lunes, 16 de mayo de 2011

La creciente impopularidad de la Unión Europea

LOGO

Vicenç Navarro

Sistema Digital

La Unión Europea tiene un problema grave. Están surgiendo movimientos populares anti Unión Europea (UE) en casi todos los países miembros de tal entidad político-administrativa. Es cierto que la UE nunca fue un concepto popular. En realidad, surgió de unas élites que querían establecer un mercado común para el cual se necesitaba una moneda, el euro, que pasó a sustituir a las monedas nacionales de la mayoría de países de la UE. Sólo en el Sur de Europa aquellos países que habían sufrido (España, Grecia y Portugal) dictaduras fascistas o fascistoides, la UE generó cierta ilusión, pues Europa representaba para la población de estos países la esperanza de salir de las odiadas dictaduras y alcanzar el sueño democrático que asumían era común en el resto de Europa. Incluso hoy, la UE es el sueño de ciertos movimientos secesionistas, como el movimiento independentista catalán, que ve en Europa la manera de independizarse del estado español. Pero, por lo demás, la UE nunca fue muy popular y ahora está siendo considerablemente cuestionada por amplios sectores de las clases populares. ¿Por qué?

La explicación cultural identitaria

Una de las explicaciones que se dan con más frecuencia a este hecho es la explicación cultural identitaria que explica este distanciamiento (asumiendo erróneamente que hubo anteriormente un acercamiento) de Europa, como consecuencia de la desagregación de una identidad común –la europea- que ha ido diluyéndose con los movimientos migratorios que han sido una característica del establecimiento de tal entidad. Ni que decir tiene que las migraciones que han tenido lugar entre países de la UE y entre la UE y los países subdesarrollados (y, muy en particular, del mundo islámico) han acentuado unas tensiones sociales que han reavivado el sentido de pertenencia e identidad, al ser considerada esta inmigración una amenaza a la identidad nacional, atribuyendo la inmigración al establecimiento de la UE, con su compromiso con la movilidad de personal dentro de la UE.
Esta explicación cultural-identitaria, sin embargo, es claramente insuficiente, pues evita la pregunta de por qué este rechazo ocurre ahora y no antes. Tal explicación tampoco contesta por qué se identifica inmigración con el establecimiento de la UE. En realidad, y tal como ha señalado Goran Therborn –uno de los analistas más agudos de la realidad europea-. Europa ha sido un continente basado en la inmigración, con mayor variedad étnica incluso que EE.UU., el país considerado por excelencia como el basado en inmigración. La inmigración, per se, pues, no es la mayor causa del rechazo a la UE por amplios sectores de las clases populares. Para entender tal rechazo tenemos que recuperar categorías analíticas que han caído en desuso, tales como clases sociales, poder de clase y lucha de clases, categorías utilizadas por las dos tradiciones existentes en las ciencias sociales occidentales, tanto la marxista, como la weberiana, categorías prácticamente desaparecidas en los análisis actuales. Cuando analizamos la UE desde este prisma analítico (de las ciencias sociales tradicionales) podemos ver que la construcción de la UE se ha hecho en beneficio primordialmente del capital (y, muy en especial, del capital financiero) y a costa del mundo del trabajo. Los datos son claros y contundentes. Veámoslos.

¿Qué ha estado ocurriendo en la Unión Europea?

Desde que la Unión Europea y su Eurozona se establecieron hemos visto los siguientes hechos:

1. En cada país de la UE (y todavía más en cada país de la Eurozona), las rentas del trabajo, como porcentaje de la renta total del país, ha ido descendiendo (pasando de representar como promedio de la UE-15 un 68% de las rentas nacionales, a un 56%) mientras que las rentas del capital (y muy en especial las rentas del capital financiero) han aumentado.

2. El desempleo ha aumentado en la mayoría de países de la UE, cuyo promedio ha pasado a ser más alto en la UE que en EEUU, revirtiendo una situación anterior (1950-1980) en la que el desempleo había sido menor en Europa que en EEUU.

3. Las condiciones de trabajo han empeorado, con aumento del porcentaje de trabajadores que indican estar estresados en el trabajo, habiendo alcanzado en 2009 la cifra del 52% del total de la población laboral en el promedio de la UE-15. También y relacionado con ello, la incidencia y prevalencia de enfermedades laborales relacionadas con el estrés ha aumentado notablemente.

4. La tasa de crecimiento del gasto público en transferencias y servicios públicos del estado del bienestar ha ido disminuyendo mientras que las tasas de crecimiento de las necesidades ha ido aumentando.

5. Los derechos laborales y sociales han ido reduciéndose.

Es lógico, por lo tanto, que la UE esté creando mayor rechazo entre amplios sectores de las clases populares. La inmigración sólo acentúa lo que existe ya en aquellos países: el deterioro del bienestar social y calidad de vida de la clase trabajadora y otros sectores de las clases populares. En realidad, la inmigración se ha utilizado por el mundo empresarial para abaratar el precio del trabajo y permitir el deterioro de las condiciones de trabajo. La negación de este hecho –verificable por la información empírica existente- por parte de sectores de las izquierdas ha contribuido a su pérdida de popularidad entre tales clases populares. En realidad, el enorme declive de la socialdemocracia en la UE se debe a ser percibida por estas clases populares como protagonista en la construcción de tal UE. No sólo los partidos socialdemócratas gobernantes en la UE, sino también la gobernanza de la UE (en la cual personajes de la socialdemocracia, como los Comisarios de Economía Asuntos Económicos y Monetarios, Pedro Solbes y Joaquín Almunia) han jugado un papel clave en el desarrollo de la UE y de sus políticas.

La crisis actual y cómo la UE intenta salir de ella

Esta realidad discriminatoria en contra del mundo del trabajo y a favor del capital se ha acentuado todavía más en la manera como se desea salir de la crisis. Las mismas fuerzas financieras, económicas y políticas (e incluso los mismos personajes) que nos llevaron a la crisis están ahora intentando salir de ella en términos muy favorables al capital y desfavorables al mundo del trabajo. Veamos los datos.

El país que ha sufrido mayor colapso de su economía en Europa ha sido Letonia, el cual ha sido forzado a hacer cambios sumamente favorables a las rentas del capital y muy perjudiciales al mundo del trabajo como condición de su entrada a la UE y a la Eurozona. Tales cambios impuestos por la UE y por el Comisario de Economía y Asuntos Monetarios de la UE, entonces Joaquín Almunia (personaje importante en el socialismo español), incluyó un recorte del 30% del salario de los empleados públicos, un descenso del 20% del gasto público, una bajada de salarios en todos los sectores de la economía (con el argumento de hacer la economía más competitiva), y otros cambios que crearon una disminución (en 2008-2009) de nada menos de un 25% de su PIB como consecuencia. Se calcula que las clases populares no alcanzarán el nivel de vida que tenían en 2007 hasta 2016, imponiendo así diez años de enormes sacrificios. Los recortes en sanidad, educación, seguridad social y empleo público han sido enormes, desmantelando el estado del bienestar.

Grecia ha sido también un país en que las políticas de austeridad están creando una gran movilización popular (que apenas sale en los medios) que han alarmado a la burguesía griega (cómplice con la UE en el desarrollo de tales políticas), pues cuentan con la simpatía de los agentes del orden, tales como la policía que se ha opuesto a reprimir tal agitación social. El futuro de Grecia es un interrogante.
En Irlanda, la política de austeridad ha forzado una movilización popular contra la clase política. Nunca antes había tenido Irlanda un rechazo tan marcado (y merecido) hacia su clase política. En Portugal, el capital financiero (incluyendo la banca portuguesa) forzaron un “rescate” de una enorme austeridad, que está dañando el estado del bienestar y estándar de vida de la mayoría de la población.

Y en España, como ocurrió antes en Alemania con el gobierno socialdemócrata presidido por el canciller Schroeder, el gobierno Zapatero es uno de los gobiernos más impopulares que hayan existido en España durante la democracia, resultado de las políticas de austeridad de su gobierno.

Un fantasma se extiende en la UE

Aunque estos países son los casos más extremos, la realidad es que un fantasma recorre Europa y es el enfado hacia esta Europa que no es la Europa de los pueblos, sino la Europa del capital. Frente a esta Europa del capital, hay que establecer la Europa de los pueblos, con la alianza de las clases populares. Es importante para toda la UE, por ejemplo, que la clase trabajadora alemana recupere los salarios que le permiten su elevada productividad, a fin de que el consumo (y no sólo las exportaciones) contribuyan a reavivar la demanda doméstica a nivel europeo. Y es importante para el trabajador finlandés que se alíe con el trabajador español para que la burguesía, pequeña burguesía y clases medias de rentas altas en España paguen impuestos que hoy no pagan. Escribía un ciudadano finlandés en una carta al Financial Times que “mientras los finlandeses pagamos diligentemente los impuestos, ya que la honestidad es considerada un pilar de la sociedad, me resulta difícil ver como los euros de mis impuestos se gastan en apoyar a países que han mentido sobre su economías (Grecia) y en los que la evasión fiscal es un hobby nacional (España)”. Y el ciudadano finlandés llevaba parte de razón, aunque hay que añadir dos matices importantes.

Uno es que el trabajador español paga impuestos a niveles semejantes al trabajador finlandés. Ligeramente inferiores, pero no muy diferentes. El trabajador mejor pagado, el trabajador de la manufacturera en España ya paga alrededor del 72% de los impuestos que paga su homólogo en Finlandia. Es el mundo empresarial y financiero y las rentas superiores en España, las que pagan mucho menos que sus homólogos en Finlandia. Un rico en España paga en impuestos sólo un 23% de lo que paga un rico en Finlandia.
La segunda clarificación es que la supuesta ayuda finlandesa a España, en caso de “rescate”, no iría al trabajador español, sino a la banca española y extranjera, predominantemente alemana y francesa, que es la que recibiría el dinero que el Estado español obtendría para pagar la deuda. Y esto es importante. El trabajador finlandés y trabajador el español (y el trabajador griego, entre otros) tienen muchos intereses en común. Todos ellos desean que las rentas superiores, la banca y las grandes empresas, tanto en Finlandia como en España, paguen sus impuestos. Y que su dinero vaya a ayudar a las personas que lo necesitan y no a los bancos. Seguro que si se les pidiera su opinión a las clases populares de Finlandia y de España (y de la mayoría de países en la UE) sobre este tema, respondería afirmativamente y estarían de acuerdo. De ahí que el reto de las fuerzas progresistas en la UE sea mostrar los elementos e intereses que tienen en común los distintos pueblos y naciones existentes en este continente. Y construir sobre estos intereses una Europa del mundo del trabajo distinta a la que se está construyendo a beneficio del capital. Muchas propuestas se han hecho en esta dirección. (Ver mi artículo “El fracaso del neoliberalismo en el mundo y en la UE” en http://www.vnavarro.org/).

Sé que una respuesta inmediata a esta proposición es desmerecerla como utópica, mostrando y defendiendo la situación actual como la única posible. Y ahí está precisamente el poder del establishment europeo tanto el financiero como el mediático y el político: han eliminado cualquier posibilidad de crear una alternativa. Pero que sea o no una alternativa dependerá de la movilización social. Y lo que hoy estamos viendo es una agitación social no vista desde los años sesenta, agitación que está ocurriendo a lo largo de este continente. La historia no ha terminado. El futuro de las izquierdas europeas es facilitar tales movilizaciones de protesta en contra de esta Europa, con el fin de crear una alternativa.

Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Fuente: http://sistemadigital.es/News/ItemDetail.aspx?id=3096

lunes, 11 de abril de 2011

UN EJE TORCIDO



REICHSTAG BERLIN



UN EJE TORCIDO (Alfonso Egea de Haro)




La gestión de la crisis sigue provocando el desgaste de los partidos en el gobierno independientemente de la evolución de las economías nacionales. Incluso allí donde las cifras macroeconómicas son más favorables (Francia y Alemania), las elecciones cantonales y regionales del pasado fin de semana supusieron un nuevo varapalo electoral. Un desgaste ya visible durante el primer semestre de 2010, cuando las fuerzas de izquierda se impusieron de manera holgada en las elecciones regionales y la derrota de la coalición alemana CDU_FDP en Renania del Norte-Westfalia supuso la pérdida de su mayoría en la Cámara Alta.
Los resultados no parecen alterar el calendario previsto de elecciones presidenciales francesas en 2012 y federales alemanas en 2013, si bien muestran las dificultades de los partidos en el Gobierno de encontrar un mensaje que sea rentable a nivel interno y, a la vez, compatible con el liderazgo en Europa.
En ambos casos la competición partidista y la política de alianzas genera incentivos para desarrollar un discurso más nacionalista. En el caso de Francia el ascenso del ultraderechista Frente Nacional se está intentando neutralizar asumiendo precisamente partes de su discurso más populista. El resultado es la representación se Sarkozy como principal defensor de la economía francesa frente a las amenazas de la globalización. En Alemania, los malos resultados regionales y las dificultades para explicar que no son los ciudadanos alemanes los que están pagando el rescate de Europa dan mayor peso en el diseño de la estrategia al socio liberal de la coalición, el FDP y su defensa a ultranza del contribuyente alemán.
La mirada política es más local en ambos casos, alterando así el funcionamiento del eje franco-alemán en Europa. En este escenario, decisiones importantes se aplazan (como la ampliación de los fondos de rescate) o los desencuentros son más probables (a propósito, por ejemplo, de la decisión del gobierno alemán de establecer una moratoria nuclear o de la definición de una posición europea sobre la crisis de Libia). La pregunta sobre qué hacer si el eje franco-alemán no funciona vuelve a planear en el ambiente. Y es que hay elecciones que, aunque regionales, afectan a toda Europa.
Diario Público de Madrid, 4 de abril de 2011

jueves, 24 de febrero de 2011

¡SANTA INDIGNACIÓN!




STEPHANE HESSEL





Es momento de recordar dos gritos célebres que con la distancia histórica de siglo y medio salieron, como no podía ser menos, que de FRANCIA, el primero en el tiempo lo lanzó GUIZOT conocido historiador y destacado dirigente del liberalismo burgués moderado, aquel representante de las clases acomodadas del nuevo país de los negocios, proclamó desde la tribuna, sin miedos ni complejos, aquello de ¡ENRIQUECEOS! .
Ayer mismo, STEPHANE HESSLER en medio de estos tiempos financieros y económicos a ultranza, se atrevió a gritar a los 93 años desde París, ¡INDIGNAOS!, .A veces y, ojalá sean muchas, lo posterior mejora lo anterior.
IGNACIO RAMONET en ¡INDIGNAOS!, , traza un perfil de este hombre de edad tan avanzada, de vida intensa y valerosa, de compromiso al servicio de nobles causas y resulta que se trata de una personalidad que desde muy joven estuvo en lugares de primera fila como fue el de participar en 1948 en la preparación de uno de los Documentos más importantes del siglo XX como es la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS solemnemente proclamados por la entonces reciente Organización de las Naciones Unidas.
Este diplomático de profesión que siempre defendió a los débiles y los marginados al pueblo palestino a los “sin papeles”, es el centro de la actualidad gracias a un libro o más bien un panfleto de 30 páginas que venciendo las censuras ha alcanzado en Francia vender 650000 ejemplares mediante el boca a boca y a las redes sociales. Habla en especial a los jóvenes y proclama la justicia de indignarse contra un sistema, en especial el económico, abusivo, inhumano y profundamente injusto que es capaz de poner en peligro la paz y hasta a la misma democracia .Tras este éxito inesperado y sorprendente, RAMONET piensa que tras ese, ¡INDIGNAOS! vendrá el necesario ¡SUBLEVAOS!.
CARLOS MARÍNEZ desde el Foro Social de Dakar EL FORO SOCIAL MUNDIAL, CONCLUSIONS PRECIPITADAS, Esta edición del Foro ha sido la proclamación del protagonismo mundial de África, de la historia de su descolonización y del reencuentro con los fundadores de su independencia como NASSER O LUMUMBA, del sentido práctico de las ideas debatidas. Otro rasgo esencial ha sido la presencia potente de las MUJER AFRICANA con su elegancia y su personalidad impregnando el ambiente, el nacimiento de un nuevo internacionalismo solidario y la unanimidad de la condena al capitalismo liberal que todo lo daña y lo contamina.
África y América Latina mostraron su cercanía y sus múltiples afinidades, el autor afirma que esos pueblos tienen creatividad y que tal creatividad es muy propia , Europa debe dejar de una vez su anticuada superioridad y eso de ayudar desde ”arriba ”. Las revoluciones de Túnez y de Egipto han sido la gran actualidad del Foro, los pueblos árabes de África han demostrado su capacidad y los pueblos negros de más al sur van a ser los siguientes en el avance .Los europeos deberíamos pensar en esta encrucijada si vamos a ser nosotros, los que necesitemos un día no lejano la ayuda de los africanos en muchos aspectos de la vida, en que se muestran más innovadores.
También este gran ENCUENTRO ha sacado a la luz la importancia de los sentimientos, de la afectividad, de la verdadera comunicación humana, a fin de cuentas si no aparece el sentimiento muchas cosas y muchos posicionamientos son meras vanidades sin sentido. Han existido fallos en el Foro y en su funcionamiento pero es muy superior el balance humano y cultural que se ha obtenido, el protagonismo de África es uno de los elementos más `predecibles del inmediato futuro del mundo.
VICENÇ NAVARRO.LUCHA DE CLASES BAJO OTRO NOMBRE.
Análisis de la ofensiva liberal conservadora que en estos momentos está dirigida por la canciller alemana ÁNGELA MERKEL. Este pensamiento pone su mayor acento en la búsqueda a toda costa de la competitividad y tal objetivo, según MERKEL se alcanza con la contención de los salarios esa es la clave en Alemania y en la eurozona. Pero resulta que el enorme crecimiento exportador de Alemania en poco se debe a la contención salarial, se debe al gran aumento de la demanda en los países importadores de productos alemanes .Estudios econométricos hechos en la propia Alemania demuestran el bajo impacto que la contención salarial tiene en los crecimientos exportadores. Los aumentos se deben a que Alemania, como también España, son naciones que exportan productos de calidad que incluyen buenas aportaciones de conocimiento técnico .La calidad de los productos influye según recientes estudios mucho más que los precios. Lo que ocurre es que se quiere aumentar muy considerablemente los beneficios empresariales esa es la clave y la finalidad de las políticas de contención salarial, no los precios para la tan mencionada competitividad.
CARLOS BERZOSA, ESPERANDO A KEYNES, QUE NO HA VENIDO. (Y NI SIQUIERA SE LE ESPERA .
Hubo un momento en plena crisis, en que se llegó a creer que esta gran perturbación se lo había llevado todo por delante, que al fin tras la GRAN RECESIÓN se terminó el festín liberal. Ante el cataclismo los gobiernos adoptaron de urgencia políticas keynesianas porque era necesario salvar el sistema financiero, salvar a los bancos que ahora hasta se atreven a ahogar a sus salvadores .Se ha salvado la banca con el dinero de los ciudadanos y estos deben pagar los platos rotos .Nada ha cambiado y ya se ha vuelto a las andadas.
El FMI ha emitido un informe demoledor sobre su incapacidad para pronosticar la crisis, fueron los tiempos de RODRIGO RATO como Director de esa institución internacional. Se ha hablado mucho de teorías pero autores como KRUGMAN o STIHLITZ no son escuchados. Aparecen libros en lo que siempre se cita a viejos clásicos desde SMITH hasta MAX y MAX WEBER pero parece que nada se ha avanzado en las ciencias sociales resulta que ahora se considera a MINSKY como el gran teórico de la crisis, ese autor falleció hace unos años casi olvidado y hoy todos le citan y su aportación consistió en afirmar que el capitalismo es imperfecto y que por su naturaleza siempre tendrá crisis precisamente por su imperfección. Pero lo de VOLVER A KEYNES fue una ilusión, ni siquiera se le espera.
JAMES PETRAS, SALVAR DICTADORES PARA SALVAR AL ESTADO; WASHINGTON SE ENFRENTA A LAS REVUELTAS ÁRABES.
Obama duda no se atreve a tomar decisiones claras, son muchos factores, los grupos de presión judíos que siempre apoyaron a MUBARAK, los miedos tradicionales, Estados Unidos puede y así lo muestra la Historia, financiar golpes de Estado como los de BATISTA O PINOCHET o sostener dictaduras familiares como la de los SOMOZA en Nicaragua, pero en un momento determinado puede dar la espalda a alguno de esos dictadores como fue el caso de TRUJILLO en la República Dominicana. A veces el dictador estorba con su presencia, la estrategia de Estados Unidos que en realidad tiene más intereses que estrategia. Llegado el momento Estados Unidos a la caída de los dictadores busca élites liberales moderadas que ya sin el dictador sigan protegiendo los intereses americanos en la región y al sistema económico.
A la caída de MUBARAK Estados Unidos sigue fiel a su Historia y busca dirigentes que tras unas elecciones hagan la función de mantener el Estado incluso con su aparato represivo. El fin último de Estados Unidos en cualquier país es evitar que la caída de los dictadores pase a ser una revolución social y lleve aparejado un cambio revolucionario de estrategia en el alineamiento internacional.
FEDERICO MAYOR ZARAGOZA, CAMBIO CLIMÁTICO, PROPUESTAS PARA MODIFICAR LA SITUACIÓN ACTUAL Y LAS TENDENCIAS.
La terrible carrera de armamentos que el autor creyó que iba a concluir con el final de la guerra fría, especulaciones financieras, transacciones sobre la propia contaminación, hambre y enfermedades curables que matan a millones de niños menores de 5 años, negocios que al final son para financiar la guerra, mentiras como las que llevaron a la invasión de IRAQ… MAYOR ZARAGOZA considera que el fortalecimiento de las instituciones internacionales empezando por las Naciones Unidas es, o sería el camino para que toda la humanidad luchase unida contra esta gran plaga que es el cabio climático.

SUSAN GEORGE en una amplia entrevista muestra su pesimismo respecto a Europa a la que considera como K.O. Aunque dice no ser economista da su peor impresión sobe la banca y sobre el sector financiero en general. En su crítica se atreve a pedir que HAY QUE PONER A LA BANCA BAJO TUTELA, prueba de la mayor desconfianza. Al hablar de movimiento revolucionarios lanza un BRAVO hacia el pueblo de Túnez, pero considera que esas brusquedades ya no pueden o no deben darse en Occidente.


ESPERANZA Y RABIA, LOS OTROS CONTINENTES, Y ESTA EUROPA QUE ALGUIEN VE COMO EL PÚGIL DERROTADO EN UN COBATE DE BOXEO. LUCHA DE CLASES ESCAMOTEADA PERO REAL. YA HEMOS ENTRADO EN LA SEGUNDA DÉCADA DEL SIGLO XXI, EL TAN ESPERADO.
, .

jueves, 10 de febrero de 2011

¡Indignaos!





Stéphane Hessel

¡Por Ignacio Ramonet
• Tiene 93 años. Se llama Stéphane Hessel. Y la historia de su vida es una fabulosa novela. Lo era ya, en cierto modo, antes mismo de que naciera. Algunos quizás recuerden aquella película de François Truffaut, Jules et Jim. Pues bien, la mujer anticonformista interpretada por Jeanne Moreau, y uno de sus dos amantes (1), Jules, judío alemán traductor de Proust, fueron sus padres. En la atmósfera artística del París de los años 1920 y 1930, Stéphane Hessel creció rodeado de los amigos de la casa, entre otros, el filósofo Walter Benjamin, el dadaísta Marcel Duchamp y el escultor Calder...
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, se alista en la Resistencia y se suma, en Londres, al equipo del general De Gaulle, quien le confía una peligrosa misión en territorio francés. Detenido por los nazis, es torturado y deportado al campo de exterminio de Buchenwald, de donde trata, una y otra vez, de evadirse. Lo acaban capturando y lo condenan a la horca. A punto de ser ejecutado, consigue usurpar la identidad de un muerto y logra por fin evadirse. Se une a la lucha por la liberación de Francia, inspirado en los principios del Consejo Nacional de la Resistencia que promete una democracia social, la nacionalización de los sectores energéticos, de las compañías de seguros y de la banca, y la creación de la Seguridad Social.

Después de la victoria, De Gaulle lo envía -tiene apenas 28 años- a Nueva York, a la ONU, cuyos fundamentos teóricos se están acicalando entonces. Allí, Hessel participa, en 1948, en la elaboración y redacción de uno de los documentos más trascendentales de los últimos seis decenios: la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Regresa luego a París para integrarse en el gabinete socialista de Pierre Mendès-France, que inicia la descolonización, pone fin a la guerra en Indochina, y prepara la independencia de Túnez y Marruecos.
Los años más recientes, este noble y persistente defensor de las causas justas, diplomático de profesión, los ha consagrado a protestar sin descanso contra el trato dispensado a los "sin papeles", a los gitanos, a todos los inmigrantes...
Y si hoy nos referimos a él, es porque acaba de publicar un librito, más bien un breve panfleto político de 30 páginas, devenido -en la Francia popular sublevada contra la regresión social-, un excepcional éxito editorial y un fenómeno social. Gracias al boca a boca y, sobre todo, a las nuevas redes sociales, el texto, ninguneado al principio por los medios de información dominantes, ha conseguido franquear las censuras y llenar de esperanza miles de corazones. En apenas unas semanas, de este repertorio de las injusticias más indignantes, ya se han vendido (cuesta 3 euros) más de 650.000 ejemplares... Algo jamás visto. Su título: una consigna, ¡Indignaos! (2).
Dice Balzac que el panfleto "es el sarcasmo convertido en bala de cañón". Añade Stéphane Hessel que la indignación es la pólvora de toda explosión social. Dirigiéndose a sus lectores, les recomienda: "Deseo que halléis un motivo de indignación. Eso no tiene precio. Porque cuando algo nos indigna, nos convertimos en militantes, nos sentimos comprometidos y entonces nuestra fuerza es irresistible".
Los motivos de indignación no escasean: "En este mundo, dice Hessel, hay cosas insoportables". En primerísimo lugar: la naturaleza del sistema económico responsable de la actual crisis devastadora. "La dictadura internacional de los mercados internacionales" constituye además, según él, "una amenaza para la paz y la democracia". "Nunca, afirma, el poder del dinero fue tan inmenso, tan insolente y tan egoísta, y nunca los fieles servidores de Don Dinero se situaron tan alto en las máximas esferas del Estado".
En segundo lugar, Hessel denuncia la desigualdad creciente entre los que no tienen casi nada y los que lo poseen todo: "La brecha entre los más pobres y los más ricos jamás ha sido tan profunda; ni tan espoleados el afán de aplastar al prójimo y la avidez por el dinero". A guisa de enmienda sugiere dos propuestas sencillas: "Que el interés general se imponga sobre los intereses particulares; y que el reparto justo de la riqueza creada por los trabajadores tenga prioridad sobre los egoísmos del poder del dinero".
En temas de política internacional, Hessel afirma que su "principal indignación" es el conflicto israelo-palestino. Recomienda que se lea "el informe Richard Goldstone de septiembre de 2009 sobre Gaza (3), en el cual este juez sudafricano, judío, que incluso se declara sionista, acusa al ejército israelí". Relata su visita reciente a Gaza, "prisión a cielo abierto para un millón y medio de palestinos". Una experiencia que lo sobrecoge y solivianta. Aunque no por ello reniega de la no-violencia. Al contrario, reafirma que "el terrorismo es inaceptable", no sólo por razones éticas sino porque, al ser "una expresión de la desesperación", no resulta eficaz para su propia causa pues "no permite obtener los resultados que la esperanza puede eventualmente garantizar".
Hessel convoca el recuerdo de Nelson Mandela y de Martin Luther King. Ellos, dice, nos indican "el camino que debemos aprender a seguir". Porque, para avanzar, sólo existe una conducta: "apoyarnos en nuestros derechos, cuya violación -sea quien sea el autor de ésta-, debe provocar nuestra indignación. ¡No transijamos jamás con nuestros derechos!".
Finalmente, se declara partidario de una "insurrección pacífica". En particular contra los medios masivos de comunicación en manos del poder del dinero, y que "sólo proponen a los ciudadanos el consumo de masas, el desprecio hacia los humildes y hacia la cultura, la amnesia generalizada y una competición a ultranza de todos contra todos".
Stéphane Hessel ha sabido expresar con palabras, lo que tantos ciudadanos golpeados por la crisis y por las medidas de regresión social sienten en el fondo de sí mismos. Ese sentimiento de que les están arrebatando sus derechos, esos anhelos punzantes de desobedecer, esos deseos de gritar hasta perder el aliento, esas ganas en fin de protestar sin saber cómo...
Todos esperan ahora la segunda entrega. Cuyo título, lógicamente, sólo puede ser:¡Sublevaos!


Notas:
(1) El otro era Pierre-Henri Roché, autor de la novela con el mismo título llevada a la pantalla por François Truffaut.
(2) Stéphane Hessel, Indignez-vous!, Indigène éditions, Montpellier, 2010.
(3) NDLR: "Human Rights In Palestine And Other Occupied Arab Territories. Report of the United Nations Fact Finding Mission on the Gaza Conflict", Naciones Unidas, Nueva York, 15 de septiembre de 2009.


LE MONDE DIPLOMATIQUE Numero 184
Febrero 2011.

miércoles, 26 de enero de 2011

No al "sinfronterismo"


Reproducimos aquí el artículo editado por Público el 23 de enero de 2011
Sección dominio público de NICOLE THIBON ,

Cuando no se tienen ideas verdaderas para salir de la crisis actual –económica y de civilización– , se hurga en el pasado con la garantía de caer en los mismos errores. Es así que en toda Europa se constata un resurgimiento del nacionalismo. Primero económico, luego, ideológico.
En Alemania se ha lanzado una campaña nacionalista para liberar a la mayor economía del continente de sus compromisos con Europa. En “Salvemos nuestro dinero”, el ex director de los industriales, Hans-Olaf Henkel, pide una separación de la zona euro, con Europa septentrional (Alemania, Países Bajos y Austria) de un lado y los países meridionales como España, Italia y Francia, del otro. Es la Europa a dos velocidades, preconizada entre otros por Thilo Sarrazin, el líder racista de los socialdemócratas. En Italia, Austria, Dinamarca, Países Bajos y Hungría, partidos políticos de ultraderecha y racistas forman parte ya del Gobierno o juegan un papel mayor en la orientación política general del país. En Francia, Sarkozy ha brillado con sus vastas campañas de expulsión de extranjeros, legales o ilegales.
En su Historia de Europa, Tony Judt recuerda que los fundadores de la Unión Europea eran esencialmente políticos que habían conocido y recordaban perfectamente las carnicerías de las dos guerras mundiales y pensaban que un sistema europeo de Estado del bienestar debía sin dudas conjurar el despertar de la bestia. Después de la II Guerra Mundial, estos hombres salidos de la Resistencia, por lo general socialistas y democristianos, habían decidido ocuparse del bienestar de las vastas masas de ciudadanos del continente y crear condiciones favorables para la economía europea, a la vez que impedir todo regreso al tipo de nacionalismo que había hundido a Europa en la guerra. El Estado-nación parecía haberse descalificado y en su lugar se consolidaba un proyecto de unión en un espacio común, por encima de las naciones y sus rivalidades seculares.
Parece que esos pilares del orden democrático de posguerra se hallan seriamente quebrados y que el interés nacional pasa por delante del interés real de enteras clases sociales. Recordamos como ejemplo gráfico que, en todo el mundo, se crean nuevas fronteras: se han trazado 27.000 km de fronteras físicas desde 1991; otros 10.000 km de muros, barreras y vallas sofisticadas están programados para los años venideros. Y las tensiones se multiplican: entre 2008 y 2010 se contabilizan 26 casos de grandes conflictos fronterizos.
En la Unión Europea, el interrogante sobre la identidad nacional aflora como una enfermedad, tanto en Francia como en numerosos países. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, que ostenta la Presidencia semestral de la UE, cuestiona en su país la mayor parte de los principios de la Unión Europea. Nacionalista furioso, reclama nada menos que el sur de Eslovaquia, el oeste de Transilvania, el norte de Serbia y las partes menores de Croacia, Eslovenia y Austria pobladas por magiares. Con Bulgaria, es el país que trata a sus gitanos con el mayor ostracismo. En contradicción con la Carta europea de derechos fundamentales (art. 11), una nueva ley permite sancionar a los medios que publiquen contenidos faltos de “objetividad política”. Si esta ley hubiera sido votada y promulgada hace pocos años, habría impedido el acceso de Hungría a la Unión Europea, pero con 19 países sobre 27 gobernados por conservadores y liberales, Orban tiene poco que temer. Para meter la mano en la caja de pensiones privadas suscrita por tres millones de personas, el Parlamento húngaro ha amordazado la Corte Constitucional, que no podrá, a partir de ahora, ocuparse sino de cuestiones fiscales y de propiedad. ¡Mejor que Berlusconi! “¿Puede un país así dirigir Europa?”, se pregunta el ministro de Asuntos Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn.
La otra vertiente del nuevo nacionalismo europeo la ilustra paradójicamente Régis Debray en su último libro, Elogio de las fronteras. Este intelectual brillante agita el fantasma de un mundo sin fronteras y sostiene que estas son indispensables para proteger la singularidad de un pueblo. Colador, filtro, capa aislante, en cualquier caso la frontera vendría a ser una protección de la identidad singular de un pueblo. Para Debray, es “la globalización lo que provoca la construcción de muros electrizados y videovigilados contra las amenazas sentidas como neurálgicas por ser inaferrables”. A la vez que “la economía se globaliza, la política se provincializa”. De modo que
–se burla el filósofo– ,“una idea boba encanta a Occidente: la humanidad, que va mal, iría mejor sin fronteras… Es así que todo lo que actúa en la calle –reporteros, médicos, jugadores de fútbol, banqueros, payasos, entrenadores, abogados de negocios o veterinarios– enarbola la etiqueta “sin fronteras”. “¿Qué es el sinfronterismo? Es un ‘economismo’ que ‘disfraza a una multinacional de fraternidad’”. La tesis es lo bastante provocadora como para compararla ya con el nacionalismo del ultra-conservador antisemita Maurice Barrès, por compartir la obsesión de las fronteras; una tesis en la que el musulmán ocupa el lugar del judío, aportando agua al molino de la extrema derecha francesa.
Por cierto, no está de moda citar a Trotski; no obstante, “la tarea está por encima de la fuerza de la burguesía europea, totalmente corroída por sus contradicciones”, escribía este a propósito del proyecto de crear los Estados Unidos de Europa.
Nicole Thibon es periodista
Ilustración de Enric Jardí

lunes, 19 de abril de 2010

Presidir Europa no era para tanto


Presidir Europa no era para tanto
Isaac Rosa Diario Público
19 Abril 2010
“España ejercerá su Presidencia con una firme voluntad de reforzamiento y de transformación de la Unión. Se trata de innovar Europa.” -Programa de la Presidencia Española de la UE-

Como quien no quiere la cosa nos hemos comido ya dos tercios de la presidencia de turno europea. Y no sé ustedes, pero con tantas expectativas como nos crearon, tengo la sensación de que la cosa no era para tanto, sabe a poco. Y por expectativas no me refiero a la famosa “conjunción planetaria”, sino a las repetidas declaraciones insistiendo en que llegaba en “un momento clave para Europa”, que íbamos a dar “un impulso decidido a la construcción europea”, etc.
Ya imagino que todos dicen lo mismo cuando les toca, y forma parte de la retórica entusiasta con que intentan contagiarnos de un europeísmo siempre necesitado de gritos de ánimo. Pero en el caso de España el gobierno parecía poseído por la convicción optimista de que la presidencia europea iba a sacar la actualidad política al exterior, donde siempre luce más la acción gubernamental, y así nos olvidaríamos un rato de la crisis.
No ha sido así, y tras los fuegos artificiales han optado por una presidencia de perfil bajo: cumplir el trámite, ser buenos anfitriones, completar una agenda que justifique el semestre, y poco más, nada que vaya a quedar para el recuerdo de la sosa historia europea.
Si entran en la web de la presidencia, verán que cada semana hay reuniones, seminarios y cumbres formales e informales sobre todo tipo de asuntos. Y sin embargo, salvo la obligada foto del ministro del ramo, poco más está quedando de toda esa actividad, en línea con la pobre visibilidad que lo europeo suele tener.
Parece que la presidencia se la toman más en serio todos esos colectivos y organizaciones que la aprovechan para hacer visibles sus reivindicaciones, mediante contracumbres, manifestaciones y campañas. Es el caso de Amnistía Internacional, que pidió a España que aprovechase su protagonismo europeo para avanzar en derechos humanos, y que interviniese en diez casos concretos de personas gravemente amenazadas en el mundo. Me sumo a su petición, aunque para eso haría falta que el gobierno se tomase la presidencia tan en serio como lo hace Amnistía.

lunes, 29 de marzo de 2010

¿Para esto el Tratado de Lisboa?




CARLOS TAIBO, Profesor de Ciencia Política. Público.14/03/2010

En los últimos meses no han sido pocas las voces que, conocedoras de lo que se cuece en la Unión Europea, han expresado su recelo ante un argumento mil veces repetido: el que llama la atención sobre las presuntas bondades del Tratado de Lisboa en lo que se refiere a acrecentar la agilidad y la eficacia de unas instituciones hasta hoy más bien mortecinas. Para muchas de las voces que nos ocupan, y por decirlo rápido, el tratado ha llegado demasiado tarde en un escenario en el que han surgido de por medio nuevos y acuciantes problemas.
Lo cierto es que las semanas transcurridas desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa no han aportado savia nueva a una Unión Europea que sigue tan cabizbaja como antes. Basta con echar una ojeada a los nombramientos de las dos figuras –Herman van Rompuy y Catherine Ashton– que encabezan la UE en estas horas para percatarse de que poco hay que huela a un renovado impulso que rescate a la Unión de su crisis. Aunque hay quien aducirá, con respetable razón, que la ausencia de figuras de primer orden en Bruselas bien puede ser una buena noticia –nos alejará, sin ir más lejos, de políticas marcadas por irrefrenables designios personales–, el problema de fondo parece, en realidad, otro: la Unión Europea de estas horas no tiene resuello para encarar ninguno de los grandes retos que debe afrontar, algo que convierte en anécdota los nombres de quienes encabecen unas u otras instituciones.
El primero de esos retos inabordables lo configura un inquietante alejamiento entre políticos y tecnócratas, por un lado, y ciudadanos de a pie, por el otro. Sobran las razones para aducir al respecto que se ha acabado un idilio de años. Las trampas vinculadas con la ratificación del viejo tratado constitucional y con el propio Tratado de Lisboa han dejado una huella imperecedera a la que se suma una circunstancia más: el chalaneo permanente al que se entregan desde hace tiempo liberales, conservadores y socialistas ha cancelado en los hechos muchos de los elementos de vivacidad que, al calor de la competición y la oposición, dan aire a tantos sistemas políticos.
No es más halagüeño el registro de la Unión, cada vez más inmersa en la consolidación de una Europa fortaleza, en lo que hace al encaramiento de la crisis económica. Si en los 20 últimos años los poderes públicos han perdido dramáticamente capacidades de acción, los problemas que acosan a Grecia o a España a duras penas aciertan a ocultar que en el propio núcleo duro de la Unión faltan las respuestas convincentes mientras, y con lo que ha llovido, la desregulación, adobada con los mitos de la competitividad y del crecimiento, sigue impregnándolo casi todo. A estas alturas, y en paralelo, sólo los más ingenuos creen que la UE, esa audaz compradora de cuotas de contaminación que los países pobres no están en condiciones de agotar, se halla comprometida en una lucha sin cuartel contra el cambio climático. Qué no decir, en fin, de una política exterior que, alicaída, sigue arrastrando una dócil sumisión al dictado norteamericano. Quédenos el consuelo de certificar, eso sí, que –con los mimbres presentes– no hay ningún motivo para afirmar que una diplomacia fuerte del lado de la UE dibujaría un mundo más justo y solidario