invitaba a pensar que había encerrado no un gato sino una manada entera de felinos. El recelo aumentó tras conocerse que todos los documentos relacionados con el tratado no podrían ser consultados en 30 años. Y hasta hubo que quien llegó a pensar que el benéfico tratado que iba a impulsar el crecimiento hasta límites insospechados era sólo un gigantesco apaño para beneficiar a las multinacionales, con las que además se habían mantenido más de 100 reuniones preparatorias. Obviamente, los temores eran infundados.

Todo está más claro que el agua. El Tratado de Libre Comercio es una necesidad imperiosa aun cuando el comercio entre EEUU y Europa sea fluidísimo y los aranceles a eliminar sean sólo del 3%. No hay que fiarse de experiencias anteriores, como el Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) firmado entre EEUU, Canadá y México, que si a alguien ha beneficiado ha sido a Washington. O de algunos estudios independientes como el de Jeronim Capaldo para la Universidad de Massachusetts, en el que se estima que provocará la destrucción de 600.000 empleos y una pérdida de ingresos de hasta 5.000 euros por persona al año. Son simples maledicencias.

Lo natural en estos casos es creer a pies juntillas a la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, que tras dibujar el paraíso en la tierra de inversiones, crecimiento y trabajo, ha prometido que Europa “no bajará los estándares ni de protección ambiental ni de protección al consumidor, ni tampoco se va a modificar la legislación laboral”. ¿Hacen falta más datos?

Así pues no hay de qué preocuparse. Ni los consumidores, que muy probablemente empecemos a disfrutar de las ventajas de los transgénicos aunque muchos digan que no son trigo limpio, ni las pequeñas y medianas empresas europeas, que acabarán siendo devoradas por las grandes corporaciones, ni la ciudadanía en general, que verá como el Tratado se coloca por encima de las constituciones nacionales hasta pervertir la esencia misma de la democracia. Las ventajas alcanzarán a todos.

En aras a facilitar el trabajo a las grandes corporaciones, que, al fin y al cabo y por mucho que nos hagamos trampas al solitario son las que mandan, es muy probable que se habilite un tribunal especial para que puedan demandar más cómodamente a aquellos estados que atenten contra sus beneficios presentes y futuros. Lo de ahora es un lío y hay veces que hasta los tribunales fallan en su contra.

Malmström estima que este año puede alcanzarse un acuerdo político y que para 2016 el Tratado ya podría estar en vigor. Para cumplir los plazos es necesario que los eurodiputados se den prisa leyendo porque a dos horas cada uno y sólo en días lectivos el funcionario que les vigila puede acabar hasta el moño o jubilado, lo que llegue antes. Nadie lo hubiera creído, pero estamos ante un best seller.

lunes, 9 de marzo de 2015

Grecia: “Nos estamos preparando”. Intervención en el CC de Syriza

 

EL GOBIERNO GRIEGO DE SYRIZA

Alexis Tsipras · · · · ·

Estamos iniciando una larga y difícil lucha, unidos no sólo por el programa para el que el pueblo griego nos ha dado su confianza, sino también por los principios, los valores fundamentales, las ideas y la historia de la izquierda, por nuestra voluntad de servir al pueblo y al país, por nuestra relación franca y abierta con los trabajadores, con quienes crean e inventan el porvenir, por nuestro apego a la democracia y a la justicia social, por la movilización solidaria del pueblo en torno a reivindicaciones sensatas, que dan su verdadero significado a la palabra progreso.

Y para que no haya confusión quiero decir claramente que si representamos lo nuevo, lo que no tiene precedente, la esperanza de un cambio, esto no quiere decir que hayamos nacido ayer. Tenemos la veteranía y experiencia de nuestro grupo, de sus luchas, de su larga historia. Nos hemos puesto a prueba en periodos difíciles. Y hoy, pase lo que pase, no vamos a transigir contra nuestros principios y valores, ni vamos a retroceder ante las dificultades traicionando nuestros compromisos. Decepcionaremos a quienes esperan que hagamos tal cosa.

Permitidme recordar un consejo de aquellos maestros que nos enseñaron a pensar la emancipación social: nuestra lucha política tiene como punto de partida principios y valores inmutables, pero no debemos vaciarlos de contenido por empeñarnos en una ciega obstinación. Siempre hemos estado, aún más ahora, obligados a servir a estos principios y valores, elaborando una táctica eficaz e inteligente que tenga en cuenta las relaciones de fuerza, la disposición de los trabajadores y el pueblo, nuestro margen de maniobra en cada momento y en cada recodo del camino, los imperativos planteados a nuestro país.

Esta capacidad para discernir es la principal virtud en una situación como la actual, en la que Syriza se enfrenta a un reto sin precedentes: promover el cambio social y político, asumiendo responsabilidades de gobierno, ya no como fuerza reivindicativa colocada en la oposición.

¿Sabéis lo que eso significa? Quiere decir que cada decisión, cada evaluación de nuestros actos, cada actitud, cada posición pública tiene repercusiones no sólo sobre la imagen actual de la izquierda y de su futuro, no sólo sobre todas las movilizaciones progresistas, sino también sobre el presente y el futuro de nuestro país y de nuestro pueblo. Es una nueva responsabilidad, inédita, en una situación completamente nueva. Y estoy seguro de que somos capaces de asumir esta responsabilidad con el apoyo de nuestro pueblo.

Hace apenas un mes desde que el pueblo griego confió el mandato gubernamental a Syriza. Un mes que ha sacudido los códigos y los viejos usos, los tabúes políticos e ideológicos. Y sería conveniente no perder de vista el panorama general: nuestro país y nuestro gobierno se han colocado en el centro de las preocupaciones europeas y mundiales. Desde los primeros días del nuevo gobierno Grecia cesó de ser considerada un paria que recibía órdenes y aplicaba memorandos. El pueblo griego siente que ha vuelto a encontrar su dignidad, que le fue antes negada y ultrajada.

La oposición a la austeridad ha estado en el centro de todos los debates. La crisis humanitaria, las personas que sufren, a las que representamos en esos debates, ya no son consideradas como simples cifras sin dimensión humana.

Hemos encontrado aliados en nuestra lucha de denuncia de una crisis autoalimentada. Hemos recuperado el derecho fundamental que tiene todo pueblo libre para opinar sobre su propio futuro. Para decidir su porvenir.

Durante estos días hemos dicho NO, no sólo una vez sino varias veces, pese a presiones que a veces se han hecho espantosas y chantajistas.

Tras estas pruebas hemos llegado a una primera conclusión política: hoy en día ya se ha ampliado la libertad de acción de nuestro gobierno y de nuestro país. La liberación respecto a los memorandos y a las desastrosas políticas de austeridad ya no son sólo el objeto de un exaltado deseo expresado en el resultado de las urnas. Nuestro gobierno ha hecho de ello un acto político, afirmando su "legitimidad" ante la opinión pública europea y ante las instituciones europeas, actuando como sujeto de negociación y de confrontación política.

Hemos dado los primeros pasos en el camino esa emancipación, con la que Syriza se ha comprometido uniendo a nuestro pueblo.

Si constatamos este hecho político no es para satisfacernos con felicitaciones ni para embellecer la dura realidad falsificando la verdad. Los subterfugios no engañan a nuestro pueblo y son la antítesis de la cultura de nuestro partido. Por el contrario, esta constatación contribuye a explicar nuestra conducta presente y futura, ya que la mejora de nuestra posición y de la situación en general nos permitirá reivindicar y aplicar otra política, la que deseamos y hemos prometido.

¿Son difíciles las circunstancias? Sí, enfrentamos grandes dificultades, porque cada día libramos nuevos combates y van a llegar otros aún mayores. Pero nos estamos preparando, mejorando nuestras posiciones y la situación general con el fin de lograr nuestros objetivos.

Por tanto, está claro que hoy en día la troika se ha acabado. Y allá aquellos que ven troika donde están la Comisión europea o las instituciones europeas e internacionales, con las que colaboramos y discutimos porque estamos en la eurozona.

La troika como mecanismo de control y dominación extrainstitucional, arbitrario, sin legitimidad democrática, está formalmente acabada. Y esta misión la ha cumplido el nuevo gobierno griego. También está claro que los memorandos son cosa del pasado, como pone de manifiesto la lectura de la forma y del contenido del acuerdo de préstamo, ya que no forman parte del texto adoptado y que las absurdas medidas de austeridad ya no se incluyen en nuestro nuevo acuerdo.

Este nuevo acuerdo, alcanzado tras difíciles negociaciones, demuestra no sólo la perseverancia de los dogmáticos de la austeridad dogmática sino también la determinación de nuestro gobierno para poner fin a sus dogmas.

Pero me gustaría señalar que si el comportamiento de los ex gobernantes que pretenden que sigamos por su misma vía parece cómico, escuchar los discursos de denuncia que deforman la realidad, pronunciados por representantes de fuerzas políticas de la izquierda poseídas por una ingenuidad revolucionaria, nos resulta, sin embargo, triste y nos consterna [....] Por supuesto, hay y debe haber diversas opiniones y valoraciones, debates, matizaciones, desacuerdos. Por supuesto, hay y habrá ataques de nuestros adversarios en Europa y Grecia. Pero destapar y decir la verdad es una obligación que hemos contraído ante nuestro pueblo y ante los pueblos de Europa que nos observan con atención y con un sentimiento de esperanza, una obligación contraída con los movimientos que luchan por poner fin a la austeridad.

¿Cuáles son entonces las verdades a decir sobre las negociaciones que llevaron al acuerdo puente?

Primera verdad: llegamos a una zona minada. Las fuerzas conservadoras más agresivas de Europa, en colaboración con el Gobierno Samaras, nos tendieron trampas para que naufragáramos antes de empezar a gobernar. Su propósito era la asfixia financiera y el derrocamiento de nuestro gobierno, haciendo que la victoria de Syriza quedase reducida a un breve paréntesis antimemorandatario.

Así, lo que encontramos fueron unos plazos premeditadamente muy cortos, las arcas vacías y los bancos con muy poca liquidez, así como los compromisos firmados por los gobiernos anteriores y los acuerdos que hicieron con sus protectores. En definitiva, nos habían puesto en la garganta el cuchillo del estrangulamiento financiero. Tenían todo preparado para provocar nuestro naufragio y también para provocar el naufragio del país. Pero no esperaban que nuestra victoria nos llevase tan cerca de la mayoría absoluta, ni que seríamos capaces de formar un gobierno tan rápidamente sin recurrir a ellos, ni que tendríamos un apoyo popular sin precedentes después de las elecciones, ni que hubiese una movilización popular para apoyar nuestra lucha por la dignidad y la soberanía con un alcance sin precedentes desde el período de la Resistencia Nacional.

Todo esto les pilló de imprevisto y anuló sus planes dándonos un margen de libertad que nos ha permitido eludir su trampa.

Segunda verdad: ya antes de las elecciones habíamos previsto las dificultades con las que nos encontraríamos, pero la estimación teórica de los obstáculos no es suficiente. Se necesita tiempo y medios de gobernanza para hacerles frente. Hemos tenido que reaccionar incluso antes de que se constituyese el nuevo parlamento. Y no teníamos más arma que nuestra determinación de obedecer la voluntad del pueblo tal como se expresó en las urnas.

Tercera verdad: habíamos entendido correctamente que el temor a una desestabilización general provocada por un posible descalabro predominaría sobre el proyecto orquestado por las fuerzas conservadoras en Europa. Esta preocupación llevó a grandes países como Francia, Estados Unidos, China y otros a una posición más positiva y responsable en cuanto al eje de la austeridad europea, lo que nos ha permitido promover nuestros argumentos.

Sin embargo, hemos tenido que lidiar con un eje de fuerzas políticas, animado principalmente por los gobiernos de España y Portugal, que, por razones políticas obvias, intentó que las negociaciones fracasasen, asumiendo el riesgo de crear un incidente en el plano internacional sólo para evitar perturbaciones políticas en sus países.

¿A qué conclusiones nos llevan estas verdades?

Ha habido un proyecto en el que ha colaborado el primer ministro saliente de Grecia, que no ha vacilado en firmar resoluciones del Partido Popular Europeo en contra de su propio país, justo cuando Grecia iniciaba negociaciones cruciales. Este proyecto pretendía y sigue pretendiendo llevar nuestro gobierno a la impotencia o la capitulación antes de que hayamos puesto a prueba nuestras capacidades, antes de que el paradigma griego tenga repercusiones sobre la relación de fuerzas políticas en otros países, sobre todo antes de las elecciones en España. Es decir, ese proyecto pretendía crear presiones que nos llevasen a concesiones inaceptables bajo la amenaza de asfixia financiera. Pretendía que decepcionásemos para privarnos de apoyo popular. Pretendían utilizar el estrangulamiento financiero para provocar descontento popular. Su objetivo era obligarnos a participar en una coalición gubernamental de dudosas moral y legitimidad política, al modo del gobierno de Papadimos. O bien derrocarnos, poniendo fin a nuestras reivindicaciones políticas, a las que tanto temen.

Permitidme añadir un comentario. Estos proyectos, que pretendían atar a Syriza y también a Grecia sobre un "lecho de Procusto" (1), estaban fundados sobre una sobreestimación ciega de su fuerza, sobre la incomprensión de los datos concretos sobre Grecia y la fuerza de su izquierda, sobre la subestimación de nuestra determinación y nuestra capacidad de recuperación.

Acostumbrados a las conversaciones con los representantes serviles del sistema memorandatario, les sorprendió nuestro NO en la primera reunión del Eurogrupo. Muy irritados por nuestro segundo No en la reunión siguiente, nos dieron un ultimátum. Pero nuestro rechazo a éste y al chantaje que implicaba movilizó a otras fuerzas políticas europeas que intervinieron para defender el camino de la razón.

Nuestro pueblo también ha intervenido eficazmente al manifestarse y movilizarse. Se ha alzado una ola de apoyo internacional con una amplitud desconocida desde los tiempos de la dictadura. De esa forma alcanzamos un compromiso que nos permitió recuperar aliento y evitar los peores escenarios que tendrían consecuencias desastrosas para Grecia y para Europa.

[....]

Permitidme recordar los principales objetivos de esta negociación. Buscamos la disociación entre el acuerdo de préstamo y los memorandos. El acuerdo puente transitorio nos ofrece el tiempo y el espacio necesarios para desarrollar la negociación principal, que gira sobre la deuda pública, y para poner en práctica una política de crecimiento que se sitúe fuera del pantano de la austeridad.

Pero no sólo hemos logrado sortear la trampa que nos habían tendido. También hemos puesto término al memorando, formal y materialmente. Las medidas dictadas por correo electrónico al anterior ministro de finanzas, Hardouvelis, han desaparecido de la mesa de negociaciones. ¡Y recordáis bien el carácter y rudeza de esas medidas! A partir de ahora, no negociaremos con empleados, sino con la Comisión y las instituciones que por su naturaleza estrictamente política están obligadas, en el cuadro de sus funciones y de sus conversaciones, a adoptar criterios que no sean exclusivamente tecnocráticos sino también políticos.

Hemos puesto término a los excedentes irreales e inalcanzables, que son sinónimos y base de la austeridad, y hemos podido proteger a los bancos, que siguen abiertos, y preservar la seguridad del sistema financiero en su conjunto.

No nos hacemos ilusiones. Además, no tenemos derecho a tenerlas. "Sin cesar, sin pausa, sin tregua.". Sólo estamos en un comienzo.

Hemos dado el primer paso, pero nos esperan otras muchas tareas, como el aumento de los ingresos públicos, la puesta en pie de una sociedad devastada por cinco años de abusos o la superación de las presiones y chantajes que todavía se siguen ejerciendo sobre nuestro gobierno.

Somos conscientes de nuestra responsabilidad y de que nuestra lucha será larga y constante. Pero soy optimista y creo que podemos superar todos los obstáculos, aprovechando el "respiro" obtenido para materializar rápidamente nuestros compromisos prioritarios.

Coordinando todas nuestras fuerzas, con el apoyo del pueblo, con la energía de nuestra voluntad y de nuestra perseverancia, podremos transformar el acuerdo de préstamo en una cabeza de puente hacia el gran cambio.

Sabéis que son muchos los que se han empeñado en que haya un tercer memorando antes de que acabe junio, pero de nuevo serán desmentidos. El 25 de enero se terminaron los memorandos, bajo una forma u otra. Lo que estamos buscando, preparándonos para ello con todas nuestras capacidades, es alcanzar un acuerdo con nuestros socios mutuamente aceptable y que permita liberar definitivamente nuestro país de una tutela tan sofocante como humillante. Un acuerdo que haga socialmente sostenibles nuestros compromisos financieros permitiéndonos recuperar la vía del crecimiento, de la normalidad y de la cohesión social.

La acción del gobierno

Ahora estamos entrando en un período de trabajo constructivo. Ayer, anuncié en el Consejo de ministros los primeros proyectos de ley para mudar la situación actual.

El primer proyecto se refiere a las medidas a tomar para hacer frente a la crisis humanitaria.

El segundo se refiere al trato a dar a las deudas ya vencidas con el Estado y los fondos públicos.

El tercero se refiere a la protección de la vivienda principal y será presentado durante la próxima semana, para poner fin a la angustia de cientos de miles de nuestros ciudadanos, trabajadores y jubilados, que están bajo riesgo de perder su casa.

También la semana próxima, el jueves 5 de marzo, vamos a presentar el proyecto de ley para la reapertura de la ERT, la radio televisión pública.

Al mismo tiempo, vamos a presentar una propuesta para la creación de una comisión de investigación que examine las razones y las circunstancias exactas que llevaron a nuestro pueblo a esta desventura.

Estas son las primeras intervenciones parlamentarias y legislativas de nuestro gobierno de salvación social. Y las seguirán más reformas legislativas, hasta la completa erradicación de los problemas de opacidad de la vida pública, de corrupción y de conflictos de intereses.

Sin embargo, la labor del gobierno no puede limitarse a la labor legislativa. A partir de la próxima semana iniciaremos un maratón de reformas para agilizar la administración pública y hacer la vida más fácil a los ciudadanos.

Estos primeros pasos ya ilustran los principios y la orientación general de nuestras reformas. Pero debo mencionar también otra medida clave que manifiesta de manera ejemplar el paso al periodo post-memorandos. Hemos decidido revocar el permiso de explotación de la planta de procesado de la mina de oro de Skouries, para defender, de la manera más eficaz posible, dos grandes prioridades de nuestro gobierno: el medio ambiente y el interés público.

Y nuestra respuesta a las reacciones suscitadas por nuestra decisión es sencilla e inequívoca. Si el pueblo nos ha dado su confianza es porque para nosotros, los empleados, el desarrollo productivo progresivo, el medio ambiente y el interés público están por encima de los intereses comerciales, por grandes que sean y por importantes que sean sus redes de influencia.

¿Qué hacer ante estas nuevas circunstancias?

Nuestra acción gubernamental será determinante para el futuro de nuestro país. Pero el papel de nuestro partido también es esencial. [...]. Necesitamos un partido que vigile y critique nuestra acción, con responsabilidad y con un espíritu metódico que evalúe teniendo en cuenta todos los parámetros [...]. El espíritu de equipo, la sensatez, la capacidad de adaptación, el compromiso, la resistencia, el pensamiento crítico son las cualidades que nos permitirán insuflar la idea de progreso en la conciencia colectiva, en la historia de nuestra sociedad y de nuestro país.

Y eso merece esfuerzo y sacrificio.

Notas:

(1) Procusto es un personaje de la mitología griega que ataba a sus víctimas sobre una cama de hierro, cortando parte de sus miembros o descoyuntándolas.

Alexis Tsipras es el presidente del partido unificado de la izquierda radical griega Syriza, la novedad sin duda más interesante, programática y organizativamente, de las izquierdas europeas de las últimas décadas. En las elecciones del pasado 25 de enero Syriza ganó las elecciones y Tsipras es actualmente primer ministro de la República Helénica.

Traducción y selección de la revista Trasversales

lunes, 23 de febrero de 2015

JUEGO DE CARTAS CON UCRANIA

 


¿Qué se juega Europa en Ucrania?

Àngel Ferrero · · · · ·

“Queremos crear seguridad en Europa con Rusia, no contra Rusia.” Estas declaraciones de Angela Merkel en la última Conferencia de Seguridad de Múnich son prácticamente un calco de una intervención del portavoz de La Izquierda en el Bundestag, Gregor Gysi, en marzo de 2014. “Adopte una postura positiva –dijo Gysi, interpelando directamente a la canciller– para que podamos tener una Europa no contra ni sin Rusia, sino con Rusia. De lo contrario nuestra seguridad quedará en nada.” ¿Qué ha ocurrido en ese intervalo de tiempo de casi un año para que Merkel haga suyas las palabras de la oposición?

Las economías alemana y francesa, ya afectadas por la crisis económica en la eurozona, se resienten por el conflicto en Ucrania. Eckhard Cordes, presidente de la Ost-Ausschuss der Deutschen Wirtschaft –la asociación de los empresarios alemanes con intereses en Rusia–, advirtió a finales de enero que una caída de un 20% de las exportaciones a Rusia podría comportar la destrucción de 60.000 de los 300.000 puestos de trabajo que se calcula que dependen directamente de las relaciones comerciales con este país. Por su parte, el veto ruso a las importaciones de carne, frutas, hortalizas, pescado, queso y productos lácteos aprobado en respuesta a las sanciones occidentales pasa factura a la agricultura gala. Francia exportó a Rusia mil millones de euros en productos agrícolas en 2013: era, por ejemplo, el segundo país europeo después de Polonia en la exportación de manzanas a Rusia, exportó carne de cerdo por valor de 150 millones de euros y productos lácteos por 119 millones en 2013. La cancelación de la entrega de dos buques portahelicópteros clase Mistral, valorados en 1.200 millones de euros, se ha convertido en la prensa francesa en el símbolo del bumerán que ha supuesto para la Unión Europea la política de sanciones a Rusia. Además del veto ruso a las exportaciones agrícolas, las sanciones occidentales han contribuido a la devaluación del rublo, y con ello, a la pérdida de poder adquisitivo de muchos rusos, afectando negativamente al consumo interno o el turismo.

Por otra parte, tanto François Hollande como Angela Merkel se enfrentan a una creciente presión política en sus respectivos países. En Francia, con el ascenso del Frente Nacional; en Alemania, con el de Alternativa para Alemania (AfD) y las recientes manifestaciones de Pegida, que son una muestra de descontento ciudadano canalizado a través de la xenofobia. En los medios alemanes se rumorea que empresarios con intereses en Rusia se encuentran entre quienes financian a AfD y Pegida como medida de presión política.

En este pulso entre bloques con Ucrania como tablero, el gobierno ruso cuenta con algunas cartas a su favor. A diferencia de Alemania y Francia, el Kremlin cuenta con una débil oposición interna. Además del mayor control sobre el flujo informativo y la oposición política, su población es más resistente a las crisis debido a su experiencia histórica reciente y a su miedo a regresar a una situación como la que vivió en los noventa. El gobierno ruso ha intensificado también en los últimos meses sus contactos en Oriente Próximo y Asia, a la espera de que los conflictos internos de la UE obren en su favor. Y en caso de que todo falle, a Rusia le queda el botón nuclear, que no son los misiles intercontinentales, sino la economía: si Rusia cae, arrastra a todos los demás en su caída.

Ambas partes se han conducido a sí mismas a una posición difícil. La búsqueda a una salida al conflicto en Ucrania probablemente acabe pasando por la aceptación de la reincorporación de Crimea a territorio ruso, cuya renuncia por parte de Rusia sólo significaría una crisis interna de dimensiones desconocidas y quizá la llegada al poder de un impredecible gobierno revanchista. Por lo demás, en Rusia no existe ningún actor político lo suficientemente maduro ni con el suficiente apoyo popular como para sustituir a Putin y su gobierno, cuyos índices de aprobación siguen siendo elevados. Las sanciones no sólo no han hecho mella en la moral de amplios sectores de la población, sino que han contribuido a galvanizarla, aumentando la sensación de que Occidente trata de aislar, e incluso humillar a Rusia.

Descontento hacia los planes de austeridad en Kiev

Un acuerdo de esas características, cuya forma definitiva habría de concretarse para que nadie pareciese salir perdiendo del mismo, probablemente también pasaría por el reconocimiento de un nuevo “conflicto congelado”, con la aparición de un Estado no reconocido –Novorrossiya–, cuya mera existencia sería un recuerdo de que, de reanudarse las hostilidades, podría extender sus fronteras hasta el óblast de Kherson para proteger la frontera con Crimea, sino hasta Odesa, privando a Ucrania de acceso al Mar Negro y algunas de las regiones económicamente más importantes. Estabilizar políticamente a Nueva Rusia, en cualquier caso, no supondría ningún problema, pues Rusia cuenta ya con la experiencia de Transnistria, Abjasia y Osetia del Sur. La patata caliente pasaría a estar, por lo tanto, sobre el tejado del gobierno de Kiev.

El primer ministro ucraniano, Petró Poroshenko, no sólo puede enfrentarse a una oposición política cada vez mayor –luego de no haber cumplido varias de sus promesas electorales, como cerrar el canal 5 de televisión de su propiedad–, sino a un descontento popular que va ya en aumento. El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció el 12 de febrero un nuevo acuerdo de financiación, por el cual la institución desembolsará más de 21.000 millones de euros condicionados a una larga lista de reformas y ajustes que se sumarán a los ya realizados, como las subidas del precio del gas y del combustible para la calefacción –cuyo precio se quintuplicará en cuatro años– y la libre fluctuación del tipo de cambio de la divisa ucraniana, a raíz de la cual la grivna ha perdido casi la mitad de su valor frente al dólar y el euro en un año. Según un reciente artículo de la fundación Friedrich Ebert, vinculada a la socialdemocracia alemana, la economía ucraniana está en caída libre, la inflación ronda el 30%, la producción industrial –con uno de sus principales motores, la cuenca del Donbás, apagado por el conflicto– ha descendido y la financiación de su deuda ya no puede llevarse a cabo en los mercados, sino a través del FMI, el Banco Europeo de Reconstrucción y la UE. Miles de salarios y pensiones no se pagan desde hace meses.

Las difusas reivindicaciones económicas del Maidán, limitadas a las llamadas a luchar contra la corrupción, ofrecen pocas esperanzas de cambio a la población ucraniana. Según los pronósticos del FMI, el gasto público caerá 4,8 puntos, un nivel similar al del gobierno griego entre 2010 y 2014. La diferencia estriba en quién plantará cara a los planes de austeridad en Ucrania. Desde que comenzó el conflicto, los sindicatos vienen sufriendo constantes daños materiales y pérdidas económicas, debilitándolos aún más si cabe con respecto a su posición anterior. Quedan pocas vías, pues, que canalicen este descontento, y ello en un país con un conflicto militar que ha visto cómo en los últimos meses aparecían por doquiera grupos paramilitares de extrema derecha y ejércitos privados financiados por oligarcas, cuyo control por parte de Kiev no siempre parece claro. El pasado domingo, el líder de la formación neofascista Pravy Sektor Dmitro Yarosh anunció en su página web que no acataría los acuerdos de Minsk y ordenaría a sus militantes continuar con los combates “hasta expulsar a los invasores rusos” y “liberar todos los territorios ucranianos”. El 9 de febrero, un grupo de manifestantes encapuchados quemó neumáticos frente al Ayuntamiento de la capital en protesta contra el aumento de las tarifas de transporte. El pasado viernes Poroshenko fue abucheado a su llegada a la Plaza de la Independencia de Kiev, donde se conmemoraba el primer aniversario de la revuelta, dos días después de que el Ejército ucraniano hubiese sufrido una dolorosa derrota a manos de las milicias de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk en Debáltsevo. Quién sabe si, a este paso, Kiev no acabará viendo un Antieuromaidán.

(Este artículo es una versión ligeramente ampliada del aparecido en el diario Gara el pasado lunes 16 de febrero.)

Ángel Ferrero es miembro del comité de redacción de Sinpermiso

UNAS RECETAS ECONÓMICAS URGENTES

 

 

 

 

 

 

 

 

No es momento de juegos en Europa

Yanis Varoufakis · · · · ·

 

Escribo este artículo en un aparte de una negociación crucial con los acreedores de mi país, una negociación cuyo resultado puede marcar a una generación y demostrar que constituye incluso un punto de inflexión para el experimento que Europa desarrolla con la unión monetaria.

Los especialistas en teoría de juegos analizan las negociaciones como si fueran juegos en los que partir trozos de tarta entre jugadores egoístas. Debido a que he pasado muchos años investigando sobre teoría de juegos en mi pasada vida de profesor universitario, algunos comentaristas se han apresurado a suponer que, como nuevo ministro de Economía griego, andaba yo afanosamente ocupado en idear faroles, estratagemas y opciones externas, debatiéndome por mejorar un baza endeble.  

Nada podría estar más alejado de la verdad.

Si de algo me ha convencido mi formación en teoría de juegos es que sería una auténtica locura pensar en las actuales deliberaciones entre Grecia y nuestros socios como un juego de negociación que se ha de ganar o perder por medio de faroles o subterfugios tácticos.

El problema de la teoría de juegos es que, tal como solía decirles a mis alumnos, da por descontados los motivos de los jugadores. Cuando se trata del póker o del "blackjack", este supuesto no plantea problemas. Pero en las actuales deliberaciones entre nuestros socios europeos y el nuevo gobierno griego, lo más esencial reside en anticipar nuevos motivos. Crear una actitud mental que transcienda las divisiones nacionales, disuelva la distinción acreedor-deudor en favor de una perspectiva paneuropea y sitúe el bien común europeo por encima de las pequeñeces políticas, un dogma que se demuestra tóxico si se universaliza y que se cifra en una mentalidad de nosotros contra ellos.  

Como ministro de Economía de un país pequeño, fiscalmente agobiado, que carece de banco central propio y que es visto por muchos de sus socios como un deudor problemático, estoy convencido de que solo tenemos una opción: rehuir cualquier tentación de tratar este momento crucial como un experimento de estrategia y presentar con honradez, por el contrario, los datos referentes a la economía social de Grecia, someter a discusión nuestras propuestas para que vuelva a crecer Grecia, explicar por qué van en interés de Europa y revelan las líneas rojas que la lógica y el deber nos impiden cruzar.

La gran diferencia entre este gobierno griego y otros anteriores es doble: estamos decididos a enfrentarnos a poderosos intereses creados con el fin de que Grecia se reinicie y ganarnos la confianza de nuestros socios. Estamos decididos a que no se nos trate como una colonia por deudas que debería sufrir lo que sea necesario. El principio de la mayor austeridad para la economía más deprimida resultaría pintoresco si no causara tantos sufrimientos innecesarios.

A menudo me preguntan: ¿qué pasa si la única manera de asegurarse financiación consiste en cruzar tus líneas rojas y aceptar medidas que consideras parte del problema, más que de su solución? Fiel al principio de que no tengo derecho a marcarme faroles, mi respuesta es: no vamos a cruzar las líneas que hemos señalado como rojas. De otro modo, no serían de verdad rojas sino puro farol.

Pero, ¿qué pasa si esto le ocasiona a su pueblo grandes penurias?, me preguntan. Seguramente debe usted ir de farol.  

El problema de esta línea de argumentación es que supone, siguiendo la teoría de juegos, que vivimos en la tiranía de las consecuencias. Que no se da ninguna circunstancia cuando debemos hacer lo que es correcto, no como estrategia sino sólo porque es…lo correcto.    

Contra ese cinismo, el nuevo gobierno griego va a introducir innovaciones. Desistiremos, sean cuales fueren las consecuencias, de llegar a acuerdos que sean perjudiciales para Grecia y perjudiciales para Europa. Se acabará el juego de "ampliar y fingir" que comenzó después de que la deuda pública de Grecia se volviera imposible en 2010. No más préstamos, no hasta que tengamos un plan creíble para que crezca la economía con el fin de reembolsar esos préstamos. Para ayudar a que la clase media se ponga en pie de nuevo y encaremos la espantosa crisis humanitaria. No más programas de "reformas" que toman como blanco a los pensionistas pobres y las farmacias familiares mientras dejan sin tocar la corrupción a gran escala.

Nuestro gobierno no pide a nuestros socios una salida para no reembolsar nuestras deudas. Pedimos unos pocos meses de estabilidad financiera que nos permitan embarcarnos en la tarea de las reformas que la amplia mayoría de los griegos puede admitir y apoyar, de modo que podamos reanudar el crecimiento y terminar con nuestra incapacidad de pagar lo que debemos.

Se puede pensar que esta retirada de la teoría de juegos viene motivada por alguna agenda de izquierda radical. No es el caso. En esto la influencia principal proviene de Immanuel Kant, el filósofo alemán que nos enseñó que lo racional y lo libre huyen del imperio de la propia conveniencia obrando de modo correcto.

¿Cómo sabemos que nuestra modesta agenda política, que constituye nuestra línea roja, es correcta en términos kantianos? Lo sabemos mirando a los ojos de los hambrientos de las calles de nuestras ciudades o contemplando a nuestra agobiada clase media, o tomando en cuenta los intereses de la gente que trabaja duro en cualquier pueblo o ciudad de Europa dentro de nuestra unión monetaria. Al fin y al cabo, Europa solo recobrará su alma cuando recupere la confianza de la gente poniendo sus intereses en el centro de la escena.

Yanis Varoufakis, ministro de finanzas de Grecia, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón