jueves, 23 de julio de 2015

La mitad de los países de la UE podría decidir sobre el TTIP en referéndum... pero no España

 

                           UNIVERSIDAD DE COLONIA, ALEMANIA

Pablo García

eldiario.es

Un estudio de la Universidad de Colonia subraya la existencia de una carrera de obstáculos legislativos a la entrada en vigor del tratado de libre comercio e inversión entre la UE y Estados Unidos, conocido como TTIP. El estudio: “El proceso de ratificación en los estados miembros” describe la posibilidad de celebrar referendos en al menos en 14 de los Veintiocho países de la Unión, una opción que afecta, según el estudio, negativamente a la ratificación final del tratado. España no está en este grupo de países.

Excepto Malta, 27 de los Veintiocho estados necesitan llevar el tratado, en caso de que se apruebe primero en el Parlamento Europeo, a sus respectivos parlamentos nacionales. “El prerrequisito de una ratificación adicional a nivel nacional” tal como el referéndum “puede representar un obstáculo significativo para los acuerdos de libre comercio”, entre ellos el TTIP y el CETA (que negocian la UE y Canadá, aunque el segundo ha trascendido mucho menos). “Y este prerrequisito puede ser insalvable allí donde los referendos sean concebidos”, continúa el texto “debido al rechazo entre la población europea” al TTIP.

En resumen, este trabajo deduce que cuanto más democrático y abierto sea el proceso de ratificación del TTIP, menos opciones tiene el tratado de ser aprobado. Así, el estudio ve posible que se convoque una votación en Bulgaria, Dinamarca, Irlanda, Grecia, Croacia, Lituania, Holanda, Austria, Francia, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Hungría y Reino Unido. Dos de estos estados, Francia y Holanda, ya rechazaron la Constitución Europea en 2005. El TTIP genera todavía un mayor rechazo a lo largo de la Unión según las pocas encuestas disponibles. En Alemania, donde bastaría con el trámite en el Bundestag, este rechazo también sería mayoritario, de acuerdo con los últimos sondeos.

El informe de la Universidad de Colonia, de medio centenar de páginas, distingue entre “ratificación” y “aprobación interna”. La académica autora del estudio, Anna Eschbach, cree que hay un “malentendido” entre ambos términos: el segundo, el de aprobación interna, “consiste en obtener la aprobación parlamentaria de la conclusión del acuerdo”, ergo bastaría con el voto en el hemiciclo. Sin embargo, al tratarse el TTIP de un acuerdo económico o comercial que puede afectar a diferentes áreas de la regulación nacional, los países pueden echar mano del sistema plebiscitario cuando esté específicamente indicado en la Constitución.

Algunas de las áreas afectadas por el TTIP pueden ser, de acuerdo con el estudio, “la protección de la inversión (aquí entraría en juego el polémico mecanismo de arbitraje inversor-estado, denominado ISDS), las costumbres, el transporte, la energía, las materias primas, la contratación pública, la seguridad en el trabajo…”.

El caso español no deja opción al referéndum. “La Constitución Española estipula el referéndum solo en caso de enmienda constitucional”, dice el estudio. La solución más viable con la legislación vigente de la mano es el trámite parlamentario. “La decisión reside en cómo el Ejecutivo español categoriza el tratado de libre comercio”, destaca el estudio.

El procedimiento normal sería la ratificación vía Congreso de los Diputados; después devolvería el texto al Senado, que podría vetar el TTIP o introducir enmiendas. Y finalmente de vuelta al Congreso. En 2005, José Luis Rodríguez Zapatero convocó un referéndum para aprobar o rechazar la Constitución Europea, aunque su carácter no fue vinculante (ganó el sí por abrumadora mayoría).

"Por salud democrática"

"El hecho de que haya Estados como Francia o Irlanda que, llegado el momento, tengan que someter el TTIP a referéndum es síntoma sin duda de salud democrática”, celebra la eurodiputada de Podemos Lola Sánchez, favorable a esta opción en España. “No hay que tener miedo a preguntarle a los ciudadanos nunca, y menos en un tema tan trascendente como este”. Sánchez recuerda que “la Comisión Europea ya preguntó, y los resultados fueron claros: el 95% de los europeos manifestaron su rechazo al TTIP y en concreto a la cláusula de tribunal internacional de arbitraje privado para resolver conflictos con inversores [ISDS]”.

Entre los países que sí podrían celebrar una votación existen muchos matices: nadie está obligado, pero es una posibilidad muy real para muchos estados miembros. En Reino Unido por ejemplo ésta tendría un carácter no vinculante, y dependería esencialmente de la buena voluntad de la Cámara de los Comunes porque normalmente “los acuerdos internacionales son ratificados por la Reina”. Sin embargo, el estudio de la docente alemana concluye que el referendo es “esencialmente muy posible” en Gran Bretaña.

En Francia el referéndum puede llegar por dos vías. Por un lado, el artículo 11 de la Constitución que establece que cualquier enmienda constitucional necesita ser votada, al igual que en el caso español. Por otro, la propia Constitución concede la posibilidad de convocatoria al Presidente de la República o si así lo piden la Asamblea y el Senado conjuntamente, alegando que el tratado de libre comercio “tendría efectos en el funcionamiento de las instituciones”.

Fuente original: http://www.eldiario.es/economia/UE-decidir-TTIP-referendum-Espana_0_411909671.html

lunes, 20 de julio de 2015

No a la Europa alemana

Napoleon Bonaparte

Rebelión

El proyecto de una Europa unida ha sido el sueño de millones de personas de este continente, que buscaban un modelo propio europeo basado en el estado del bienestar, en la consecución de un demos propio y en una economía al servicio de las personas.

Sin embargo, la Unión Europea actual nada tiene que ver con esa aspiración, pues los poderes económicos la han transformado en un mercado al servicio de los intereses de las multinacionales y alejado totalmente de las personas. La democracia es un estorbo para la Unión Europea actual y quien ose cuestionarla, es echado a los infiernos, como hemos visto en Grecia. Esta Europa debe ser enterrada, porque está muerta, pues se ha convertido en un lugar inhóspito para la gente decente, como bien dice Yannis Varufakis.

Sobre la solución griega de la Unión Europea, el semanario alemán Der Spiegel dice: “el catálogo de atrocidades que el gobierno griego se ve obligado a firmar con una pistola en la sien”. El nada sospechoso Financial Times afirma, que las condiciones impuestas al gobierno griego es “una paz cartaginesa” (quiere decir, que es la muerte del pueblo griego. Cartago fue destruido fisicamente). Lo que se firmó, el 12 de julio de 2015, será recordado como una jornada negra para la construcción europea y un bochorno para todos los europeos por no impedirlo.

Europa se ha convertido en el cortijo de Alemania. ¡Qué frágil es la memoria de los alemanes! Hagamos un recorrido por la historia de Alemania de los últimos cien años, para así comprender el horror de la actuación de Merkel respecto a Grecia. Es un aviso al resto de países, es el nuevo nazismo económico alemán.

Con la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial, este país tuvo que firmar y aceptar el Tratado de Versalles, con unas condiciones escandalosas, que suponían una humillación para todo el pueblo alemán. La derecha alemana consideró el final de la guerra como una traición y el Tratado de Versalles fue la semilla que provocó el nazismo y en consecuencia nos avocó a la II Guerra Mundial, donde nuevamente Alemania salió derrotada, provocando la muerte de millones de personas y la destrucción de Europa. No olviden nunca los campos de concentración nazi. La derrota provocó la división de Alemania en cuatro partes, siendo ocupado por las cuatro potencias vencedoras.

Poco tiempo después, los territorios ocupados por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña se unieron para formar la República Federal de Alemania con capital en Bonn, mientras que en la parte soviética se formó la República Democrática de Alemania.

El país estaba totalmente destruido y debía hacer frente a una gran deuda pública. También debía hacer frente a las indemnizaciones por la guerra, como es el caso de Grecia, que todavía no lo ha hecho, y debería devolver los 3.000 millones de dólares de un préstamo que se llevaron los alemanes del Banco central griego, nunca devuelto.

Ante la insolvencia alemana se realizó en la conferencia de París en 1953, donde se le condonó el 63% de la deuda, que debía. Entre los países, que le perdonaron deuda estaba Grecia y España. ¡Qué duro es recordar para los alemanes la generosidad de todos con Alemania! ¡Qué pronto se olvida la historia!

El mundo occidental estaba cansado de la altanería alemana y las decenas de millones de muertos que esta produjo. Hubo dos planes que fueron diseñados para Alemania después de la II Guerra Mundial, Por un lado, el plan Morgenthau, que era Secretario del Tesoro de los Estados Unidos y diseñó el plan de su nombre, cuyo objetivo era castigo para Alemania y consistía en desindustrializarla, convirtiéndola en un país de base agraria, para que nunca más pudiera ser una amenaza nadie. Es el plan que se aplica a los países que pierden las guerras.

Por el otro lado, el ya conocido plan Marshall, que supuso el que Alemania recibiera ingentes cantidades de dinero para que se desarrollara nuevamente como potencia industrial. Finalmente, este plan es el que se les aplicó con la generosidad de todos los países.

Con la caída del muro de Berlín en 1989, toda Europa fue tremendamente solidaria con Alemania, tanto en política como financieramente, permitiéndoles la unificación alemana bajo el mandato del canciller Helmud Khol, con la participación muy activa de Mitterand, Felipe González o del propio presidente ruso Boris Yeltsin. Mucho dinero de la Unión Europea fue destinado a Alemania a pesar, de que esto perjudicaba a los países del sur de Europa.

Cuando se planteó la Constitución europea, tanto Holanda como Francia dijeron NO, pero Alemania consiguió posteriormente el Tratado de Lisboa que era lo mismo pero sin tener que votarse. Como vamos viendo esta Unión Europea es muy alérgica a las elecciones democráticas. Lo hemos visto en Grecia también ahora.

Alemania siempre aduce que las reglas de la Unión están para cumplirse. Resulta que el país que más incumplimientos ha tenido es Alemania. Sigue sin cumplir el límite establecido en los Procedimientos de Desequilibrios Macroeconómicos, año sí y otro también, pero nadie puede decirle nada. Entre los años 2000-2010 ha incumplido los límites de déficit (3%) o de deuda (60%) como establecen los Tratados hasta catorce veces y no pasa nada. El BCE actúa en función exclusiva de los intereses alemanes haciendo que los países del sur suframos sus consecuencias.

Alemania ha impuesto un modelo, que le permite competir en plena transición geoeconómica dentro de un mundo multipolar. Es un pacto bien sellado para beneficios de las grandes multinacionales privadas europeas, como se va viendo en el TTIP entre la Unión Europea y Estados Unidos.

El 12 de julio de 2015 debemos certificar el final de la Unión Europea, tras el acuerdo con Grecia. La inmensa mayoría de europeos decentes no debemos permitir que en nuestro nombre nos gobiernes multinacionales, que nos llevan con sus políticas a regresar al siglo XIX y a la desigualdad social, la injusticia y al sálvese quien pueda.

De los hechos de Grecia debemos sacar unas conclusiones. En primer lugar, el triste papel de la socialdemocracia en tantos temas, pero especialmente en Grecia. ¿En qué se diferencia Hollande, Schultz, Pedro Sánchez de la Merkel? La aplauden y jalean en sus tropelías, convirtiéndose en los monaguillos de la derecha alemana. ¿Nos explicará el Sr Sánchez porqué apoyan el TTIP? Aquí en España después del desastre de Zapatero nos dijeron “hemos vuelto”, claro, para seguir haciendo lo mismo que con Zapatero y seguir siendo los monaguillos de la derecha. Esto lo confirma el nombramiento de Jordi Sevilla como asesor de Sánchez, personaje este que se destaca por su social liberalismo. En consecuencia, ninguna esperanza con el PSOE, siguen sin aprender nada.

¿Reflexionará Pablo Iglesias sobre lo sucedido en Grecia? Le recomiendo que lea mucha historia y deje de cometer los errores históricos que ha cometido la izquierda española en los últimos cuarenta años, La realidad es que Pablo Iglesias con un año de experiencia en Podemos, no sólo los está cometiendo sino los está aumentando, llevándonos al desastre para muchos años.

Por favor unan a la gente decente de este país, para que así podamos poco a poco salir del lodazal, en la que nos ha metido este capitalismo estúpido.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

domingo, 19 de julio de 2015

La canallada final contra el pueblo griego

 

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Vicenç Navarro

Público

Como era predecible, el establishment político-mediático español (incluyendo el catalán) ha presentado lo ocurrido en Grecia y en las negociaciones con la Troika, con el Eurogrupo y con el Consejo Europeo como un completo fracaso del gobierno Syriza, que en el colmo de su supuesta incompetencia sometió a su pueblo a un gran sacrificio, el corralito, y a un referéndum que, además de ser inapropiado, tuvo un impacto contrario al que pretendía, pues en lugar de conseguir mayores concesiones de las instituciones europeas, estas endurecieron sus posturas, exigiendo incluso mayores sacrificios de los que ya habían ofrecido antes de conocerse el resultado del referéndum. Ha sido, pues, un desastre producto de la incompetencia del gobierno Syriza. El nivel de hostilidad de este establishment político-mediático español (incluyendo el catalán) -que también apareció con igual intensidad en los mayores medios de información alemanes- alcanzó unos niveles nunca antes vistos en contra de un gobierno europeo. Las medidas impuestas por el establishment financiero europeo (hegemonizado por el alemán) –y sus instrumentos políticos (la Troika, el Eurogrupo y el Consejo Europeo)– intentaban humillar al pueblo griego, que ha sido el único que, a través de su gobierno, se ha rebelado contra el austericidio forzado por aquel establishment financiero. Esta humillación se presentaba al público con satisfacción y regodeo por parte de los mayores medios de información, que alcanzaban lo que algunos humoristas estadounidenses han definido sarcásticamente como un “orgasmo mediático”. Nunca tanto odio se había expresado en tales medios con tanto placer para el que lo transmite, y tanto dolor para el que lo recibe.

La enorme manipulación de los medios

En toda esta presentación se olvidaron, además, de la causa justa que el gobierno Syriza defendía y de algunos elementos clave para entender lo ocurrido, incluido el enorme desequilibrio de fuerzas en tal conflicto, que alcanzó (como indiqué en un reciente artículo, “El principio del fin de esta Europa antidemocrática e injusta”, Público, 07.07.15) niveles bélicos, conflicto que era parte del existente entre las élites gobernantes en la Eurozona (que están al servicio del capital financiero) y sus clases populares, un conflicto que mi amigo Noam Chomsky ha definido no como una lucha, sino como una guerra de clases, que ha alcanzado su máxima expresión en Grecia. Y los grandes medios de información al servicio de los intereses financieros que los controlan ocultaron la mayoría de los hechos, ignorando, cuando no ocultando, esta guerra de clases. Por un lado estaban las instituciones más poderosas de la Eurozona, deseosas de destruir al partido Syriza, y así matar al enemigo (y la expresión no es hiperbólica, pues esta era su intención: destruir al enemigo y al partido Syriza, expulsándolo del gobierno). Este era su objetivo. Por el otro estaban las clases populares de Grecia.

La ocultada guerra de clases

A fin de conseguir este objetivo, el establishment que gobierna la Eurozona, liderado por el alemán, siguió paso por paso su plan de destrucción, iniciándose este solo horas después de la victoria electoral del partido Syriza, cuando el Banco Central Europeo, el BCE, limitó la liquidez a los bancos griegos (es decir, disminuyó drásticamente el dinero transferido a estos), lo que fue seguido por un notable estrangulamiento (días antes de que se celebrara el referéndum donde se iba a pedir al pueblo griego su acuerdo o desacuerdo con las medidas impuestas por las instituciones europeas), forzando al gobierno Syriza a introducir el altamente impopular corralito, con la intención de atemorizar al pueblo griego y mostrar las consecuencias de que este votara en contra de lo que deseaban aquellas instituciones. Y después del referéndum, el BCE continuó limitando la liquidez, amenazando con interrumpirla en cualquier momento, creando así una parálisis bancaria al país. En cada uno de estos pasos, el BCE utilizó todo su armamento financiero de destrucción masiva para presionar al gobierno Syriza. Tales medidas tendrían que haber generado una gran protesta en la Eurozona, pues el BCE se estaba atribuyendo funciones que no tenía. Ante estos actos ilegales y canallescos (no hay otra manera de definirlo), el pueblo griego realizó un enorme acto de valentía y coraje al votar mayoritariamente en contra del establishment político-mediático europeo, sabiendo lo que ello podría significar.

La respuesta de las élites gobernantes en la Eurozona al rechazo de sus propuestas fue incrementar aún más su hostilidad, exigiendo medidas que convertían a Grecia en un “protectorado” de la Troika, recuperando la fórmula política imperial que había dejado de existir desde el periodo de descolonización que siguió a la II Guerra Mundial. Una de las medidas más humillantes y difíciles de aceptar para el gobierno Syriza fue que Grecia tendría que venderse el equivalente a 50.000 millones de euros en propiedades públicas y ponerlos aparte en un fondo supervisado por la Troika, con el fin de pagar a los acreedores. Estos son los Estados de la Eurozona, que habían comprado la deuda pública griega que tenían los bancos privados (predominantemente alemanes y franceses), los cuales la habían obtenido a unos intereses desorbitados y escandalosamente altos (debido en parte al hecho de que el BCE –que es un lobby de la banca- no tenía como función proteger a los Estados, como hace cualquier banco central digno de su nombre, ayudando en su lugar a la banca privada). El BCE, en lugar de ayudar a los Estados de la Eurozona prestándoles dinero, lo que hacía era prestar dinero a unos intereses ridículamente bajos a los bancos privados para que estos se lo prestaran a los Estados a unos intereses elevadísimos, que en el caso de Grecia alcanzaron unos niveles escandalosamente altos, una de las causas de que la deuda pública griega sea tan elevada.

Cuando estos bancos privados, que se habían enriquecido enormemente a base de comprar bonos del Estado griego, sumamente rentables, vieron que el Estado griego podría colapsar y no pagarles los intereses, e incluso perder el principal de la deuda (es decir, los bonos públicos, generadores de renta), pidieron a los Estados que les compraran su deuda, evitando así el colapso de los bancos, y ello a costa de que los Estados fueran ahora los que tenían los bonos públicos, compra (en realidad, el mejor término es rescate bancario) que los Estados hicieron sin que tuvieran ningún mandato popular para ello, pues salvar a los bancos no estaba en la oferta electoral de ninguno de los partidos gobernantes. Y su población tampoco fue llamada a referéndum para preguntárselo. La gran mentira y falsedad promovida en los medios era presentar esta compra de bonos públicos griegos (que se habían adquirido en condiciones abusivas) como la ayuda de los pueblos de la Eurozona al pueblo griego. En realidad, era la ayuda de las élites gobernantes, próximas al capital financiero, a sus bancos. De ayuda a Grecia no había nada. Y ahora, en las negociaciones querían que Grecia les pagara la deuda, utilizando todo tipo de presiones para conseguirlo.

La gran falsedad de presentar la ayuda a los bancos como un acto de solidaridad con el pueblo griego

Con un ejercicio de gran cinismo, estos Estados que habían rescatado a los bancos con dinero público a costa del bienestar de sus clases populares, presentaban ahora a Syriza como el malo de la película por no querer pagar a los pensionistas europeos el dinero que dichos pensionistas habían prestado a los pensionistas griegos (los cuales, indicaron todos los medios, gozaban de una pensión supuestamente exuberante). El objetivo de esta propaganda era evitar que las clases populares de los países de la Eurozona se aliasen en contra de sus propios establishments, liderados por el alemán. Leer la prensa alemana o española da idea del extremo hasta el que tal establishment es capaz de manipular para dividir a las clases populares, estimulando su movilización a favor suyo y en defensa del establishment financiero. Oír al Ministro Guindos (el mismo exbanquero de la banca más tramposa que haya existido, la Lehman Brothers) decir que el gobierno Syriza tiene que devolver el dinero a España para que se puedan mejorar las pensiones, alcanza dimensiones vomitivas. Las clases populares griegas y las españolas vivirían mucho mejor si ambos países hubieran podido nacionalizar o intervenir la banca privada y ponerla al servicio de sus clases populares.

Pero lo que alcanzó unos niveles nunca antes vistos fue la exigencia de los 50.000 millones de euros, extraídos de la venta de propiedad pública griega, que deberían ser pagados por el Estado griego a los acreedores. Con ello, además de los recortes y de la austeridad, se añadía un latrocinio al pueblo griego, robándole el equivalente a un 17% del PIB griego para pagar el rescate a los bancos por parte de los Estados. En cuanto a las medidas de austeridad, estas se incrementaron, con lo cual el descenso del PIB (que ha sido de un 25% en cinco años) aumentaría todavía más (se calcula que un 5% más).

¿Por qué Syriza aceptó estas demandas?

La enorme negatividad contra Syriza que apareció en los medios ocultaba que el gobierno griego tenía muy poco espacio para poder responder a esta belicosa hostilidad. Y a pesar de ello, es notable lo que también consiguió, cosa que naturalmente y predeciblemente no salió en los medios. El hecho de que el rechazo a tales medidas impuestas por la Troika alcanzara un nivel tan elevado (un 62%), le permitió conseguir un grado de unidad en su país impensable antes del referéndum, de manera que las propuestas hechas después del referéndum eran firmadas por la gran mayoría de partidos, además de Syriza. Esto fue lo que originó cambios, incluido el que, en lugar de continuar discutiendo el segundo rescate aprobado por el gobierno anterior, se discutiera ahora un nuevo rescate, de una cantidad mucho mayor, que podría alcanzar 80.000 millones, con una promesa de iniciar el proceso de reestructuración de la deuda griega, aun cuando no se especificaran las condiciones.

Otras medidas también importantes que se consiguieron fueron la disminución de la exigencia a Grecia de tener un superávit primario en las cuentas del Estado (es decir, tener un balance positivo entre los ingresos y los gastos, sin incluir los gastos para pagar los intereses de la deuda) que fuera equivalente a un 4% del PIB, utilizando este superávit para pagar la deuda, lo cual hubiera causado un colapso de la economía griega. Syriza consiguió que el superávit fuera equivalente a un 1% del PIB el primer año, un 2% el segundo año, y un 3% en el tercer año, exigencias que también serían perjudiciales para Grecia, pues aun cuando no crearían un colapso, impedirían su recuperación. El gran problema fue que Syriza consiguió mejoras, pero dentro del marco definido ya en el rescate anterior. Y este era el punto flaco del nuevo rescate que entraba en clara contradicción con lo que el pueblo griego había votado. De ahí que lo que se le ofrecía a Grecia por parte de las instituciones europeas era más de lo mismo.

¿Qué podría haber hecho Syriza?

El poder de Syriza en las negociaciones estaba muy limitado por las condiciones que se daban a los dos lados de la mesa negociadora. Y una constante por parte de Syriza era su deseo, reflejando lo que deseaba la gran mayoría del pueblo griego, de mantenerse en la Eurozona. Esta era una condición sine que non. Se consideró, desde el principio de su mandato, que la salida del euro por parte de Grecia no era ni posible ni aconsejable. El mismo por entonces Ministro de Finanzas, el Sr. Yanis Varoufakis, había indicado en The Guardian que “la salida de Grecia del euro, creando una nueva moneda, sería dificilísima. En Irak la introducción de una nueva moneda duró casi un año, con el desarrollo de una enorme infraestructura que no existe en Grecia. De ahí que el anuncio de la salida de Grecia del euro sería equivalente a anunciar una devaluación de la moneda con 18 meses de antelación. Sería una receta para eliminar todo el capital, que abandonaría el país por todos los medios”.

Se indicaba también por parte de sectores de la dirección de Syriza que el caso de Argentina (que muchos presentaban como punto de referencia para salirse del euro) no tenía validez para Grecia, pues Argentina tenía ya su moneda, el peso argentino, y toda la infraestructura para operarla en el momento que decidió separarse del dólar, cambiando el valor de su moneda. Pero Grecia no tenía una nueva moneda. Ante esta situación, lo único que podría haber hecho el Estado griego frente a la amenaza del BCE de interrumpir toda liquidez a los bancos griegos hubiera sido lo que el ministro Varoufakis propuso al Primer Ministro Tsipras el día antes del referéndum en previsión de lo que podría pasar, es decir, nacionalizar algunos bancos griegos e intervenir el Banco Central Griego, imprimir euros por parte del Banco Central Griego, emitir una nueva moneda por parte del Estado y controlar la movilidad de capitales. Pero Tsipras no lo aceptó, pues temía que ello implicara la expulsión inmediata de Grecia del euro, que era lo que quería evitarse por todos los medios.

Es interesante subrayar que el BCE –que, como dije antes, es principalmente un lobby de la banca- quería castigar al Estado griego y expulsar a Syriza del gobierno, pero no (como he indicado en otro artículo en Público, 11.06.15) sacar a Grecia del euro. El capital financiero alemán no deseaba que ello ocurriera, en parte por la enorme inestabilidad que ello crearía. De ahí que en las reuniones del Eurogrupo el Sr. Mario Draghi, Presidente del BCE, incluso se enfrentara con el Ministro alemán de Finanzas, el Sr. Wolfgang Schäuble, que no excluía sacar a Grecia del euro por un periodo de cinco años. Draghi indicó que ello ya ahora crearía un gran desequilibrio, punto de vista compartido pero no enunciado por la Sra. Merkel, que tenía que equilibrar su deseo de estabilidad financiera con la demanda de su partido de castigar duramente a Grecia. Ahí radica el origen del fondo general de 50.000 millones de euros (basado en la venta de propiedad pública griega) propuesto por la Sra. Merkel.

Es interesante subrayar que los mayores aliados del gobierno alemán, en su mano dura, han sido los gobiernos español, portugués e irlandés, pues –como indica Varoufakis en su entrevista en el New Statesman (13.07.15)– odian a Syriza y querían destruirla, temerosos de que fuerzas políticas antiausteridad que existen en sus países –como Podemos en España- se beneficiaran de cualquier mejora que pudiese conseguir Syriza. La preocupación del gobierno Rajoy frente a Podemos, tal como informa Varoufakis, ha estado detrás de su apoyo a las propuestas alemanas.

¿Y ahora, qué?

Lo ocurrido en estos días tendrá un enorme impacto en la Eurozona. Europa nunca será a partir de ahora como fue antes. La Europa punto de referencia mundial para aquellos que desean vivir en países democráticos y justos, ha desaparecido. El rechazo hacia esta Europa neoliberal, antidemocrática y reaccionaria, al servicio del capital financiero, se está extendiendo a lo largo de su territorio, y se ha creado una nueva situación que abre toda una serie de oportunidades. Los hechos han mostrado con una enorme claridad que el gobierno alemán de la Sra. Merkel domina el Eurogrupo y dicta sus políticas, y lo hace pensando única y exclusivamente en sus intereses de clase. Y digo de clase porque la clase trabajadora alemana es una de sus víctimas (merece destacarse, por cierto, el apoyo valiente de las izquierdas alemanas, Die Linke, y de los sindicatos alemanes a las demandas antiausteridad griegas). La crueldad y dureza de las medidas, apoyadas por una movilización mediática que también hemos visto en España (con tonos claramente racistas, menospreciando al pueblo griego y a sus gobernantes), recuerda a situaciones anteriores en su historia, tanto en Alemania como en España.

No hay que olvidar que los que gobiernan España, el PP, son los herederos de aquellas fuerzas que se alzaron contra una democracia, venciendo (a pesar de la enorme resistencia de las clases populares de todos los pueblos y naciones de España) gracias al apoyo de las fuerzas nazis alemanas, que dominaron y oprimieron a otros muchos pueblos europeos, incluyendo Grecia, asesinando, destruyendo y robando a aquel país, sin que el Estado alemán, sucesor del Estado nazi, haya pagado ninguna reparación a las víctimas de tanta opresión en aquel país (ver mi artículo “Los costes del nazismo alemán para Grecia (y para España)”, Público, 24.03.15). Y para mayor indignación, al Estado alemán, que, por fin, fue derrotado, se le perdonó más de la mitad de la deuda pública con los acreedores extranjeros en el año 1953 , permitiéndole que pagara la otra mitad de la deuda en treinta años y solo en periodos de crecimiento. Grecia, que fue uno de los Estados que le perdonó la deuda, es ahora el país al que el Estado alemán, heredero de aquel otro de 1953, no deja que se le permita conseguir lo mismo que se le permitió a Alemania por parte de los aliados, incluyendo Grecia. Nunca históricamente se habían visto ejemplos de mayor innobleza, desvergüenza y merecedores de condena por su inmoralidad, como el comportamiento del Estado alemán y de los medios de información alemanes hacia Grecia.

Lo ocurrido ha reabierto heridas que se creían cerradas. Hoy al gobierno alemán, aliado con los establishments financieros en cada país, se le ve como el centro de un poder que es profundamente antidemocrático y antisocial. Existe una alianza de las élites gobernantes en la Eurozona, las castas que representan los intereses económicos y financieros dominantes, que no tiene límite en su hostilidad hacia las clases populares y el mundo de trabajo de cada país, incluyendo el griego. Es, repito, lo que Noam Chomsky ha definido acertadamente como la guerra de clases.

Ahora bien, hay también motivos de gran esperanza. El enorme sacrificio del pueblo griego no será en vano. Hoy Europa está llena de movimientos de protesta y rechazo hacia esta Europa mezquina, antidemocrática y profundamente injusta. Y ya vemos algunas grietas en el edificio que sostiene el imperio del establishment alemán. No puede descartarse que se establezcan divisiones en la estructura de gobierno de la Eurozona, con posibles tensiones con Francia e Italia, que ya aparecieron, pero que fueron totalmente insuficientes para cuestionar el dominio y hegemonía del gobierno alemán. Pero lo que es más urgente es que las clases populares –a través de movimientos sociales y sindicales, y partidos políticos- establezcan lazos de cooperación y asociación para parar las medidas de austeridad, estableciendo las bases para un cambio profundo de esta Europa reaccionaria hacia otra Europa justa y democrática. Y la estrategia de cambio debería ir más allá del debate “euro sí” o “euro no”, cambiando la gobernanza de esta moneda y de toda la Eurozona, con alianzas, a nivel europeo, que puedan ya expresar un Basta Ya, con una petición y exigencia de cambios democráticos en cada uno de los países de la Eurozona, como está ocurriendo hoy en España. Soy consciente de que esta expresión podrá verse como un deseo inalcanzable, pero ¿quién hubiera dicho en España hace solo un año que habrían ocurrido los cambios que ocurrieron en las últimas municipales, que fueron ni más ni menos que un tsunami político, y que cambiaron toda España y toda Europa? En realidad la hostilidad del establishment europeo, liderado por el gobierno alemán, a las clases populares griegas era un mensaje que intentaba atemorizar a las clases populares españolas.

Una última observación. Ni que decir tiene que la situación en España es distinta a la griega, y por lo tanto las soluciones para cada país son distintas. El intento de presentar a Podemos como la Syriza española es un indicador más de una manipulación, confundiendo la necesaria y noble solidaridad de Podemos con el pueblo griego y con su mejor representante, Syriza, con el desarrollo de sus políticas, que necesariamente serán distintas, puesto que las realidades que reflejan son muy diferentes. Hoy en Grecia no hemos visto el fin, sino el inicio de un proceso de cambio que impactará a toda Europa, ayudando a todas las fuerzas en este continente que se oponen al enorme austericidio que se ha estado imponiendo y que ha hecho tanto daño al pueblo griego y al español.

Fuente original: http://www.caffereggio.net/2015/07/16/la-canallada-final-contra-el-pueblo-griego-de-vicenc-navarro-en-publico/

martes, 14 de julio de 2015

Europa da la espalda a los recortes de Rajoy y tumba a Guindos

 

 

 

Luis de Guindos (d) y Jeroen Dijsselbloem, en Bruselas. El holandés ha sido elegido de nuevo presidente del Eurogrupo en detrimento del ministro español.

 

El acuerdo con Grecia, la escasa presencia de de España en las instituciones europeas o la inminencia de las elecciones generales sin garantías de victoria para el PP, entre las causas de las reelección del holandés Dijsselbloem.

A.P.V. / AGENCIAS

BRUSELAS.- El empeño del ministro de Economía, Luis de Guindos, en lograr la presidencia del Eurogrupo no ha obtenido la respuesta esperada. La movilización diplomática española y los esfuerzos del propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tampoco. El ministro de Finanzas de Países Bajos, Jeroen Dijsselbloem, ha sido reelegido dirigir la política de la zona euro tras una semana de infarto con la crisis griega en la que se llegaron a cuestionar las capacidades negociadoras del holandés.
De nada ha servido el apoyo a De Guindos de la todopoderosa canciller alemana, AngelaMerkel ni el optimismo del influyente Financial Times recogiendo este respaldo explícito en 2014: "La selección de De Guindos marcaría una significativa victoria para Madrid, que ha venido quejándose desde hace tiempo al considerar que España se encuentra infrarrepresentada en posiciones de liderazgo en la UE", señalaba entonces el rotativo de referencia en la City, que amplía así la repercusión política que hoy tiene el fracaso de Madrid: el "éxito" de los recortes y reformas de Rajoy en la economía española, presentada como la que más crece de la zona euro, ha sido completamente ignorada.

Europa ha tomado buena nota del batacazo del PP en las elecciones del pasado
24-M y, sobre todo, del mapa de poder resultante

Las razones sobre por qué De Guindos no ha conseguido el apoyo completo del Eurogrupo irán confirmándose con el tiempo, aunque en los corrillos europeos ya se habla de varios factores que habrían influido en el respaldo a que Dijsselbloem continúe. El voto ha sido secreto -a pesar de la insistencia española por que fuera en abierto o "transparente"-, aunque se cita a los países bálticos (Estonia, Letonia, Lituania) como decisivos en el triunfo del holandés. Otras informaciones apuntan ya al voto decisivo de Grecia, que se habría decantado en el último momento por el holandés y dándole la victoria por un voto (10-9).
Por un lado, el resultado de la negociación con Atenas, aunque no empezó bien, ha terminado con un acuerdo a medida de la ortodoxia europea, con Grecia dentro de la eurozona y, sobre todo, con la conformidad satisfecha de la canciller alemana. Este acuerdo podría haber decantado la balanza a favor del holandés, aunque no solamente.

Sin garantías de repetir mandato

El panorama electoral en España tampoco habría ayudado a De Guindos, que, por un lado, anunció que no quería seguir al frente de Economía si el PP ganaba las generales de finales de este año y, por otro, España abogaba por una presidencia de la zona euro a tiempo completo, algo que fue rechazado por el grupo de países de la moneda única.
Además, Rajoy no tiene garantizada ni la victoria electoral ni un Gobierno a base de pactos y Europa ha tomado buena nota del batacazo del PP en las elecciones del pasado 24 de mayo y, sobre todo, del mapa de gobiernos, con más presidentes del PSOE que del PP en las comunidades y con las alcaldías de las principales ciudades gobernadas por formaciones que la UE considera afines a la Syriza griega, que tantos disgustos les ha costado.

FUENTE: PUBLICO.ES

La gran estafa del 'pequeño Nicolás': "Yo soy el que manda en el CNI"

 

 

Varios testigos relatan cómo funcionaba la tapadera del presunto estafador para embaucar a empresarios y empleados.

    nicolas

Una imagen de archivo del 'Pequeño Nicolás!

PATRICIA LÓPEZ

MADRID.— El pequeño Nicolás, que pasa su verano entre discotecas de Ibiza y otras fiestas, fue capaz de crear una película al estilo más puro estilo de Holywood y, a través de coches de alta gama, documentación presuntamente falsificada que le acreditaba como colaborador del Gobierno, la Casa Real o el CNI, y falsos agentes de Policía, logró crear una mentira que boca a boca cogió fuerza.
Los agentes del orden que han pasado a declarar por el juzgado de instrucción número 2 de Madrid se han negado a declarar en la mayoría de los casos. Por ejemplo Jorge Hormigos, cabo de la Policía Municipal de Madrid, no quiso contar cómo se hizo pasar por “Jorge Mendoza” en el viaje que hizo a Ribadeo con Francisco Nicolás, ni cómo enseñaba su arma del 38 para ejercitar su posición como jefe del grupo y miembro de un cuerpo de seguridad estatal y no municipal.

Al séquito que los acompañaba y también a quienes les recibieron en el destino —el alcalde, el jefe de la Policía Municipal y el presidente de Alsa—, el pequeño Nicolás les hizo creer que al encuentro acudiría el rey Felipe VI. Pero por allí no apareció. La excusa que el presunto estafador y su hombre de confianza, el cabo de la Policía Municipal, dieron al resto de los involucrados fue que el rey tenía "una amante y había que despistar la atención”.
La declaración de los conductores, escoltas y empresarios que suministraban los coches de alta gama, los dueños de Cabify y Black and Car, ponen de manifiesto como "de pequeñas verdades puede construirse todo un escenario con el que hacer picar a gente necesitada o con gran ambición. Es en el ámbito en el que se mueven los estafadores", explican a Público reconocidos criminólogos.
Primavera de 2014. Francisco Nicolás ha ido a la sede del Centro Nacional de Inteligencia(CNI) y se ha reunido con el gabinete protocolario del director, Félix Sanz Roldán. No es a él a quien le han autorizado esa visita; es al dueño de Executive Forum, César Chiva, que "el día antes del encuentro nos escribe diciendo que le acompañará un socio o un colaborador". Chiva se había presentado en el CNI a través de un correo electrónico como un empresario que organizaba desayunos, a los que habían acudido el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Víctor Calvo Sotelo; el jefe del JEMAD (Jefe del Estado Mayor de la Defensa), Fernando García; o el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. "Por eso aceptamos, pero al ver que los asistentes tenían que pagar nos sonó todo raro y decidimos no realizar el desayuno", explican fuentes oficiales.
Sin embargo, Francisco Nicolás aprovechó la visita al Centro y los contactos que pudo establecer para hacer creer que trabajaba para el CNI y la Casa Real y para que sus empleados, a los que pagaba con irregularidad según las declaraciones, pudieran llegar a pensar que acabarían trabajando o trabajaban para los servicios de inteligencia.
Eso le pasó a Sebastián, portero de la discoteca Tartufo, que conocía a Francisco Nicolás de la noche madrileña. Siempre veía "al pequeño" acompañado de "un escolta" y los compañeros le decían que "se iba de cacería con el Rey Juan Carlos". Tan fuerte actuó el boca a boca que cuando se quedó sin trabajo se puso en contacto con el veinteañero.
Al principio no lo entendía, pero Nicolás comenzó a enseñarle fotos con "Arturo Fernández, con Esperanza Aguirre y Ana Botella, con gente de UGT y CCOO".
Más tarde Francisco Nicolás también le mostró una foto dándole la mano al rey Felipe VI, una foto que el pequeño tenía en su perfil de whatsapp. Hacía poco tiempo que se había producido la coronación, un acto en el que entró junto a la empresaria Catalina Hoffman y que la comisión judicial investiga por si se valió de los favores de una agente de la Guardia Civil destinado en Casa Real, de los contactos de la propia empresaria o de sus conversaciones con Carlos García Revenga, ex secretario de las Infantas.

Dispositivo fantasma

Así que cuando se quedó sin trabajo, Sebastián recordó que una vez el veinteañero le preguntó cuál era su profesión, y él le respondió que encofrador. Le llamó y le dijo que estaba en el paro. Francisco Nicolás le prometió entonces que hablaría con Florentino Pérez pues comía habitualmente con él y con el presidente de Fomento. Nicolás le requirió al poco tiempo y le pregunta si tiene traje, ofreciéndole trabajar como escolta para él y "realizar varios cursos de escolta en el CNI”.
Sebastián se sorprendió. ¿Cómo le iban a formar en el CNI si no era ni policía ni guardia civil?, explica en su declaración. Pero Nicolás lo arregló rápido. "Me dijo que él era el que mandaba en el CNI", recuerda Sebastián. Era su práctica habitual. Al inspector jefe de la Policía Nacional que le detuvo también le ofreció hacerle ministro del Interior en Guinea Ecuatorial, en cuanto hablase con el dictador Obiang.
Pero el portero de Tartufo picó a pesar de su escepticismo. Otro día le llamó para acudir al hotel Wellintong de Madrid y uno de los chóferes, Antonio, le dio instrucciones sobre "lo que iba a tener que hacer en esa reunión, cosas tales como guardar silencio o mantenerme a una distancia prudente de Francisco Nicolás".
Al llegar al hotel el presunto estafador le recibe "con un abrazo" y le promete que trabajará para él toda la vida y que le pagaría el curso de escolta en el CNI. Después fueron a la estación de Atocha, donde se encontraron con el presidente de Alsa, Jorge Cosmen, a quien llevaron a comer al club de golf Puerta de Hierro donde recibieron al veinteañero "como si fuera una personalidad".
Después volvieron rápido al AVE y Nicolás intentó entrar al recinto reservado a los pasajeros. No se lo permitieron, pero acudió "a la comisaria de Atocha y se entrevistó con el responsable de la comisaría, quien le acompañó hasta el filtro de seguridad y que dio instrucciones al responsable de seguridad para que Francisco Nicolás pudiera entrar o salir al recinto todas las veces que quisiera".
Sebastián no cobró nada por ese servicio, pero Francisco Nicolás le ofreció al despedirse "un regalo y un contrato de trabajo con una nómina de unos 2.500 euros por trabajar de escolta".

Viaje a Ribadeo

El portero de Tartufo intentó repetir la operación pero Nicolás no le devolvía las llamadas ni los whatsapp. Hasta que un día el presunto estafador le dijo que se iban para Galicia "en convoy presidencial". Sebastián se mostró dispuesto y salió enseguida hacía una gasolinera de El Pardo donde se encontró con el resto del dispositivo.
Allí conoció a Jorge Mendoza, el cabo Hormigos de la Policía Municipal según la investigación, que les dijo, según la declaración de Sebastián: “Todos tenéis que hacerme caso y el que no quiera que se vaya".
A la vez, "abría su chaqueta para mostrar su pistola". Tras la exhibición, Jorge les dijo que cuando él diera la orden debían de cambiar su posición y que a la llegada al pueblo tenían que ir con los pinganillos’ puestos”.
Mendoza les equipó con lanza destellos y la parafernalia necesaria para que pareciese un dispositivo oficial. Al llegar a Ribadeo les recibió el alcalde, un dispositivo de la policía municipal y el presidente de Alsa. "Entonces Mendoza bajó a uno de los coches oficiales y trajo un libro con el escudo de la Casa Real en la portada, viendo desde lejos como escribía en su interior el alcalde" y como el alcalde le daba a Nicolás un papel "que parecía un diploma", pero el jefe del dispositivo le aclaró que "era la llave de la ciudad".
El despliegue continuó hasta llegar a Madrid de vuelta. Francisco Nicolás le pagó 120 euros y uno de sus compañeros le "hizo un gesto como si fuera poco". Pero la experiencia de Sebastián fue tan sorprendente que "al llegar a Madrid estaba convencido que era un miembro de Casa Real o del CNI".

FUENTE: PÚBLICO.ES

Golpe de Estado en Grecia

 

Clara Serrano García

Rebelión

En Grecia ganó las últimas elecciones Syriza con un programa que pretendía sacar a la economía griega de la crisis en la que estaba sumida con una receta distinta a la de la austeridad, que es la que se ha venido aplicando en todos los países de la UE. La austeridad -en forma de privatizaciones, recortes salariales, y desregularización del mercado de trabajo- se ha mostrado como una vía completamente ineficaz para resolver los problemas que amenazan a la población europea (el creciente paro, la desigualdad social, la deuda), problemas que están teniendo consecuencias catastróficas inmediatas sobre la vida de las personas. Los gobiernos anteriores al de Syriza aplicaron disciplinadamente las recetas dictadas por la Troika, (BCE, FMI y CE), una alianza de organismos que se encuentra fuera del control democrático, y que vela por los intereses de los llamados mercados -los poderes económicos y financieros. La Troika pone una serie de condiciones a los gobiernos a cambio de recibir los rescates financieros que impiden que la banca pierda liquidez y evitando que la economía del país llegue a una situación de bancarrota. Así ha sucedido en Grecia durante los últimos años. Pero, hay que tener muy en cuenta que no se trata de rescates que favorezcan a la población, por mucho que nuestros dirigentes políticos estén intentando vender la idea de que los países de la UE hemos sido muy solidarios con Grecia, un país, al parecer, lleno de vagos y de funcionarios multimillonarios, que han estado viviendo a costa de los trabajadores europeos. Lo que se ha rescatado en Grecia ha sido a las entidades financieras, y en realidad, a los bancos alemanes y franceses, principales tenedores de deuda pública griega. Así lo ha reconocido en una carta Olivier Blanchard, principal economista del FMI, quien dice expresamente que la mayor parte de los rescates ha ido a parar a bancos con sede en Francia y Alemania. La increíblemente grande deuda griega tiene su origen no en el gasto público, sino en la transformación en deuda pública de la deuda privada generada por la banca. El problema de la deuda es una especie de espiral infinita, pues para impedir la quiebra de la economía se acude a nuevos rescates financieros, cuyos intereses se suman a la deuda ya existente, deuda que tiene que pagar el Estado, es decir, la gente. Sin duda, la deuda funciona como un eficaz instrumento de chantaje político: tu economía se está hundiendo y estás en peligro de dejar de ser solvente. Te puedo prestar dinero para salvar tu sistema financiero, pero a cambio tienes que hacer lo que yo te ordene, con independencia de lo que quieran tus electores. Así funciona en este momento la UE.

¿Cómo salir de la espiral? Syriza ganó las elecciones con un programa en el que se comprometía a emprender un camino distinto. Para solucionar los problemas de la economía griega Syriza planteaba la necesidad de llevar a cabo una serie de reformas en la economía que favorecieran los intereses del pueblo griego, obedeciendo así el mandato principal de todo gobierno democrático. Para ello es imprescindible buscar una solución al problema de la deuda pública, que actualmente representa el 180 % del PIB. La solución pasa por una reestructuración de la deuda, que puede llevarse a cabo de distintas maneras: en forma de quita, a través de moratorias o a través de una rebaja de los tipos de interés. Que la solución pasa por la reestructuración lo han dicho muchos economistas, e incluso el FMI ha hablado de la necesidad de una quita. Lo que el gobierno de Syriza ha planteado desde el principio es, pues, algo de sentido común, como han declarado muchos economistas, algunos de ellos premios nobel en economía, y no la ocurrencia de unos fanáticos, como quieren hacer pensar a la opinión pública las elites europeas, empresa a la que están contribuyendo eficazmente los medios de comunicación, y algunos intelectuales, como por ejemplo en nuestro país Fernando Savater que ha escrito hace unos días un repugnante artículo en El Pais en el que acusa a Syriza de haber apelado a la “bestia sarnosa del nacionalismo” por haber convocado un referendum democrático. La única salida posible pasa por una reestructuración de la deuda griega, porque el pago de la deuda y de los intereses mantienen a la economía griega completamente ahogada. Para poder llevar a cabo reformas en la economía e incentivar el crecimiento económico, el Estado tiene que poder invertir en gasto público, pero si todos sus ingresos se dedican al pago de los intereses de la deuda difícilmente va a poder hacerlo. La solución económica existe. Porque ante lo que estamos no es ante un problema técnico o económico, sino ante un problema de orden político, en el que se está jugando, nada menos que la posibilidad de la democracia. Y es un problema que no sólo afecta a Grecia, sino que afecta a toda la UE.

El Eurogrupo, que en un momento de las negociaciones llegó a expulsar al anterior ministro de finanzas griego Yannis Varoufakis de una reunión, comportándose como un verdadero cártel mafioso, ha estado jugando con la amenaza de la expulsión de la zona euro a Grecia si su gobierno no capitulaba y cumplía obediente las condiciones impuestas por Alemania, condiciones que de ser aceptadas suponen renunciar a las medidas con las que ganó las elecciones. Ante el chantaje el gobierno griego convocó un referendum -algo insólito en la UE, donde los gobiernos nos tienen acostumbrados a una disciplina militar frente a los mandatos de la Troika- para preguntar a su pueblo sobre el acuerdo que en aquel momento estaba sobre la mesa. El No ganó de manera rotunda, a pesar de que desde el anuncio del referendum se emprendió la guerra mediática más salvaje que se pueda imaginar a favor del Sí. De nuevo hemos visto a los medios de comunicación, a los políticos y a los intelectuales menospreciar, insultar y acusar de falta de responsabilidad al primer ministro griego Alexis Tsipras. Por poner tan sólo un ejemplo, la que fuera ministra de sanidad del último gobierno del PSOE, Trinidad Jiménez, en el programa de Ana Pastor en el que se analizaban los resultados del referendum griego, se permitió decir públicamente, en la televisión, que lo que había que exigir a Tsipras para que se llegara a un acuerdo era sentido de la responsabilidad, y enterarse de cómo funciona la maquinaria europea.(http://www.lasexta.com/videos-online/programas/el-objetivo/noticias/trinidad-jimenez-gobierno-griego-faltado-sentido-responsabilidad-saber-como-funciona-maquinaria-europea_2015070500108.html)

¿Y cómo funciona la maquinaria europea? ¿A base de golpes de estado encubiertos, como lo fue la reforma del artículo 135 de la Constitución española que acordaron el PP y el PSOE, y que obliga al Estado a priorizar el pago de los intereses de la deuda frente al gasto social? Trinidad Jiménez insinuaba que la celebración del referendum no iba a resolver el problema de Grecia, y que más bien iba a servir para tensar aun más la situación. Desde luego ella sí sabe como funciona la maquinaria europea: como una mafia. Pero entonces en lugar de exigir responsabilidad a Tsipras lo que debería hacer es denunciar con todas sus fuerzas que en la UE nos gobierna una banda de mafiosos, y que no es posible, por mucho que se ganen unas elecciones o un referendum, desobedecer a los mercados. Hace poco en una entrevista Varoufakis contaba que cuando se le ocurrió preguntar por el funcionamiento del Eurogrupo, por la vigencia de la norma de la unanimidad en la toma de decisiones, la respuesta que recibió fue que el Eurogrupo no existe. Aunque es el organismo que toma las más importantes decisiones dentro de la UE que afectan a la vida de todas personas que viven dentro de la UE, el Eurogrupo no existe. Y como no existe no tiene reglamentos de funcionamiento interno, no tiene normas, ni mucho menos actas. Pues bien, un organismo inexistente es la institución con mayor poder de toda la UE. (http://www.elmundo.es/economia/2015/07/04/5596f1b3ca47412d048b459e.html)

Tenía razón Trinidad Jiménez al augurar que el resultado del referéndum no iba a ayudar a Grecia. Eso sólo podría pasar en una UE en la que se respetara la soberanía de los Estados y la democracia. El “acuerdo” al que se ha llegado entre Grecia y Alemania, o más bien el resultado de un chantaje despiadado tras 17 horas de negociación supone asumir unas condiciones absolutamente inaceptables, mucho peores que las que se planteaban en un principio. Es indudable que lo que se está buscando es humillar al pueblo griego, y hundir al gobierno de Syriza, el primer gobierno de toda la UE que se ha atrevido a enfrentarse a la Troika y decir No. Entre las durísimas condiciones imprescindibles para que se recupere la “confianza” perdida por la irresponsabilidad del gobierno griego se incluye entre otras la financiación de la deuda a través de la privatización masiva, y recortes en las pensiones. Pero además se obliga a dar marcha atrás en las reformas emprendidas en estos meses de gobierno, y la imposibilidad de emprender reformas sin el visto bueno de las instituciones europeas: “Para normalizar completamente los métodos de trabajo con las instituciones, el Gobierno deberá consultar y acordar con las instituciones –la Troika- cualquier iniciativa legislativa en áreas relevantes y con la debida antelación en consultas públicas o parlamentarias”.

Lo que tenemos delante por tanto es, como correctamente se ha nombrado desde las redes sociales, un golpe de estado (en Twitter ha sido TT el hastag “ThisIsaCoup”), porque se está quitando a Grecia -y a todos los países de la UE la capacidad de legislar. Cuando se le arrebata a una nación el poder de legislarse a sí misma, se le ha arrebatado la soberanía. A Grecia se le están imponiendo unas condiciones para el rescate que suponen no sólo incumplir su programa electoral, sino anular la capacidad legislativa del Parlamento. Se trata de un golpe de estado en toda regla, y no sólo en Grecia, sino a toda la UE. El mensaje que están enviando los poderes financieros a la población europea es que aquí no hay alternativa, que las decisiones no se toman en los Parlamentos, que no hay democracia que valga. Lo que se puede o no se puede hacer no lo decide el poder político. Lo que nos están diciendo es que no seamos ingenuas, que los mecanismos democráticos europeos, en realidad, son una farsa, porque las decisiones importantes no se toman ahí. Y es que si realmente se tomaran en los parlamentos sería un desastre, porque al pueblo, ignorante y pobre, a veces le da por votar a opciones políticas como Syriza, un partido de ignorantes y de pobres, que no saben nada de economía y que pretenden poner por encima de los intereses de los ricos y de los poderosos los intereses de los pobres e ignorantes. A Syriza se le ha olvidado que cada uno ocupa el lugar que le corresponde, y que los pobres e ignorantes -y aquí pueden entrar países enteros como Grecia, como España o como Portugal- lo vienen siendo históricamente. El único gesto político que los mercados están dispuestos a aceptar es de ponerse de rodillas frente a Alemania, y si pretendes no arrodillarte y mantenerte en pie, reclamando tu soberanía, entonces te vas a enterar de lo que vale un peine: no sabes con quien estás hablando. Te van a retorcer el brazo hasta que grites de dolor y hasta que te arrepientas de haber pronunciado en algún momento que no eras una colonia de Alemania. Y van a seguir retorciéndole el brazo a Grecia mientras el resto de países miran cómo se lo retuercen, para que olviden definitivamente, si es que alguna vez se les pasó por la cabeza, votar de manera equivocada, es decir, votar a una opción que no esté dispuesta a aceptar los chantajes de una banda de gangsters.

Lo que se está jugando en este momento es nada menos que la soberanía de los pueblos europeos, y no es la primera vez que sucede en Europa. Lo que se está disputando es que la democracia y el Estado de Derecho tengan alguna posibilidad, o que por el contrario sean los intereses de los poderes económicos, por encima de los intereses de las personas, los que dictaminen el funcionamiento de las instituciones. Como lleva diciendo desde hace muchos años el filósofo Carlos Fernández Liria, cuando las reglas del juego las ponen los mercados, los Parlamentos sólo tienen una posibilidad de existir: siempre y cuando no sirvan para nada. En cuanto un Parlamento pretende cambiar mínimamente las reglas del juego, entonces se da un golpe de estado, más o menos encubierto, para poner los puntos sobre las íes, y así se le enseña al electorado lo que tiene que votar.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 8 de julio de 2015

Tras la victoria, el castigo

 

 

Grecia

 

Rafael Poch

La Vanguardia

Grecia no se va del euro, la echan. Los referéndums europeos que antes se ignoraban, ahora se castigan. La eurocracia a punto de lanzar su nuevo plan de estímulo ciudadano.

El referéndum griego es una victoria popular y un desafío cargado de futuro. En la franja de edad entre los 18 y los 24 años, el “no” obtuvo un apoyo del 85%. Entre 25 y 34 años, del 72%. En los barrios más populares el “no” arrasó. Eso lanza a todos los pueblos del continente un mensaje de cambio en Europa, algo muy desestabilizador para el Directorio europeo. No duden que su respuesta será implacable.

“El error de Tsipras ha sido querer cambiar Europa”, reconoce sin rubor el Presidente del Instituto Delors de París, Yves Bertoncini. El establishment de Bruselas, “ha visto en el referéndum un desafío que complica particularmente las conversaciones”, señala Le Monde en su editorial de ayer. Si hasta ahora se trataba de forzar un ejemplarizante cambio de gobierno en Atenas, ahora se trata de castigar a un pueblo. Precisamente por eso, el grexit, la expulsión de Grecia del euro, tiene el viento en popa, incluso si económicamente fuera irracional y le costara a Alemania 90.000 millones, como estima Wolfgang Münchau, columnista delFinancial Times.

Merkel eligirá el camino con menos riesgo para un pigmeo político. Entre la desestabilización política en Alemania que supondría un cambio de rumbo que contradijera su narrativa de los últimos años, y la salida de Grecia del euro, optará por lo segundo.

El conciliador ex secretario del Partido Socialista que está al frente de la República Francesa no va a asumir el riesgo de explicitar una brecha en la pareja franco alemana, por mucho que el macho de dicha pareja practique la violencia de género contra Francia. El gobierno francés es como las esposas católicas de antes: cualquier cosa antes que el divorcio.

De lo que se trata para Merkel y Hollande, y para el Directorio en general, es de que parezca que Grecia se va del euro, no que la echan ellos. “Las declaraciones tranquilizadoras de la UE de que aún se puede mantener diálogo con Tsipras son una cortina de humo”, se lee en la editorial de Le Figaro de hoy.

“Merkel no puede asumir la responsabilidad histórica de la salida griega del euro”, explica una fuente del gobierno francés. Así que no hay más remedio que organizar técnicamente la culpabilidad griega de su propia salida de la moneda única. Desde el Banco Central Europeo eso es algo muy fácil de organizar, explica Patrick Artus, economista jefe de la banca Natixis.

“Si el BCE corta el ELA (la línea de financiamiento excepcional a los bancos griegos) ya estamos en un escenario de salida del euro. Los bancos no podrán refinanciarse en euros ante el BCE, lo que obligará al Banco Central de Grecia a refinanciar sus bancos con una nueva moneda que tendrá que crear”, explica. En caso de que el BCE declinara esa responsabilidad por considerarla política y le pasara la patata caliente a la Comisión Europea, ésta podría abrirse a negociar en los nuevos términos reconocidos por el FMI (renegociación de la deuda y nuevo paquete de ayuda), pero es poco probable, dice. Así que el escenario “los griegos se van de propia iniciativa” es el más probable y se cerrará, “en dos o tres semanas”, dice. Prepárense para el circo mediático que se avecina.

Pero, lo hagan como lo hagan, queda le pregunta de cómo será visto todo esto desde los sectores despiertos de la ciudadanía. Por más que los medios de comunicación enreden las cosas, la espiral desintegradora está servida y es obvia.

Con el referéndum griego ya son tres o cuatro los referéndums ignorados por la UE a lo largo de diez años. Que ahora no solo se ignore, sino que se castigue un referéndum marca claramente una dirección. La evidencia del desprecio a la soberanía nacional avanza y da un gran paso adelante.

El papel del BCE como brazo económico del directorio ha quedado más que evidenciado en el corralito especialmente organizado a partir del 28 de junio para hundir el referéndum griego. El desamor hacia esa y otras instituciones europeas, así como el rechazo a sus normas, crece. Eso es particularmente válido no solo para los países del sur de Europa, sino también para los países del Este que ya sufrieron la doctrina Brezhnev de la “soberanía limitada” entre 1945 y 1989. El último sondeo polaco sobre el euro arroja un significativo rechazo del 70% a la moneda única, cuando hace solo seis meses había un apoyo del 60%…

Pero es en Francia donde las tensiones de fondo en incremento pueden resultar más significativas: todo el malestar en aumento ante el espectáculo de la irrelevancia de la nación (por la preponderancia de Alemania, por los humillantes espionajes políticos y empresariales sin respuesta, la opaca negociación del TTIP y todo lo demás), solo lo expresan y explotan partidos situados en el extremo político, como el Frente Nacional o el Front de Gauche que nunca han gobernado. Tanto el Partido Socialista como la derecha están internamente muy divididos, si no en trance de descomposición. Una encuesta divulgada hoy arroja un cuestionamiento de la austeridad del 75%, que es común a simpatizantes de izquierda (82%) y de derecha (65%). Solo un 24% considera que la austeridad es “el único medio” de salir de la crisis.

Aumenta el descrédito de los medios de comunicación establecidos. La sensación de que la información veraz hay que buscarla por otros canales continúa abriéndose paso. En Alemania la página de crítica y seguimiento de la información mediática local NachDenkSeiten (NDS), un formidable medio de comunicación, ha duplicado sus seguidores estos días, rozando las 180.000 consultas diarias, casi el doble que el número de suscriptores del portal francés Mediapart (autor de la mayoría de las grandes exclusivas de la política francesa de los últimos años y al mismo tiempo muy flojo en temas de política internacional). Por doquier se asiste a una eclosión de los blogs especializados o independientes, en los que el público busca informes y puntos de vista más veraces e independientes, desmarcados de la prensa corporativa.

Tras la victoria quijotesca, llega la hora del castigo. Otra vez: Hasta ahora los referéndums de las naciones europeas se ignoraban. Que ahora se castiguen, lo dice todo sobre la tendencia. Lo que venga después del castigo está por ver, pero está claro que continúa a marchas forzadas el plan de estímulo de la rebeldía ciudadana, que los torpes políticos de Bruselas y Berlín mantienen a todo trapo. Nadie quiere formar parte de un club tan inepto y antidemocrático como el de esta Europa realmente existente decidida a castigar a un pueblo por ejercer la soberanía.

Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2015/07/07/tras-la-victoria-el-castigo-23050/

lunes, 6 de julio de 2015

Don Quijote en Syntagma

 

 

 

 

Don Quijote en Syntagma

Rafael Poch

La Vanguardia

Los señores de Bruselas y Berlín no contaban con Don Quijote. Aquel personaje que huyó de España, malherido y derrotado, en 1939 no aparecía, por lo visto, en los ordenadores del Banco Central Europeo y del eurogrupo, tan atentos a los índices de las agencias de calificación y a las encuestas de una opinión convenientemente arrullada. Algunos historiadores, manifiestamente pasados de moda, recordaban, sin embargo, haberlo visto veinte años después en las calles de La Habana. Fue asesinado luego en las selvas de Bolivia, revivió mucho después en insólitas albas latinoamericanas, inmediatamente vilipendiadas desde España con el característico encono del iluso nuevo rico que no quiere saber nada del hermano díscolo.

En Europa asomó un 25 de abril en Portugal, pero ya en los años noventa la incompatibilidad del personaje con los asfaltados nuevos senderos de la España hijoputecada era manifiesta. No había nada más “tercermundista” que el espíritu quijotesco. La lucha por la verdad y la justicia era ilusión. La solidaridad “buenismo”, un concepto canalla acuñado por Joseph Goebbels en los años treinta. Se hablaba incluso de su completa extinción, pero eh aquí que en la nueva Europa sin fronteras, el espíritu de aquel caballero se mudó a Grecia. ¿Cómo pudo ocurrir?

Para comprender la mudanza, algunos estudiosos recordaron que ya un año después de aquella primigenia e histórica derrota ibérica de 1939, sellada ya la derrota de Francia, un 28 de octubre de 1940, el “no” de los griegos al ultimátum de Mussolini puso un punto de dignidad quijotesca en Europa, precisamente cuando las hordas pardas marcaban su triunfal paso de la oca en el continente. Setenta y cinco años después, de nuevo la dignidad crucificada, y recordando aquello que los griegos convirtieron en su fiesta nacional, reaparece aquel mismo “no”. Don Quijote en Syntagma.

De nada sirvieron el facineroso chantaje que ha rodeado a este referéndum. Al revés, la conciencia de ese abuso se volvió contra los ordenadores de Bruselas y Berlín. Presiones a las empresas griegas, contubernios con la derecha griega para reinstaurar al Presidente del Banco Central Heleno en el gobierno de Atenas, como ya hicieron antes en Italia y con la propia Grecia, una intoxicación mediática impresionante con su especificidad nacional en cada uno de los Estados europeos, pero particularmente vomitiva en Alemania. Y como guinda: una crisis financiera, un corralito, especialmente organizada y diseñada por el Banco Central Europeo, para enloquecer al elector. Sin precedentes en la historia financiera.

Con todos esos datos en su memoria, el ordenador de Bruselas/Berlín, los cálculos de todos esos grises personajes y de su bien pagado ejército de periodistas yexpertos del Atlántico Norte, deducía una inexorable victoria del “si”. No podía ser de otra manera. Olvidaron que Don Quijote se mudó a Atenas.

Se ha disparado la primera salva soberanista en Europa. ¿Habrá continuidad? Recuerden que sin soberanía no hay democracia, ni siquiera los resquicios de democracia de baja intensidad de los que gozábamos. Tampoco Estado social. Sin soberanía regreso al XIX, bajo el imperio de una nueva oligarquía. El espectáculo continúa. Dirán que “si” o “no”, en el fondo poco importa. Importa mucho, aunque no aparezca en sus pantallas.

Fuente original: http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/?p=123

Tras la deuda griega

 

 

por Thierry Meyssan

El actual debate sobre la deuda griega ha dado lugar a todo tipo de amenazas: primero contra el gobierno de Alexis Tsipras y luego contra los electores griegos. Sin entrar en la discusión sobre el carácter odioso de la deuda, Thierry Meyssan llama la atención sobre la campaña internacional contra la salida de Grecia de la eurozona. El autor pone bajo la lupa el proyecto histórico de la Unión Europea y de la eurozona, tal y como Churchill y Truman lo formularon en 1946, y concluye que Grecia no es víctima hoy de su situación económica sino del entorno político internacional.

FRANÇAIS DEUTSCH

 

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Joseph Retinger, ex fascista polaco convertido en agente británico. A pedido del MI6, fundó la European League for Economic Cooperation y la encabezó como secretario general. Es por ello el padre del euro. Posteriormente dirigió el Movimiento Europeo y creó el Club de Bilderberg.

El referéndum griego ha provocado en la Unión Europea intensos debates que demuestran la ignorancia generalizada sobre las reglas del juego. Los participantes se disputan sobre la cuestión de saber si los griegos eran o no responsables de la deuda, poniendo siempre mucho cuidado en no mencionar la usura que practican los acreedores. Pero también pasan por alto la historia del euro y las razones de su creación.

El euro: proyecto anglosajón
nacido de la guerra fría

A partir del Tratado de Roma, hace 64 años, las instancias administrativas sucesivas del «proyecto europeo» (CECA, CEE, UE) [1] dedicaron sumas colosales y de una envergadura nunca vista anteriormente al financiamiento de su propaganda a través de todos los medios de difusión. Cientos de artículos y programas de radio y televisión pagados por Bruselas se publican o se transmiten diariamente para inculcarnos una versión falsa de su historia y hacernos creer que el actual «proyecto europeo» corresponde a los deseos de los europeos que vivieron el periodo intermedio entre las dos guerras mundiales.

Sin embargo, hoy en día los archivos están al alcance de todos. Y esos archivos demuestran que, en 1946, Winston Churchill y Harry Truman decidieron dividir el continente europeo en dos partes: sus vasallos de un lado y del otro la URSS y su zona de influencia. Para garantizar que ningún Estado pudiese liberarse de su sistema de vasallaje, Churchill y Truman decidieron manipular los ideales de la época.

Lo que entonces se denominaba el «proyecto europeo» no consistía en defender supuestos valores comunes sino en fusionar la explotación de las materias primas y las industrias vinculadas al sector militar en Francia y en Alemania para garantizar que esos países no pudiesen volver a guerrear entre sí (Ver la teoría de Louis Loucheur y del conde Richard de Coudenhove-Kalergi [2]). El objetivo no era negar profundas diferencias ideológicas sino garantizar que esas diferencias no condujesen nuevamente al uso de la fuerza.

El MI6 británico y la CIA estadounidense se dieron entonces à la tarea de organizar el primer «Congreso de Europa», en La Haya, en mayo de 1948, en el que participaron 750 personalidades (entre ellas el futuro presidente de Francia Francois Mitterrand) de 16 países. Se trataba ni más ni menos que de resucitar el «proyecto de Europa federal» (redactado por Walter Halstein –el futuro presidente de la Comisión Europea– para el canciller Adolf Hitler) basándose en la retórica de Coudenhove-Kalergi.

Es necesario aclarar aquí una serie de ideas falsas sobre ese Congreso.
- En primer lugar, es necesario recordar el contexto que rodea la realización del Congreso. Estados Unidos y el Reino Unido acababan de declarar la guerra fría contra la URSS. Esta última ripostó respaldando a los comunistas checos que lograron apoderarse legalmente del poder durante el llamado «Golpe de Praga» («Febrero Victorioso», según la historiografía soviética). Washington y Londres organizaron entonces el Tratado de Bruselas, preludio de la creación de la OTAN. En el Congreso de Europa, todos los participantes eran favorables a los anglosajones y antisoviéticos.
- En segundo lugar, al pronunciar su discurso, Winston Churchill utilizó el término «europeo» para designar a los habitantes del continente europeo (sin incluir a los británicos que, según Churchill, no son europeos) que decían ser anticomunistas. En tiempos de Churchill no se hablaba de que Londres integrara la Unión Europea. Su papel sería supervisarla.
- En tercer lugar, entre los participantes del Congreso aparecieron dos tendencias: los «unionistas», para quienes se trataba únicamente de prever un uso común de los medios que podían servir para resistir a la expansión del comunismo, y los «federalistas», que querían poner en práctica el proyecto nazi de Estado federal bajo la autoridad de una administración no electa.

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Walter Hallstein, alto funcionario alemán, redactó el proyecto hitleriano de Europa federal. El objetivo era acabar con los Estados europeos y federar las poblaciones, por etnias, alrededor del Reich ario. Ese conjunto habría estado sometido a la dictadura de una burocracia no electa y controlada por Berlín. Después de la derrota de la Alemania nazi, Walter Hallstein, puso en práctica su proyecto, con ayuda de los anglosajones, y en 1958 se convirtió en el primer presidente de la Comisión Europea.

El Congreso estableció con precisión todo lo que se hizo desde entonces bajo las sucesivas denominaciones de CECA, CEE y UE.

El Congreso adoptó el principio de creación de una moneda común. Pero el MI6 y la CIA ya habían fundado la Independent League for European Cooperation (ILEC) [3] –que se convirtió después en la European League for Economic Cooperation (ELEC). Su objetivo era que, después de creadas las instituciones de la Unión, todos los miembros pasaran de la moneda común (la futura European Currency Unit –ECU) a una moneda única (el euro), para que los países que integraran la Unión ya no pudiesen salir de ella [4].

Fue ese el proyecto que Francois Mitterrand concretó en 1992. A la luz de la Historia y de la participación misma de Francois Mitterrand en el Congreso de La Haya, en 1948, es absurdo afirmar hoy que existiese otro motivo para instaurar el euro. Es por eso que, con toda lógica, los Tratados actuales no prevén que un miembro de la Unión Europea pueda abandonar el euro, lo cual obligaría a Grecia a salir primero de la Unión Europea para poder abandonar el euro.

El deslizamiento del «proyecto europeo» hacia el sistema estadounidense

La Unión ha pasado por dos momentos de definición fundamentales:
- A finales de los años 1960, el Reino Unido se negó a participar en la guerra de Vietnam y retiró sus tropas del Golfo Pérsico y de Asia. En aquel momento, los británicos dejaron de verse a sí mismos como el Estado 51 de Estados Unidos, empezaron a hablar de su «special relationship» con Washington… y decidieron incorporarse a la Unión Europea (en 1973).
- Con la disolución de la URSS, Estados Unidos quedó como dueño del terreno. El Reino Unido colaboró con Washington y los demás Estados les obedecieron. Por consiguiente, la Unión nunca llegó a deliberar sobre su expansión hacia el este, sólo se limitó a hacer lo que Washington había decidido y lo que el secretario de Estado James Barker ya había anunciado. La Unión Europea también adoptó tanto la estrategia militar de Estados Unidos [5] como el modelo económico y social de ese país, caracterizado por desigualdades muy acentuadas.

El referéndum griego ha hecho aparecer una línea divisoria entre las élites europeas, cuya vida se ha hecho cada vez más fácil y que apoyan sin reservas el «proyecto europeo», y las clases trabajadoras, que sufren ese sistema y lo rechazan. Este fenómeno ya había aparecido anteriormente, aunque sólo a escala nacional, durante el proceso de ratificación del Tratado de Maastricht por Dinamarca y Francia, en 1992.

En un primer momento, los dirigentes europeos cuestionaron la validez democrática del referéndum. El secretario general del Consejo de Europa, Thorbjorn Jagland (el mismo personaje que fue expulsado del jurado del Premio Nobel por corrupción [6]) declaró
- que la duración de la campaña fue demasiado corta (10 días en vez de 14);
- que no habría supervisión internacional (las organizaciones que habitualmente se dedican a eso no tenían tiempo de montar la supervisión);
- y que la pregunta planteada a los electores no era clara ni comprensible (a pesar de que la proposición de la Unión publicada en la Gaceta Oficial es mucho más corta y simple que los Tratados europeos anteriormente sometidos a referéndums).

Pero esa polémica se desinfló cuando el Consejo de Estado griego, llamado a pronunciarse sobre esas 3 cuestiones a instancias de varias personas privadas, confirmó la legalidad de la consulta.

La prensa dominante afirmó entonces que al votar por el «No», la economía griega estaría dando un salto hacia lo desconocido.

Pero lo cierto es que el hecho de ser miembro de la eurozona no garantiza buenos resultados económicos. Según la lista del FMI sobre el Producto Interno Bruto (PIB) en relación con la Paridad de Poder Adquisitivo (PPA), entre los 10 primeros países del mundo hay un solo Estado de la Unión Europea: el paraíso fiscal conocido como Luxemburgo. Francia aparece en el lugar número 25 de esa lista de 193 países.

El crecimiento de la Unión Europea en 2012 fue de 1,2%, lo cual la sitúa en el lugar 173 a nivel mundial, o sea uno de los peores resultados del mundo (la media mundial es de 2,2%).

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El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue el vicepresidente del banco Goldman-Sachs para Europa. Mario Draghi ocultó al Parlamento Europeo su propio papel en las malversaciones que realizó el banco por cuenta del gobierno griego, a pesar de que estas aparecen claramente en documentos del banco.

También resulta evidente que ser miembro de la Unión Europea y utilizar el euro tampco garantiza el éxito económico. Si las élites europeas siguen apoyando ese «proyecto» es porque les resulta ventajoso. En efecto, al crear un mercado único y, posteriormente, una moneda única, los «unionistas» escondieron el verdadero sentido de la maniobra. Hoy en día, las antiguas desigualdades nacionales han cedido el lugar a las desigualdades entre las clases sociales, que a su vez se han uniformizado a escala europea. Es por eso que los más ricos defienden la Unión, mientras que los más pobres aspiran al regreso a los Estados con autoridad sobre la economía nacional.

Los contrasentidos sobre la Unión
y el euro

Hace varios años que el vocabulario oficial falsea el debate: ya no se considera «europeos» a todos los portadores de la cultura europea sino únicamente a los miembros de la Unión. Así se afirma, desde los tiempos de la guerra fría, que los rusos no son europeos. Y ahora se afirma también que, si saliese de la eurozona, Grecia abandonaría la cultura europea, cuando en realidad Grecia es la cuna de la cultura europea.

Lo que si es cierto es que, como dice la sabiduría popular, «los perros no paren gatos». La Unión Europea, concebida por los anglosajones, junto a los nazis y contra la URSS, hoy respalda al gobierno ucraniano, incluyendo a los nazis que lo componen, y ha declarado la guerra económica contra Rusia, camuflándola bajo la denominación de «sanciones».

A pesar de su nombre, la Unión Europea no fue creada para unir el continente europeo sino para dividirlo, separando definitivamente a Rusia. Charles De Gaulle denunció la maniobra pronunciándose por una Europa «de Brest a Vladivostock».

Los unionistas aseguran que el «proyecto europeo» ha permitido 65 años de paz en Europa. Pero, ¿hablan de ser miembro de la Unión Europea o de la condición de vasallos de Estados Unidos? En realidad, ese vasallaje es lo que ha garantizado la paz entre los países del oeste de Europa, manteniendo por demás la rivalidad entre ellos fuera del marco de la zona de la OTAN. Basta recordar, por ejemplo, que los miembros de la Unión Europea respaldaron bandos diferentes en la antigua Yugoslavia, antes de acabar marchando juntos bajo la voz de mando de la OTAN. Pero, ¿hay que considerar acaso que, si recuperaran su soberanía, los miembros de la Unión Europea acabarían fatalmente volviendo a pelear entre sí?

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Jean-Claude Juncker, se mostró indignado ante la convocación del referéndum griego, calificándolo incluso de «traición». Juncker tuvo que renunciar a sus funciones de primer ministro de Luxemburgo cuando se descubrió que era miembro de la red de espionaje de la OTAN conocida como Gladio. Un año después… Juncker se convertía en presidente de la Comisión Europea.

Volviendo al caso griego, los expertos han demostrado exhaustivamente que esa deuda es imputable tanto a problemas nacionales no resueltos desde el fin del Imperio otomano como a una estafa conjunta de grandes bancos privados y dirigentes políticos.

Lo cierto es que la deuda griega es tan impagable como las deudas de los principales países desarrollados [7]. En todo caso, Atenas podría resolver el problema fácilmente negándose a pagar la parte odiosa de su deuda [8], saliendo de la Unión Europea y aliándose con Rusia, que es para Grecia un socio histórico y cultural mucho más serio que los burócratas de Bruselas. Pero la situación de Grecia se complica aún más debido a su condición de miembro de la OTAN, que ya en 1967 organizó en el país heleno un golpe de Estado militar para impedirle acercarse a la URSS [9].

Thierry Meyssan

[1] La CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) fue la entidad predecesora de la Comunidad Económica Europea (CEE) y de la actual Unión Europea (UE).

[2] «Historia secreta de la Unión Europea», por Thierry Meyssan,Red Voltaire, 16 de enero de 2005.

[3] El presidente de la Independent League for European Cooperation fue Edmond Giscard d’Estaing, padre del futuro presidente de Francia y creador del ECU (en inglés European Currency Unit, el ECU fue el antecesor de la actual moneda común europea), Valery Giscard d’Estaing.

[4] MI6: Inside the Covert World of Her Majesty’s Secret Intelligence Service, Stephen Dorril, The Free Press, 2000.

[5] «Stratégie européenne de sécurité», Réseau Voltaire, 12 de diciembre de 2003.

[6] «Destituido el presidente del Premio Nobel de la Paz», Red Voltaire, 5 de marzo de 2015.

[7] «Según el BPI, los Estados industrializados no tienen cómo pagar sus deudas», Red Voltaire, 14 de abril de 2010.

[8] Cf. la teoría económica de Alexander Sack.

[9] «La guerra secreta en Grecia», por Daniele Ganser; «Grecia, el factor OTAN», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 23 de agosto de 2013 y 7 de abril de 2015.

«ANTE NUESTRA MIRADA»

FUENTE: RED VOLTAIRE

GRECIA-1 , UE-0

 

 

ChiprasJean-Claude Juncker

         CHIPRAS                                       JUNKER

 

REFERÉNDUM JULIO  2015