miércoles, 6 de marzo de 2013

Más de un millón y medio de personas anegan con su marea Portugal: ¡gobierno dimisión!

 

Jorge Costa · · · · ·

03/03/13

PLAZA DE LAS MANIIFESTACIONES, LISBOA

 

Según los organizadores de la manifestación "!Qué se joda la Troika! ¡Queremos nuestras vidas!",más de un millón y medio de personas han salido a las calles en todo Portugal para exigir la dimisión del gobierno del PSD / CDS-PP. La participación popular ha superado la anterior manifestación del 15 de septiembre. En Porto, 400.000 personas llenaron las calles. Al final de la manifestación de Lisboa se leyó la moción de censura popular en el "Terreiro do Paço", lleno de manifestantes, que reproducimos:

"Esta moción de censura popular expresa la voluntad de un pueblo que quiere tomar el presente y el futuro en sus manos. En una democracia, es el pueblo el que más manda.

Los diferentes gobiernos de la Troika no nos representan. Este gobierno no nos representa.

Este gobierno es ilegítimo. Fue elegido sobre la base de promesas no cumplidas. Prometió que los impuestos no subirían, pero los aumentó hasta niveles insoportables. Garantizó que no recortaría las pensiones ni los subsidios de los que trabajan, pero no hay día que no roben más dinero a los trabajadores y jubilados. Se comprometió a no despedir a los funcionarios públicos y el desempleo no aumentaría, pero cada hora que pasa hay más gente sin trabajo.

Esta moción de censura es la expresión del aislamiento del gobierno. Pueden cocinar leyes y recortes con la banca y su mayoría parlamentaria. El Presidente de la República podrá autorizarlo todo, incluso que se subvierta la Constitución que juró hacer cumplir. Pero este gobierno ya no tiene legitimidad. Tiene en su contra a la población, que exige, para empezar, la dimisión del gobierno, el fin de la austeridad y del dominio de la Troika sobre el pueblo, que es soberano.

¡Que el pueblo tome la palabra! Porque el gobierno ni puede y ni consigue dimitir al pueblo, pero el pueblo puede y va a conseguir que dimita el gobierno. Ningún gobierno puede sobrevivir a la oposición de la gente.

Esta moción de censura popular es el grito de un pueblo que exige participación. Es la afirmación pública de una creciente voluntad del pueblo para tomar en sus manos la dirección del país, acabando con un poder corrupto que varios gobiernos van arrastrando.

El 2 de marzo, en todo el país y en varias ciudades de todo el mundo, con el lema “¡Que se joda la Troika! ¡El pueblo es el que más manda!”, el pueblo ha expresado su clara voluntad de romper con las políticas impuestas por la Troika y aplicadas por este gobierno.

¡Basta ya! Obviamente, están cesados. ¡Qué el pueblo ordene!

El rio Grândola

La manifestación de hoy ha cambiado el futuro inmediato de la lucha social.

Los que recuerdan el 25 de abril ya saben, después del 15 de septiembre y del 2 de marzo, que la movilización popular generalizada no es un fenómeno aislado o un grito ocasional del alma. Es la expresión de un espacio social en lucha, un hecho permanente de la situación nacional, una mayoría que toma la palabra en contra de los recortes que transforman la sociedad.

La agenda inmediata del espacio social es el derrocamiento del gobierno. La moción de censura popular leída en el “Terreiro do Paço” podría ser su manifiesto. En los próximos días se sabrá la verdad de los nuevos recortes, ocultos hasta después de la manifestación por la Troika y el gobierno. En las próximas semanas, la exigencia del fin de este poder y este programa que nadie voto debería tomar la forma de reconocimiento mutuo - territorial, descentralizado y abierto – de las fuerzas que confluyeron el 2 de marzo. En cada plaza, en cada lugar, estas personas deben volver a reunirse, aprender e informar, recabar apoyo. Y continuar ganando consensos para esta moción de censura que debe acabar con el gobierno.

Las fuerzas de las mareas

El recorte de 4 mil millones, allí dónde la troika lo quiere hacer, afecta a la propia médula del estado de bienestar. Pero la resistencia a este ataque tiene en el 2 de marzo un momento sin precedentes. No sólo por la construcción orgánica de esta protesta por las “mareas” de educación, salud y pensionistas (que se preparó en los lugares de trabajo y los servicios públicos, las asociaciones y los sindicatos) sino también por la fuerza unitaria de su llamamiento, que congregó a profesionales y usuarios, a sindicalistas y activistas de los movimientos sociales, a activos y jubilados, ciudadanos todos afectados donde más les duele.

En vísperas de duras confrontaciones sindicales, estas iniciativas son la señal de la amplia disponibilidad para una movilización política unitaria en defensa de la escuela pública, el Servicio Nacional de Salud y la Seguridad Social. El calendario de luchas es cada vez más fuerte.

El momento de la verdad

El pueblo de Grândola exige a las fuerzas anti-memorando el compromiso de una respuesta común y medidas concretas para una alternativa compartida. En primer lugar, tenemos esa responsabilidad el Bloco y el PCP, porque han exigido la convocatoria de nuevas elecciones y ambos proponen un gobierno de izquierda para romper con la Troika. Pero esta unidad no debe agotarse en el diálogo de los partidos anti-Troika. Por el contrario, el proyecto de un gobierno de izquierdas será tan amplia como la claridad de su programa. En espacios como el Congreso Democrático de Alternativas o la Auditoría Ciudadana de la Deuda se encuentran cientos de opiniones y voluntades que deben ser esenciales en la conformación de una alternativa política. Las múltiples expresiones organizadas que surgen con este pueblo que ocupa las ciudades será también la fuerza del proyecto. Entre esas voces están las de muchos socialistas que se niega a participar en los ejercicios de calentamiento para una austeridad en versión Seguro. Son aquellos que reconocen la necesidad de renegociar la deuda y de dar un giro radical a las opciones económicas. La unidad de la izquierda da jaque mate a toda la política del memorándum.

Nuestra lucha es internacional

La extensión de la movilización popular en Portugal es un ejemplo para todo el continente. Por su dimensión, por la claridad de su grito, por su inspiración en la referencia a la revolución de 1974. Además, gobiernos violentos e inestables están devastando toda la periferia europea. En España, sólo una semana antes del 2 de marzo, cientos de miles de personas salieron también a la calle en la Marea Ciudadana que anegó más de 80 ciudades. La construcción de una agenda internacional contra la dictadura de la deuda está al alcance de los pueblos que hoy se levantan.

Y es en el calor de estas tareas urgentes que la izquierda puede actuar ahora. El río que unióGrândola debe crecer unido

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Jorge Costa es dirigente del Bloco de Esquerda portugués y periodista de Esquerda.

Traducción para www.sinpermiso.info: Gustavo Buster

¿La Comedia é finita?

 

Comentario de Leo Bassi sobre el triunfo de Beppe Grillo

 

Leo Bassi cómico

05/03/2013 - 21:01h

En cualquier país normal es difícil imaginar que un cómico, incluso popular como Beppe Grillo, podría llegar a las elecciones sin partido político, sin programa electoral, sin apoyo del mundo empresarial y aún así conquistar el 25,5% de los votos. Este fenómeno social inaudito que llevó al líder de la SPD alemana, Peer Steinbrück, a decir que los italianos habían elegido esta vez a dos payasos, Berlusconi y Grillo, es un hecho político importante que trasciende las fronteras de Italia y afecta al futuro de Europa en su conjunto.

Antes de abordar el fondo del problema, creo útil hacer un pequeño repaso sobre quién es Beppe Grillo y cómo nace su Movimiento 5 Estrellas.

Hace más de 30 años que conozco profesionalmente a Beppe -personalmente le he visto solo en dos ocasiones- y os puedo asegurar que es un gran comunicador, una mezcla entre el Gran Wyoming, Jordi Évole y Los Morancos. Sus espectáculos-mítines, donde puede reunir hasta 20.000 personas él solo, son acontecimientos muy viscerales. Se le puede ver entre el público robando un móvil para llamar al presidente de la República (una vez le contestó en directo) o, un instante después, sacar de una carpeta informaciones reservadas sobre un magnate poderoso y, entre carcajadas, dar nombre y apellido a los políticos sobornados por él.

Sus guerras personales contra Berlusconi, al que llama "el Psico-Enano", le procuraron años de ostracismo en televisión y una censura mediática, pero frente a sus colegas televisivos más supinos, su valentía política despertó admiración y le ayudó a llenar los teatros.

Así, Grillo se transformó en el artista icono de la resistencia cultural en los años oscuros del triunfo del Berlusconismo, poniendo en evidencia las miserias del régimen y de su Corte, pero también la falta de combatividad de una oposición de izquierda dormida.

Pero el salto definitivo a la política se produce a raíz de dos hechos muy puntuales:

Por un lado, el éxito de su espectáculo sobre el escándalo financiero de la empresa Parmalat (tan acertado fue el guión que la Policía le buscó para pedirle sus fuentes), hecho que transformó la imagen de Grillo en algo más que un cómico y no por casualidad su primera victoria fue ahí en Parma, con la elección del primer alcalde 5 Estrellas.

El otro momento que determinó el cambio radical en su carrera fue su encuentro con Gianroberto Casaleggio. Corre el año 2004 y este publicista milanés, gurú de Internet, contacta a Grillo para proponerle trasladar su comicidad militante a la red. Nace así el blog de Beppe Grillo, una de las webs más visitadas del mundo. Su partido político no es otro que el conjunto de los seguidores online de su blog. Hasta hoy no hay organización central o sede nacional del Movimiento 5 Estrellas. Quizás a nivel estratégico, el verdadero ideólogo del partido es él, Casaleggio, siendo Grillo la parte visible y mediática.

Con más tiempo sería interesantísimo analizar quién es este señor, una empresa seguramente exitosa en su mundo de la comunicación pero con relaciones algo opacas con el poder económico. Para los que les interese existe esta página.

Hay un detalle que tiene su importancia; Casaleggio habla mucho del futuro y ama la ciencia-ficción. Hay una dimensión mesiánica en su visión de la Revolución de las redes, algo que he podido encontrar también en España en ciertos ambientes hacktivistas.

Es evidente que, por muy atrevido e inteligente que pueda ser el tándem Grillo-Casaleggio, esta victoria fenomenal nace en un contexto muy particular: la cultura popular italiana.

Es bastante significativo que uno de los héroes imaginarios más tradicionales y representativos del pueblo italiano sea el Arlequín de la Commedia dell'Arte (o Pulchinella en su versión Napolitana).

Este personaje, muy amado por el público, es estafador por vocación, hedonista por carácter y mujeriego por instinto... ¿Os recuerda a alguien? Pasa su tiempo engañando a las autoridades, a los comerciantes, a los banqueros e incluso al clero, sin ningún miedo frente al poder del Vaticano. Es fundamentalmente anarquista. En algunas de las historias más surrealistas se le ve hasta burlarse de la muerte en persona, en una muestra de profunda valentía, con matices ateos e irreverentes.

Con la Policía su trato es de perfecto rebelde, apaleando sistemáticamente a todos los pobres Carabinieri que acuden ingenuamente a detenerle por sus fechorías.

Es digno de ver cómo la gente de la calle se mea de risa ante las acciones de este monstruo simpático: el pueblo italiano se siente reflejado en el carácter de Arlequín.

El italiano desconfía visceralmente de su Gobierno. No ama y no respeta a su aristocracia. Acepta la Iglesia más por miedo y superstición que por fe y convicciones. Las razones de esta falta decivismo y de amor a la patria son múltiples pero tienen siempre que ver con la humillación sufrida a lo largo de la historia por la decadencia del estado italiano sometido a la dominación extranjera. Los que gobiernan son siempre unos siervos vendidos a otros poderes que merecen solo desprecio. El cinismo popular es profundísimo pero tienen un lado positivo: genera un sentido democrático primario que nace de la deslegitimación de todo poder.

De vez en cuando surge alguien del pueblo: auténtico, sencillo y listo como la gente común. Es capaz de hablar su lenguaje, y durante una temporada la gente se entrega en cuerpo y alma. Y es que por debajo del cinismo latino hay siempre hambre de entusiasmo.

Puede llamarse Garibaldi o Mussolini o Berlusconi o quizás Grillo, no importa mucho porque el molde es igual. Desde el momento que no presuma de nada, que se demuestre libre de las influencias extranjeras, que sepa mandar a la mierda el respeto a la burguesía hipócrita y consiga mantener un espirito lúdico haciéndolo, está destinado a triunfar.

Si además sabe follar porque no es uno de esos inútiles que se pasa la vida estudiando y escribiendo libros, arrasa.

La derrota electoral de Mario Monti era previsible: tenía aire de pijo vendido a los alemanes, y con la polla floja. Fatal.

Sé que el cuadro dibujado de mis propios conciudadanos no es muy edificante y que esta descripción del carácter picaresco sin envergadura es divertida pero anecdótica y no justifica lo que al principio comentaba sobre el impacto que Italia pueda tener en el resto de Europa.

Que el lector se tranquilice, no lo había olvidado.

Abordamos ahora, la tercera y última parte: la relevancia del proceso que ha empezado con los resultados de estas últimas elecciones.

Con nada menos que un golpe de estado encubierto al imponer a Monti como jefe de un gobiernotécnico, la gente seria e importante, estos de Bruselas y de Berlin habían conseguido alejar a Berlusconi del poder sin elecciones.

Es cierto que el personaje había demostrado ser un impresentable incluso para los italianos, pero este diktat de los Mercados y de la Merkel ha tocado el orgullo latino, recordando otros dictados históricos del Sacro Imperio Romano Germánico.

La oposición lógica al Arlequín televisivo derrotado era Bersani pero el jefe del PD (Partido Democrático) no ha convencido a nadie por una razón fundamental: su partido de izquierda descafeinada gustaba al gente seria, a la élite, a la Merkel...

No estoy diciendo que esta actitud sea racismo o xenofobia, porque la partida se juega a otro nivel. Entre recortes, liberalización de los mercados y globalización, el sistema capitalista esta rompiendo el mundo de Arlequín, el mundo de los pequeños artesanos orgullosos de su independencia: "La Comedia é finita",como dice el personaje Canio al final de la ópera"Pagliacci" (Payasos).

Frente a la cadena Pizza Hut, con sus pizzas liofilizadas y homogeneizadas, los pizzaioli intentan competir pero no consiguen abaratar sus márgenes.

Durante 20 años, Berlusconi había mantenido la ilusión que la picaresca latina era bastante lista como para engañar la maquina apisonadora, fría y calculadora, venida del norte.

Al igual que Benigni en "La vida es bella", él también se burlaba de los malos sin que, aparentemente, estos últimos se dieran cuenta, desdramatizando con sus payasadas las grandes reuniones donde se decidía el futuro del planeta.

Sus televisiones trabajaban 24 horas al día para amparar esta visión optimista de una Italia vencedora: "Mira, somos los mejores porque el Milán a derrotado al Munich por 3 a 0".

Pero el juego se acabó con la crisis económica. Ahora la Troika nos dice: "Italianos, para salvar el país, hay que cerrar la pizzería y trabajar en una franquicia por una miseria y si el dueño, que vive en Berlin o en Seattle, es multimillonario, no pasa nada porque así funciona el sistema".

En el guión clásico de la Comedia del Arte, cuando Arlequín llega a una situación análoga, su reacción normal es sacar un enorme palo y acabar a ostias con el miserable que promulga tales insensateces.

Esta vez, el nuevo Arlequín se llama Beppe Grillo.

Ha cambiado su teatrino por una presencia online pero su misión es la misma: hacernos creer que somos más listos. Lo que ha cambiado es que el problema ya no es italiano: Grecia, Portugal y España viven la misma realidad.

Y por qué limitarse a Europa. El mundo Árabe con su "primavera", el continente africano y Sudamérica con sus experiencias de democracias populares se enfrentan a la misma situación: no consiguen seguir el modelo económico impuesto por un pequeño grupo de países ricos.

Con estas elecciones en Italia, la novedad es que esta brecha se ha abierta en el corazón de Europa. Podemos estar ante el principio de una Europa dividida en dos, con ciudadanos de primera clase y otros de segunda.

Sin embargo, hay una otra opción posible: quizás hasta los países más ricos no van a poder seguir la lógica del neo-liberalismo porque el sistema esta comiéndose a si mismo destrozando lo que queda de su clase
media.

Entonces la reacción visceral del Arlequín herido en su orgullo con "i coglioni rotto" podría ser la vanguardia de una revolución mundial alentada por la vieja sabiduría instintiva. Una revolución humanista y sensual que frene al planeta abocado en esta terrible lógica enloquecida y destructora.

¿Estamos a la altura de este desafío?

Mola probar.

eldiariopuntoes

domingo, 3 de marzo de 2013

"Las elecciones son una farsa y Europa una ratonera: tenemos que salirnos del euro"

Iván Gil

El Confidencial

“Los poderes económicos han convertido la Europa del euro en un engendro que nada tiene que ver con la idea romántica bajo la que se comenzó a construir”. Las palabras del exsecretario general de Hacienda Juan Francisco Martín Seco, que acaba de publicar Contra el euro. Historia de una ratonera, resuenan a rabia y desesperanza. Rabia porque lleva más de dos décadas alertando sobre la “inevitable” crisis del euro, pese a haber sufrido las consecuencias de no alinearse ideológicamente con el establishment político-económico, como asegura a El Confidencial. Y, sobre todo, desesperanza porque “quienes nos metieron en esta senda no diseñaron un sistema de vuelta atrás si las cosas salían mal, por lo que estamos en una ratonera en la que la ruptura del euro tendrá un alto coste”.

Para Martín Seco la crisis que asola Europa no es un bache pasajero que podamos superar a corto o medio plazo con más recortes en el Estado de bienestar. Más bien, es la crónica de una muerte anunciada (entre otros por él mismo) frente a la que no existen más alternativas que provocar una detonación controlada. Una salida dolorosa, pero imprescindible, para recuperar cuanto antes la senda del crecimiento. “Lo más sensato, pero que pocos Gobiernos se atreverán a hacer, sería intentar deshacer lo andado con el mínimo coste posible. En términos económicos, los daños de romper el euro y la Eurozona serán muy grandes, pero la permanencia sólo empeorará más las cosas”, advierte el economista.

Sea o no controlado el desmantelamiento de la Eurozona, para Martín Seco no hay duda de que “la unión monetaria no tiene visos de prolongarse en el tiempo”. Un periodo de sufrimiento inútil, pues cuando se rompa de forma natural“habremos pagado un coste mucho mayor y tendremos una economía más empobrecida”. Como ejemplo pone a Grecia. “Ahora vive una situación dramática. Si hace cinco años, cuando comenzó la crisis, se hubiese apeado del euro lo habríapasado igual de mal. Sin embargo, en estos momentos ya estaría comenzando a ver la luz”.

Una unión construida bajo el principio de la desunión

El 'juego sucio' de los actores económicos y la multiplicidad de factores que según Martín Seco influyen en la evolución de la crisis europea lo echan para atrás a la hora de ponerle fecha al crac europeo. “Antes o después, la Unión Económica se romperá porque, tal y como está concebida, las diferencias entre países son cada vez mayores. Cada uno paga unos tipos de interés distintos, la fiscalidad es diferente, no existen unos presupuestos conjuntos (los últimos se reducen al 1% del PIB europeo) y las economías son muy divergentes”, por enumerar sólo algunas de las contradicciones citadas por el profesor. Aunque parezca una paradoja, se trata de una unión “construida conscientemente desde la diferencia, lo que provoca fuertes desequilibrios entre los países miembros”.

Un problema que las economías más beneficiadas por este sistema, principalmente la alemana, no están dispuestas a corregir. Pero aunque quisiesen, probablemente no podrían porque, según lo define Martín Seco, se ha seguido un “procedimiento de gradualismo asimétrico” que va en contra de la verdadera armonización fiscal. Un “engendro”, como en repetidas ocasiones llama este economista a la Eurozona, que comenzó a gestarse hace más de dos décadas con la firma del Tratado de Maastricht. “Desde ese momento se comenzó a correr a todo trapo y de una forma cada vez menos armonizada. Yo comprendo que Alemania no esté dispuesta a trasferir fondos, pero entonces no podemos hablar de una unión monetaria”, añade.

Una trampa para las economías más débiles, o una “ratonera” según el símil que se utiliza en el título del libro. Es por ello que Martín Seco, como ya dijo por aquel entonces, vuelve a repetir: “Los países del sur nunca deberían haber firmado el Tratado de Maastricht”. Ahora, los acontecimientos refuerzan sus tesis. No en vano, en su ensayo Contra el euro recupera una buena cantidad de los artículos y análisis que publicó a lo largo de los últimos años. Pese a su anticipación, reconoce que ciertas cuestiones han superado sus peores presagios. La “total falta de democracia” en las instituciones europeas es una de ellas.

La pérdida del control político de los Gobiernos

“Los Gobiernos han perdido toda capacidad de intervención política. Las elecciones nacionales son como una farsa, da igual a quien votes por quien va a mandar será Draghi [actual presidente del Banco Central Europeo]. La voluntad de los pueblos ya no importa, las órdenes las dan Berlín o Bruselas, y la democracia se nos escurre cada vez más de las manos”, lamenta el exsecretario general de Hacienda.

La otra contradicción sobre la que se asientan los pilares de la UE, según Martín Seco, es que “tampoco existe unión política”, una realidad que acaba provocando que “los países fuertes sean los que controlan a los débiles”. Para el economista se trata de una nueva forma de “colonialismo, casi de ocupación o, si quieres, de intervención, como se le llama ahora”.

Algunos de los ejemplos más extremos de este juego antidemocrático que cita son las consultas de la Constitución Europea: “Como venció la opción del 'no' en varios países, se repitieron y finalmente se volcaron sus artículos en un Tratado (de Lisboa) para no tener que ser refrendado en las urnas”. Asimismo, otra de las formas modernas de “huir del control de la ciudadanía” consiste, según describe Martín Seco, en “presionar a los Estados para que creen organismos bajo el apelativo de independientes. Es decir, instituciones que no respondan a nadie más allá que el BCE y blindadas a la presión social”.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/03/01/las-elecciones-son-una-farsa-y-europa-una-ratonera-tenemos-que-salirnos-del-euro-115848/

viernes, 1 de marzo de 2013

Las barbas de tu vecino

 

LACOMICIDAD POLÍTICA BEPE GRILLO

 

Italia

Miguel Manzanera

Rebelión

Un terremoto ha sacudido Italia en las últimas elecciones y sus consecuencias se harán sentir en toda Europa. El movimiento de Beppe Grillo ha obtenido más del 25% de los votos en las últimas elecciones, dejando un país ingobernable. Un movimiento desvertebrado, con un programa mínimo razonable, contando con la buena voluntad de la ciudadanía, ha roto las rutinas de un sistema político incapaz de dar respuestas a las necesidades de la población. Hay quien ha calificado a ese movimiento de ‘anarcofascismo’, pero aquí se confunden los efectos con las causas; pues, en efecto, el peligro fascista está presente en Italia y en Europa, y este terremoto lo evidencia palpablemente. Pero Grillo no es la causa de las convulsiones que acechan a la sociedad europea, sino solo su indicador más significativo. No se puede olvidar que Dario Fo se presentó en el escenario del mitin de Milán, abrazando a su colega de profesión.

La historia, decía Hegel, siempre se repite dos veces, y Marx añadía en el 18 Brumario que la primera vez como tragedia y la segunda como comedia. Los actores de la historia se disfrazan con el ropaje de sus antepasados para poder concebirse a sí mismos dentro del proceso social en el que están sumergidos. Más claramente parecido al fascismo del pasado siglo es Berlusconi, que sigue obteniendo votos a pesar de toda la corrupción de la que hace gala. No se debe olvidar que il Cavaliere gobernó con la Liga Norte y la Alianza Nacional, partidos con una clara ideología de extrema derecha. Y así son las paradojas de la política italiana, en nombre de la estabilidad social pactó con un Presidente de la República proveniente del PCI, Napolitano. Un juego de equívocos. En ello reside el aspecto cómico de la política italiana actual, y no solo en las bufonadas de su más destacado representante institucional.

Pero, en realidad, Grillo es un fenómeno nuevo. Ha copiado las formas empresariales de hacer política, que nos trajo Berlusconi como consecuencia de la mercantilización completa de la vida social en el mundo globalizado; y las ha adaptado a la comprensión de las jóvenes generaciones que se criado en el mundo de internet, la comunicación globalizada. Unas jóvenes generaciones que saben que el capitalismo no tiene futuro, pero no quieren aceptar las asperezas espartanas del socialismo.

Esa joven generación ha aprendido las lecciones de las ‘primaveras árabes’, cuando la red global funcionó como instrumento para la subversión del régimen monolítico que dominaba en Egipto o Túnez, Libia o Siria. Como el 15 M que llenó las plazas del Estado español copió las manifestaciones de los jóvenes contestatarios del mundo musulmán. En esta década inaugural del futuro, la innovación política nos llega desde la otra orilla del Mediterráneo. Ante la incapacidad del orden político y económico liberal para resolver los gravísimos problemas a los que se enfrenta la humanidad del siglo XXI, el espontaneísmo de la protesta expresa la necesidad de luchar por un futuro humano.

Y ahí tenemos a Italia innovando la repetición de la historia, anunciando una nueva forma de demagogia populista, entre el cinismo burlón de Berlusconi –la vieja generación desencantada-y la ironía airada de Grillo –la nueva generación desilusionada-. Comparado con estos cómicos personajes que aspiran a gobernar la vida italiana de nuestros días, el Duce de los años 20 del pasado siglo parece un héroe trágico, que hubiera aceptado realizar un papel execrable para la historia, porque así lo exigían las circunstancias. ¿Para qué tanto sacrificio si se puede alcanzar el poder contando chistes malos?

Las reacciones ante el resultado electoral muestran la desolación de los intelectuales orgánicos al capitalismo liberal-reformista. La crisis económica no da para mantener el nivel de vida, ni siquiera los derechos consolidados de las clases trabajadoras europeas. La regresividad de la coyuntura es patente y patética. Si echamos un vistazo al panorama europeo, se hace difícil apreciar cuál de todos los gobiernos en plaza hace más ridículo. Ante la comicidad de los políticos falsarios, un cómico nos redescubre la política: representa la autenticidad para el ciudadano que ha comenzado a entender que nada será ya igual en el siglo que comienza.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes

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El espectáculo de la izquierda en Italia

 

¡DECLIVE O RUINA!

 

Cotidiano, candente, destructivo, y sobre todo, paralizante. Es el espectáculo de nuestras divisiones en la izquierda, cada día más agudas y chabacanas. Tornasol de la irresponsable subestimación de lo que nos jugamos en el voto del 24 de febrero. Que ya se acerca a la falta de responsabilidad seria hacia aquella parte del país que espera (todavía), que cree (desde hace demasiado tiempo), en la posibilidad de ir a votar en favor de un verdadero giro político. El desencuentro entre Vendola e Ingroia, entre  SEL (Sinistra, Ecologia e Libertà] y la Lista encabezada por el magistrado [Ingroia], el continuo echarse en cara el uno al otro la «traición» a la causa común es testimonio clamoroso y deprimente de ello.

Una ruptura que llegó ayer a su nivel más bajo con la recíproca acusación de desaparecer al día siguiente de las votaciones. De un lado se dice que la alianza de SEL con el PD se deshará cuando quede claro que el partido de Bersani va a gobernar con Monti. Por la otra se prevé que las fuerzas reunidas bajo la enseña de Ingroia volverán a dividirse en los mil pedazos que la componen.

No se trata de lanzar llamamientos a una unidad de fachada ni de resucitar ramitos de olivo o radiantes arco iris. Las divisiones existen, son importantes, comprometen juicios sobre las fuerzas en acción y se pueden advertir sin velos. La opción de coaligarse con el PD para afrontar el desafío de gobernar el país o la de dar fuerza a un movimiento-partido para condicionar desde el exterior el PD no sólo son dos opciones legítimas sino también el fruto de una derrota histórica de la izquierda. Lo que no convence e incluso siembra una desorientación creciente es asistir a un desencuentro creciente, estéril, incluso falso, útil solamente para restarle consensos a ambas formaciones. 

Si dejamos de lado las modalidades (importantes, sin embargo) a las que se llega en estas tácticas de «coalición» y observamos los contenidos, no se podrá negar la proximidad de los dos campos y las razones de una afinidad política-cultural que los une. Sobre el antineoliberalismo y la paz, sobre el neoambientalismo y el modelo de desarrollo, existe un estrecho parentesco entre Vendola y la lista de Ingroia, más de lo que se llega a ver entre Vendola y Bersani, o, a la inversa, entre Ferrero y Di Pietro. Del mismo modo que sobre «la rueda de Europa», en cambio, chocan, en esta parte de la izquierda, dos orientaciones y tal vez dos culturas políticas diferentes.

¿Es demasiado pedir que se mantenga un nivel alto en el enfrentamiento? ¿Es posible evitar herirse con las puntiagudas armas de la «traición» arrojadas contra los respectivos ejércitos? El electorado de izquierda no se convence con las escenificaciones televisivas, han sido demasiadas y lacerantes las desilusiones acumuladas en los últimos años como para soportar todavía los encontronazos mediáticos. Útiles sólo para extender las ganas de quedarse en casa.

Norma Rangeri es periodista del diario italiano Il Manifesto.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

jueves, 28 de febrero de 2013

Sobre las elecciones italianas

 

 

Jacques Sapir

RussEurop

Traducido por Beatriz Quirós Madariaga

Tras conocerse los resultados de las elecciones italianas, los comentarios se multiplicaban. El gobierno francés se apresuró también a hacer un comunicado minimizando la importancia de estos resultados. Más le hubiera valido afrontar directamente la realidad, aunque solo fuera para sacar las conclusiones correspondientes. Pero ha preferido atrincherarse en una actitud de denegación, esta vez con el apoyo de una parte de la prensa francesa. Mucho se había alabado al dirigente del partido Demócrata, Pier Luigi Bersani o al tecnócrata reconvertido en político, Mario Monti. Sin embargo, bastaba con salir de la burbuja parisina, con mirar la prensa italiana, británica o americana para tener una pequeña idea de lo que iba a ocurrir. Pero se dice que no existe la realidad fuera de lo que algunos cenáculos quieren opinar. Pues bien; observemos un poco esas elecciones y sus resultados e intentemos extraer de ellos los puntos importantes.

El primer punto que sobresale de estos resultados es evidentemente la amplitud del rechazo a las políticas inspiradas por Bruselas y Berlín pero también, recordémoslo, por París. Los partidos que defienden estas políticas sólo representaron el 40% de los electores (el PD de izquierda de Bersani 29, 5% y la alianza de centro derecha de Mario Monti, 10,5%). Los partidos que rechazan estas políticas y que en realidad rechazan la lógica del Euro han alcanzado más de 54% de los sufragios (el PDL de Silvio Berlusconi, 29% y el M5S de Beppe Grillo, 25, 4%). Sería imposible imaginar una mayor desautorización a quienes presentaban al gobierno Monti como un” salvador” de Italia. La multiplicación de impuestos, a menudo vividos como injustos, los recortes salvajes del presupuesto cuyas víctimas han sido los hospitales, las escuelas pero también los sistemas de pensiones, los retrasos escandalosos en los pagos por parte del Estado explican ampliamente esta situación. La prensa francesa puede criticar a la “maquina” Berlusconi, pero no podría esconder eternamente el hecho de que si un político expulsado y abucheado vuelve casi como triunfador es claramente porque hay un rechazo masivo de la política puesta en marcha por sus sucesores. Además, este discurso convenido no puede explicar el éxito del Movimiento 5 estrellas (M5S) de Beppe Grillo.

Esto conduce entonces al segundo punto importante: el error manifiesto de los sondeos y de las estimaciones “a pié de urna”. Dos partidos han sido las víctimas de estos errores: el PD, al que se le atribuía un 33% y que al final obtuvo 29,5% ( alrededor de 4 puntos de diferencia) y la alianza de centro derecha de Mario Monti, a quien los sondeos atribuían un 12% y que en realidad solo obtuvo un 10,5%. El PDL de Silvio Berlusconi aparece como relativamente estable. Es por lo tanto el M5S quien se ha aprovechado de estos errores, ya que se le atribuía entre un 18 y un 20% y en realidad obtuvo más del 25 % de los sufragios. Es conveniente decir inmediatamente que estas elecciones eran las primeras elecciones generales a las que se presentaba el M5S. La tarea de quienes realizaban los sondeos y las previsiones era pues de lo más difícil. Pero si se tienen en cuenta las cifras, y si se admite que un cierto número de electores del M5S (1 de cada 5) no quisieron expresar a quién habían votado en los sondeos “a pié de urna” esto quiere decir que antiguos votantes tanto de izquierda como de derecha se han decantado hacia el movimiento de Beppe Grillo. Esta hipótesis se ve avalada por la notable similitud entre previsiones y resultados reales para el PDL lo que confirma el hecho de que Silvio Berlusconi es reconocido como el jefe de su formación y que su discurso es ampliamente asumido por sus votantes. El voto para el PDL no ha sido un voto “vergonzante”, sino al contrario claramente asumido. Lo que esto quiere decir es que hay que buscar esencialmente en la izquierda (y secundariamente en el centro derecha) el verdadero granero de las fuerzas del M5S.

Esto conduce entonces al tercer punto: los electores italianos querían enviar un mensaje y han utilizado a tal fin los medios que tenían a su disposición. Se puede censurar el sistema electoral italiano, ciertamente más “bizantino” que “romano”; se pueden hacer todos los comentarios posibles e imaginables sobre la retórica, tanto de Berlusconi, cubierto de escándalos y superviviente del “bunga bunga”, como de Beppe Grillo. A falta de partidos más presentables, los italianos han votado por aquellos que les parecían los menos nocivos, o dicho de otra manera, los menos comprometidos con la mortífera política de austeridad y los menos sumisos a las órdenes de Bruselas y a los dictados de Berlín. Estamos en presencia de una manera de protestar estructurada más que ante un simple voto “protesta”. El hecho de que el M5S haya vencido en ciertas ciudades en las últimas elecciones municipales tendría que haber alertado a los observadores.

Las consecuencias para la coalición de izquierdas que representa el Partido Democrático son importantes: la erosión de este partido en los últimos sondeos y posteriormente en los resultados, es particularmente importante. Con un 35% de los votos atribuidos a menos de un mes de las elecciones obtiene finalmente el 29,5%. El problema reside en la posición insostenible que adoptó: la de defender una “austeridad con rostro humano”. Los italianos han intuido que de rostro humano no habría casi nada y que solo quedaría la austeridad. Empero, esto plantea un temible problema a las fuerzas llamada “socialdemócratas” en la Europa del sur. Sus discursos ya no tienen ninguna credibilidad en el marco económico que es el de la zona Euro. Se trata o bien de adoptar un discurso tradicional de derechas o bien de romper con las quimeras de una Europa federal; no hay medias tintas posibles.

Llegamos pues al cuarto punto. Estas elecciones han supuesto, como ya se ha dicho, una sonora derrota de la tecnocracia. A este respecto, recordamos lo que se decía en una nota dedicada no solo a la cuestión del “orden democrático” sino también a la Dictadura y a la Tiranía.

“El orden democrático permite pensar las nuevas formas de la Tiranía (las agencias independientes) de darles un nombre preciso ( el BCE, la “troïka”, la devolución de los principios del Estado a la Unión Europea sin respeto por las reglas devolución) pero también mostrar lo que podrían ser otras vías que no condujeran a usurpaciones de soberanía. El orden democrático permite así refutar las ilusiones de una tecnificación de las opciones políticas y de volver a dar toda la importancia a la propia política. Nos permite pensar la Tiranía y en consecuencia la rebelión legítima”. »(Ici )

Es a una rebelión legítima a lo que hemos asistido en estas elecciones. Es conveniente tomar conciencia de ello.

Fuente: http://russeurope.hypotheses.org/936#

lunes, 11 de febrero de 2013

¿Alemania, tierra prometida?

 

 

Una de las colas del paro en España

 

Rafael Poch

La Vanguardia

En Alemania no falta mano de obra. Lo que falta es trabajo. Mucho menos que en la Europa del Sur, pero falta: por cada puesto laboral por cubrir, hay ocho parados registrados | El empleo de talentos extranjeros es, fundamentalmente, un recurso para mantener salarios bajos | Berlín lanza planes para atraer a jóvenes profesionales extranjeros, pero Alemania sigue siendo uno de los países de la OCDE menos atractivos para venir a trabajar, por el idioma pero también por los prejuicios culturales

¿Volverá a ser Alemania la tierra prometida que fue en los años sesenta y setenta para el paro estructural español? Leyendo la prensa y observando las colas que hay en España para aprender alemán, así se diría. En aquella lejana época, centenares de miles de campesinos extremeños, andaluces y gallegos acudieron a llenar los puestos de una expansiva industria alemana en pleno “milagro económico”. La Alemania de hoy no atraviesa ningún “milagro” sino que está entrando en recesión, pero necesita especialistas extranjeros, fundamentalmente para mantener la política de salarios bajos que junto con un euro bajo sostiene su competitividad exportadora.

Si de parte alemana este recurso cumple un objetivo claro, para la Europa del Sur azotada por el desempleo representa muy poco alivio. Solo 465.000 del total de los cotizantes a la seguridad social que hay en Alemania, un 1,3%, proceden de los cuatro países críticos del sur, Grecia, Portugal, Italia y España. En el último año esa cifra solo ha aumentado en 33.000 personas, señala el último informe de la Agencia Federal de Trabajo (BA). Españoles y griegos aportan el principal contingente pero son cifras insignificantes.

Lo que España necesita, y el gobierno de Mariano Rajoy viene reclamándole a Merkel en los últimos meses, es un plan de empleo europeo. La respuesta de la canciller ha sido inequívoca: “reflexionaremos si se puede tratar, pero hay que esperar un poco porque todavía no está en la agenda”, le dijo en el encuentro del día 4 en Berlín. A siete meses de sus elecciones generales, Merkel no tiene intención de meterse en cualquier cosa que suene a gasto alemán.

En ausencia de tal plan lo que hay sobre la mesa son migajas como el plan “MobiPro” aprobado por el Ministerio de Trabajo alemán, en vigor desde el uno de enero. Se dirige a fomentar la movilidad profesional de jóvenes europeos cualificados de 18 a 35 años y está dotado, hasta agosto de 2016, con 139 millones de euros en subvenciones para cursos de alemán, formación y gastos de viaje con posibilidad de empleo. En este pequeño plan los europeos del sur compiten con polacos, húngaros, checos, eslovacos, eslovenos y bálticos, que desde mayo de 2011 ya no tienen impedimentos legales para trabajar aquí.

“Alemania es una de las principales economías del mundo y a la larga esa posición solo la podemos mantener si nuestras empresas encuentran suficiente mano de obra calificada nacional y extranjera”, dice la ministra de trabajo, Ursula von der Leyen.

La Alemania de leyenda tiene poco gancho

“MobiPro” vende como reclamo “un país cosmopolita”, “divertido para vivir y trabajar” y “abierto a otras culturas”, sin embargo la realidad es que Alemania es muy poco atractiva. Su mercado atrae entre cinco y diez veces menos empleados cualificados de fuera de Europa que países como Dinamarca, Reino Unidos, Canadá o Australia y ocupa la cola de los 34 países de la OCDE, señala el último estudio de esta organización. Eso es sí pese a que el país es de los que menos obstáculos administrativos presenta a esa emigración, señala el estudio. Pese al buen nivel de sus universidades, los bajos costes y amplias posibilidades de trabajo durante los estudios y al acabarlos, muy pocos estudiantes extranjeros acuden a estudiar a Alemania, señala el informe. ¿Qué ocurre? Sin duda el idioma, pero no solo.

Alemania tiene un problema histórico de desagrado cultural hacia la diversidad que supone su emigración, mucho más agudo que países como Francia y Gran Bretaña. El 20% de su población, 16 millones de personas, son descendientes de emigrantes. De ellos, tres millones son turcos. Su situación es paradigmática. La mitad de ellos viven hace más de veinte años en el país y continúan muy separados del resto de la población. Es verdad que (aún) no hay en las ciudades alemanas guetos socialmente tan conflictivos como los del extrarradio parisino, pero ninguna población se mezcla menos con los emigrantes, como lo demuestra el dato de solo un 4% de matrimonios mixtos entre alemanes y ciudadanos de origen turco.

La palabra clave en la materia es “integración”. ¿Qué significa en Alemania? “Anulación de la propia identidad”, estima Nuria Barnolas, una catalana de 29 años que trabaja desde hace siete en el país. En muchos casos hablar correctamente alemán y el pasaporte no bastan para perderse entre la multitud nacional. Además hay que parecer alemán, no solo en la conducta y la mentalidad, sino en el físico. Apenas hay gente de aspecto foráneo en la tele y solo un 13% de los funcionarios tienen algún origen no alemán, frente al 20% en Francia o Reino Unido. Que el actual vicecanciller y ministro de economía, Phillipp Rösler, naciera en Vietnam es un problema. “Nuestra sociedad aún está lejos de aceptar su aspecto asiático“, reconoce el ministro de justicia de Hesse, Jörg Uwe Hahn.

“Un nombre y una fotografía de origen turco en una solicitud de empleo disminuye un 14% las posibilidades del postulante”, dice Dilek Kolat, la responsable de trabajo e integración en el Senado berlinés, ella misma de origen turco. Este desagrado refleja una xenofobia estructural que apenas evoluciona, indica año tras año la encuesta “Deutsche Zustände”. Un provinciano y retrógrado supremacismo que aún está muy arraigado en la sociedad, como indica la polémica nacional que creó hace dos años el libro del economista (socialdemócrata) Thilo Sarrazin, y su tesis de que Alemania se autodestruye con la emigración de musulmanes, cultural y genéticamente “peores”. La obra vendió millón y medio de ejemplares, como podía haber ocurrido hace treinta años.

Sobre este entramado, las experiencias son diversas. Entre los jóvenes profesionales españoles, Barnolas, con dos carreras, fluida en alemán y otra media docena de lenguas, y con una experiencia vital y laboral que va de Mali a California, pasando por Bulgaria, resume su medio ambiente laboral de project manager en una empresa de Munich como, “una lucha constante para afirmarse como persona y derribar la imagen que los otros construyen de ti”.

En España se idealiza la situación laboral en Alemania. “No hay conciencia de las dificultades que supone, lo mismo pasaba en Bulgaria, donde los búlgaros soñaban con emigrar a España o en Mali, donde se hablaba de Europa como tierra de grandes oportunidades”, explica Barnolas. Su consejo: emigrar es una inversión, se necesita un mínimo para vivir sin trabajo un tiempo, si se quiere un buen trabajo hay que hablar y escribir correctamente alemán, y hay que contar con los prejuicios y con la realidad: en Munich, una de las ciudades más prósperas, una de cada cinco personas vive por debajo del umbral de pobreza (menos del 60% del salario medio). En el sector precario el panorama tampoco es rosa.

Javier García, 28 años y ocho meses en Alemania, se deslomó cargando muebles en una empresa berlinesa de mudanzas con un contrato de minijob que en realidad era frecuentemente de jornada completa de siglo XIX, más de doce horas. Luego sirvió comida en un centro comercial a cinco euros la hora. El local cerró y sudó semanas para que su patrón le pagara el salario adeudado. Al final unas clases de español en una escuela de Francfort y la posibilidad de un alojamiento barato, le han decidido a cambiar de ciudad. “Creía que en el Oeste de Alemania había más oportunidades, pero no es muy diferente”, dice. No me quejo, la gente ha sido amable y a veces he visto buenas reacciones por ser español”, explica, pero para el precariado el mercado alemán “es una selva”.

Mito y realidad de la “falta de mano de obra”

¿Hay escasez de mano de obra en Alemania? A tenor de lo que afirman los medios de comunicación y asociaciones empresariales, Alemania sufre una aguda “falta de mano de obra” especialmente mano de obra cualificada, que crecerá en el futuro y que tiene que ver con el desarrollo demográfico. La Asociación de ingenieros VDI menciona por ejemplo un agujero de 72.000 ingenieros, en sanidad se habla de una demanda de varios miles de médicos, enfermeras y asistentes sociales. “Faltan miles de maquinistas ferroviarios y fontaneros”, informa Die Welt. Algunas empresas podrían hasta irse del país por ello, señala. La tesis suscita algunas preguntas.

Si eso es así ¿por qué hay miles de ingenieros alemanes bien formados que no encuentran trabajo?, ¿por qué más de tres mil médicos alemanes se han ido a trabajar a Suiza y Austria? ¿Hay realmente escasez de mano de obra en Alemania, un país con cuatro millones de parados reales (incluido un millón no contabilizado estadísticamente) y más de ocho millones de empleados en el sector precario o de salarios bajos, muchos de los cuales desearían regresar a los empleos mejor pagados y a tiempo completo de antes?

Si ese fuera el caso, el fenómeno se reflejaría en los salarios, cuya tendencia al aumento sería indicador claro de escasez, explica Karl Brenke, investigador del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW) una institución pública. Pero eso no ha ocurrido: los salarios de los especialistas apenas han aumentado en los últimos años.

¿Cómo explicar la presunta escasez de “miles de conductores de tren” cuando en ese sector se han registrado huelgas pidiendo un aumento salarial que simplemente compense la inflación? ¿Y qué decir del agujero de médicos cuando los que faltan se han ido a Suiza y Austria porque se les paga mejor? Si faltan asistentes y enfermeros para el cuidado de ancianos y enfermos, ¿tiene eso algo que ver con una situación salarial tan precaria que obliga a los profesionales del sector a practicar el pluriempleo o a complementar su exiguo sueldo con la ayuda social (Hartz IV)? Brenke califica de “problemática” la metodología de cálculo empleada por los estudios del IW de Colonia, próximo a la patronal, que defienden la presunta carencia de ingenieros.

“No se puede hablar de escasez de mano de obra cualificada”, dice Gustav Horn, director del instituto IMK, próximo a los sindicatos. Lo que ocurre es que encontrar a esos profesionales ya no es tan fácil como antes cuando había un mayor desempleo, explica este experto. “Muchas veces quien busca trabajo hoy es mayor, su calificación es diferente o quiere mejor sueldo y condiciones de trabajo”. En otras palabras: a las empresas les resulta más caro contratar. De ahí la idea de rellenar los agujeros existentes con mano de obra foránea.

La sospecha de que se está ante una campaña del poderoso lobby empresarial-industrial alemán, con fuerte influencia en los medios de comunicación, para mantener la presión en pro de salarios bajos en el país, se hace irresistible. A efectos de opinión pública el resultado es el siguiente mensaje: el problema económico del país no es la creciente precariedad socio-laboral, ni la desigualdad en aumento, ni el desempleo, sino la falta de mano de obra calificada. Brenke habla de “espejismo”.

Si eso parece ser cierto en términos generales, en algunas regiones y sectores específicos los llamados “cuellos de botella” profesionales no son inventos empresariales, sino realidades manifiestas. Es lo que ocurre, por ejemplo, en la región de Heilbronn-Franken de Baden Württemberg, en el suroeste del país, uno de los emporios industriales más prósperos y eficaces de Europa.

La cámara de industria y comercio local estima en 15.000 el agujero local de especialistas. “Hasta 2015 nos faltarán cada año 7800 especialistas técnicos y 2300 comerciales”, explica el portavoz de la cámara Detlef Schulz-Kuhnt. El año que viene faltarán 2300 universitarios, entre ellos 1700 ingenieros, dice.

Las dos tesis parecen ser correctas: la falta de mano de obra especializada es al mismo tiempo un mito empresarial y una realidad tangible en determinados sectores y regiones, a causa de necesidades muy específicas de la industria que son muy complicadas de cubrir o de la emigración de la juventud local por falta de universidades locales, el caso de Heilbronn-Franken. Lo que parece claro, en cualquier caso, es que este aparente “agujero” alemán es anecdótico como alivio del desempleo de la Europa del sur y del español en particular.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20130210/54365237285/alemania-tierra-prometida.html/facebook.com/LaVanguardia