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lunes, 19 de enero de 2015

"Hay que conservar el impulso de bondad que Francia expresó el día 11"

 

 

Susan George, escritora y presidenta de honor de ATTAC, en su casa de París en el 2010 Getty

Rafael Poch | París

 

“Espero que lo que ha pasado con Charlie Hebdo dé energía a la gente con buenas ideas y que esta tragedia no sea solo una excusa para endurecer las políticas de seguridad”, dice la escritora franco-americana Susan George, nacida en 1934 y residente en París desde los años cincuenta. Presidenta de honor de la asociación altermundista ATTAC, George acaba de publicar el libro Los usurpadores, cómo las transnacionales toman el poder que Icaria publicará en español en marzo. Es imperativo, “conservar el impulso honesto” que se manifestó masivamente el domingo pasado en París y otras ciudades de Francia en reacción a los atentados sufridos.

Este atentado parece un regalo al establishment: divide a los de abajo y fomenta una “unión sagrada” desde arriba. ¿Cómo ve la situación creada?

Es un regalo para el Frente Nacional, pero la reacción que siguió, seguramente con más protagonismo de la clase media mayoritariamente blanca, fue positiva. El impulso que se vio en la movilización del día 11 fue honesto: significa que la gente quiere ir más allá, quiere integrar a la gente que no lo está, y eso es muy positivo. En la sociedad francesa hay gente que se siente excluida, como se demostró en 2005 cuando los disturbios en las banlieues. Entonces no se hizo nada, pese a que se sabe lo que se necesita: más vivienda social, clases con menos alumnos, esfuerzos en educación…, pero lo único que han conseguido es que se creen ghettos dentro de la sociedad. Es verdad que hay una realidad compleja, que cuando se ha integrado a un millón de personas siempre hay otro millón que acaba de llegar, o sea que es un fenómeno continuo que obliga a mantener el esfuerzo. Los hermanos Kouachi eran huérfanos, con una educación deficiente, gente que acaba el colegio y no sabe nada, luego delincuencia menor que pasa a ser mayor, cárcel, que es una escuela de radicalización… es un esquema que se repite con los jóvenes que deciden irse a Siria, se aburren como ostras y de pronto les vienen unos tipos que les dicen que el Estado islámico les dará armas, mujeres, un sueldo, poder… y se van. En cualquier caso se trata de una minoría. La estadística dice que el riesgo de morir en un atentado en Francia es de 3,2 personas por cada 100.000, comparado con los 3000 que mueren atropellados, las 120 mujeres víctimas de la violencia de género o los 730 niños que mueren por maltrato, pero es muy espectacular. En Francia se necesitan entre 15 y 25 personas para vigilar a una sola. Además ahora la táctica de quienes están metidos en esto es camuflarse en la masa, ser discreto, no ser abiertamente religioso, no estar metido en grupos, no ir regularmente a la mezquita para frecuentar a tal o cual Imán, etc…Complicado. Conocía a Bernard Maris (el economista muerto en la redacción de Charlie Hebdo) y sigo muy triste por todo esto, pero pienso que la unidad que se vio el domingo pasado era real, sincera, y aunque no fue completa, porque hay una brecha y en las banlieues la gente dijo “esto no me concierne”, la reacción fue positiva y hay que intentar conservar este impulso de bondad. No quiero que todo esto sea una excusa para dar un giro aún más pronunciado hacia la derecha.

¿Es el racismo un problema tan grave en Francia como en estados Unidos?

Para nada. No tiene las mismas raíces. Allí tuvimos una guerra civil por ello. Cuando llegué a Francia conocí a varios americanos negros que me decían que la vida era mucho mejor aquí que en Estados Unidos, y eso era en los años cincuenta. Es otra categoría, aunque en Francia también está relacionado con la clase social; después de la guerra de Argelia había mucho resentimiento contra los argelinos…

…Y un millón de pieds noirs expulsados del norte de África que se encontraron con dos millones de magrebíes…

Si, pero esto acaba por diluirse. Ahora hay otra generación, pero es cierto que hay ghettos. Montreuil es la tercera ciudad de Mali en población; va uno y le sigue el primo, la familia, es normal la gente crea comunidades. Así que no siempre es culpa de Francia, hay también una elección individual, porque la gente quiere hablar su lengua y estar con los suyos. Es natural. Cada cinco o diez años Francia confecciona su censo y está prohibido preguntar sobre origen étnico o religión. Eso no aparece en estadísticas. Me parece bien. En Estados Unidos es lo contrario, la gente se define como blanca, negra, mestiza, latina…

Es “valiente sátira política” la permanente injuria al sentir de una minoría estigmatizada y objeto de discriminación y racismo? ¿De qué se trata el fenómeno Charlie Hebdo?

En Francia no se puede alentar el odio contra los judíos o contra los musulmanes, pero la blasfemia no es delito, menos en Alsacia donde al parecer aún está en vigor una ley de la época alemana. El país tiene una concepción de la laicidad muy diferente de la que tienen otros países europeos, como España, con siglos de interferencia de la Iglesia Católica en los asuntos de Estado. Eso no existe en Francia que tiene una ley muy estricta que existe desde 1905 y que dice que la gente crea lo que le de la gana, al Estado no le importa. Hay libertad de conciencia, de culto, pero hay una separación muy estricta para que no haya interferencia. Eso está muy bien si se compara con Estados Unidos, donde algunas iglesias evangélicas y lobbies religiosos tienen mucho poder, como el lobby judío que garantiza que la política del gobierno respecto a Israel no cambie. Nadie ha dicho que Charlie Hebdo fuera de buen gusto. Era un producto muy anarquísta, a veces divertido, otras solo provocativo e incluso estúpido, menos informativo que Le Canard Enchaîné, que también es un periódico satírico. La iglesia católica lo denunció una docena de veces, pero eso no tiene nada que ver con lo que ha pasado ahora, porque estos terroristas han matado a gente. A mi hay revistas que me molestan, por ejemplo Minute, revistas de extrema derecha que publican cosas tremendas sobre los musulmanes o sobre los negros, pero no las leo y punto. Si se quisiera imponer una censura el problema es que no se sabe por donde empezar ni donde acabaríamos.

¿Cómo explica la siguiente paradoja?: El desorden neoliberal culmina en debacle en 2008, pero siete años después nos encontramos en plena ofensiva de aquel mismo desorden: más guerras que nunca en el exterior, recorte del estado social hacia adentro, Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) contra el que usted dedica tanta energía…

Es sorprendente que esta doctrina y su práctica se hayan desarrollado más que nunca. Los Estados, a los que considero totalmente cómplices de los bancos y las multinacionales, aceptaron dejarlo todo igual. Nadie ha querido controlar a los bancos ni proponer nuevas reglas. Es la misma historia. En su día destruyeron el New Deal de Roosvelt para construir todo lo que ha permitido que esta crisis tuviera lugar. En solo siete años desmantelaron la docena de leyes impuestas por Roosvelt. Bill Clinton firmó la última de esas leyes, la que cancelaba la Ley Glass-Steagall, en 1999, y enseguida los bancos se fusionaron y se les permitió jugar con el dinero de la gente. Aquella libertad permitió preparar esta crisis y provocarla. Se decía lo mismo en 1929; presupuestos equilibrados, austeridad, la idea que la crisis se va a resolver por si sola… con los resultados que se ven en España, Grecia, Portugal y tantos otros lugares. Ahora estamos frente a una deflación, que la gente con dos dedos de frente advertía. Draghi introdujo un pocote alivio, pero es poco y demasiado tarde…

Pero el descrédito de todo este desorden se ha hecho evidente y aún así se sigue con lo mismo…

Es lo que nos preguntamos en Nouvelle Donne, que quiere decir lo mismo que New Deal, porque antes de constituirnos en partido éramos una asociación que se llamaba Colectivo Roosvelt que proponía acciones legislativas similares a las de Roosvelt. El economista Pierre Larrouturou y otros iban a ver a François Hollande y a Jean-Marc Ayrault, les decían que no podrían sacarnos de la crisis con estas políticas y les contestaban que ya lo sabían pero no les escuchaban, no se si por estupidez o por complicidad con los bancos.

¿Por qué la cuestión del TTIP es para usted la prioritaria ahora?

Porque con una sola medida pueden llegar a destruir todo el sistema judicial, el sistema de reglamentación de Europa, para dar mucho más poder a las empresas que ya tienen bastante. Es algo que ha estado en preparación durante 20 años y que ha sido preparado solo por empresas transnacionales de Europa y estados Unidos. Son las transnacionales las que preparan los textos y las que van a decidir si tenemos que aceptar o no los organismos genéticamente modificados, por ejemplo, toda una serie de cosas que han sido rechazadas por los europeos, como la sanidad privada y más educación privada. Significa la privatización de todo lo que nos queda de servicio público y supone realmente la culminación del edificio neoliberal. Hay que parar esto y creo que se puede parar. Hemos reunido 1,2 millones de firmas, hay muchos colectivos y con un año más de campaña se puede ganar.

Como persona con raíces anglosajonas, ¿cómo interpreta usted el french bashing, la denigración de Francia tan recurrente en los medios anglosajones?

¿French bashing porque no siguieron a EE.UU en las guerras de Iraq? A mí me parece muy bien: mire a donde nos han llevado esas guerras. Sin ellas no hubiéramos tenido guerra en Siria ni Estado Islámico. Ni le menciono a los británicos, eso es una historia que dura desde hace más de mil años, desde Guillermo el Conquistador… Respecto a la crítica del estatismo francés, yo estoy muy contenta con ese estatismo. Tener un Estado centralizado que cree empleo es positivo. Necesitamos gasto público. Los suecos quizá fueron demasiado lejos cuando su gasto representaba el 70% del PIB, pero un 50% no es mucho. Si quieren un 20% del PIB en gasto público, volveremos al nivel de 1919.

Francia, que dispone de la tradición social más potente del continente, parece ser prisionera de la falta de soberanía a la que le condena el marco europeo y el consenso de Bruselas ¿Qué hacer para liberar el potencial francés?

Soy muy europea pero no estoy a favor de esta Europa. Europa es el futuro porque ningún país europeo se las puede arreglar solo, pero esta Europa neoliberal, y particularmente los diez años de Barroso, han hecho mucho daño. Syriza o Podemos quizá puedan hacer que vayamos hacia otra Europa solidaria. Hay que apoyarlos. Europa no tiene nada que decir sobre cómo tienen que votar los griegos. Los pueblos deben decidir individualmente lo que quieren, como españoles, catalanes, pero al mismo tiempo hay esa necesidad de solidaridad. Los franceses sabemos que Europa no es democrática: en 2005 votamos contra la constitución europea, pero al final nos hicieron lo mismo con el Tratado de Lisboa. Hay que luchar contra eso, pero no saliendo de Europa o del euro como pide el Frente Nacional. Espero que lo que ha pasado con Charlie Hebdo dé energía a la gente con buenas ideas y que esta tragedia no sea solo una excusa para endurecer las políticas de seguridad, porque la seguridad total es algo imposible.

Susan George, escritora altermundialista, acaba de publicar el libro 'Los usurpadores', sobre cómo las transnacionales toman el poder

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viernes, 16 de enero de 2015

BIBI NETANYAHO EN PARÍS

 

                                                Este hombre ha causado mucho terror

BIBI  NETANYAHU SE MANIFIESTA EN PARÍS

El hermoso paisaje urbano de París se ha llenado de  gentes que han sido convocadas a, mostrar su rechazo al terrorismo, la palabra tótem de todos los oficialismos de Occidente, los ciudadanos abominan de estos crímenes inhumanos y desprecian a quienes los practican sean quienes sean.
En el gran desfile junto a las gentes que sufren en su carne y en sus sentimientos los horrores de la barbarie, estaban los GRANDES DIGNATARIOS, LOS JEFES DE ESTADO, LOS PRIMEROS MINISTROS, y entre estos hombres del poder y con mucho poder estaba Benjamín Netanyahu, el jefe de Gobierno de Israel.
¿Qué pueden pensar en Gaza?, ¿Cuántas personas han muerto en la Franja recientemente?. Se ha manipulado el lenguaje y se llama terrorismo a una sola de sus formas la ejecutada por medios y métodos no oficiales. Desde Tel Aviv se puede amenazar, lanzar aviones de combate contra escuelas u hospitales, derribar viviendas con excavadoras cortar el suministro de agua a las poblaciones y todo ese abuso se realiza CONTRA EL TERRORISMO. Se funcionaliza la sensibilidad de las gentes con la muerte de los niños, se usan diferentes raseros según la nacionalidad de las víctimas según sean más o menos próximas al Occidente entendido como civilizado, Israel es una plaza en Oriente Medio, paraíso democrático envuelto entre dictadores.
El dirigente del partido LIKUD marchan como manifestantes por las calles de París para condenar unas barbaridades cuyo número de muertos seguramente será bastante menor que el de los fallecidos en Gaza en operaciones tan hermosas como las que se denominaron PLOMO FUNDIDO . Se tienen fuertes ganas de preguntar a los organizadores franceses si no han reflexionado al menos por un ratito, a quienes invitaban a participar en los magnos actos celebrados. Ya murió Ariel Sharón, pero queda su memoria y bien se sabe que causó terror, mucho terror. Al final se vive aquello que tanto se reprocha al pensador alemán CARL SCHMITT, el terrorismo como toda acción de nivel político,  se juzga y califica con arreglo a la sencilla dicotomía de AMIGO ENEMIGO. Evidentemente Netanyahu es sin duda AMIGO
José Ramón Montes. CPS MADRID 12 de enero de 2015

LA AMBIGÜEDAD DE LAS PLAZAS FRANCESAS

 


Una Mezquita en Francia
La ambigüedad de las plazas francesas
Rossana Rossanda · · · · ·
11/01/15
Las únicas palabras equilibradas en el torrente de declaraciones de horror y de angustia también en la prensa italiana por el asesinato de los dibujantes y del director de “Charlie Hebdo” las ha escrito Massimo Cacciari, reorientando la cuestión a su dimensión temporal y política. A la gran emoción y protesta que ha llenado rápidamente de modo espontáneo las plazas francesas no le ha faltado alguna ambigüedad. Se ha podido manifestar legítimamente, y casi recogiendo la invitación del presidente Holland, el rechazo del fundamentalismo y la defensa de la República y el “no” a los  problemas que plantea la gran inmigración musulmana en Europa.
Facilitada en Francia por el muy trillado llamamiento a la colonización francesa de África del Norte y de Oriente Medio.
Durante muchos decenios hemos olvidado que fue un acuerdo entre un alto funcionario inglés, Sykes, y otro francés, Picot, el que dibujó el reparto del imperio otomano entre Francia y Gran Bretaña. Gran Bretaña logró posteriormente imponerse y todavía más recientemente han prevalecido las políticas de los Estados Unidos. Pero las recientes opciones tomadas por Holland de intervenir en el cuerno de África y en África Central han restaurado, sin quererlo, la imagen de una gloria colonial que da aliento a Marine Le Pen. Igualmente, las palabras del presidente Hollande justo después del atentado, pidiendo a todo el país unidad contra el terrorismo, han parecido legitimar la petición del Frente Nacional de participar en la gran manifestación oficial antifundamentalista del próximo domingo [11 de enero], lo que le ha suscitado cierto embarazo, habida cuenta del impulso con el que Marine Le Pen ha anunciado su participación. No se puede en efecto llevar adelante dos políticas opuestas – acariciar viejas e injustificables tendencias coloniales y defender los valores republicanos– como ha hecho el gobierno socialista, en su intento de emplear un elemento que distraiga del descontento popular en temas de derechos de los trabajadores y de política económica.
El lema “Je suis Charlie” manifestaba eficazmente el apoyo a un semanario ni mucho menos de enorme difusión, que en general no le dedica cumplidos al Frente Nacional. Se puede por lo demás discutir sobre un tema ya vulgarizado en Italia como es el de la inmunidad política de la sátira, hoy aparentemente defendida por todos. A las famosas viñetas danesas contra Mahoma les dio mayor difusión Charlie Hebdo en una acentuación del ateísmo hasta muy esperable, pero que no ha de identificarse con el desprecio a todos los creyentes: “Mierda a todas las religiones”, había escrito y publicado en portada la revista. A la incapacidad de la izquierda de llevar argumentos laicos al centro de la opinión pública, y de responder al reclamo que hoy tienen especialmente algunos monoteismos y el budismo, aun siendo bastante diferentes, ha correspondido la indulgencia en formas fáciles de caricatura, que seguramente han ofendido a millones de musulmanes en Europa. Baste pensar en qué acogida hubieran tenido si esas viñetas se hubieran aplicado nominalmente a Jesucristo. No creo que sea útil dejar a los caricaturistas una tarea que por su naturaleza, queriendo reírse de todas las formas de fe, no pueden ejercer: es como arrojar una cerilla a una lata de gasolina. Es justo la debilidad de la izquierda después de 1989 la que produce este renacimiento con fuerza de las religiones.
Por lo que respecta a la musulmana, cómo no preguntarse por qué su fundamentalismo – que parecía estar excluido por la organización no piramidal de sus iglesias – se haya desatado de esta forma mortífera, particularmente hoy. Mahoma existe desde el siglo VII  y desde entonces la actitud del imperio otomano, por ejemplo, respecto a los judíos, fue con mucho más tolerante y tendente a la asimilación que la de la Iglesia Católica, que impulsó las cruzadas y la cubrió de maldiciones e improperios, sin que éstos llevaran a ninguna Yijad, más bien, el “feroz Saladino” famoso era un interesante pacifista. El extremismo de matar a todos los infieles al profeta pertenece a nuestros días, y es mucho más serio buscar sus orígenes en las formas coloniales y no coloniales adoptadas por Occidente que en un pasaje u otro del Corán. 
Un fenómeno no menos importante tiene que ver con la fascinación que ejercen formas extremas de milicia, que llegan incluso a considerar la muerte propia como “martirio”, sobre jovencísimos occidentales que llegan hasta Siria u otros lugares donde se alistan en las filas de maestros del fundamentalismo. El tan proclamado final de las ideologías parece haber dejado en pie solamente el absolutismo de algunas minorías musulmanas, como, precisamente, la Yijad y de modo particular el reciente Daesh, es decir, el Estado Islámico representado por el llamado Califato de Al Baghdadi.
Entre nosotros se manifiestan ya las ganas de condenar a los raperos que parecen inspirarse en ello, un error del que hará falta precaverse. En resumen, la fascinación del islamismo radical se corresponde con la estupidez con la que la cultura predominante en Occidente parece tratar la necesidad de un “sentido” no reducible al dinero, que los aspectos ideológicos de la globalización han intentado obscurecer en estos pagos nuestros. Gran problema de nuestro tiempo que es inútil exorcizar.  

Rossana Rossanda es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

LOS ATENTADOS DE PARÍS Y LA HIPOCRESÍA

 


¿A quien defiende la DEFFENSE en París?

Atentado de Paris: mucha hipocresía y tres hipótesis
Por Nazanín Armanian
En vano esperábamos que la Corte Penal Internacional abriese un expediente contra los dirigentes de EEUU y sus cómplices después del informe del Senado sobre las torturas de la CIA. Por supuesto que la “excepcionalidad de EEUU” y por ende de la OTAN – la de tener el monopolio de cometer atrocidades, presumir del terorismo de Estado y presumir de “democracia”, descarta que el castigo colectivo a millones de iraquíes y afganos ( lanzándoles durante más de dos décadas, no pequeñas granadas y cuatro balas, sino toneladas de bombas) algún día sea juzgado.
La misma impunidad que ha llevado a Hilary Clinton a admitir que ha sido su país “occidental- cristiano” – el representante de la civilización judeo-cristiana” -, quien reclutó, armó y entrenó a miles de delincuentes, lumpen proletariado y extremistas de unos 40 países creando la organización de Muyahedines afganos (luego con otros alias: Al Qaeda, Rebeldes iraquíes-libios-sirios, Estado Islámico, Khorasan, etc.), autores de asesinatos en masa . Nunca hubo ni un solo cartel que pusiera “yo soy iraquí, afgano y paquistaní”, ni un minuto de silencio en memoria de sus víctimas. Tampoco han sido rehabilitados los difamados “por divulgar teorías conspirativas”.
Muchos de los que hoy, tras el vil atentado contra ‘Charlie Hebdo’, se desgarran las vestiduras por la “Libertad de Expresión” , se callaron cuando los soldados de EEUU mataron al cámara José Couso en Irak, o bombardearon las estaciones de la TV pública en Bagdad, Belgrado y Trípoli; ni tampoco protestaron por el despido del dibujante Maurice Sinet en 2008 de esta misma revista por haber comentado la relación interesada del hijo de Sarkozy, sin estudios ni oficio, con una mujer empresaria judía. Fue acusado de antisemitismo al conectar el ascenso social con la influencia del lobby judío. Mucha “libertad de expresión” pero algo o alguien encubre las noticas sobre, por ejemplo, las decapitaciones y latigazos en Arabia saudí –amigo del alma del Occidente y el principal valedor del terrorismo sunnita, según H. Clinton, con reportajes sobre sus osadas conductoras o los millones que gasta el país en la cosmética. ¿Alguien ha oído el nombre de Raif Baddawi?
Detrás del atentado
  1. La versión oficial, llena de agujeros, ha dado lugar a que incluso personalidades como Paul Craig Roberts, ex subsecretario del Tesoro de EE.UU., atribuyeran la autoría del sangriento asalto, al DGSE, los servicios de inteligencia francesas. La sospecha  está justificada  no solo por el timo y mentiras de las recientes guerras , sino porque los gobernantes han perdido su credibilidad por falsear realidades de forma tan burda e insultante como que en España, por ejemplo, se diga que millones de niños que viven con menos de dos euros al día, sufren de sobrepeso que no de hambre, o porque sus madres no saben o no quieren cocinar.
  1. Las petromonarquias del Golfo Pérsico, cuyos intereses chocan con la agenda de sus aliados occidentales: titubean en acabar con el gobierno de Bashar al Assad, aliado de Irán y de Rusia (a los que está ahogando al bajar el precio del petróleo). Están invirtiendo miles de millones de dólares financiando el terror para cambiar el equilibrio de fuerzas en la región en su favor, y puede que así hayan pretendido acelerar la invasión de la OTAN a la región. Sería una guerra no religiosa: por lo pozos y rutas de gas y petróleo.
  1. Que estos terroristas “solo y llanamente” eran como el noruego Anders Breivik, que mató a 77 chavales de un partido social demócrata. Ambos representan una ideología totalitaria uniformadora que no soporta ver la pluralidad ni en el pensamiento y discurso, ni en el color de piel, ni siquiera en la vestimenta, con la ardua necesidad de crear un mundo de espejos donde pueda ver en los demás su propia proyección? El fundamentalismo religioso, que avanza sin parar por Oriente Próximo, es la versión sureña del totalitarismo norteño, y está unido estrechamente con él: comparten no solo el mundo de los símbolo y representaciones sino también la esfera de lo “tangible”, la de la financiación y la que mueve sus hilos. ¡Si se pide la expulsión de los yihadistas franceses de Francia se debe pedir la expulsión de los neonazis noruegos de Noruega!
*Este tipo de actos no son “acto de venganza por las invasiones imperialistas” que han destrozado la vida de al menos 100 millones de personas (y se dice pronto) en siete países en los últimos años. El asesinato de occidentales atribuido a la “omnipresente y superorganzación de Al Qaeda” no solo está muy lejos de guardar proporción con la matanza cometida por la OTAN, sino que “extrañamente” el 99,9% de las bombas que coloca Al Qaeda han tenido como objetivos a los civiles “musulmanes” en bodas, mezquitas o escuelas. Durante la última masacre israelí,el Estado Islámico en vez de ayudar a los palestinos, se dedicó a venderle a Israel, y vía los hermanos musulmanes turcos, el petróleo que robaba de Irak.
Unas preguntas y algunas dudas
  • Sorprende que la poderosa Al Qaeda haya tardado tres años en matar a los caricaturistas de Mahoma. ¿Por qué no ha mencionado en su nota explicativa el el papel actual de Francia en el desastre y drama que sufre el oriente “musulmán”?
*El fundamentalismo es ciego, no tonto. Si los “cerebros” de Al Qaeda son capaces de desafiar a la OTAN, aun estando su jefe en el fondo de algún mar, ¿no han pensado que el 7E puede tener la misma consecuencia que el 11S: nuevo asalto de la Alianza a la región, y la masacre de sus gentes, a cambio de, encima, más Guantánamos.
  • A ver, diseccionemos la noticia oficial sobre el atentado: “varios musulmanesfranceses de origen inmigrante han matado a 12 empleados de una revista dehumor deizquierdistas, y a una tienda judía en Paris”:

a.-Insinúan que la barbarie está en los genes y en la religión “tercermundistas” de estos bárbaros, a pesar de haber nacido y vivido en la tierra de las “Luces”. ¿O es que los 5 millones de nacidos musulmanes están dedicándose en Francia a matar y asaltar a otros 60 millones de compatriotas? Las ideas teocéntricas –versión fina del racismo-, no solo alimentan los fascismos, sino que son alimentadas por visiones pseudo científicas que recurren a la información alojada en los ADN para explicar la conducta humana, con el objetivo de desacreditar el enfoque marxista de apuntar como determinante los factores “de entorno”, y por ende para conservar el sistema.
b.-¿Por qué en vez de atacar a la sede de la ultraderecha – enemiga férrea de los inmigrantes y de los musulmanes-, se asaltó a una revista izquierdista, siendo la izquierda la única fuerza que defiende a las minorías étnico-religiosas? ¿Divide y vencerás?
c.-¿Por qué los terroristas llevaban kalashnikov en vez de FAMA, el fusil de asalto francés? ¿Para que nadie sospeche que las armas que Francia envía a los terroristas en Siria pueden volver para matar a los franceses?
d.-El factor “supermercado judío” ha sido la guinda: semanas antes, la Asamblea Nacional francesa pidió al Gobierno reconocer el Estado palestino. Israel ha sido el principal beneficiario de la “Guerra contra el terrorismo islámico”.
e.-El humor y la sátira también forman parte la literatura del oriente “musulmán”, a pesar de la imagen de “estreñidos” que se les da en Occidente. El sexo y la religión han sido los dos temas recurrentes -justamente por ser tabús-, en la fina poesía persa, con grandes autores como Omar Jayán, el exquisito Hafez, Saadi, o el rey de los poetas obscenos Obeyd Zakani. La bufa y los bufones aparecen cuando el sistema impide la crítica constructiva: “Un día en el que el monarca subía por la escalera del palacio su bufón le tocó el trasero. La furia del soberano por tal atrevimiento fue tal que le mandó matar. “¡Clemencia señor! –pidió el bufón-, yo pensaba que era la reina”. Así de “intocables” eran y son los mandatarios, en Persia, en Washington, París o Madrid.
* El “renacimiento” en el  Oriente musulmán, donde lo mágico y la ilusión se fusionan con la razón, tiene sus rasgos aunque no detectables para ojos poco entrenados: allí, nada es como parece, y al contrario del Occidente, lo nuevo se disfraza de viejo, para engañar a los mil demonios: unos están alojados en sus imaginarios y otros muchos andan sueltos.
Yihadistas “propios”
La profunda crisis multidimensional del capitalismo, que no tuvo reparo en desmantelar el escaparate del Estado de bienestar nada más desaparecer la Unión Soviética, y la ausencia de una izquierda poderosa capaz de organizar a los trabajadores en torno a un programa viable y generador de entusiasmo, ha llevado a la desesperación a miles de excluidos sociales sin perspectiva: si no se convierten en “emprendedores” es que “no valen para nada” como decía una jefa de empresarios españoles, y por ende no tendrán derecho de acceso a alimentos, vivienda, y sanidad. La crisis económica, sin embargo, les deja una puerta abierta: ir a la guerra, en las filas de la OTAN o en la del yihadismo. Cobrarán entre 250 a 1000 euros mensuales, además de lo que arranquen a otros con el fusil en el hombro.
Parece increíble, pero es Europa quien exporta yihadistas al Sur y no al revés. Allí habrá mucho “curro”: Turquía y EEUU acaban de llegar a un acuerdo para entrenar y equipar a 15.000 mercenarios, durante tres años, para conquistar Siria y algo más. Recibirán, si sobreviven, parte del beneficio del gran negocio de armas-seguridad, petróleo, y droga que hay detrás de este tinglado.
Cierto que algunos chavales parten hacia Siria desde la confusión: “Si Qatar y Arabia financian el terrorismo sunita, que es algo malo, ¿Cómo los ídolos deportivos lucen los nombres de estos paises en sus camisetas? ¿Por qué los wahabitas disponen no de un piso franco, sino de decenas de edificios oficiales y son dueños de los medios de comunicación e incluso de las deudas de los estados europeos? ¡Manda dinero!
  • “Que vuelvan a sus países si no aceptan nuestros valores occidentales”, se oye a menudo. Lo cierto es que los 8 millones de afganos, o los 6 millones de iraquíes refugiados victimas de parte de esos “valores”, no solo no han recibido ninguna indemnización, sino que en vez de ser acogidos en los países de la OTAN  (responsables de su drama, de la destrucción de sus casas, de sus negocios, escuelas y  universidades) están esparcidos por los países vecinos que tampoco los quieren. ¿ En qué escalón de esos “valores” se coloca el envío de miles de mercenarios “sin papeles” y hasta los dientes armados, para adueñarse de países enteros en el Sur?
No es islmofobia, es Xenofobia
Tras el atentado, se está advirtiendo sobre el peligro de islmofobia; algunos para proteger al sector más vulnerable de la sociedad que son los inmigrantes  y otros, desde el rechazo a la presencia política de la iglesia, han encontrado en el apoyo al Islam (que no hay que identificarlo con los inmigrantes musulmanes) un contrapeso, ignorando que las élites religiosas suelen unirse ante el enemigo laico, ateo, y su lucha por mayor cuotas del poder es ajena a los intereses de los “desheredados”. A la “religión”, al igual que la “nación” no le interesan las brechas entre los ricos y los pobres, los géneros y entre los grupos étnico-religiosos.
Cierto, el odio hacia el Islam es para los fanáticos como el antisemitismo para la ultraderecha israelí: el agua bendita, la razón de su ser. Pero, igual de peligroso es subrayar la afiliación religiosa de los inmigrantes, y tratarles como “comunidad musulmana”.
Además de ser un atentado contra la intimidad y “datos personales” de los ciudadanos, conlleva otras implicaciones en estos tiempos de crisis:
*Separa la población “nacional” de la “intrusa” por su fe, y luego divide a los propios “intrusos” por su credo.
*Oculta el problema común de todos los inmigrantes que es su estatus legal y real de inferiores.
*Echa a perder todo el intento de las fuerzas progresistas de los países musulmanes para que la religión se separe del poder político.
* Obama y Hollando dicen la verdad al firmar que no luchan contra el Islam. Tienen magníficas relaciones con los representantes de esta fe. Son conscientes de que en las sociedades laicas las guerras religiosas no tienen cabida y la islmofobia no producirá conversiones hacia otros credos, sino el rechazo al trabajador inmigrante de Oriente Próximo, aunque no sea practicante. Pasan así el trabajo sucio de negar la igualdad de derechos, a la sociedad, manteniendo el control sobre ella.
¿Y ahora qué?
François Hollande que estaba viviendo los momentos de más baja popularidad de su presidencia, respira. La “nación” se ha unido contra el enemigo de fuera, que encima se ha infiltrado dentro.
Su fracaso en Mali y en Siria, los escándalos de corrupción, desobediencia de sus ministros, y las tensiones sociales, han sido causa de que perdiera las elecciones municipales. Con el mega plan de Obama para una larga guerra en Oriente Próximo, pretende ocupar el lugar de EEUU, firmar contratos de armas y echar fuera los balones de la crisis interna: como Napoleón, el Rey Sol. El portaaviones De Gaulle está listo para partir hacia el golfo Pérsico.
“Trabajadores de todo el mundo uníos “, es la única salida a esta locura y amenaza global. No son suficientes los debates pequeñoburgueses de sofá sobre “¿Cuántos ángeles se pueden sentar sobre la punta de una aguja, camarada?

Fuente: Público.es

viernes, 9 de enero de 2015

Francia, una visión parcial desde el Islamismo

 

 

Abrir las compuertas a la islamofobia: el Estado es culpable y responsable

Said Bouamama

 

Hace ya una década se aprobaba por amplia mayoría la ley 2004-228 del 15 de marzo de 2004. Tenía el largo título de «Ley que enmarca, en el aplicación del principio de laicidad, el uso de signos o vestimentas que manifiesten una pertenencia religiosa en las escuelas, institutos y liceos públicos». Como atestiguan las polémicas que precedieron, acompañaron y siguieron la aprobación de la ley, nadie se dejó engañar. Políticos, periodistas, militantes, partidarios u oponentes a la ley hablaban de una ley sobre el llamado «velo islámico». Una década después es el momento de hacer balance y lo que se oye es un silencio ensordecedor. Aportemos nuestra modesta contribución a hacer mella en la invisibilización de los efectos desastrosos de una ley de excepción, esto es, reservada a una parte específica de la población determinada por una pertenencia supuesta o real a una religión.

La página web Médiapart publicó un documento de la Delegación de Educación de Poitiers destinado a los directores [de establecimientos escolares] con el objetivo de «prevenir la radicalización». Propone unos indicadores que permiten detectar al «yihadista» potencial: barba larga, faldas largas, vestimenta musulmana, etc. A pesar de que el ministerio retiró esta nota, este racismo abierto es el resultado de la lógica estatal desplegada desde hace diez años.

La invisibilidad de los daños

Visibilización y emancipación corren parejos, lo mismo que invisibilización y dominación. Conviene, pues, preguntarse por los efectos invisibles de la ley, extrañamente ausentes de los discursos públicos institucionales, políticos y mediáticos. El hecho de que la ley haya acabado por ser «aceptada» no significa que deje de tener consecuencias importantes sobre la subjetividad de las jóvenes concernidas ni efectos consecuentes sobre los ciudadanos de confesión musulmana real o supuesta ni daños en las trayectorias de las jóvenes. El balance oficial tras un año de aplicación de la ley sacó a la luz los datos siguientes: 639 signos religiosos censados, esto es, «dos grandes cruces, once turbantes sijs y otros signos, todos ellos velos islámicos», 96 casos de alumnos que «optaron por salidas alternativas en el consejo disciplinario» (inscripción en un establecimiento privado, abandono en el caso de los mayores de 16 años, inscripción en el Centro Nacional de Educación a Distancia, 47 expulsiones). El informe de evaluación muestra una franca satisfacción al señalar «que no se ha realizado la predicción de expulsiones generalizadas» (1).

El informe deforma fuertemente la realidad ya que limita el análisis exclusivamente a las expulsiones por parte de los consejos disciplinarios. Así, si tomamos como base comparativa la cantidad de chicas «veladas» censadas en 2003 por el ministerio del Interior (1250 situaciones), se sacan otras dos conclusiones: se aprobó una ley para 1250 chicas y la consecuencia de esa ley fue que el 10% de ellas se vieron obligadas a abandonar la enseñanza pública. Por supuesto, estas estadísticas mienten al ocultar todas las expulsiones indirectas, es decir, las de aquellas jóvenes que anticiparon las dificultades y no se presentaron en su centro escolar en septiembre. En los demás años la expulsión indirecta es predominante ya que las personas que desean llevar un «velo» no se presentan en el centro.

Con todo, el balance no puede escamotear la dimensión cualitativa, es decir, el efecto que la obligación de quitarse el «velo» tiene sobre la subjetividad de algunas chicas. ¿Cómo es posible imaginar que la imposición de quitarse el velo para poder seguir siendo escolarizada pueda tener lugar sin provocar un sentimiento de negación, de desprecio y de humillación? Hay múltiples testimonios que demuestran la enorme violencia simbólica que sintieron estas jóvenes. Desde 2004 los testimonios son elocuentes: «siento una bola en la garganta»; «ahora tengo la impresión de que todo el mundo me mira»; «no soy una apestada». (2)

Como ilustra este otro testimonio, los efectos no son menores en 2006:

«¿Cómo explicar qué es el sufrimiento de no ser una misma, de ser obligada a deshacerse todos los días de una parte de ti misma para adquirir simplemente un derecho […], cómo explicar ser otra persona que no es una desde las ocho de la mañana a las seis de la tarde, cómo decir a quien no sabe que eso hace daño que yo no soy yo cuando me obligan a eso[…], que se vive mal, cómo dibujar lo que siento? Un odio, un dolor constante y amargura, eso es lo que representa para mí lo que para otros es tan banal, el instituto. Por cada lágrima que he derramado, cada insulto que he oído y cada vez que he tenido ganas de huir de esta cárcel […], por cada instante que he pasado en contra de mi voluntad […].» (3)

Los testimonios del libro Les filles voilées parlent [Hablan las chicas veladas] (4), publicado en 2008, también son significativos del desprecio y la humillación que sintieron. Y que no se nos diga que ese sentimiento solo fue momentáneo. Verdaderamente hay que situarse en el lado de los dominantes o haber despojado totalmente al otro de su humanidad para considerar que la herida moral que constituye el sentimiento de humillación y de desprecio pueda desaparecer con el simple efecto del paso del tiempo. Diez años después las jóvenes que fueron expulsadas en 2004 hablan todavía de ello con unas palabras que ponen de relieve la importancia de la violencia que padecieron:

«Después de sufrir la humillación, [surgían] las preguntas del tipo «¿Te lo pones porque llevas el pelo sucio o tienes una enfermedad?», el aislamiento, el ser puesta en cuarentena o en una jaula, como un animal en un zoo cuando los alumnos se apelotonaban en la ventana para ver qué era esta nueva bestia curiosa.»(5)

Nos encontramos aquí no solo con el desprecio sino también con la humillación, es decir, esta forma específica de desprecio que ataca la integridad de la persona y que tiene por objetivo envilecerla. La violencia de esta humillación es tanto más fuerte cuanto que se despliega contra adolescentes en plena construcción de identidad. Basta con tener presente una definición de humillación para cuantificar la violencia descrita por estas jóvenes:

«La humillación significa el sometimiento de una persona o grupo, en un proceso de sumisión que daña o destruye el orgullo, el honor o la dignidad. Ser humillado significa ser situado en contra de la voluntad de una persona y a menudo de manera profundamente dolorosa en una situación que es claramente inferior a lo que una persona considera que merece. La humillación significa un sometimiento que transgrede las esperanzas de la persona. Eso puede implicar actos de fuerza, incluida la violencia. En el centro está la idea de rebajar. En efecto, una de las características que definen el proceso de humillación es que se obliga a la víctima a un estado pasivo sin posibilidad de ayuda.» (6)

Y querían hacernos creer que esta experiencia no tenía consecuencias, que se olvida simplemente con el tiempo sin dejar huellas, que no marca de manera duradera las trayectorias de las chicas que lo han vivido, que estas habían elegido entre quitarse el velo para seguir siendo escolarizadas o mantenerlo. La realidad es testaruda y todos los balances satisfactorios sesgados no pueden ocultar la brutal realidad: la ley del 15 de marzo de 2004 significa el despliegue oficial de una violencia contra niñas y adolescentes ya que la gran mayoría de las chicas concernidas son menores de edad.

Una lógica de extensión

Los efectos de la ley sobre el velo no se limitan a estas violencias. Son mucho más importantes. Los debates que precedieron a la ley, las histerias políticas y las construcciones mediáticas que acompañaron y siguieron los debates parlamentarios impusieron una imagen del islam y del musulmán como un problema y un peligro. Hace ya tiempo que Abdelmalek Sayad puso en evidencia a propósito de la inmigración las consecuencias de este «emparejamiento entre un grupo social y una serie de problemas sociales [los inmigrantes y el empleo, o los inmigrantes y el paro, los inmigrantes y la vivienda, etc.]» (7). Desde hace más de una década se despliega el mismo proceso a propósito de las chicas que llevan velo: el velo como peligro para la laicidad, el velo como amenaza para la escuela pública, el velo como problema para el feminismo, etc.

La construcción de una categoría social como «problema» instaura una lógica que no puede sino extenderse más allá del primer objetivo del que surgió. Así, la voluntad prohibicionista inicialmente confinada en los establecimientos escolares tiende a desplegarse a esferas cada vez mas amplias. Y esto es, en efecto, lo que estamos presenciando desde hace una década: prohibición de acompañar a los niños durante sus salidas escolares, en las profesiones de la primera infancia, a la universidad, en la calle, en las empresas, en los hospitales, etc. Esta lógica no tiene fin ya que cada nueva etapa desencadena inmediatamente una escalada que amplifican los medios de comunicación ávidos de audiencia y de sensacionalismo. Aunque afortunadamente no todas estas propuestas de ley han salido adelante, han dado lugar a tomas de postura, a debates y reportajes televisados, a sondeos sobre la opinión de los franceses, etc., que reforzaban cada vez más la visión del islam y de los musulmanes como un problema.

Con la nota de la Delegación de Educación de Poitiers sobre la prevención de la «radicalización en el entorno escolar», el objetivo se amplía a los chicos musulmanes reales o supuestos. Este documento se presenta en forma de un power point, una de cuyas diapositivas se titula «indicadores de radicalización» y propone la siguiente lista: barba larga sin recortar (bigote afeitado); cabellos afeitados; vestimenta musulmana; pierna tapada hasta el tobillo; rechazo de tatuajes; callo en la frente; pérdida de peso relacionada con ayunos frecuentes. Estos primeros indicadores se denominan «signos exteriores individuales» y se complementan con otros que remiten esta vez «a los comportamientos individuales»: repliegue identitario; retórica política (referencias a la injusticia en Palestina, Chechenia, Iraq, Siria, Egipto); exposición selectiva a los medios de comunicación (preferencia por las páginas web yihadistas; interés por los inicios del Islam) (8).

Hay que observar con sospecha a las decenas de miles de jóvenes de la «generación Gaza» que se movilizaron este verano en apoyo al pueblo palestino. Hay que vigilar con atención a las jóvenes que prefieren los vestidos largos. Hay que hacer una lista minuciosa de los chicos y chicas jóvenes que no tienen tatuajes. Y qué decir de esos «callos en la frente», que sin lugar a dudas significan la práctica de la oración sobre baldosas de hormigón en vez de sobre alfombras. Podríamos reírnos de estas necedades si esta construcción de lo musulmán como peligro, problema y sospechoso no fuera productora de la forma contemporánea del racismo que es la islamofobia. Ahora bien, esta forma de racismo es, como todas las demás, una justificación de una agresión:

«El racismo es la revalorización, generalizada y definitiva, de diferencias, reales o imaginarios, a beneficio del acusador y en detrimento de su víctima, con el fin de justificar una agresión o un privilegio.» (9)

Una lógica de autorización

La lógica de extensión corre pareja con una lógica de autorización. Autoriza el paso a actos violentos justificando legalmente un tratamiento de excepción a partir de un signo indumentario. Así, resulta significativo que el importante aumento de los actos islamófobos en Francia concierna esencialmente a mujeres que llevan velo. El objetivo que los discursos políticos y mediáticos consideran un problema y un peligro se convierte en objetivo real para las agresiones verbales y físicas.

Tanto el informe de 2013 de la CNCDH (Comisión Nacional Consultiva de los Derechos Humanos) como el del año anterior registra un importante aumento de la islamofobia, que no corresponde a ningún virus venido de fuera de la sociedad francesa para contaminarla. Está directamente relacionado con los debates impulsados desde arriba por el Estado francés y difundidos por los medios en busca de sensacionalismo. Veamos qué nos dice el informe:

«Esta especificidad de la relación con la comunidad de los musulmanes se afirma igualmente en el tiempo. Si se compara con las series de preguntas de la década de 1990 se constata que entonces los musulmanes eran menos rechazados que los «árabes» (de 3 a 5 puntos de diferencia). En otras palabras, no ocupaban el lugar de la minoría «más detestada». Sin lugar a dudas uno de los factores es la manera como estaban estructurados los debates en torno a la inmigración. El islam y los musulmanes no eran tanto el centro de atención como en la década siguiente. Además, se puede pensar que el «marco republicano», que opone islam y valores republicanos, ha podido liberar el discurso xenófobo legitimándolo, de la misma manera que el «racismo encubierto» basado en las diferencias culturales resulta ser mucho más aceptado que el «racismo flagrante» que postula la inferioridad moral e incluso genética de las minorías.» (10)

Solo desde hace tres años las estadísticas de ministerio del Interior diferencian los actos islamófobos. Anteriormente se mezclaban con el conjunto de actos racistas. El informe de 2013 de la CNCDH pone de relieve algunas enseñanzas de estas estadísticas: un aumento desde hace tres años de los actos islamófobos; la cantidad de 226 actos contabilizados por los servicios de policía y gendarmería se dividen el 62 «actos» y 164 amenazas; los actos islamófobos afecta particularmente a las mujeres con velo (14 de los 17 actos de violencia contra personas censados tuvieron por objetivo mujeres que llevaban velo) (11). Por supuesto, estas cifras son muy inferiores a las reales ya que la mayoría de las mujeres no presentan denuncia teniendo en cuenta el estado de las relaciones entre la policía y las poblaciones surgidas de la inmigración poscolonial.

Ni virus importado del extranjero ni «complot judío oculto» como proclama el nacional-socialista (12) [Alain] Soral ni simple reacción pusilánime de una sociedad desamparada, la islamofobia es una construcción política y mediática en la que está plenamente implicada la responsabilidad y culpabilidad del Estado francés. Callarse ante esta forma contemporánea de racismo es contribuir a su desarrollo. Verdaderamente es el momento de volver a tomar la iniciativa.

 

Said Bouamama es autor de diferentes obras, entre ellas, Figures de la libération africaine. De Kenyatta à Sankara 2014, Femmes des quartiers populaires, en résistance contre les discriminations, des femmes de Blanc-Mesnil , Le Temps des Cerises, 2013, Dictionnaire des dominations de sexe, de race, de classe , Édition Syllepse, 2012, Les discriminations racistes: une arme de division massive , L’Harmattan, 2010, Les classes et quartiers populaires. Paupérisation, ethnicisation et discrimination , Éditions du Cygne, 2009, L’affaire du foulard islamique: production d’un racisme respectable , Le Geai bleu, 2004, Dix ans de marche des beurs, chronique d’un mouvement avorté , Desclée de Brouwer, 1994

Investig’Action

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

Fuente: http://www.michelcollon.info/Les-vannes-ouvertes-de-l.html?lang=fr

martes, 7 de octubre de 2014

Hollande y Renzi: La transformación final

 

HOLLANDE                                RENZI

 

Rossana Rossanda · · · · ·


 

Han bastado una reunión del Ecofin y la advertencia de Draghi para bajarle los humos a Francia e Italia, y dejar reducidas a cero las ambiciones de la campaña electoral de Hollande y de la no campaña de Renzi. Nada de inversiones productivas que los dos líderes se esforzaban por mantener fuera de las ligaduras del presupuesto europeo: ambos se han orientado a presionar exclusivamente sobre la reducción no sólo de los costes de trabajo sino de los salarios (quizás como ulterior reducción de los parados). Hollande no tiene necesidad de leyes ad hoc, anuncia que reformará el macizo Código del Trabajo y viene de semanas acaloradas: primero ha despedido en tres horas al ministro del crecimiento productivo, Arnauld Montebourg, seguido por Hamon y  Filippetti, que se han quedado fuera del gobierno en un abrir y cerrar de ojos; después ha tenido que encajar treinta votos en contra de su mayoría en el Parlamento, manteniendo la propia por un solo escaño. Pero esto no le ha hecho desviarse del camino emprendido: el presidente ha tomado la palabra en una rueda de prensa en la que ha asegurado que no habría cambiado una coma de su desastroso rumbo. Dentro de no mucho llegarán las elecciones regionales y muy pronto las del Senado; a este paso, habrá otra tormenta, que se va formando sobre los socialistas, pero, sea Hollande o Valls, se mantienen firmes, confiando acaso, como confirman algunos personajes de su entorno, en una benévola "curva de Kondriatev", la "onda larga" del ciclo económico que aseguraría una recuperación natural del crecimiento antes del final de su mandato.

En Italia, Renzi ha descubierto parcialmente sus cartas en la ya famosa Jobs Act[Ley de Empleo]. Y ha afrontado con cara de pocos amigos el escándalo del enésimo fuera de juego del artículo 18, el que impedía el despido "discriminatorio". Toda la prensa italiana se ha alineado con él, excepción hecha de Il Manifesto, argumentando sobre todo que el famoso artículo tendría solamente un valor simbólico, en la medida en que raramente se aplica: es sabido que la mayor parte de los despidos se realizan por verdaderas o presuntas razones económicas, que no tienen que ver con problemas de presupuesto sino con un cambio de estrategias, encaminadas sobre todo a la deslocalización. Mientras tanto, se ha subestimado lo que a mí me parece el mayor escándalo, a saber, el dispositivo por el cual en los tres primeros años de empleo "indefinido", cualquier trabajador quedaría sujeto a despido. ¿Por qué tres años? Cualquier trabajador os dirá que para aprender al dedillo el cometido que se le exige basta como máximo una semana; como mucho, en dos la empresa esta en condiciones de darse rápidamente cuenta de si está o no en condiciones de insertarlo en el plano productivo. ¿Por qué permitirle al patrono sus buenos tres años "flexibilidad" gratis? No lo explica nadie. Es un sistema para prolongar el precariado – no sé cómo se podría definir de otro modo – convirtiendo a todos en precarios hasta el inicio del llamado "empleo de tutela creciente" [modalidad de contrato prevista por la Jobs Act]: tres años de tutela cero.

Salvo Luciano Gallino y Pierre Carniti, toda la prensa le ha dado un relieve positivo a lo elegido por Renzi, acompañado, según su costumbre, de insolencias hacia los sindicatos. La prensa presuntamente de centroizquierda, como La Repubblica, se ha distinguido en la cruzada contra el conservadurismo de quienes querrían conservar algún derecho al trabajo, entre ellos una parte del PD considerada vieja y conservadora. No sólo los jóvenes Fassina y Civati sino el viejo Bersani. Ya veremos cuanto tiempo resistirá el ataque la minoría del área ex comunista, pero es verdad que si cede desaparecerá también la sombra del abominado PCI y quedara por constatar qué cambios asumirá sin confundirse con el centrismo puro y duro, representado por otra parte por el joven primer ministro. Está en curso la transformación final de la escena política italiana. La francesa ya no tiene necesidad de ello, si se considera que para el puesto del impetuoso ministro Montebourg se ha nombrado a un directivo de la banca Rotschild. Además, en Italia, naturalmente, queda – enroscado en torno a Renzi – el evergreen Berlusconi. Para el que pensaba tener derecho a un trabajo, ha muerto la piedad [1].   

Nota del t.:

[1] "Pietá l´é morta" es el título de una canción partisana italiana del año 1944, que retoma una melodía de los "alpinos" en la Primera Guerra mundial, revivida en 2005 por el grupo Modena City Ramblers y la cantante Ginevra di Marco.  

Rossana Rossanda es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

viernes, 30 de mayo de 2014

Una Europa a la deriva, ¡un terremoto en Francia!

 

 

Francois Sabado

Democracia Socialista

La victoria del Front National (FN) constituye una sacudida histórica para Europa y un terremoto para Francia. El resultado de las elecciones europeas confirma la grave crisis política que atraviesa Europa. Estamos frente a una onda de choque cuya amplitud aún es difícil de valorar. Si bien hay que evitar realizar una lectura “francesa” de los resultados electorales europeos (según la situación política de cada país, las relaciones de fuerzas varian de un país a otro), estas son las grandes tendencias se desgajan sobre el telón de fondo de la crisis y de la degradación de las relación de fuerzas para el movimiento obrero: abstención masiva, crecimiento de la extrema derecha, retroceso de la derecha tradicional, debilitamiento considerable de la social-democracia y estabilidad de la izquierda radical con el ascenso de Syriza en Grecia y Podemos en el Estado español.

1. Una abstención masiva

Se trata de una tendencia fuerte en todas las consultas electorales, en particular en las elecciones europeas, y aún cuando no progrese, el partido de la abstención es el primer partido en Europa (cerca del 57% de abstención). Estas elecciones confirman el rechazo masivo de la Unión Europea por parte de las clases populares. Desde su inicio, la construcción europea ha estado reservada a las clases dominantes, a los gobiernos y a las élites tecnocráticas; los pueblos nunca han sido tomados en cuenta. Actualmente la conjunción de este modelo de construcción y las políticas de austeridad que estrangulan a los pueblos conduce a un rechazo masivo, poniendo al descubierto la enorme crisis de representación política que afecta a casi todos los países de Europa y abriendo un fase de crisis política aguda, no sólo en las instituciones europeas sino también en las relaciones intra-europeas.

La abstención ha sido particularmente fuerte en los barrios populares. Es normal, ¿cómo sumarse a es “bella idea de Europa” cuando para millones de personas la Unión Europea que promueven los gobiernos significa más austeridad, más paro y más pobreza?

En muchos casos es esta abstención la que ha favorecido los resultados de los partidos populistas o neofascistas.

2. Crecimiento de la extrema derecha, de los partidos populistas y de los neofascistas

La expresión más significativa de este crecimiento es el primer puesto alcanzado por el Front National en Francia. Supone una sacudida sin precedentes. En la historia europea se ha hablado a menudo de la “excepción francesa” para evocar las luchas y las revoluciones populares. En esta ocasión existe una excepción, pero esta vez va contra los movimientos populares.

El FN toma arraigo en la sociedad francesa. Según los sondeos, ha cosechado el voto del 43% de los obreros, del 38% de los empleados y del 37% de los parados. Las listas del PS, por su parte, el 8% de los obreros, el 16% de los empleados y el 14% de los parados. ¡Un joven sobre tres ha votado al FN! Es verdad que el auge de la extrema derecha o de los “partidos eurófobos” afecta a todo el continente, pero es Francia donde provoca la crisis política más aguda. En primer lugar, porque Francia es, junto con Alemania, una de las dos potencias claves de la Unión Europea. En segundo lugar, porque el ascenso del FN viene acompañado en Francia de la caída del resto de las formaciones políticas. La derecha tradicional se hunde bajo los escándalos de corrupción y una crisis de dirección abierta. ¿quién puede decir donde terminara la UMP -derecha tradicional- en los meses que vienen? En cuanto a la izquierda, globalmente está en sus peores resultados: apenas alcanza el 34% de los sufragios. De golpe, se pasa de una situación bipolar, derecha/izquierda, a una situación tripolar o tripartita: derecha/ PS/ FN.

Ahora bien, la progresión de las formaciones de extrema derecha o populistas no se limita a Francia: el Partido del Pueblo en Dinamarca logra el 27% de los sufragios, el UKIP de Gran Bretaña se sitúa a la cabeza con el 37%, el FPO austriaco supera el 20%, y eso sin contar los partidos “anti-Europa” -en Alemania, Polonia o Suecia- que salen reforzados. Por último, hay que indicar que las organizaciones abiertamente fascistas como Amanecer Dorado en Grecia con el 10% de los votos o el partido Jobbik húngaro que supera a la socialdemocracia con cerca del 15%, también van a pesar en la situación política de sus países.

Aún cuando se puedan dar otras situaciones, como el retroceso del partido islamófobo de Wilders en Holanda que tiene que ver con la recuperación económica del país, se tratade una tendencia de fondo

En el Estado español y en Portugal, las formaciones neo-fascistas apenas existen, lo que se puede explicar por el profundo rechazo popular a las dictaduras policiales tras decenios de franquismo y salazarismo. Señalemos, en todo caso, la presencia de una derecha extrema en el Partido Popular de Rajoy que, con la presión de la jerarquía católica, explica los proyectos de ley para poner en cuestión el derecho al aborto.

Este progreso general es fruto del ascenso de los nacionalismos en una situación de crisis económica y de debilitamiento histórico del movimiento obrero. La identidad social retrocede frente a la identidad nacional, los conflictos de clases dejan lugar a la “etnizacion” de las relaciones sociales, el racismo gana a sectores de masas de las clases populares. “Es más fácil emprenderla con un inmigrante que con un banquero”… No es la primera vez en la historia de Europa que estamos confrontados al ascenso de la extrema derecha. En los años treinta, tanto por los imperativos de una crisis, que exigía la superexplotación del trabajo para garantizar las ganancias de los grandes grupos capitalistas, como por la necesidad de contener el ascenso revolucionario vinculado a la fuerza propulsiva de la revolución rusa, condujeron a las clases dominantes a optar por el fascismo.

Otra referencia que marca las tensiones sobre el continente es la crisis ucraniana. Y las posibles dislocaciones nacionales en Europa central pueden incluso traer a la memoria las confrontaciones nacionalistas de antes de la guerra del 14-18. Por supuesto, las situaciones no son comparables y cuando se hace referencia a los años 1930, hay que hacerlo desde el punto de vista de los “años 30 al ralentí”. Ahora bien, es preciso añadir que la configuración del mundo, de las clases y de la relación de fuerzas no son las mismas. A diferencia de ese períodos histórico marcado por las opciones nacionalistas de las burguesías europeas, actualmente las clases dominantes optan claramente por la integración en la globalización capitalista y no existen amenazas revolucionarias que les obliguen a optar por soluciones fascistas para la destrucción violenta del movimiento obrero y de las libertades democráticas.

Las especificidades de la situación actual condicionan una determinada configuración de la que dependen las fuerzas de extrema derecha. Existe toda una variedad de ellas. Algunas, como la Alianza Nacional de Italia, se han integrado completamente en el juego parlamentario y han roto con sus amarras fascistas. Otras son abiertamente profascistas e incluso neo-nazis, como Amanecer Dorado en Grecia y el partido Jobbik en Hungria. En Europa del Norte, estas formaciones adquieren un perfil populista y alimentan la histeria anti-inmigración e islamofoba. En Francia, el FN combina la “dirección” y la “matriz neo-fascista” con objetivos de integración en el juego político tradicional que a la larga pueden crear tensiones y diferenciaciones en su seno. Es cierto que desde el punto de vista de los temas que plantea como del de sus dirigentes el FN ha evolucionado: ya no se trata de la organización fascista de los años 80; ahora bien, esta evolución no ha llegado al punto de romper con los orígenes de la matriz neofascista, lo que hace que, de un lado, el FN se “desdiabolice” y, de otro, ampare corrientes abiertamente fascistas en su seno o en su periferia. Por último, el ascenso del -FN provoca un fenómeno doble: una presión sobre la derecha tradicional y espacios para grupos fascistas extraparlamentarios que agreden a los militantes de todas las fuerzas de izquierda.

También hay que sumar a esta categoría de “populistas” a las formaciones llamadas “eurófobas” como el UKIP de Gran Bretaña, el AfD alemán o el partido “Derecho y justicia” polaco. En toda esta galaxia nacionalista y populista existen sectores, segmentos fascistas que en determinadas circunstancias de agudización de los conflictos sociales y políticos pueden pasar a atacar a la población inmigrada y a las organizaciones democráticas. La situación de Grecia, con el desarrollo de Amanecer Dorado muestra bien el papel de estas bandas contra la izquierda y la población inmigrante.

Pasando a otro registro, el Movimiento de las 5 estrellas de Beppe Grillo que no procede de la extrema derecha, aunque que se reclama abiertamente del populismo, ha obtenido casi el 24% de votos, lo que pone de manifiesto la continuidad de la crisis política e institucional en Italia. Se sitúa delante del partido de derechas Forza Italia, pero deja la primera plaza al Partido Demócrata italiano. El eclecticismo de sus posiciones -rechazo de las políticas de austeridad de la Unión Europea, pero también posicionándose contra la inmigración- así como su funcionamiento interno muestran que, si bien contribuye a la crisis italiana, no puede constituir uno de los elementos de una alternativa política.

Conclusión política: mientras las clases dominantes necesitan partidos o coaliciones estables de partidos en el poder orientados a la integración en la economía mundial -es decir, partidos de la derecha tradicional parlamentaria o de la socialdemocrácia- se encuentran frente a una desestabilización política profunda marcada por el ascenso de los partidos nacionalistas, populistas o neo-fascistas. ¿Qué consecuencias tendrá, por ejemplo, el ascenso del UKIP Gran Bretaña si el referéndum sobre “la pertenencia a Europa” termina con la salida del Reino Unido de la UE? ¿Qué sería la UE sin el Reino Unido? ¿No estaríamos asistiendo al principio de su desintegración?

Los intereses “bien entendidos” de la burguesía no empujan hacia el fascismo, pero las múltiples crisis a las que está confrontada le lleva a orientarse cada vez más hacia soluciones autoritarias. Las clases dominantes tienen otras soluciones diferentes al fascismo para meter en vara a los asalariados y asalariadas, a la juventud y a las clases populares. Las instituciones europeas son antidemocrática y las de la democracia parlamentaria a nivel nacional están vacías de contenido; las diversas intervenciones de la Troika en el Sur de Europa han mostrado como se pisotean los parlamentos nacionales. Estas soluciones autoritarias pueden darse con coaliciones de la derecha con la extrema derecha.

Esta larga fase de descomposición económica, social y política de las sociedades europeas, la crisis histórica de representación y de dirección política, el preocupante debilitamiento del movimiento obrero, la propia crisis de Europa, pueden conducir ahora a situaciones imprevisibles, a cambios bruscos, que propulsen la extrema derecha a las puertas del poder.

3. La derecha tradicional

La derecha tradicional retrocede, incluso aunque haya confirmado su mayoría en el Parlamento europeo obteniendo 213 contra 190 diputados del Partido socialista europeo. Aliándose con el centro y los liberales, controlará el próximo parlamento.

La Democracia cristiana alemana continúa conservando el liderazgo político de las derechas europeas e inspira las políticas de los gobiernos de unión nacional con la izquierda social en varios países.

En algunos países existen coaliciones entre la derecha, el centro y la izquierda liberal: Alemania, Holanda, Austria, Irlanda, Grecia, Italia, Bélgica y Finlandia. La derecha tradicional continúa siendo el eje de dominación de las clases dominantes bastantes países.

Pero más allá de esos resultados, la derecha parlamentaria tradicional sale debilitada. De entrada sobre la cuestión de Europa, con la división entre quienes desean una integración óptima en la UE y las llamadas fuerzas “euroescépicas”, en determinados países bajo la presión de la extrema derecha.

Los partidos demócrata cristianos, las derechas populares y diversos partidos de centro se sitúan a menudo a la cabeza, pero es necesario señalar que la crisis mina las bases sociales políticas y electorales de esos partidos que ya no son más que máquinas electorales. Confrontados a la presión de la extrema derecha y del nacionalismo, la derecha se radicaliza y se fragmenta: se radicaliza bajo la influencia de la extrema derecha, sobre todo en lo que se refiere a la inmigración, provocando divisiones internas, y se fragmenta entre sectores de la “derecha fuerte” y los que desean aliarse con el centro. Un centro a su vez atraído por la social-democracia. Terminar señalando que en Francia, ¡una vez más!, la dirección del UMP se encuentra en plena tormenta debido a escándalos de corrupción que pueden debilitarla de forma duradera, lo que beneficia una vez más al Frente Nacional.

4. La social-democracia ha retrocedido

No será mayoritaria en el Parlamento europeo. En Francia, donde el conjunto de la izquierda se encuentra a su nivel más bajo (alrededor del 34%), ha recibido un fuerte varapalo. En la historia de Francia es raro encontrar un presidente que haya tenido una base electoral tan mermada: menos del 15%. Sufre derrota tras derrota en todas las citas electorales y sólo se mantiene gracias al presidencialismo de las instituciones de la V República.

En un sentido más profundo, las elecciones muestran los cambios estructurales de la social-democracia en Europa. La crisis actual a acelerado su adhesión a las políticas neo-liberales y la campaña electoral de Martin Schultz, definida como “anti-austeridad”, no ha podido camuflar esta realidad. En una contexto dominado por el capital financiero, la socialdemocracia, siempre cuidadosa de respetar los equilibrios capitalistas, ha abandonado las fórmulas keynesianas clásicas. La convergencia de las políticas de los gobiernos de derecha e izquierda liberal es manifiesta a los ojos de millones de trabajadores.

En Francia, las instituciones bonapartistas de la V República impiden la constitución de un gobierno de unión nacional entre la derecha y la izquierda; si bien ésta se materializa a través del sucedáneo del acuerdo entre el gobierno y la patronal francesa sobre el “pacto de responsabilidad”.

De ese modo, cara a la crisis, lo esencial de las fuerzas de derecha y la social-democracia convergen a la hora de gestionar la crisis en el marco de la Unión Europea, respetando los intereses de los mercados financieros y de las multinacionales.

Más allá de esta secuencia electoral, son los fundamentos de la social-democracia los que están en cuestión. Si los PS guardan aún vínculos históricos y políticos con los social-demócratas de antaño, su transformación social liberal está a punto de llegar a término. Los PS mutan: se convierten en el equivalente del partido demócrata americano, instrumento de la alternancia burguesa. En ese proceso, lo que aún queda del “origen social-demócrata” está en vías de extinción.

En efecto, el principal pilar de la social-democracia europea, el SPD alemán mantiene sus posiciones pero mantiene una posición subordinada al CDU en la Gran Coalición. Esta situación no sólo es debido a formar parte de esta coalición, sino de la situación económica de Alemania y su liderazgo europeo. Allí donde los partidos socialistas se han hecho cargo de las políticas de austeridad, se hunden progresivamente, como es el caso del PASOK en Grecia.

En Francia, el PS, bajo la batuta de Hollande y Valls, conoce una verdadera derrota y acumula una dinámica de derrotas que puede provocar un crash en los meses que vienen o durante las próximas elecciones presidenciales en 2017.

En Italia, para sorpresa general, el Partido Demócrata de Renzi ha obtenido más del 40% de votos y frena el ascenso del Movimiento de las 5 estrellas de Beppe Grillo. Estos resultados ¿hay que ponerlos en la cuenta de la capacidad de iniciativa del Primer Ministro italiano y de determinadas medidas como la reducción de impuestos? Es muy pronto para decirlo, pero estas elecciones confirman que el Partido Demócrata que ya no tiene nada de comunista ni de socialista, en el sentido social-demócrata, sino que es un partido burgués… como el resto.

En el Estado español, el PSOE retrocede de forma neta: pasa de más de 6 millones de votos en 2009 a 3,5 millones en estas elecciones. En Portugal, tras años ejerciendo el poder y sufrir un retroceso neto, el encontrarse en la oposición ha dado al PS una salud electoral, aunque de proporciones limitadas.

La crisis de la socialdemocracia produce divisiones internas pero pocas fracturas o rupturas. En los últimos años, sólo corrientes en torno a Oskar Lafontaine en Alemania y Mélenchon en Francia han dado paso para crear sus propios partidos. En general, la presión es tal que siempre hay voces que, aquí y allí, se contra tal o cual medida de los gobiernos socialistas que asumen, sin complejos, las políticas de austeridad. Incluso puede haber cambios en los equipos de dirección, pero la cosa no va más allá. Todas las tendencias asumen, poco más o menos, la adaptación social liberal. A diferencia de otros períodos históricos, actualmente, la crisis de la socialdemocracia no ha cristalizado en corrientes de izquierda en el seno del PS. Por último, si bien se ha dado el hundimiento del PASOK, el resto de partidos socialdemócratas retroceden pero no se hunden. Incluso pueden recuperarse en la oposición ante el descrédito de la derecha. Será necesario hacer seguimiento de lo que ocurra en los meses que vienen en el PS de Francia, porque la continuidad en sus políticas de austeridad le pueden hacer caer.

5. Los ecologistas

Confirman la realidad de la ecología política en Europa. Obtienen una cincuentena de escaños y sus resultados rondan el 10% en una serie de países como Francia, Austria y Alemania. La dimensión sistémica de la crisis actual, la crisis ecológica y el riesgo nuclear nutren políticamente a las corrientes ecologistas. Se apoyan tanto en una red impresionante de asociaciones como en una integración cada vez mayor en el juego institucional que les lleva a la participación o al apoyo de coaliciones dominadas por la social-democracia. En determinados sectores de la juventud, de capas superiores del asalariado o de la pequeña burguesía, los partidos ecologistas continúan estando entre “los partidos más europeos”, lo que les puede dar una base social y electoral. Sin embargo es necesario anotar el carácter volátil de ese electorado: en Francia, los ecologistas han perdido más de 6 puntos en relación a 2009, tras la retirada de la escena electoral europea de Daniel Cohn-Bendit.

6. La Izquierda radical

Mantiene sus posiciones, consolidándose y progresando en Grecia, en el Estado español y en Bélgica.

Syriza ha obtenido más del 26% de votos. Confirma que es una alternativa al poder de la coalición de Nueva Democracia y el Pasok. Apoyándose en las movilizaciones y en las redes de solidaridad social en todo el país, aparece como la primera fuerza política. Más allá de determinadas declaraciones de sus dirigentes que buscan vías de acuerdo con la UE, se mantiene como la fuerza anti-austeridad radical del país. Ha exigido elecciones anticipadas. Syriza se encuentra ahora entre la espada y la pared: bien defiende una política anti-austeridad consecuente anulando la deuda y rechazando de todos los memorandums o bien cede a las presiones de la burguesía griega y de la Unión Europa. En esta batalla, la izquierda de Syriza que propone un gobierno de izquierda con el KKE y Antarsya juega un papel decisivo.

Los resultados electorales muestran que en los países del Sur de Europa en los que se han desarrollado luchas masivas contra la austeridad se da una traducción política con resultados significativos a la izquierda de los social-liberales.

En el Estado español, Podemos ha obtenido 7,9% de votos y cinco escaños. No se puede entender este resultado sin tomar en cuenta las jornadas de movilización nacional, las Mareas (blanca, verde…) y la emergencia de un movimiento como los Indignados. Es preciso añadir a ello la crisis política e institucional del modelo político de la transición post-franquista de 1978.

En el Estado español, el bipartidismo también sufre los avances de IU y Podemos. Entre estas dos formaciones políticas suman el 18% de los votos; un resultado que pone sobre la mesa la cuestión de las relaciones unitarias. La fuerza de Podemos tiene sus referencias a los procesos de lucha y autoorganización de estos últimos meses en el Estado español. Este movimiento puede jugar un papel fundamental en la reconstrucción de una perspectiva social y política unitaria que pese en el conjunto de la izquierda. Para las y los revolucionarios que forman parte del mismo constituye todo un desafío.

Añadamos a ellos los buenos resultados del PTB-Gauche d’ouverture en Bélgica que con el 5,48% de votos avanza significativamente en la Bélgica francófona. En estos países el rechazo a las políticas de austeridad ha cristalizado en fuerzas anticapitalistas o antiliberales.

En Francia, el Front de Gauche obtiene los mismos resultados que en 2009, pero muy por debajo de lo esperado. El mismo Mélenchon había previsto que su formación se situaría por delante del PS en estas elecciones. Die Linke obtiene el 7,5%. Hay que anotar que los partidos comunistas mantienen sus posiciones e incluso progresan, como en Portugal -el PCP ha obtenido el 12% de los sufragios mientras que el Bloco d’Esquerda se sitúa un poco por encima del 4%- pero retroceden en Grecia en beneficio de Syriza y no obtienen los resultados esperados en el Estado español donde Podemos se sitúa al mismo nivel que Izquierda Unida.

Mencionemos también el retroceso de la izquierda revolucionaria, sobre todo en Francia, donde el NPA -privado de la propaganda electoral por motivos económicos presentándose sólo en 5 circunscripciones sobre 8- no alcanza el 1% y Lutte Ouvrière obtiene el 1,4%. El NPA participa del retroceso general de todas las listas de izquierda y ve retroceder sus propias posiciones en relación a las últimas citas electorales tras haber jugado un papel importante en la manifestación unitaria contra la austeridad el 12 de abril y a pesar de una buena campaña. No logra obtener unos resultados que se correspondan a su papel en la lucha de clases.

7. ¿A dónde va Europa?

Es la cuestión que está al orden del día. Hemos entrado en una fase de crecimiento débil o de recesión de largo alcance. Si los gobiernos y la BCE se han dotado de instrumentos para evitar una nueva crisis bancaria, nadie puede poner la mano en el fuego descartando la crisis de alguno de los grandes bancos. ¿Hasta que punto el reembolso de la deuda puede seguir sangrando las economías de una serie de países del Sur y de países intermediarios como Italia o Francia?

En el plano político, la crisis de dirección es total. Europa continua siendo el continente más rico, pero pierde peso en el mundo. Las políticas de austeridad al igual las diferentes trayectorias de las economías europeas agravadas por la crisis, tienden a hacer estallar el marco europeo. Una vez más, tras los resultados de UKIP en Gran Bretaña, nadie puede prever las consecuencia de una salida de este país de la Unión Europa. Es cierto que el poder de los intereses económicos de las clases dominantes, el margen de maniobra que detentan los gobiernos así como las direcciones de los grandes bancos y las multinacionales, o la solidez de las instituciones de los Estados europeos, contienen la crisis, pero el tipo de construcción actual de la UE (sin verdadera democracia, sin políticas social, fiscal, presupuestaria, sin cohesión gubernamental salvo para las políticas de austeridad sin fin), vacía los proyectos europeos de todo contenido.

En gran parte, es el debilitamiento del movimiento obrero el que concede estos márgenes de maniobra a las clases dominantes europeas. Aquí también existe una contradicción entre la opción de la globalización capitalista de sectores claves de la burguesía europea y el ascenso del nacionalismo reaccionario que se encarna en los partidos neofascistas y populistas, pero que desgraciadamente irriga también a otras formaciones políticas de derechas e izquierdas. Las fórmulas y propuestas de un Sarkozy para salir de Schengen expresan esa salida nacionalista. Las propuestas de patriotismo económico o las salidas de unos y otros contra la “Europa alemana” traducen también la presión nacionalista.

Frente al ascenso del nacionalismo reaccionario, es necesario, una vez más en la historia, unir todas a las corrientes, asociaciones, partidos militantes que se oponen al peligro populista o neofascista. La cuestión de la unidad de acción, de la unión en las luchas así como en la construcción de una oposición políticas unitaria anti-austeridad, es central. También habrá que estar atentos para diferenciar la movilización unitaria de masas de una parte y el llegar a acuerdos políticos o programáticos que autolimiten la lucha anticapitalista, por otro.

En esta situación es necesario “ponerse a trabajar sin descanso”, oponer la urgencia social y democrática a las políticas de austeridad patronal y gubernamental, redoblar la lucha contra la derecha y la extrema derecha, no ceder en la independencia respecto al social-liberalismo -ninguna alianza gubernamental o parlamentaria con el PS- y mantener el rumbo de una política internacionalista, rompiendo con la Unión Europea actual, pero defendiendo una Europa cooperativa y solidaria de los pueblos y de los trabajadores y trabajadoras.

Fuente: http://www.democraciasocialista.org/?p=3180

lunes, 5 de mayo de 2014

Francia: Después de las municipales se abre una nueva etapa para el Frente de Izquierda

 

 

Hénin-Beaumont del PCF al FN, un cambio radical

Francis Sitel · Mariano Bona · · ·

La situación política francesa se encuentra en un contexto europeo dominado por las consecuencias de la grave crisis económica en la que el capitalismo global ha entrado desde 2008. Las principales características de la situación son observables en muchos países: aplicación de políticas de austeridad brutales que provoca el repudio de los gobiernos que las ejecutan o crisis políticas; ascenso de la extrema derecha y aumento de las tensiones sociales (repliegues xenófobos y racistas ...), la resistencia persistente de los pueblos y de los trabajadores ... Los movimientos sociales no han encontrado hasta ahora los medios de una respuesta coordinada a nivel europeo contra las políticas de austeridad implementadas por los gobiernos bajo los auspicios de la Comisión en Bruselas. Pero movilizaciones de gran alcance, como las habidas en Grecia, Portugal y España en las últimas semanas, demuestran que el pulso no ha terminado.

Elecciones municipales: la crisis democrática se agrava

En este contexto, las elecciones municipales en Francia han puesto de manifiesto una profunda crisis política y social. La situación francesa se caracteriza en particular por una fuerte crisis democrática, impregnada del mal funcionamiento de un sistema representativo asfixiado por la lógica del presidencialismo y el bipartidismo, que ya no satisface las aspiraciones de participación política expresadas en los últimos años. La abstención masiva, especialmente de la izquierdo, es el síntoma más fragante. La política de Hollande ha causado decepción y confusión en quienes se movilizaron para sacar a Sarkozy. El electorado socialista en algunas zonas históricamente de izquierdas, se encuentra desamparado. Y esa brecha, cuando Hollande está decidido a continuar e intensificar con Manuel Valls las políticas neoliberales, puede hacerse más profunda en los próximos meses y años y provocar una crisis política.

La profundidad de la crisis democrática ha contrapesado en muchas ciudades el impulso de los factores locales que buscan la renovación de los equipos municipales, que en algunos casos llevan varios mandatos sucesivos. Esta tendencia se combina con la aguda conciencia de la creciente desigualdad que se ha desarrollado desde hace veinte años entre las regiones, sobre todo entre las que se consideran "atractivas", "competitivas" que se benefician de recursos económicos, sociales y culturales en el contexto de un capitalismo globalizado cada vez más competitivo, y las percibidas como "abandonadas", marginadas. Este importante cambio, que refleja las transformaciones profundas de la sociedad francesa durante estos veinte años, están provocando evoluciones políticas de fondo. Y, mientras que el gobierno Hollande quiere dar un nuevo impulso al desarrollo de las ciudades, es un tema importante del debate político por venir.

Un paisaje político sacudido

La abstención masiva de la izquierda ha permitido a la derecha, sobre todo la UMP y la UDI, obtener muchas victorias y conquistar decenas de municipios. Sin embargo, la derecha francesa no ha salido de la profunda crisis en que la sumió la derrota de Nicolas Sarkozy. Las imputaciones judiciales y político son una amenaza constante para sus principales dirigentes, que compiten ferozmente entre ellos, sobre todo tras las elecciones municipales, cara a las elecciones presidenciales de 2017. El Frente Nacional de Marine Le Pen sigue implantándose y ha ganado bastantes alcaldías. Su éxito electoral, a menudo gracias a veteranas figuras locales enfrentadas a líderes nacionales llegados en paracaídas, testimonia que su implantación está progresando entre los sectores cada vez más diversos. Al mismo tiempo, más allá del discurso de Marine Le Pen que intenta "normalizar" a su partido y trivializar el significado de los votos del Frente Nacional, el programa político de los alcaldes y electos del FN se basa principalmente en la búsqueda de chivos expiatorios (roms, inmigrantes, musulmanes ...) y exacerba las divisiones sociales. Esto exige iniciativas a gran escala de todas las fuerzas de izquierda, asociaciones, sindicatos y partidos para frenar el crecimiento de las ideas reaccionarias.

A la izquierda, el Partido Socialista está en una profunda crisis, provocada por la pérdida de miles de electos, y la perspectiva de nuevas pérdidas en el próximo Senado, elecciones cantonales y regionales. Al mismo tiempo, la crisis es aún más fuerte, por que el debate político en el Partido Socialista está limitada por la lógica presidencialista de la Quinta República, en la que todo depende de la buena voluntad y las posibles inflexiones que pueda decidir el Jefe del Estado. Europe Ecologie, que ha logrado crecer electoralmente demarcándose aparentemente del PS, decidió no participar en el gobierno dirigido por Manuel Valls, sin dejar de considerarse parte de la mayoría presidencial. Se trata de un acontecimiento político importante a la izquierda, que abre un nuevo período de debates y confrontaciones políticas sobre la necesidad de una alternativa política a la austeridad y los medios a poner en práctica para hacerla posible.

La situación es aún más inestable porque el nombramiento de Manuel Valls como primer ministro es una bofetada de François Hollande a los votantes de izquierda. El nuevo gobierno tiene como objetivo aplicar abiertamente el enfoque liberal defendido por François Hollande, pero incluyendo figuras de la izquierda del Partido Socialista como Arnaud Montebourg o Benoît Hamon. Sin embargo, la aplicación del Pacto de Responsabilidad, que requiere cinco años de austeridad que degradaran las condiciones de vida de las clases trabajadoras, puede alentar muchas recomposiciones y rupturas en el campo político. En estas circunstancias es aún más importante concretar un proceso de unidad de las fuerzas políticas y sociales de izquierdas que se oponen a la austeridad.

El Frente de izquierda ante las municipales

Donde presentó listas con todos sus componentes, el Frente de Izquierda obtuvo unos resultados electorales que reflejan la adhesión de una fracción de las clases trabajadoras a un proceso de ruptura con las políticas neoliberales de François Hollande. Sin embargo, las elecciones municipales han puesto de manifiesto problemas políticos complejos que han debilitado enormemente al Frente de Izquierda. Es necesario hacer un balance de las contradicciones que han surgido y que no van a desaparecer terminadas las elecciones. Muy al contrario, requiere de un avance político del Frente de Izquierda y desarrollar nuevas respuestas.

Desde su creación en 2009, la política del Frente de Izquierda se ha escrito paso a paso. Esto ha exigido redefinir ante cada nueva secuencia política los objetivos y los objetivos políticos compartidos por todos sus componentes. Las elecciones municipales en 2014 abrieron en el seno del PCF un debate, que aún no ha terminado, sobre los diferentes enfoques de la política de unidad y que cuestionan la estrategia de la Unión de la Izquierda practicada durante más de 40 años. La hipótesis de construir otro “Frente de Izquierda", sin la dirección del Partido Comunista, presentada por el Partido de la Izquierda ha aumentado la fragilidad del Frente de Izquierda, una cuyas dificultades es la debilidad de sus raíces a nivel local, y de las experiencias de políticas municipales alternativas. Después de las elecciones municipales, cientos de electos del Frente de Izquierda, que se sientan juntos en los consejos municipales, habrán de compartir propuestas y serán esenciales a la hora de desarrollar un patrimonio político común que fortalezca desde la unidad nuestra apuesta común.

La continuidad del Frente de Izquierda, en las próximas elecciones y movilizaciones será absolutamente necesaria, pero no suficiente. El Frente de Izquierda debe encontrar la forma de no quedar atrapado en el estrecho nicho, demasiado limitado, del antineoliberalismo, y ser portador de un auténtico proyecto social, que sitúe en primer plano “la gente primero” y capaz de reinventar una nueva esperanza entre las clases populares. Ello requiere un trabajo de elaboración política, ideológica y cultural que implica un debate entre las concepciones de todos los componentes del Frente de Izquierda y por la apertura y el intercambio con las fuerzas de los movimientos sociales, los ciudadanos de los barrios populares, y las energías disponibles en el mundo de la cultura y los intelectuales ... Tras las elecciones europeas es urgente comenzar a trabajar en este sentido.

Construir una mayoría alternativa: ¿cómo avanzar?

El Frente de Izquierda ha definido en un documento común, adoptado en enero de 2013, objetivos políticos comunes para construir una alternativa a la política social-liberal de François Hollande: "impulsar la confluencia de una mayoría" para formar"un verdadero gobierno al servicio del pueblo y sus necesidades sociales y ambientales. " Este objetivo es más relevante que nunca. Pero la complejidad a la que el Frente de Izquierda se enfrenta hoy, a través de múltiples tensiones que le atraviesan, no es la oposición entre dos estrategias completamente contradictorias que eventualmente producirían su explosión, sino la dificultad de definir iniciativas concretas, las posibles medidas, que permitan avanzar hacia este objetivo. El objetivo común da coherencia al Frente de Izquierda, pero la cuestión de "cómo" llegar a él es una fuente de dificultades.

Las iniciativas adoptadas por el Frente de Izquierda - las grandes manifestaciones populares, los Encuentros de Montreuil de junio de 2013 para "cambiar de rumbo en Francia y en Europa", son puntos de apoyo para avanzar en esa dirección, pero aún son embrionarios en relación a lo ambicioso del objetivo. La salida del gobierno de Europe Ecologie, los debates en la izquierda del Partido Socialista, las contradicciones del NPA (Nouveau parti anticapitaliste), así como los debates que se desarrollan en una parte del sindicalismo y de los movimientos sociales, demuestran que el terreno político de la izquierda no es fijo. La evolución de las fuerzas políticas y sociales no es lineal. Pueden producirse rupturas. Pero la construcción de una alternativa no es una cuestión de mecano entre las fuerzas políticas. El reto es la creación de un frente político y social, un "frente del pueblo", como afirma el texto estratégico del Frente de Izquierda.

La iniciativa de la manifestación del 12 de abril contra la austeridad mostró cambios aún parciales, pero muy importantes en los movimientos sociales. Mientras François Hollande intenta atraer a una parte del movimiento sindical a su pacto con los empresarios, la búsqueda de iniciativas comunes contra la austeridad ha cobrado impulso después de las manifestaciones de Marsella en enero y de Toulouse en marzo. La participación de sectores del movimiento obrero (sobre todo de la CGT, pero también del FSU y de la Solidaires) y de las asociaciones en un evento convocado por las fuerzas políticas es un punto de apoyo para hacer surgir en la sociedad una confluencia amplia y duradera contra la austeridad. Es esencial promover la experiencia de movilizaciones comunes, la convergencia entre las fuerzas de los movimientos sociales y las organizaciones políticas, lo que permitirá la auténtica construcción de iniciativas comunes que respeten al mismo tiempo la autonomía de cada uno.

Las próximas elecciones europeas del 25 de mayo de 2014 son una prueba política decisiva para asentar al Frente de Izquierda como una fuerza de propuesta alternativa a la crisis económica. La campaña del Frente de Izquierda no debe limitarse a una repetición de la que se realizó hace cinco años. El Frente de Izquierda debe ser más ambicioso. La posición que aporta es ahora más conocido y es mejor identificada por sectores del mundo del trabajo y los jóvenes. El texto de orientación política que ha aprobado desarrolla propuestas para la ruptura con la Europa neoliberal y la refundación de una Europa de los pueblos que no este sometida a las finanzas. Apoya, con otras fuerzas del Partido de la Izquierda Europea, a Alexis Tsipras como su candidato a la presidencia de la Comisión Europea, lo que refuerza la credibilidad y la coherencia de su campaña. El Frente de Izquierda debe ser una herramienta de participación popular. Es vital para crear una alternativa en Francia y en Europa.

Francis Sitel y Mariano Bona son miembros del Frente de Izquierda y participan en sus corrientes Ensemble! y Unitaire(s)

Traducción para www.sinpermiso.info: Enrique García

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