
Este es un espacio crítico en relación con la idea general de la UE. Se trata de reunir aportaciones de pensamiento político y cultural respecto a los pueblos de este Continente, más allá de la Economía y de las rutinas mercantiles de todos los días.

NICOSIA MOSCÚ
21mar 2013 Público.es
Carlos Enrique Bayo
Primero, la empujaron a la maldición que ya antes arruinó a otras dos islas paradigmáticas del capitalismo especulativo financiero –y que hace pocos años eran todavía celebradas como portaestandartes del éxito de la economía neoliberal–, y ahora la arrojan en brazos de Rusia al tratar de confiscar los ahorros de sus contribuyentes para pagar la factura del frenesí bancario inducido por los mismos que hoy le niegan crédito.
Hablo de Chipre, claro, después de ver caer a la próspera Islandia, desangrada por los excesos prestamistas al extranjero de sus banqueros, y de Irlanda, colapsada por el peso de su burbuja inmobiliaria y la insolvencia de su generosidad fiscal. Y me refiero a las potencias económicas del norte de Europa que, en su afán por proteger las ganancias de sus grandes bancos, “han cometido todos los errores en los que se podía caer”, según el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev.
Esa no es sólo la opinión del Kremlin, en absoluto. Especialistas del docto Financial Times como Martin Wolf coinciden en que los dirigentes de la Unión Europea nos han dado “una lección de cómo no abordar los problemas financieros y de deuda soberana”. Aun sin tener en cuenta el expolio de los ahorradores, los expertos citan entre otras equivocaciones de manual la de “imponer pérdidas a los depósitos bancarios garantizados”, puesto que instigan una fuga masiva de capitales que convertirá la crisis en muchísimo más onerosa para el Banco Central Europeo, que se ha comprometido a prestar todos los fondos que sean necesarios para mantener las entidades chipriotas una vez termine el corralito y la incautación del dinero de los impositores.
Para entonces, argumenta Dmitri Afanasiev (también ruso, pero miembro de la Junta Directiva de la muy norteamericana Forbes), “decenas de miles de millones se habrán escapado de Chipre y el coste de los créditos de emergencia será muchísimo mayor que los 6.000 millones que el BCE no quiere aportar ahora”.
La canciller Merkel ha advertido de que son los “responsables” de la crisis chipriota los que tienen que pagar los platos rotos y muchos comentaristas están achacándola en gran parte al lavado de dinero de millonarios rusos, pero eso está bien lejos de la realidad. Son ahorradores chipriotas los que tienen 48.000 de los 68.000 millones de depósitos en los bancos de Chipre; y del resto, entre los muchísimos extranjeros que se aprovechaban de las excelentes condiciones bancarias en la isla (tan alabadas hasta que estalló la crisis financiera) figuran, por ejemplo, 60.000 modestos impositores británicos, en su mayor parte pensionistas, que poseen allí casi 2.000 millones y a los que el premier Cameron sí ha prometido compensar la expropiación.
“Los bancos chipriotas están en un brete no porque los rusos les hayan entregado fondos”, escribía ayer mismo Afanasiev, “sino porque las condiciones escogidas por los dirigentes de la UE (incluidos los de Berlín) para reestructurar la deuda de Grecia protegiendo las inversiones europeas perjudicaron a la banca de Chipre (…) La UE no sobrevivirá unida si en momentos de crisis las decisiones se adoptan desde un punto de vista nacional (alemán) en vez de desde una perspectiva paneuropea, y se permite el acoso a las naciones pequeñas”.
Ciertamente, el ultimátum planteado esta mañana por el BCE, dando a Chipre hasta el lunes para aceptar un plan a la medida de los intereses alemanes pese a la oposición de todos sus parlamentarios –y bajo la amenaza de hundir la banca chipriota al negarle la Ayuda de Liquidez de Emergencia–, supone hostigar al Gobierno de Nicosia… y cuando el débil se siente acorralado por los poderosos puede tomar decisiones desesperadas.
¿Cómo hemos llegado al borde de este abismo? Pues siguiendo, primero, las recetas neoliberales de la derecha y, después, aceptando la medicina austericidaimpuesta por esos mismos gobernantes conservadores, que repiten temerariamente su mismo error de la cumbre de Deauville (en septiembre de 2010), cuando anunciaron que los tenedores de bonos de deuda soberana en países rescatados perderían parte de su inversión garantizada. Las consecuencias, en aquel entonces, fueron devastadoras para naciones como España e Italia, que vieron dispararse sus primas de riesgo y quedaron condenadas a financiarse a intereses de usura que han convertido sus economías en rehenes de los mercados internacionales.
Hace años, cuando se hicieron los famosos stress tests de la banca europea que supuestamente garantizaron la solvencia futura de las entidades que ahora están en bancarrota, el grupo Pimco estimó que los bancos chipriotas necesitarían una inyección de 7.000 a 10.000 millones de euros, pero su informe nunca fue publicado porque las autoridades de la UE lo consideraron exagerado, ya que suponía el 60% del PIB de la isla. Ahora son ya necesarios 17.000 millones y Bruselas (obedeciendo a Berlín) está poniendo en peligro la unidad europea y la moneda única por ahorrarse poco más de un tercio de esa cantidad, quitándoselo a los ahorradores.
Al pinchar la burbuja de las subprime y los derivados especulativos del casino bursátil internacional (en 2007-2008) ya se podía fácilmente prever que sistemas bancarios como los de Chipre e Irlanda, con activos equivalentes a más de siete veces el PIB del país (en Islandia ascendían a ocho veces la riqueza nacional), iban a colapsarse. En el entorno chipriota, ese despropósito se generó a mediados de la primera década del siglo por la feroz competencia (cuyas virtudes siempre cantan los defensores de la privatización a ultranza) entre el Banco de Chipre y el Banco Laiki, que trató de ganar esa carrera ofreciendo condiciones extraordinarias para obtener depósitos. Hasta que el Estado tuvo que rescatar a Laiki, el año pasado, con fondos públicos por valor de 1.800 millones; un rescate desaforado para la diminuta economía chipriota.
Además, la quita decidida en 2012 por Bruselas a los tenedores de bonos soberanos griegos dejó a los dos grandes bancos de Chipre con 3.800 millones en papeles casi sin valor. Y el mercado inmobiliario, en el que ambas entidades habían confiado el 40% de su cartera crediticia, se hundió (igual que en el resto de Europa), perdiendo la mitad de su valor en tres años. Así que la insólita preeminencia de los depósitos monetarios en los activos de esos bancos, que equivalían al 91% del total (lo que mostraba la salud de esas entidades, según la teoría financiera actual), se transformó en una enfermedad incurable: disponían de tanta liquidez que la invirtieron masivamente en bienes presuntamente seguros como bonos del Tesoro (griego) e inmuebles.
Según nuestros eminentes economistas, la banca chipriota fue más que buena: sólo el 3% de sus inversiones recurrieron a vehículos dudosos o arriesgados como los derivados y otros instrumentos del casino bursátil. Pero cuando la burbuja estalló se encontraron con que eran incapaces de hacer frente a sus obligaciones con los impositores. Eso no es culpa de su mala gestión, sino que es una característica esencial de la banca moderna, como explican en la obra Banker’s New Clothes dos economistas del Max Planck Institute: la capacidad de los bancos para absorber las pérdidas es tan pequeña que operan permanentemente en el filo del desastre.
Por tanto, es la propia estructura fundamental del sistema bancario actual la que coloca a las autoridades gubernamentales ante un dilema terrible, explica Wolf: o rescatan a todas las entidades, cueste lo que cueste (avalando las gestiones más temerarias e irresponsables, y poniendo en peligro la misma solvencia del Estado), o se niegan a rescatar a las que se han hundido a causa de este riesgo sistémico y precipitan a sus economías en una depresión aún más profunda, causando el pánico de los mercados y una ruina todavía peor.
La solución que nos tratan ahora de imponer los que han establecido este orden de cosas consiste en que los contribuyentes repaguemos el desaguisado. Y si no, a los chipriotas sólo les queda vender al Kremlin la última joya de su corona: los yacimientos de gas natural recién descubiertos en aguas de Chipre.
¿Alguien asumirá la responsabilidad de semejante desastre? Pues claro que no.
Brigita Gračner · · · · ·
17/03/13 Sinpermiso
LIUBLANIA CAPITAL DE ESLOVENIA
Brigita Gračner es activista de la Universidad de los Trabajadores y los Punk de Ljubljana
Traducción para www.sinpermiso.info: Enrique García
Jorge Costa · · · · ·
03/03/13

PLAZA DE LAS MANIIFESTACIONES, LISBOA
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Jorge Costa es dirigente del Bloco de Esquerda portugués y periodista de Esquerda.
Traducción para www.sinpermiso.info: Gustavo Buster
Comentario de Leo Bassi sobre el triunfo de Beppe Grillo
Leo Bassi cómico
05/03/2013 - 21:01h
En cualquier país normal es difícil imaginar que un cómico, incluso popular como Beppe Grillo, podría llegar a las elecciones sin partido político, sin programa electoral, sin apoyo del mundo empresarial y aún así conquistar el 25,5% de los votos. Este fenómeno social inaudito que llevó al líder de la SPD alemana, Peer Steinbrück, a decir que los italianos habían elegido esta vez a dos payasos, Berlusconi y Grillo, es un hecho político importante que trasciende las fronteras de Italia y afecta al futuro de Europa en su conjunto.
Antes de abordar el fondo del problema, creo útil hacer un pequeño repaso sobre quién es Beppe Grillo y cómo nace su Movimiento 5 Estrellas.
Hace más de 30 años que conozco profesionalmente a Beppe -personalmente le he visto solo en dos ocasiones- y os puedo asegurar que es un gran comunicador, una mezcla entre el Gran Wyoming, Jordi Évole y Los Morancos. Sus espectáculos-mítines, donde puede reunir hasta 20.000 personas él solo, son acontecimientos muy viscerales. Se le puede ver entre el público robando un móvil para llamar al presidente de la República (una vez le contestó en directo) o, un instante después, sacar de una carpeta informaciones reservadas sobre un magnate poderoso y, entre carcajadas, dar nombre y apellido a los políticos sobornados por él.
Sus guerras personales contra Berlusconi, al que llama "el Psico-Enano", le procuraron años de ostracismo en televisión y una censura mediática, pero frente a sus colegas televisivos más supinos, su valentía política despertó admiración y le ayudó a llenar los teatros.
Así, Grillo se transformó en el artista icono de la resistencia cultural en los años oscuros del triunfo del Berlusconismo, poniendo en evidencia las miserias del régimen y de su Corte, pero también la falta de combatividad de una oposición de izquierda dormida.
Pero el salto definitivo a la política se produce a raíz de dos hechos muy puntuales:
Por un lado, el éxito de su espectáculo sobre el escándalo financiero de la empresa Parmalat (tan acertado fue el guión que la Policía le buscó para pedirle sus fuentes), hecho que transformó la imagen de Grillo en algo más que un cómico y no por casualidad su primera victoria fue ahí en Parma, con la elección del primer alcalde 5 Estrellas.
El otro momento que determinó el cambio radical en su carrera fue su encuentro con Gianroberto Casaleggio. Corre el año 2004 y este publicista milanés, gurú de Internet, contacta a Grillo para proponerle trasladar su comicidad militante a la red. Nace así el blog de Beppe Grillo, una de las webs más visitadas del mundo. Su partido político no es otro que el conjunto de los seguidores online de su blog. Hasta hoy no hay organización central o sede nacional del Movimiento 5 Estrellas. Quizás a nivel estratégico, el verdadero ideólogo del partido es él, Casaleggio, siendo Grillo la parte visible y mediática.
Con más tiempo sería interesantísimo analizar quién es este señor, una empresa seguramente exitosa en su mundo de la comunicación pero con relaciones algo opacas con el poder económico. Para los que les interese existe esta página.
Hay un detalle que tiene su importancia; Casaleggio habla mucho del futuro y ama la ciencia-ficción. Hay una dimensión mesiánica en su visión de la Revolución de las redes, algo que he podido encontrar también en España en ciertos ambientes hacktivistas.
Es evidente que, por muy atrevido e inteligente que pueda ser el tándem Grillo-Casaleggio, esta victoria fenomenal nace en un contexto muy particular: la cultura popular italiana.
Es bastante significativo que uno de los héroes imaginarios más tradicionales y representativos del pueblo italiano sea el Arlequín de la Commedia dell'Arte (o Pulchinella en su versión Napolitana).
Este personaje, muy amado por el público, es estafador por vocación, hedonista por carácter y mujeriego por instinto... ¿Os recuerda a alguien? Pasa su tiempo engañando a las autoridades, a los comerciantes, a los banqueros e incluso al clero, sin ningún miedo frente al poder del Vaticano. Es fundamentalmente anarquista. En algunas de las historias más surrealistas se le ve hasta burlarse de la muerte en persona, en una muestra de profunda valentía, con matices ateos e irreverentes.
Con la Policía su trato es de perfecto rebelde, apaleando sistemáticamente a todos los pobres Carabinieri que acuden ingenuamente a detenerle por sus fechorías.
Es digno de ver cómo la gente de la calle se mea de risa ante las acciones de este monstruo simpático: el pueblo italiano se siente reflejado en el carácter de Arlequín.
El italiano desconfía visceralmente de su Gobierno. No ama y no respeta a su aristocracia. Acepta la Iglesia más por miedo y superstición que por fe y convicciones. Las razones de esta falta decivismo y de amor a la patria son múltiples pero tienen siempre que ver con la humillación sufrida a lo largo de la historia por la decadencia del estado italiano sometido a la dominación extranjera. Los que gobiernan son siempre unos siervos vendidos a otros poderes que merecen solo desprecio. El cinismo popular es profundísimo pero tienen un lado positivo: genera un sentido democrático primario que nace de la deslegitimación de todo poder.
De vez en cuando surge alguien del pueblo: auténtico, sencillo y listo como la gente común. Es capaz de hablar su lenguaje, y durante una temporada la gente se entrega en cuerpo y alma. Y es que por debajo del cinismo latino hay siempre hambre de entusiasmo.
Puede llamarse Garibaldi o Mussolini o Berlusconi o quizás Grillo, no importa mucho porque el molde es igual. Desde el momento que no presuma de nada, que se demuestre libre de las influencias extranjeras, que sepa mandar a la mierda el respeto a la burguesía hipócrita y consiga mantener un espirito lúdico haciéndolo, está destinado a triunfar.
Si además sabe follar porque no es uno de esos inútiles que se pasa la vida estudiando y escribiendo libros, arrasa.
La derrota electoral de Mario Monti era previsible: tenía aire de pijo vendido a los alemanes, y con la polla floja. Fatal.
Sé que el cuadro dibujado de mis propios conciudadanos no es muy edificante y que esta descripción del carácter picaresco sin envergadura es divertida pero anecdótica y no justifica lo que al principio comentaba sobre el impacto que Italia pueda tener en el resto de Europa.
Que el lector se tranquilice, no lo había olvidado.
Abordamos ahora, la tercera y última parte: la relevancia del proceso que ha empezado con los resultados de estas últimas elecciones.
Con nada menos que un golpe de estado encubierto al imponer a Monti como jefe de un gobiernotécnico, la gente seria e importante, estos de Bruselas y de Berlin habían conseguido alejar a Berlusconi del poder sin elecciones.
Es cierto que el personaje había demostrado ser un impresentable incluso para los italianos, pero este diktat de los Mercados y de la Merkel ha tocado el orgullo latino, recordando otros dictados históricos del Sacro Imperio Romano Germánico.
La oposición lógica al Arlequín televisivo derrotado era Bersani pero el jefe del PD (Partido Democrático) no ha convencido a nadie por una razón fundamental: su partido de izquierda descafeinada gustaba al gente seria, a la élite, a la Merkel...
No estoy diciendo que esta actitud sea racismo o xenofobia, porque la partida se juega a otro nivel. Entre recortes, liberalización de los mercados y globalización, el sistema capitalista esta rompiendo el mundo de Arlequín, el mundo de los pequeños artesanos orgullosos de su independencia: "La Comedia é finita",como dice el personaje Canio al final de la ópera"Pagliacci" (Payasos).
Frente a la cadena Pizza Hut, con sus pizzas liofilizadas y homogeneizadas, los pizzaioli intentan competir pero no consiguen abaratar sus márgenes.
Durante 20 años, Berlusconi había mantenido la ilusión que la picaresca latina era bastante lista como para engañar la maquina apisonadora, fría y calculadora, venida del norte.
Al igual que Benigni en "La vida es bella", él también se burlaba de los malos sin que, aparentemente, estos últimos se dieran cuenta, desdramatizando con sus payasadas las grandes reuniones donde se decidía el futuro del planeta.
Sus televisiones trabajaban 24 horas al día para amparar esta visión optimista de una Italia vencedora: "Mira, somos los mejores porque el Milán a derrotado al Munich por 3 a 0".
Pero el juego se acabó con la crisis económica. Ahora la Troika nos dice: "Italianos, para salvar el país, hay que cerrar la pizzería y trabajar en una franquicia por una miseria y si el dueño, que vive en Berlin o en Seattle, es multimillonario, no pasa nada porque así funciona el sistema".
En el guión clásico de la Comedia del Arte, cuando Arlequín llega a una situación análoga, su reacción normal es sacar un enorme palo y acabar a ostias con el miserable que promulga tales insensateces.
Esta vez, el nuevo Arlequín se llama Beppe Grillo.
Ha cambiado su teatrino por una presencia online pero su misión es la misma: hacernos creer que somos más listos. Lo que ha cambiado es que el problema ya no es italiano: Grecia, Portugal y España viven la misma realidad.
Y por qué limitarse a Europa. El mundo Árabe con su "primavera", el continente africano y Sudamérica con sus experiencias de democracias populares se enfrentan a la misma situación: no consiguen seguir el modelo económico impuesto por un pequeño grupo de países ricos.
Con estas elecciones en Italia, la novedad es que esta brecha se ha abierta en el corazón de Europa. Podemos estar ante el principio de una Europa dividida en dos, con ciudadanos de primera clase y otros de segunda.
Sin embargo, hay una otra opción posible: quizás hasta los países más ricos no van a poder seguir la lógica del neo-liberalismo porque el sistema esta comiéndose a si mismo destrozando lo que queda de su clase
media.
Entonces la reacción visceral del Arlequín herido en su orgullo con "i coglioni rotto" podría ser la vanguardia de una revolución mundial alentada por la vieja sabiduría instintiva. Una revolución humanista y sensual que frene al planeta abocado en esta terrible lógica enloquecida y destructora.
¿Estamos a la altura de este desafío?
Mola probar.
eldiariopuntoes
El Confidencial
“Los poderes económicos han convertido la Europa del euro en un engendro que nada tiene que ver con la idea romántica bajo la que se comenzó a construir”. Las palabras del exsecretario general de Hacienda Juan Francisco Martín Seco, que acaba de publicar Contra el euro. Historia de una ratonera, resuenan a rabia y desesperanza. Rabia porque lleva más de dos décadas alertando sobre la “inevitable” crisis del euro, pese a haber sufrido las consecuencias de no alinearse ideológicamente con el establishment político-económico, como asegura a El Confidencial. Y, sobre todo, desesperanza porque “quienes nos metieron en esta senda no diseñaron un sistema de vuelta atrás si las cosas salían mal, por lo que estamos en una ratonera en la que la ruptura del euro tendrá un alto coste”.
Para Martín Seco la crisis que asola Europa no es un bache pasajero que podamos superar a corto o medio plazo con más recortes en el Estado de bienestar. Más bien, es la crónica de una muerte anunciada (entre otros por él mismo) frente a la que no existen más alternativas que provocar una detonación controlada. Una salida dolorosa, pero imprescindible, para recuperar cuanto antes la senda del crecimiento. “Lo más sensato, pero que pocos Gobiernos se atreverán a hacer, sería intentar deshacer lo andado con el mínimo coste posible. En términos económicos, los daños de romper el euro y la Eurozona serán muy grandes, pero la permanencia sólo empeorará más las cosas”, advierte el economista.
Sea o no controlado el desmantelamiento de la Eurozona, para Martín Seco no hay duda de que “la unión monetaria no tiene visos de prolongarse en el tiempo”. Un periodo de sufrimiento inútil, pues cuando se rompa de forma natural“habremos pagado un coste mucho mayor y tendremos una economía más empobrecida”. Como ejemplo pone a Grecia. “Ahora vive una situación dramática. Si hace cinco años, cuando comenzó la crisis, se hubiese apeado del euro lo habríapasado igual de mal. Sin embargo, en estos momentos ya estaría comenzando a ver la luz”.
Una unión construida bajo el principio de la desunión
El 'juego sucio' de los actores económicos y la multiplicidad de factores que según Martín Seco influyen en la evolución de la crisis europea lo echan para atrás a la hora de ponerle fecha al crac europeo. “Antes o después, la Unión Económica se romperá porque, tal y como está concebida, las diferencias entre países son cada vez mayores. Cada uno paga unos tipos de interés distintos, la fiscalidad es diferente, no existen unos presupuestos conjuntos (los últimos se reducen al 1% del PIB europeo) y las economías son muy divergentes”, por enumerar sólo algunas de las contradicciones citadas por el profesor. Aunque parezca una paradoja, se trata de una unión “construida conscientemente desde la diferencia, lo que provoca fuertes desequilibrios entre los países miembros”.
Un problema que las economías más beneficiadas por este sistema, principalmente la alemana, no están dispuestas a corregir. Pero aunque quisiesen, probablemente no podrían porque, según lo define Martín Seco, se ha seguido un “procedimiento de gradualismo asimétrico” que va en contra de la verdadera armonización fiscal. Un “engendro”, como en repetidas ocasiones llama este economista a la Eurozona, que comenzó a gestarse hace más de dos décadas con la firma del Tratado de Maastricht. “Desde ese momento se comenzó a correr a todo trapo y de una forma cada vez menos armonizada. Yo comprendo que Alemania no esté dispuesta a trasferir fondos, pero entonces no podemos hablar de una unión monetaria”, añade.
Una trampa para las economías más débiles, o una “ratonera” según el símil que se utiliza en el título del libro. Es por ello que Martín Seco, como ya dijo por aquel entonces, vuelve a repetir: “Los países del sur nunca deberían haber firmado el Tratado de Maastricht”. Ahora, los acontecimientos refuerzan sus tesis. No en vano, en su ensayo Contra el euro recupera una buena cantidad de los artículos y análisis que publicó a lo largo de los últimos años. Pese a su anticipación, reconoce que ciertas cuestiones han superado sus peores presagios. La “total falta de democracia” en las instituciones europeas es una de ellas.
La pérdida del control político de los Gobiernos
“Los Gobiernos han perdido toda capacidad de intervención política. Las elecciones nacionales son como una farsa, da igual a quien votes por quien va a mandar será Draghi [actual presidente del Banco Central Europeo]. La voluntad de los pueblos ya no importa, las órdenes las dan Berlín o Bruselas, y la democracia se nos escurre cada vez más de las manos”, lamenta el exsecretario general de Hacienda.
La otra contradicción sobre la que se asientan los pilares de la UE, según Martín Seco, es que “tampoco existe unión política”, una realidad que acaba provocando que “los países fuertes sean los que controlan a los débiles”. Para el economista se trata de una nueva forma de “colonialismo, casi de ocupación o, si quieres, de intervención, como se le llama ahora”.
Algunos de los ejemplos más extremos de este juego antidemocrático que cita son las consultas de la Constitución Europea: “Como venció la opción del 'no' en varios países, se repitieron y finalmente se volcaron sus artículos en un Tratado (de Lisboa) para no tener que ser refrendado en las urnas”. Asimismo, otra de las formas modernas de “huir del control de la ciudadanía” consiste, según describe Martín Seco, en “presionar a los Estados para que creen organismos bajo el apelativo de independientes. Es decir, instituciones que no respondan a nadie más allá que el BCE y blindadas a la presión social”.
LACOMICIDAD POLÍTICA BEPE GRILLO
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