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lunes, 14 de septiembre de 2015

EUROPA

EUROPA, UNA VISIÓN IRÓNICA

–Pero de dónde dice que es usted.

–Soy sirio, pero poco.

–Pero de dónde?

–De Siria.

–Pero de Siria centro o alrededores?

–Mire usted. Al ser refugiados, es que ni sabemos.

–Sepa usted que en este continente está terminantemente prohibido no ser de ningún sitio.

–Espere usted un momento, que se me acaba de morir un niño y tengo que enterrarlo.

–Dese usted prisa, que hay más gente. ¿Ya está?

–Ya. Enterradito ha quedado.

–Lo he visto así de lejos, y parecía muy mono.

–Yo creo, por las manitas, que iba para herrero, pero, con diez días, señor guardia, uno nunca sabe. A lo peor me salía maricón.

–Eso pasa mucho, en estos tiempos. Hay que cuidar con celo el sexo de los hijos.

–Señor guardia. ¿Y entonces podemos pasar?

–No se me acumule. La democracia tiene ciertas normas. Es que nos están cargando ustedes de demasiado papeleo. Todo esto ya es una pesadez.

–Si quiere entierro a otro de los niños, y así es menos molestia.

–No sea usted animal. ¿No ve que los niños aun respiran? Déjelos ahí y rellene el papeleo.

–Aquí tiene usted los papeles.

–Están bien.. Adelante, entren a Europa.

–Manolo, que se me ha muerto otro niño.

–Hay que joderse, María. ¿No podías haber disimulado?

–Ahora tendremos que volver a redactar todos los documentos…

–Señor agente, si aun parece que vive. ¿No podemos pasarlo?

–Eso les va a valer 300 euros. Pero que al niño muerto se le vea espabilado, no nos vayan a ver los periodistas.

–¿Así le vale?

–Es que parece en la flor de la vida. Ande, pasen.

–¿Ya está?

–Sí.

–Una última pregunta…

–Por supuesto, ciudadano.

–¿Por qué un ser humano no puede atravesar una frontera? Una frontera se cruza caminando, como sin darse cuenta. Como la linde de un campo. ¿Es que un ser humano no puede caminar?

–Depende de adonde usted vaya.

–¿Y si yo solo voy adonde voy?

–Preguntas tan estúpidas tendrá que plantearlas usted ante instancias superiores. Si no, lo mato.

–¿Por la democracia?

–A ver si no por qué le iba a matar yo a usted. Por la paz mundial y por la democracia. Pum.

AUTOR: Aníbal Malvar

FUENTE: PUBLICO-ES

martes, 8 de septiembre de 2015

UNA POLÍTICA DIGNA PARA LOS REFUGIADOS




                  DENUNCIA UNA VEZ MÁS LA SITUACIÓN DE LOS REFUGIADOS

Hay en el mundo un país que aún no conocemos.  El país de los refugiados lo habitan hoy más de 51 millones de personas. Tiene más habitantes que nuestro país. Y su población crece cada día. Cada cuatro segundos, una persona se convierte en refugiada.La guerra que no cesa, las  violaciones de derechos humanos y catástrofes naturales les obligan a huir de sus hogares.El desplazamiento del Sur al Norte en las actuales circunstancias es inevitable,No valen las alambradas, ni los muros, ni lasdeportaciones. Vendrán millones. La UE será conquistada por los hambrientos.

La Europa democrática es la que sostiene policías, militares, paramilitares y parapoliciales que golpean, torturan, encarcelan, para expulsar a los inmigrantes de estos países. Quieren conservar sus privilegios, desterrando, a miles de migrantes que huyen de las hambrunas y de las guerras que provocanprecisamente los gobiernos europeos.

Los factores de desplazamiento están aumentando o sumando nuevas razones. La clásica migración económica persiste, porque a pesar de la crisis europea existe un abismo comparativo entre los países todavía aventajados –aunque estén estancados- y los empobrecidos. Pero a esta causa anterior se le suman las consecuencias de la migración ocasionada por los brutales conflictos militares y de violencia étnica y política que se están produciendo en derredor al mundo occidental. Mayormente, provocados por nuestros gobiernos. 

El estallido de grandes intervenciones militares occidentales en Oriente medio y próximo, y la respuesta de las propias oligarquías para el control político y religioso de la población, que han engendrado nuevos monstruos  reaccionarios  como  el  Estado  Islámico, o conflictos políticos que en su día auparon primaveras de cambio –y que han sido mayormente reprimidas- como pudimos ver en el Norte de África, están desplazando, en una huida desesperada, a cientos y cientos de miles de personas que tratan de esquivar la muerte. 

No obstante, en el futuro van a producirse nuevas causas que debemos prever, la migración ecológica. El desastre del modelo productivo global, basado en un crecimiento que desbordó desde los años 80 el límite de carga del planeta, y también en las energías fósiles y sus consecuencias en el calentamiento global, va a ocasionar en los próximos años y décadas nuevas carestías y conflictos de gran profundidad y crisis civilizatoria. Se trata de un inquietante cataclismo humano.
La pobreza causada por la explotación del Sur por el Norte se verá agudizada porque cada vez más los territorios tendrán menos agua dulce, menos fertilidad y más caos climático y contaminación. Quizá el mapa global se modifique, porque los espacios habitables se reducirán y podrán cambiar de referencia geográfica, y la pugna por ellos abrirán nuevos desplazamientos humanos y grandes tensiones, en los que la violencia, la enfermedad y la muerte engendrarán éxodos, choques y encontronazos cada vez más frecuentes.

Para que no siga adelante la crueldad de la Europa democrática en el recibimiento de las personas refugiadas, ha de apostar por unas políticas migratorias que garanticen que ninguna persona se desplace de su comunidad de origen por razones forzadas, sean económicas, políticas, culturales, religiosas, militares o ecológicas. Para ello debemos tomar consciencia que lo primero que habría que realizar es una política que permita desarrollarse en libertad a los pueblos del Sur –en todos los sures del planeta-, quitarles primero el pie del cuello, dejarles de explotar y arrebatarles sus recursos. 
En segundo lugar, modificar el sistema de relaciones de producción, que acabe con un modelo productivo ecológica y socialmente insostenible. Todo esto no se puede hacer de golpe y porrazo, se hará a pasos, pasos más cortos o más largos, pero que tendrán que tener claro el horizonte hacia el que se mueve. Porque la humanidad también se mueve, y ha de hacerlo hacia el futuro, y no hacia atrás ni necesariamente al lad