martes, 7 de octubre de 2014

Hollande y Renzi: La transformación final

 

HOLLANDE                                RENZI

 

Rossana Rossanda · · · · ·


 

Han bastado una reunión del Ecofin y la advertencia de Draghi para bajarle los humos a Francia e Italia, y dejar reducidas a cero las ambiciones de la campaña electoral de Hollande y de la no campaña de Renzi. Nada de inversiones productivas que los dos líderes se esforzaban por mantener fuera de las ligaduras del presupuesto europeo: ambos se han orientado a presionar exclusivamente sobre la reducción no sólo de los costes de trabajo sino de los salarios (quizás como ulterior reducción de los parados). Hollande no tiene necesidad de leyes ad hoc, anuncia que reformará el macizo Código del Trabajo y viene de semanas acaloradas: primero ha despedido en tres horas al ministro del crecimiento productivo, Arnauld Montebourg, seguido por Hamon y  Filippetti, que se han quedado fuera del gobierno en un abrir y cerrar de ojos; después ha tenido que encajar treinta votos en contra de su mayoría en el Parlamento, manteniendo la propia por un solo escaño. Pero esto no le ha hecho desviarse del camino emprendido: el presidente ha tomado la palabra en una rueda de prensa en la que ha asegurado que no habría cambiado una coma de su desastroso rumbo. Dentro de no mucho llegarán las elecciones regionales y muy pronto las del Senado; a este paso, habrá otra tormenta, que se va formando sobre los socialistas, pero, sea Hollande o Valls, se mantienen firmes, confiando acaso, como confirman algunos personajes de su entorno, en una benévola "curva de Kondriatev", la "onda larga" del ciclo económico que aseguraría una recuperación natural del crecimiento antes del final de su mandato.

En Italia, Renzi ha descubierto parcialmente sus cartas en la ya famosa Jobs Act[Ley de Empleo]. Y ha afrontado con cara de pocos amigos el escándalo del enésimo fuera de juego del artículo 18, el que impedía el despido "discriminatorio". Toda la prensa italiana se ha alineado con él, excepción hecha de Il Manifesto, argumentando sobre todo que el famoso artículo tendría solamente un valor simbólico, en la medida en que raramente se aplica: es sabido que la mayor parte de los despidos se realizan por verdaderas o presuntas razones económicas, que no tienen que ver con problemas de presupuesto sino con un cambio de estrategias, encaminadas sobre todo a la deslocalización. Mientras tanto, se ha subestimado lo que a mí me parece el mayor escándalo, a saber, el dispositivo por el cual en los tres primeros años de empleo "indefinido", cualquier trabajador quedaría sujeto a despido. ¿Por qué tres años? Cualquier trabajador os dirá que para aprender al dedillo el cometido que se le exige basta como máximo una semana; como mucho, en dos la empresa esta en condiciones de darse rápidamente cuenta de si está o no en condiciones de insertarlo en el plano productivo. ¿Por qué permitirle al patrono sus buenos tres años "flexibilidad" gratis? No lo explica nadie. Es un sistema para prolongar el precariado – no sé cómo se podría definir de otro modo – convirtiendo a todos en precarios hasta el inicio del llamado "empleo de tutela creciente" [modalidad de contrato prevista por la Jobs Act]: tres años de tutela cero.

Salvo Luciano Gallino y Pierre Carniti, toda la prensa le ha dado un relieve positivo a lo elegido por Renzi, acompañado, según su costumbre, de insolencias hacia los sindicatos. La prensa presuntamente de centroizquierda, como La Repubblica, se ha distinguido en la cruzada contra el conservadurismo de quienes querrían conservar algún derecho al trabajo, entre ellos una parte del PD considerada vieja y conservadora. No sólo los jóvenes Fassina y Civati sino el viejo Bersani. Ya veremos cuanto tiempo resistirá el ataque la minoría del área ex comunista, pero es verdad que si cede desaparecerá también la sombra del abominado PCI y quedara por constatar qué cambios asumirá sin confundirse con el centrismo puro y duro, representado por otra parte por el joven primer ministro. Está en curso la transformación final de la escena política italiana. La francesa ya no tiene necesidad de ello, si se considera que para el puesto del impetuoso ministro Montebourg se ha nombrado a un directivo de la banca Rotschild. Además, en Italia, naturalmente, queda – enroscado en torno a Renzi – el evergreen Berlusconi. Para el que pensaba tener derecho a un trabajo, ha muerto la piedad [1].   

Nota del t.:

[1] "Pietá l´é morta" es el título de una canción partisana italiana del año 1944, que retoma una melodía de los "alpinos" en la Primera Guerra mundial, revivida en 2005 por el grupo Modena City Ramblers y la cantante Ginevra di Marco.  

Rossana Rossanda es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

lunes, 8 de septiembre de 2014

¿Quién está diciendo la "Gran Mentira" sobre Ucrania?

 

 

LUGANSK

Exclusiva: Washington describe la crisis de Ucrania como un film en blanco y negro con el presidente ruso Putin de malo y los golpistas de Kiev respaldados por EE.UU., de buenos. Pero la realidad es muy diferente. Mientras, el pueblo norteamericano permanece en su permanente engaño, ignorando los hechos clave.

Si nos preguntamos cómo podría el mundo tropezarse con la Tercera Guerra Mundial —como lo hizo en la Primera Guerra Mundial hace un siglo— todo lo que necesita es fijar su atención en la locura que ha envuelto a la práctica totalidad de la estructura de los medios políticos de Estados Unidos sobre el conflicto de Ucrania, donde un falsa narrativa de sombreros blancos contra sombreros negros se apoderó desde el principio de la situación, demostrando ser impermeable a la razón y a los propios hechos.

La mentira original tras la última sesión de "pensamiento en grupo" del Washington oficial, fue que el presidente ruso, Vladimir Putin instigó la crisis en Ucrania como parte de algún plan diabólico para reclamar el territorio de la extinta Unión Soviética, incluyendo Estonia y otros países bálticos. Aunque no hay en ello una pizca de información veraz, Estados Unidos apoyó este escenario y todas las personas "inteligentes" de Washington sólo "sabían" que esto era verdad, sin más, por decreto de la prensa prostituida al sistema y las grandes corporaciones.
Sin embargo, una vez que se reconoció la realidad —aunque pronto fue olvidada— la realidad es que la crisis fue provocada el año pasado por la Unión Europea al proponer un acuerdo de asociación con Ucrania, mientras que los neoconservadores estadounidenses y otros políticos de la línea dura y expertos en geoestratégia del bunker industrial-militar, decidieron utilizar a Ucrania como herramienta estratégica para socavar políticamente a Putin dentro de Rusia.
El plan incluso fue anunciado por organismos ultraconservadores estadounidenses, como la Fundación Nacional para la Democracia presidida por Carl Gershman, que escribió en la página editorial del Washington Post calificando a Ucrania como "el premio más grande" que le había tocado a Occidente y un paso intermedio importante para finalmente derrocar a Putin en Rusia.
Gershman, cuya organización está financiada por el Congreso de Estados Unidos, escribió: "Con la elección de Ucrania de unirse a Europa se conseguirá la desaparición de la ideología del imperialismo ruso que Putin representa. ... Los rusos, también, se enfrentan a unas elecciones, y Putin puede encontrarse a sí mismo en el lado perdedor no sólo entre sus vecinos, sino dentro de la misma Rusia."
En otras palabras, desde el principio, Putin fue el objetivo de la iniciativa de Ucrania, no el instigador. Pero incluso si se decide ignorar la clara intención de Gershman, habría que inventar una teoría de la conspiración muy retorcida para apoyar la creencia convencional sobre el gran plan de Putin.
Para creer que Putin era de hecho el autor intelectual de la crisis, habría que pensar que de alguna manera dispuso que la UE ofreciera el acuerdo de asociación el año pasado, luego convenció al Fondo Monetario Internacional para fijar esas "reformas" draconianas al presidente ucraniano, que hicieron a Viktor Yanukovich desistir de la operación.
Entonces, Putin tuvo que organizar manifestaciones masivas en la plaza Maidan de Kiev contra Yanukovich mientras entrenaba a las milicias neonazis para que aportaran la brutal violencia necesaria para finalmente derrocar al presidente electo y reemplazarlo por un régimen dominado por los nacionalistas ucranianos de extrema derecha y los tecnócratas designados y respaldados por Estados Unidos. A continuación, Putin tuvo que conseguir que el nuevo gobierno realizara acciones provocativas contra los rusos étnicos en el este, incluyendo la amenaza de prohibir el ruso como idioma oficial. E incluir en este guión que Putin —al mismo tiempo— estaba actuando como si estuviera tratando de ayudar a Yanukovich a desactivar la crisis e incluso consiguió la aquiescencia de Yanukovich para acordar que el 21 de febrero aceptara un acuerdo negociado por tres países europeos pidiendo elecciones adelantadas en Ucrania en las que arriesgaba el poder. En cambio, Putin fue supuestamente estaba ordenando a las milicias neonazis que expulsaran a Yanukovich mediante un golpe de Estado el 22 de febrero, todo ello para crear la crisis actual.
Si bien este escenario de fantasía sería el del más extremado rubor teórico de la conspiración, esta narrativa fue abrazada por destacados políticos estadounidenses, entre ellos la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, y los "periodistas", del New York Times y la CNN. Todos ellos coincidieron en que Putin era un loco inmerso en una tarea de agresión brutal contra de sus vecinos con el objetivo de reconstruir el Imperio Ruso. Clinton incluso lo comparó con Adolf Hitler.
A continuación, esta falsa narrativa fundacional fue adornada por un cuadro pintado por el persistente de EE.UU. distorsionando los informes sobre el desarrollo de la crisis. De hecho, durante los últimos ocho meses, hemos visto sin duda desde varios ángulos la cobertura de una importante crisis internacional, aunque hubo otras estampidas esperpénticas del estilo de la inexistentes armas de destrucción masiva de Irak en 2002-03, la supuesta bomba nuclear de Irán, cuyo supuesto proyecto para sirvió demonizar a Irán durante de las última décadas, la "crisis humanitaria" de Libia de 2011, y el ataque con gas sarín en Siria en 2013.
Pero la histeria sobre Ucrania —con funcionarios estadounidenses y editorialistas ahora tratando de urdir una respuesta militar de la OTAN sobre la supuesta "invasión" de Ucrania por parte de Rusia— plantea la posibilidad de una confrontación nuclear que podría acabar con toda la vida en el planeta.
La 'Gran Mentira' de la "Gran Mentira"
Esta locura alcanzó nuevos vuelos con un editorial del 1 de septiembre en el neoconservador Washington Post flagrantemente erróneo al afirmar que el ocultamiento de las armas de destrucción masiva por parte de Sadam Hussein era un "hecho incontrovertible". En su nueva redacción, el Mensaje retomó muchos de los elementos clave de la narración falsa sobre Ucrania en el contexto orwelliano de acusar a Rusia de engañar a su propia gente.
La "claridad cristalina" del editorial del Post consistía en contar la "Gran Mentira", mientras que acusaba a Putin de contar la "Gran Mentira." El editorial comenzó con el mito original de la agresión llevada a cabo por Putin cuyo "amargo resentimiento" por el colapso del imperio soviético había hecho metástasis en el nacionalismo ruso en plena ebullición...
"En el enjuiciamiento de la ampliación de la guerra en Ucrania, también se están utilizando los medios de comunicación controlados por el Estado para ocultar la verdad, de tal forma que la mayoría de los rusos están mal informados —o informados a medias— sobre los acontecimientos en su vecino del oeste...”
"En referencia a las milicias rusas del este de Ucrania, ahora respaldadas por las tropas y las armas rusas, Moscú habla de los combatientes ucranianos comparándolos con los nazis de Ucrania que lucharon a favor de Hitler y en contra de sus propios compatriotas en la Segunda Guerra Mundial. Las propias fuerzas que respaldan al gobierno de Ucrania en Kiev son fascistas y neo-nazis, según dijo el Sr. Putin personalmente el viernes".
El mensaje continúa: "Contra los instrumentos de propaganda de Rusia, Occidente podría promover una versión justa y objetiva de los hechos. Incluso en un país con un acceso sin restricciones a Internet, el poder de los medios de comunicación tiene una influencia importante en la opinión pública".
La distorsión de la corriente principal de los medios de comunicación norteamericanos al “informar” de la crisis de Ucrania es algo que ni un totalitario real podría haber soñado. Prácticamente ausente de los principales medios de comunicación norteamericanos de todo el espectro político, no ha habido ningún esfuerzo significativo para contar el otro lado de la historia o para descubrir las muchas veces en que la "versión justa y objetiva de los hechos" contada por Occidente ha sido falsa o engañosa, empezando por la versión de quién empezó esta crisis.
Ciegos ante los neonazis
En otro ejemplo, el Post y otros de los principales medios estadounidenses han ridiculizado la idea de que los neo-nazis jugaron un papel significativo en el golpe que derrocó a Yanukovich el 22 de febrero o en la brutal ofensiva del régimen de Kiev contra los rusos étnicos en el este de Ucrania.
Sin embargo, de vez en cuando, la verdad incómoda ha roto la mordaza. Por ejemplo, poco después del golpe de Estado de febrero que la BBC describió cómo "los neonazis encabezaron la toma violenta de los edificios del gobierno para echar a Yanukovich del poder y luego fueron recompensados con cuatro ministerios en el régimen que fue improvisado en las secuelas del golpe de Estado.
Cuando los rusos étnicos en el sur y el este resistieron los edictos de los nuevos poderes en Kiev, algunas milicias neonazis fueron incorporadas a la Guardia Nacional y enviadas al frente de batalla como tropas de asalto con ganas de luchar y matar a la gente a quien consideran "Untermenschen" utilizando el término alemán despectivo con el que los nazis denominaban a los eslavos: infrahumanos.
Incluso el New York Times, que ha sido uno de los violadores más atroces de la ética periodística en la cobertura de la crisis de Ucrania, tomó nota de que las milicias neonazis de Kiev llevaban banderas nazis en una orgía de svásticas y demás simbología nazi, mientras dirigían los ataques a las ciudades del este —aunque consignada esta realidad embarazosa en los última tres párrafos de una larga historia Times comienza a escribir sobre un tema diferente. [Ver en Consortiumnews.com "El NYT descubre en Ucrania neonazis luchando."]
Más tarde, el conservador London Telegraph escribió una historia mucho más detallada acerca de cómo el régimen de Kiev había reclutado conscientemente estas tropas de asalto especiales, que llevaban el símbolo Wolfsangel favorito de las SS de Hitler, para liderar la lucha callejera en las ciudades orientales que fueron ablandadas por primera vez por la artillería del ejército . [Ver de Consortiumnews.com "Ignorando a las tropas neonazis de Asalto de Ucrania".]
Se podría pensar que liberar tropas de asalto nazi en una población europea por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial sería una gran historia —dada la cantidad de cobertura que se da a erupciones mucho menos significativos de sentimiento neo-nazi en Europa— pero esta fea realidad en Ucrania desapareció rápidamente en el agujero de la memoria de los medios estadounidenses. No encajaba el bueno preferido / en la narrativa de chico malo, con los buenos del régimen de Kiev y los malos de la película.
Ahora, el Washington Post ha ido un paso más allá omitir la referencia de Putin a la violencia extrema causado por batallones neonazis de Kiev como parte de la "Gran Mentira". El mensaje está diciendo a sus lectores que cualquier referencia a estos neonazis es sólo un "fantasía".

Y, aún más preocupante, la corriente principal de los medios de comunicación de Estados Unidos y toda la clase política de Washington continúan ignorando la matanza de miles de rusos étnicos, incluidos niños y no combatientes por gobierno de Kiev. La "responsabilidad de proteger" a la gente ha desaparecido de repente. O, todas las muertes son de alguna manera culpa de Putin por haber provocado la crisis de Ucrania en primer lugar.
Una "invasión" misteriosa
Y ahora está el curioso caso de la supuesta "invasión" de Ucrania por parte de Rusia, otra reivindicación alarmista pregonada por el régimen de Kiev y de la que se hizo eco de la línea dura de la OTAN.
Aunque me han dicho que Rusia proporcionó algunas armas ligeras a los rebeldes al principio de la lucha para que pudieran defenderse ellos y su territorio —y un número de nacionalistas rusos han cruzado la frontera para unirse a la lucha— las pretensiones de una "invasión abierta" con tanques, artillería y convoyes de camiones, han sido respaldadas con escasas pruebas.
Un ex funcionario del espionaje estadounidense que las ha examinado, afirmó que lo que había para apoyar las pretensiones de una invasión rusa significativa equivalía a "prácticamente nada". En cambio, parece que los rebeldes rusos étnicos pueden haber evolucionado hasta convertirse en una fuerza de combate más eficaz de lo que muchos pesaron en Occidente. Después de todo, están luchando en su propia casa para defender su vida y su patria.
Preocupado por el reciente juicio apresurado sobre la "invasión", un grupo de ex funcionarios y analistas del espionaje de Estados Unidos, tomó la inusual decisión de enviar una nota a la canciller alemana Angela Merkel, en la que le advertían de una posible repetición de las afirmaciones falsas que llevaron a la guerra de Irak.
"Usted necesita saber", escribió el grupo, "que las acusaciones de una importante 'invasión' de Ucrania por parte de Rusia no parecen estar apoyadas por información fiable. Más bien, la información parece ser de la misma especie dudosa, utilizada hace 12 años para 'justificar' el ataque liderado por Estados Unidos que arrasó Irak".
Pero estas dudas e inquietudes no se reflejan en editoriales u otras informaciones de la prensa gubernamental-corporativa. De hecho, los estadounidenses que dependen de estos poderosos medios de prensa para su información están tan “protegidos contra la realidad” como si vivieran en una sociedad totalitaria.

Por Robert Parry (Consortium News) Periodismo de investigación

Traducido por Enrique Prudencio para Zonaizquierda.org


________________________
* El periodista de investigación Robert Parry desmontó muchas de las historias de Irán-Contra para The Associated Press y Newsweek en la década de 1980.

Fuente: consortiumnews.com/2014/09/08/whos-telling-the-big-lie-on-ukraine/

Romper el decadente Estado británico. Sobre la independencia de Escocia

 

Tariq Ali

Escocia es una nación desde hace mucho tiempo. No tardaremos en saber si la ciudadanía quiere que esta nación se convierta en un Estado. Deseo que lo hagan. No sólo va a abrir nuevas oportunidades para su propio país, sino que se romperá el atrofiado y decadente Estado británico y debilitará su eficacia como un vasallo de Estados Unidos.

De ahí los llamamientos de Obamay Hillary Clinton a votar 'No', un sentimiento que Blair comparte plenamente, pero no se atreve a admitirlopor temor a que su intervención podría inclinar la balanza en la dirección opuesta. No hay ninguna cuestión de principio aquí, sólo intereses imperiales.

Los EE.UU. aceleraron la desintegración del viejo Estado soviético, primerolas repúblicas bálticas, a continuación Ucrania y Asia Central. Le siguió la destrucción de Yugoslavia. Si Letonia y Eslovenia, ¿por qué no Escocia?Después de todo, el SNP decidió (por desgracia) permanecer en la OTAN.

Fueron intelectualmente muy regocijantes los dos viajes a Escocia que hiceeste verano para presenciar y participar en los debates serios que tienen lugar en salones, iglesias, calles, bares y casas. ¡Qué contraste con lalúgubre vieja Inglaterra, donde los tres grandes partidos y todos los medios de comunicación están en contra de la independencia de Escocia!

La campaña del "No" carece de sentido y sutileza, y se basa exclusivamenteen el miedo. Pero son las fuerzas del conservadurismo pesimista en Escociaque se demuestran superficiales y parroquianas. El SNP, y aún más la Campaña de Independencia Radical, miran una Escocia independiente a través de perspectivas internacionales. Su mirada se fija en el modelo noruego y más allá. Hace unos meses, en una carta abierta al pueblo de Escocia publicada por el Herald, algunos de los principales escritores e intelectuales de Escandinavia alentaron el nacimiento de un Estado independiente, recordando a los escoceses que la ruptura de Noruega con Suecia en 1905 también fue precedida por alarmismo, pero mejoró la calidad de vida y la política en ambos países.

El notable crecimiento del movimiento pro-independencia es el resultado del desmantelamiento que hizo Thatcher del Estado de bienestar, con los aplausos y continuación de Blair-Brown por su obra destructora. Hasta entonces los escoceses habían decidido seguir con el laborismo, haciendo la vista gorda a la corrupción y la trapacería que caracterizaron la maquinaria del partido en Escocia.

Se acabó.
Cuando un gran número de personas deja de creer que puedan ejercer la autodeterminación política dentro del orden social existente, empieza a mirar más allá de los partidos de gobierno tradicionales. En el continente (y en Inglaterra) esto ha llevado al crecimiento de la derecha. En Escocia lo que se pide es la autodeterminación nacional, social y política: en términos concretos, esto significa una democracia social, humanista.
Aunque el miedo desemboque en una mayoría unionista, todos están de acuerdo en que las cosas nunca volverán a ser lo mismo.
Y si Escocia gana, quizá la calma somnolienta de la política inglesa será alterada.

Tariq Ali es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Raventós

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Sobre la deconstrucción de la Unión Europea: un diagnóstico y una propuesta

 

 

BERLIN

Los Amigos de Europa, una publicación oficial de la UE, amablemente me encargaron escribir un breve artículo sobre el estado de la Unión después de las elecciones al Parlamento Europeo, en preparación de la Conferencia sobre el mismo tema convocada por la revista para el próximo 9 de octubre.

BRUSELAS

 

 

Este es el texto.


Las recientes elecciones al Parlamento Europeo simplemente han confirmado que el manejo inane de la inevitable crisis de la zona euro ha provocado un malestar económico que se ha transformado en una crisis de legitimidad de la Unión Europea.
• Desde hace cuatro años, Europa sigue sin reconocer que la arquitectura de la unión monetaria no estaba preparada para sobrevivir a una crisis financiera global como la de 2008.
• Durante cuatro años, la zona euro ha intentado tapar sus grietas más profundas a base de préstamos de rescate tóxicos a sus estados miembros y sus sistemas bancarios insolventes.
• Ha creado el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para hacer frente a la bancarrota de los estados, para acabar transformándolo en una estructura de obligaciones de deuda colateralizada (CDO) (a fin de preservar el principio 'sacrosanto', pero no viable, de ' “deudas públicas perfectamente separables") que la ha hecho totalmente desestabilizadora
(obligando por tanto al Sr. Draghi ha intervenir con su controvertido programa de
Transacciones Monetarias Directas (OMT)).
• Se ha creado nominalmente una 'Unión bancaria' con el fin de garantizar que, en esencia, nuestros sistemas bancarios se mantienen separados y muy dependientes de los gobiernos cuasi insolventes nuestros Estados-miembros, reforzando por lo tanto una crisis provocada por el mortal abrazo de bancos débiles y estados frágiles .
Lo peor de todo, Europa somete fiscalmente a orgullosas naciones a la sofocante tortura de la bañera, como a Italia (a las que se permite respirar solo brevemente antes de hundirlas de nuevo bajo una nueva austeridad autodestructiva) mientras el Banco Central Europeo no respeta su propia meta de inflación (de algo menos del 2%) .

FRANKFURT


En vista de lo anterior, no es de extrañar que la misantropía se expanda.
Algunos defienden una democracia federal para la UE. Por desgracia, no es posible. Nuestra Unión Europea fue diseñada como una tecnocracia burocrática que es esencialmente una zona sin democracia. Aunque espero y rezo para que Europa se convierta en una democracia federal de pleno derecho, no cabe la menor duda de que no puede hacerlo con el fin de superar su actual crisis, sino que debe, por el contrario superar primero esa crisis y recuperar el respeto de sus ciudadanos.
Para superar la crisis del euro, con el fin de ofrecer a los europeos de mañana la oportunidad de crear unos Estados Unidos de Europa democráticos, necesitamos dos cosas:
1. Volver a movilizar las instituciones europeas existentes con sensatez y creatividad, sin ningún tipo de nuevos Tratados o unión fiscal, a fin de abordar de frente las cuatro crisis interrelacionadas que están deconstruyendo Europa (es decir, las crisis de la banca, la deuda pública, la falta de inversión crónica y la crisis humanitaria que ha causado los cuatro años de deriva).
2. Minimizar el poder discrecional, autoritario, del triángulo Berlín-Frankfurt-Bruselas impuesto a las sufrientes democracias nacionales.
¿Es posible combinar estas dos tareas en un proyecto de europeización descentralizada? Creo que sí. De hecho, junto con Stuart Holanda y James K. Galbraith hemos delineado con precisión cómo, en los planos económico, político y moral, se puede avanzar por esta vía hacia la recuperación. Nosotros lo llamamos una “Modesta proposición para la Superación de la Crisis de la zona euro” (una versión en castellano aquí, para la última versión en Inglés, haga clic aquí ).

Yanis Varoufakis es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la
izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6
décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.
Traducción : Gustavo Buster
Fuente: http://yanisvaroufakis.eu/2014/08/27/5852/#more-5852

Etiquetas de Technorati: ,,

sábado, 23 de agosto de 2014

sábado, 9 de agosto de 2014

El último europeo. Entrevista

 


Àngel Ferrero, Roger Suso, Corina Tulbure


Uno de los principales problemas de los que se habla cuando se intenta analizar el patente fracaso de la UE es el económico: los países miembros tenemos la misma moneda, pero no así las mismas políticas económicas. ¿Qué punto de vista aportáis respecto a este tema?


Àngel Ferrero: No quisimos entrar a fondo en esta cuestión, porque ninguno de nosotros es economista, y como otros ya han escrito sobre este tema con mayor conocimiento de causa, preferimos arrojar luz sobre otros fenómenos a los que los medios de comunicación prestan (o hasta hace muy poco tiempo prestaban) menos atención, como la geopolítica, la política migratoria o el ascenso de la derecha radical. Pero es en cualquier caso ineludible, así que también lo mencionamos en el libro. En nuestra opinión, el debate sobre la salida del euro ha
centrado durante demasiado tiempo la atención mediática, desplazando otras cuestiones. Los errores de diseño son evidentes pero, como ha señalado Michael R. Krätke, un economista
alemán, todos los espacios monetarios presentan disparidades económicas (incluso en países pequeños, como Bélgica o los Países Bajos) y de eso no se desprende que cada provincia haya de disponer de su propia moneda. Un retorno a la divisa nacional y su devaluación en un 20 ó 30% dificultaría el pago de la deuda, que seguiría denominada en euros. No hay una solución fácil a este problema. Si un Estado miembro, pongamos por caso Grecia tras una
victoria de Syriza, quisiese modificar la estructura de la Unión, un número suficiente de los restantes siempre podría bloquear sus propuestas en el Consejo de la Unión Europea. La única
posibilidad de cambio es que la izquierda conquiste mayorías sociales en cada Estado miembro, hasta formar un bloque que aúne las fuerzas suficientes como para replantear el proceso de integración. En cualquier caso, creer que con una salida del euro mejorarían las
cosas es llamarse a engaño. En cuanto a la palabra “fracaso”, todo depende de para quién. Para algunos, la gestión de la crisis de la eurozona ha sido un éxito...


Roger Suso: En origen, la UE se construyó a partir de un diseño neoliberal, propicio al fomento de la competitividad y la expansión del capital. Su propio diseño es el que está facilitando que la crisis actual se haga recaer sobre las clases trabajadoras y dificulta la aplicación de políticas keynesianas anticíclicas. El economista Costas Lapavitsas identifica tres escenarios para salir de la crisis: la austeridad, la reforma institucional y la salida del euro. El primera es el que se ha impuesto: recortes públicos, privatizaciones, venta de patrimonio y rescates.

Más que de la economía, habláis de otras problemáticas: el racismo, el imperialismo, la ultraderecha. ¿Cómo han trascendido estos fenómenos de nacionales a europeos? Es decir, ¿por qué no decís que España (o Portugal, Austria o cualquier otro país de la UE)
es xenófoba, sino que la UE es xenófoba? ¿Cómo se produce esa internacionalización de los problemas y de las ideologías? Y, en ese sentido, ¿es la UE un espacio estanco del que no salen esos problemas o, por el contrario, hace de catalizador para expandir
esos problemas al resto del mundo?


Àngel Ferrero: La Unión Europea es por ahora, a falta de la entrada en vigor de la Unión Euroasiática en 2015 y de una mayor integración de la ASEAN, el mayor bloque comercial del mundo. Y lo seguirá siendo después de 2015 en términos económicos y demográficos. La
capacidad de propagación en un espacio tan integrado es sin duda mayor.
Las economías capitalistas son ya mayoría, el capitalismo ha alcanzado su momento de mayor expansión geográfica. Las economías están unidas por numerosos vínculos comerciales.
Difícilmente puede considerarse a la Unión Europea como un espacio estanco del que no salen ni entran ninguno de estos problemas. Lo que sucede en puntos muy distantes del globo tiene
repercusiones en nuestras economías, y los medios de comunicación contribuyen a la propagación de la información con una rapidez sin precedentes históricos, aumentando el sentimiento de inmediatez y proximidad. La relación también funciona en el sentido inverso, por
lo que la Unión Europea, efectivamente, puede actuar como un catalizador de problemas. Su consolidación como bloque geopolítico, por ejemplo, ha empujado a otros países a forjar alianzas supraestatales y constituir sus propios “centros” capitalistas. Ya he mencionado dos ejemplos. Teniendo en cuenta el agotamiento de los recursos naturales, la crisis económica
que atraviesa el propio modelo de capitalismo occidental y la competición entre “centros” por lainfluencia en determinadas zonas, todo esto puede conducir a un escenario internacional
altamente inflamable, como estamos presenciando en Ucrania.
Corina Tulbure: Tal vez la idea de la UE conforme un reto para los mismos pueblos europeos. No se trata de la UE que funciona ahora, la de las multinacionales que tienen más poder que un Estado, sino de la UE de los ciudadanos. Allí el asunto es más complicado y existe un
problema inicial. Hoy en día ni siquiera somos capaces de crear una comunidad que no se vincule mediante el concepto de nacionalidad. Pero por otro lado hablamos de ciudadanos europeos. Tal vez sea el reto del futuro, porque el ciudadano europeo que no se defina
mediante su nacionalidad todavía no ha nacido. Esta contradicción se observa entre los mismos Estados de la UE, en cuanto a la movilidad de los trabajadores dentro de la UE: se expulsa a los ciudadanos europeos de los países europeos, es decir que la UE no aplica ni los
tratados que ella misma emite, como la libre circulación de los trabajadores.


Habláis del papel de EEUU en la creación de la UE. ¿Hasta qué punto es la UE una creación estadounidense? ¿Qué repercusiones tiene la influencia de EEUU tanto para Europa como para el resto del mundo? En ese sentido, ¿cómo se conjugan el imperialismo estadounidense y el europeo?


Àngel Ferrero: Estados Unidos intervino en la creación de la Unión Europea más de lo que la propia Unión Europea, a través de sus portavoces, está dispuesta a admitir. El Plan Marshall es el ejemplo más conocido. Estaba destinado a dotar de fondos a las economías de Europa occidental, porque los Estados habían perdido (o estaban a punto de perder, debido a los movimientos de emancipación nacional) sus colonias, una de sus principales fuentes de ingresos. El ERP -ésas eran las siglas oficiales- creó un mercado para absorber las mercancías

estadounidenses. Apuntalar a las economías europeas occidentales, que de lo contrario hubieran tenido que hacer frente a una recuperación larga y costosa, también tenía fines políticos. Tras la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética había logrado extender su
influencia hasta el corazón mismo de Europa. Pese a todos sus aspectos negativos (y no todos se conocían en la época), la URSS había emergido de la Segunda Guerra Mundial como la principal potencia ganadora. El nuevo bloque socialista era diverso en todos los sentidos -en 1949 se extendía desde la República Democrática Alemana hasta la República Popular China-, y su modelo, atractivo para los países que buscaban una rápida industrialización. En Europa occidental existían partidos comunistas fuertes y con una amplia base social, como en Francia o en Italia, con serias posibilidades de entrar en el gobierno. La guerrilla comunista en Grecia contaba con el apoyo y el antecedente de la vecina Yugoslavia. Una cierta unión económica y política de Europa occidental servía a los objetivos de la política de contención del comunismo, y así lo expresaba abiertamente George Keenan, su ideólogo, en un telegrama que se desclasificó en 1974 y que se puede encontrar sin problemas en Internet. Conviene subrayar
que esa reconstrucción Europa occidental pasó por tolerar la presencia de antiguos nazis en el sistema judicial o los servicios secretos de la República Federal Alemana y los crímenes
coloniales de países como Francia o los Países Bajos. Obviamente, modelos de una unión política para Europa los ha habido de todas las tendencias políticas, pero si hablamos del actual, ahí es donde arranca todo. Esa influencia sigue existiendo hoy. La ilusión de una Unión Europea como un modelo alternativo, e incluso opuesto, al de Estados Unidos, que tanta prédica tuvo durante la guerra en Irak por la
oposición de algunos Estados miembro, se ha evaporado. La política de privatizaciones nos conduce a un modelo “más estadounidense”, si puede llamársele así, y si a alguien le quedaba alguna duda, sólo tiene que seguir las informaciones que se publican sobre el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea. Compartiendo los mismos intereses, es obvio que el imperialismo de uno y otro se complementen. Al fin y al cabo, la mayoría de Estados miembro de la Unión Europea también lo son de la OTAN, y esta relación aún puede profundizarse más si se responden a las llamadas del Presidente estadounidense a una mayor
implicación militar.
Roger Suso: Un ejemplo de esto fue la intervención militar de la OTAN en Libia. Este año, Barack Obama, de visita en Polonia, anunció un plan para aumentar la presencia militar estadounidense en Europa del Este, en el contexto del conflicto de Ucrania, las tensiones con
Rusia y el temor de países como Polonia a un expansionismo ruso en la región. Las tropas de la OTAN han sido desplegadas en la base de Łask, cerca de Łódź, y el ejército polaco ha participado en los ejercicios de la OTAN en Estonia. Desmantelado el Pacto de Varsovia, los EEUU han usado el bloque del este para sus intereses geopolíticos, respeto a Moscú y también Bruselas. Cabe recordar que la UE fue escenario de varías operaciones, a cambio de dinero,
de los servicios de inteligencia de los EEUU: los centros clandestinos de detención de la CIA dónde interrogaron y torturaron a supuestos “líderes del terrorismo islamista” que después
fueron enviados a Guantánamo. Ahora se ha destapado el caso de espionaje de la NSA.
En el caso de la crisis, una vez estalló fueron muchas las voces que dijeron que esto se veía venir. Algo así está ocurriendo con la UE: hemos pasado del europeísmo a un cada vez mayoreuroescepticismo, pero solo cuando los problemas se han revelado evidentes. ¿Se analizaron –y difundieron- en su día suficientemente los potenciales
problemas que podía acarrear la creación de la UE? ¿Qué relevancia tiene la falta de información ciudadana sobre el calado y la importancia de las instituciones europeas en su fracaso?
Àngel Ferrero: Sí que se analizaron, pero no se difundieron suficientemente. Y no lo hicieron porque algunos medios tenían intereses, pero quizá en muchas más ocasiones fue por ingenuidad, simplemente. Y esa ingenuidad era hasta cierto punto comprensible, porque en

Europa meridional y oriental a la Unión Europea se la veía como un progreso, no sólo económico, sino también político: formar parte de una comunidad solidaria de países que durante mucho, demasiado tiempo, habían despilfarrado sus fuerzas en conflictos de toda
índole. En países como España (pero también Portugal o Grecia) que habían vivido en el atraso económico y dictaduras que los aislaban del resto del mundo la idea de una Unión Europea había de tener, a la fuerza, atractivo, y eso explica su “europeísmo” histórico. La propia noción ideológica de “Europa” tiene una fuerza psicológica que no conviene subestimar.
El agotamiento del ciclo económico ha desgarrado en buena medida este velo. La Unión Europea es un club de iguales pero, como en la fábula de Orwell, unos son más iguales que otros.
La falta de información ciudadana es clave, no sólo en este aspecto. Tampoco es que las instituciones europeas contribuyan mucho. Algunas funcionan de manera poco transparente, con decisiones tomadas a puerta cerrada. Otras, como el Parlamento Europeo, son en cambio muy transparentes, pero no mucha gente parece estar interesada, y su influencia es en cualquier caso limitada. Entiendo que la falta de tiempo de los trabajadores (quien no está buscando un trabajo ahora mismo tiene uno en el que tiene que consumir más horas) contribuye. La enorme cantidad de documentos que edita la Unión Europea tampoco facilita el trabajo. De todos modos, vuelvo a la respuesta de la primera pregunta: es un “fracaso”...
Dependiendo de para quien. La falta de interés en el funcionamiento interno de la Unión Europea favorece a sus prácticas actuales y dificulta su fiscalización por parte de los partidos que lo intentan a través del Parlamento Europeo. Por ese motivo la Unión Europea es tan apreciada por los grupos de presión.

 
¿Cómo se explica que la UE crezca constantemente y que a la vez esté generando un mayor empobrecimiento de algunos de sus más antiguos países miembros? ¿Conviene limitar el crecimiento de la UE o todo lo contrario: expandirlo más allá de las ‘fronteras naturales’ (si es que existen) de Europa?


Àngel Ferrero: Se explica porque no son fenómenos opuestos, sino complementarios. Perdidas las colonias, los Estados más fuertes que componen la Unión Europea no pueden competir en el plano internacional contra países que pueden hacer valer su “peso” demográfico o geográfico, o su posesión de recursos naturales. Piénsese por un momento en el enorme potencial que encierran países como China, Rusia, la India o Brasil. Todos estos países se
mencionan con frecuencia como una “amenaza” a la economía europea. Los ideólogos de los principales partidos políticos alemanes lo expresan sin tapujos en sus revistas: una Alemania sin la Unión Europea sería un “Estado de tamaño medio”. Pero uniéndose, los Estados europeos pueden proyectar ese “peso” y competir con ellos. Por eso cuantos más países se unan, más “peso” pueden proyectar los Estados miembro de la Unión Europea en los mercados
internacionales. La guía de los ciudadanos de la Unión Europea, que cualquier visitante puede recoger en Bruselas, lo dice con toda claridad. La Unión Europea es una organización singular,
flexible, en la que sus Estados miembro ceden una parte de su soberanía. Si la Unión Europea fuese una federación, sólo tendría un asiento en los organismos internacionales. No siéndolo
puede llegar a tener hasta veintiocho. Y si se coordina lo suficiente, puede hacer que la mayoría de ellos vote en un mismo sentido. Cuándo actúa como una unión de Estados y cuándo como una “federación” depende del momento y de las necesidades.
Esa competencia entre “centros” capitalistas sólo puede llevarse a cabo con lo que David Harvey ha denominado “acumulación por desposesión”, conduciendo al empobrecimiento de
las poblaciones europeas. Que los países de la periferia europea, especialmente de Europa oriental y las tres repúblicas bálticas, aceptasen este estado de cosas se explica tanto por el
deseo de las oligarquías locales por recoger las migajas del reparto y acceder a los fondos estructurales como por la voluntad de huir de la influencia rusa. La población lo aceptó por las
causas que he mencionado antes, a las que hay que sumar las facilidades para emigrar a Europa occidental.
Según el profesor Sami Naïr, Europa es una determinación geográfica. Yo no creo que sea ni siquiera eso. Europa es un concepto geográfico históricamente determinado. Según una
concepción muy extendida, se extiende desde la península occidental del continente euroasiático hasta los Urales, en Rusia, comprendiendo el Reino Unido e Irlanda, y también la parte occidental de Turquía. Napoleón decía que la geografía es destino y ése parece ser el
lema que ha adoptado Bruselas (excluyendo a Rusia), confundiendo interesadamente “Europa” con la “Unión Europea”. Pero si las que he mencionado antes son las fronteras “naturales” de “Europa”, y un ruso que vive en la parte “europea” de Rusia comparte los mismos “valores
europeos” (sea lo que sea eso) y forma parte de la “comunidad cultural europea”, ¿por qué un ruso que vive en Vladivóstok, que también los comparte no es “europeo”? Turquía, ¿también es
Europa? ¿O solamente una parte de ella? Los restos coloniales y “regiones ultraperiféricas de la Unión Europea”, a miles de kilómetros del continente, ¿también son Europa? Si tuviésemos
todo esto más en cuenta, veríamos que los cimientos sobre los que se asienta todo el “proyecto europeo” son mucho menos estables de lo que parecen, y que la “identidad europea” tiene mucho de proyecto ideológico todavía en construcción.
Roger Suso: A la vez que la UE amplia sus fronteras geográficas -como con Croacia el 2013 o la actual candidatura de Albania-, ésta vive inmersa en una deslegitimación social apabullante,
Estado tras Estado, que llega, por ejemplo a cifras del 83% de abstención en Eslovaquia o del 63% en Portugal. Pero estos no son fenómenos contrapuestos. El mismo Tratado de Lisboa
tiene como objetivo convertir la UE en el espacio económico más competitivo del mundo. Esto atrae, cómo no, a las élites de países como Ucrania, Moldavia, Georgia, Serbia o Islandia.
Ahora bien, si la UE quiere competir con las economías emergentes de los BRICS, tiene que intentar, como bien dice Ferrero, reunir el mismo "peso" demográfico y económico, y, a la vez,
reducir los salarios y las condiciones laborales y construir, como hace, un espacio económico más homogéneo y cada vez menos democrático y más precario y pobre.


¿De dónde surge esa preponderancia de la extrema derecha de la que habláis en el libro? Y, en ese sentido, ¿qué papel está jugando la derecha?


Roger Suso: La idea de que las crisis económicas llevan al aumento del apoyo a los partidos ultraderechistas se remonta a la República de Weimar y el ascenso de Hitler después del crack del 29. Una idea que ha vuelto a llenar páginas de periódicos después de dos rescates
económicos y la llegada del partido neonazi Amanecer Dorado a las instituciones griegas. Pero también por la victoria del UKIP (Reino Unido) con el 27'5% de los votos, del Partido Popular
Danés (Dinamarca) con el 26'6% y del Frente Nacional (Francia) con el 25'4%. Pero no toda la derecha radical es igual -esto lo hemos presenciado con la imposibilitad de que se creara un grupo ultra en el Parlamento de Estrasburgo-, hay una derecha radical que abraza postulados del strasserismo y del fascismo de acción social, anticapitalista y organizándose, en algunos casos clandestinamente, como los grupos autónomos de camaradería libre neonazis, y hay
otra, que se posiciona de manera populista “más allá de la derecha y los liberales” que opta para desarrollar una identidad de “civilización europea” en contraposición y confrontación frontal con la inmigración, el islam y las instituciones europeas.
La preponderancia de la derecha radical yace en el hecho que ha llevado al centro político y social de la sociedad temáticas y discursos que tienen sus orígenes en el extremo, en la ultraderecha. Su discurso, propagado a través del miedo, los temores, las mentiras, el
resentimiento, el chovinismo y el odio, ha sido abrazado y adoptado en repetidas ocasiones y para contrarrestar sus subidas electorales por los partidos del establishment, tanto por la democracia cristiana como por la socialdemocracia. En paralelo, el auge de estas formaciones ultraderechistas se ha traducido también en la presencia de representantes neonazis en las
instituciones -como Udo Voigt del partido alemán NPD o Béla Kóvacs del húngaro Jobbik- y en el acercamiento entre los grupos extraparlamentarios, clandestinos y violentos y los partidos ultraderechistas que participan a las elecciones.
Corina Tulbure: El auge de la extrema derecha es un síntoma visible de unas políticas que no se definen en teoría como de extrema derecha, todo lo contrario, forman parte del arsenal político de partidos de centro, y que miran al ser humano como mercancía para producir un beneficio. El filósofo G.M. Tamás hablaba de la época de postfascismo, el odio del discurso de extrema derecha de antes se ha transformado hoy en día en desprecio. ¿Cómo se explicaría
toda la guerra declarada en las fronteras de la UE contra los inmigrantes, rociar a un inmigrante agarrado a la valla de Melilla con un extintor y otras barbaridades semejantes? ¿Cómo explica
la UE todo eso? Son consecuencias de las políticas de partidos considerados de derecha o de centro, pero que no distan de los gestos promovidos por la extrema derecha.


¿Tiene arreglo la UE? ¿Sería posible dar marcha atrás a un proyecto de esta envergadura? ¿Cuáles son los problemas concretos y tangibles más urgentes y cómo abordarlos?

Àngel Ferrero: La creación de organizaciones supraestatales no es per se ningún problema. No es una cuestión de tamaño, sino de organización. El problema es su diseño institucional. El
profesor Pedro Chaves ha visto bien esta cuestión. Si la Unión Europa, decía, ha de reformarse para ganar en democracia, entonces hay que plantearse cuánta transferencia de soberanía es
deseable, y qué mecanismos articulan la toma de decisiones y garantizan en todo momento la democracia del proceso. Prefiero no utilizar metáforas espaciales como “marcha atrás”, porque
dan pie a interpretar una reforma como un “retroceso” o como un retorno a lo que había antes y que tampoco era un estado ideal de cosas. Si lo que planteas es si la Unión Europea, sometida
a tensiones centrífugas, puede romperse en algún momento por algún lado, lo único que puedo añadir es que todos los imperios -y según José Manuel Durão Barroso, la Unión Europea “se parece bastante a uno”- fueron creados para durar para siempre... ¿y cuántos de ellos quedan?


Àngel Ferrero, Roger Suso, Corina Tulbure son coautores del libro El último europeo: Imperialismo, xenofobia y
derecha radical en la Unión Europea, editado por La Oveja Roja, 2014
Fuente: http://www.infolibre.es, 25 de julio 2014

viernes, 1 de agosto de 2014

UCRANIA, Un tablero de ajedrez empapado en sangre

EL BOEING MALASIO

 

Pepe Escobar

Asia Times Online

«Los datos de inteligencia y los hechos están ajustados a la política». Todo el mundo recuerda el Memorando de Downing Street, que reveló la «política» de Bush/Blair en el período que llevó al bombardeo / invasión / ocupación de Irak en 2003. La «política» era deshacerse de Saddam Hussein a través de una guerra relámpago. La justificación era el «terrorismo» y (las inexistentes) armas de destrucción masiva (ADM), que han «desaparecido», montadas en camiones, profundamente en Siria. Olvidemos los datos de inteligencia y los hechos.

La tragedia de MH17 -convertida incidentalmente en un ADM- puede ser vista como una retorcida repetición deformada de la política imperial en Irak. Esta vez no hay necesidad de un memo. La «política» del Imperio del Caos es clara, y multifacética; diversificar el «pivote hacia Asia», estableciendo una cabeza de playa en Ucrania para sabotear el comercio entre Europa y Rusia; expandir la Organización del Tratado del Atlántico Norte a Ucrania; romper la asociación estratégica entre Rusia y China; evitar por todos los medios la integración económica y comercial de Eurasia, desde la asociación entre Rusia y Alemania para la Nueva Ruta de la Seda convergiendo desde China hasta (la cuenca del) Ruhr; mantener a Europa bajo la hegemonía de EE.UU.

La razón clave por la que el presidente ruso, Vladimir Putin no «invadió» el Este de Ucrania -tanto como él fue tentado por Washington / OTAN- para detener un facilitado asesoramiento militar de EE.UU. que va hacia la matanza de civiles es que él no quiere antagonizar con la Unión Europea, el principal socio comercial de Rusia.

De manera crucial la intervención de Washington en Kosovo invocando R2P -Responsabilidad de Proteger- se justificaba en su momento exactamente por las mismas razones que una intervención rusa en Donetsk y Lugansk pueden justificarse totalmente ahora. Salvo que Moscú no va a hacerlo -ya que el Kremlin está jugando un juego de muy largo alcance.

La tragedia MH17 quizás ha sido un error terrible. Pero puede también haber sido una maniobra desesperada de los esbirros de Kiev al servicio del Imperio del Caos. Por ahora, los datos de inteligencia rusos ya han quizás dominado los hechos claves. El predecible modus operandi de Washington era disparar desde la cadera, encendiendo y en teoría ganando la guerra de cómo presentar los hechos, y doblando la apuesta mediante la presentación del proverbial ejército de «altos funcionarios» rebosantes de pruebas de los medios sociales. Moscú tomará su tiempo para constituir un meticuloso expediente, y sólo entonces lo presentará en detalles.

La hegemonía perdida

La «gran imagen» nos muestra a las elites del Imperio del Caos como extremadamente incómodas. Tomemos al Dr. Zbigniew «El Gran Tablero de Ajedrez» Brzezinski, quien como ex mentor de la política exterior tiene los oídos del cada vez más abatido repartidor de periódicos de la Casa Blanca. Este domingo el Dr. Zbig estaba en CNN desafiando a los líderes europeos para que «hagan frente a Putin». Se preguntó si «Europa quiere convertirse en un satélite» y se preocupa por «el momento de importancia decisiva para el futuro del sistema -del sistema mundial».

Y todo es culpa de Putin, por supuesto:... «No estamos comenzando la Guerra Fría. Él [Putin] la ha comenzado. Pero él mismo se ha metido en un atasco terrible. Yo tengo la firme sospecha de que una gran cantidad de personas en Rusia, incluso cercanas a él están preocupadas de que el estatus de Rusia en el mundo está siendo socavado de manera dramática, que desde el punto de vista económico está comenzando a caer, que Rusia está amenazada por la perspectiva de convertirse en un satélite de China, que Rusia está aislándose y desacreditándose».

Obviamente el Dr. Zbig es dichosamente ignorante de los puntos más finos de la asociación estratégica entre Rusia y China, así como de sus voces concertadas dentro de los BRICS, el G-20 y una miríada de otros mecanismos. Al final su conocida rusofobia siempre saca lo mejor de él. ¡Y pensar que en su último libro, Strategic Vision (2012), el Dr. Zbig estaba a favor de un «Occidente» ampliado que anexaría Turquía y Rusia, con el Imperio del Caos actuando como «promotor» y «garante» de la unidad más amplia en el Occidente, y actuando como «equilibrador» y «conciliador» entre las grandes potencias en el Este. Una mirada rápida en el registro desde 2012 -Libia, Siria, Ucrania, el encerclamiento de China- revela el Imperio del Caos sólo como fomentador de, qué otra cosa, el caos.

Ahora comparemos el temeroso Dr. Zbig con Immanuel Wallerstein -quien fue de una gran influencia en mi combado libro de viaje geopolítico Globalistan, en el 2007. En esta obra (en español) Wallerstein sostiene que el Imperio del Caos simplemente no puede aceptar su decadencia geopolítica -y que es por eso que se ha vuelto tan peligroso. Restaurar su hegemonía en el sistema-mundo se ha convertido en la obsesión suprema; y ahí es donde toda la «política» que es el trasfondo esencial para la tragedia MH17 revela a Ucrania como el campo de batalla definitivo.

En Europa, todo gira en torno a Alemania. Sobre todo después de que el escándalo de la Agencia de Seguridad Nacional y sus ramificaciones, el debate clave que hace estragos en Berlín es cómo posicionarse geopolíticamente pasando por alto a EE.UU. Y la respuesta, como presionan amplios sectores del gran capital alemán, se encuentra en una asociación estratégica con Rusia.

Muéstrame el misil

Poco a poco, sin exageraciones y sin sesgar, los militares rusos están empezando a entregar las mercancías. Aquí, por cortesía del blog Vineyard of The Saker, es su presentación clave hasta este momento. Como lo pone The Saker, Rusia tenía -y tiene- una «visión radar 20/20», o vigilancia de espectro completo, sobre todo lo que sucede en Ucrania. Y así, sin duda, lo hace la OTAN. Lo que el Ministerio de Defensa ruso está diciendo es tan importante como las pistas que está presentando para que las sigan los expertos.

El dañado motor a reacción de estribor del MH17 sugiere deformaciones por la explosión de un misil aire-aire -y no un Buk; eso es consistente con la presentación gráfica del Ministerio de Defensa de Rusia, que destacó un SU-25 ucraniano siguiendo el vuelo MH17. Cada vez más, el escenario Buk -histéricamente pregonado por el Imperio del Caos- está siendo descartado. Por no hablar, de nuevo, que ni un solo testigo ocular vio el muy gráfico grueso trazo de un misil, que habría sido claramente visible de haberse utilizado un Buk.

Mucho más allá del hecho establecido de un SU-25 ucraniano seguía el MH17, hay un montón de preguntas sin respuesta, algunas sobre un turbio procedimiento de seguridad en el aeropuerto de Ámsterdam Schiphol -donde la seguridad es operada por ICTS, una empresa israelí con sede en los Países Bajos y fundada por ex oficiales de la agencia de inteligencia israelí Shin Bet. Y luego está la presencia inexplicable de asesores «extranjeros» en la torre de control de Kiev.

Por mucho que Bashar al-Assad en Siria no tenía absolutamente ningún motivo para «gasear a su propio pueblo» -como afirmaba la histérica narrativa del momento- los federalistas del Este de Ucrania no tienen motivo alguno para derribar un avión civil. Y de la misma manera que a Washington le importa un comino la masacre actual de civiles en Gaza, también le importa un comino las muertes de civiles del MH17; la única y sola obsesión es forzar a los europeos a sancionar a Rusia a la muerte. Traducción: romper la integración comercial y geopolítica de Europa y Rusia.

Una semana antes de la tragedia MH17, el Instituto Ruso de Estudios Estratégicos ya estaba sonando la alarma en relación con la «política» del Imperio del Caos y su negativa a «adherirse a los principios y normas del derecho internacional y a las normas y el espíritu del sistema existente de las relaciones internacionales».

Moscú, al constituir su caso sobre la tragedia del MH17, aguardará el momento propicio para desacreditar las afirmaciones de Kiev y maximizar su propia credibilidad. El juego ahora se traslada a las cajas negras y el registrador de voz de cabina. Pero Ucrania seguirá siendo el campo de batalla de vida o muerte -un tablero de ajedrez empapado en sangre.

Pepe Escobar es un periodista brasileño del periódico Asia Times Online y de Al-Jazeera. Pepe Escobar es también autor de: «Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War» (Nimble Books, 2007); «Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge»; «Obama does Globalistan» (Nimble Books, 2009).

Traducido del inglés para El Correo por Alberto Rabilotta

Fuente: http://www.elcorreo.eu.org/Ucrania-Un-tablero-de-ajedrez-empapado-en-sangre?lang=fr